Aquí viene el segundo capitulo, es corto y resumido pero espero que lo disfruten tanto como yo cuando lo escribí.
- Estoy aquí, estoy vivo, paren… ¡Paren!... -
- Desde eso ya han pasado tres días en donde mi mujer se ha encerrado en nuestro cuarto totalmente destrozada, lo que es yo no puedo comprender que está pasando, la intento consolar, le digo que estoy aquí con ella, que siempre lo estaré pero nada funciona, cuando la abrazo, la beso, la atravieso con mi cuerpo, al hablarle no me escucha.
- Sasuke… ¿estás aquí? – Su voz tiembla y se quiebra por lo que instintivamente trato abrazarla.
- Sí, estoy aquí y no me iré no te dejare – Sé que no me escucha pero aun así quiero consolarla.
- Te lo quería decir pero justo tuvo que pasar esto.
- ¿Qué me querías decir?.
- Me pregunto cómo habría sido tu reacción al enterarte.
- Te escucho, ¿Qué me tienes que decir?.
- Te siento tan cerca pero a la vez tan lejos, quiero estar contigo amor llévame de este mundo a uno donde podamos estar felices juntos.
- No te llevare a ningún lado porque no me he ido a otro mundo.
- Estés donde estés siempre te amare y luchare por nosotros, para que ese sueño se haga realidad.
- Me alegra saber que intentaras animarte y salir adelante, te amo aunque no siempre lo diga pero… me preocupas,que tienes que contarme.
Cuando finalmente iba a hablar veo como una mujer entra a la pieza con una bandeja de comida, como extraño hablar con esa rubia y molestarla por cualquier estupidez, verla discutir con mi flor hasta llegar casi a los golpes y en el momento más feo se abrazan haciendo las paces, es una gran mujer y me alegra mucho saber que mi hermano pudo encontrar una persona que lo hiciera tan feliz.
- Hora de comer – Duda un poco al dejarle la bandeja sobre la mesa de noche pero al final lo hace.
- Sí, gracias – De inmediato come para recomponer las fuerzas perdidas en estos días.
- Me alegra que comas, sabes bien que no solo le haces daño a tu cuerpo sino que también a lo más importante que te dejo él - ¿Ahora de que habla? Está feliz pero triste, que alguien me cuente.
- Lo sé, pero luchare por esto, es uno de nuestros mayores sueños y saldré adelante.
- Qué bueno que hables así.
Cada día estoy a su lado, le hablo a toda mi familia, quisiera hacer las cosas que no aproveche, decirte que te amo a cada segundo más, que te necesito, eres la felicidad en mí y que estoy realmente agradecido por esta bendición que me das.
Mi flor se marchito pero aun así sigue hermosa y con un brillo único, conserva grandes ojeras, piel pálida, ojos rojos, labios secos y partidos, viste pijama o cualquier prenda que tape lo máximo que sea posible, siempre de negro, pero sus ojos brillando de forma diferente me da paz, ver ese abultado vientre que protege a nuestro hijo mientras crece me hace feliz; quiero que vistas como antes, escotes refinados nunca vulgares, vestidos sobre la rodilla, ropa de tu talla y no de dos o tres tallas mayores, quiero que sonrías, que seas feliz, te maquilles y salgas, quiero verte como eras, resplandeciente, notoria en cada lugar.
Han pasado los meses y ya el día llego, un nudo en mi estómago se hace presente mientras mi hermano la ayuda a subir en la camilla y yo le acaricio el pelo esperando a mi cuñada que termine de arreglarse, había pedido exclusivamente que fuese ella la primera en ver a nuestro hijo.
Minutos después salió Tsunade con una bata blanca cubriendo sus rubios cabellos con un gorro y sus manos con guantes.
- ¿Lista? – Se le acercó para dar marcha al parto.
- No – Como quisiera calmar el dolor y el miedo que sientes, quiero secar tus lágrimas mas no lo logro.
Flash Back.
Caminábamos por el parque una tarde semanas antes de que fuera transparente – Porque eso soy no estoy muerto soy transparente, nadie me ve y atravieso todo, los muertos dejan el mundo – vimos a una mujer que paseaba con un pequeño niño y una gran barriga, el pequeño abrazaba a su nuevo hermano menor con amor inocente mientras su madre los miraba con una gran sonrisa reflejando su inmensa felicidad, aunque no era la única que miraba así, mi esposa se veía feliz, con ganas de abrazarlos y con ganas de…
- Mira Sasuke que ternura me lo comería a besos – Cariño me robas las palabras yo iba a decir eso; se ve tan ilusionada.
- Cuando tengamos el nuestro podrás hacerlo – Le sonreí con sinceridad, tener un hijo, nuestro hijo, sería una de las mejores cosas, le daría todo lo que mis padres no lograron conmigo, amor, cariño, apoyo, su primer día en la escuela, su primer amor, su casamiento, sus hijos, los hijos de sus hijos, verlo caer y levantarse, verlo convertirse en un hombre hecho y derecho.
- Cuidare mucho a nuestro hijo, lo prometo.
- Y yo prometo cuidarlos a ambos.
- Estaremos siempre juntos ¿verdad? En felicidad y dolor.
- Claro, porque me preguntas eso.
- Un hijo es hermoso, da felicidad, amor, cariño, sentimientos inigualables…
- ¿Pero?...
- Pensar en el parto me aterra.
- Inevitablemente reí, con qué era eso – No te preocupes que yo estaré contigo, en el parto y en cada momento, de cualquier manera.
- ¿Me lo prometes?.
- Por supuesto.
- Entonces quiero muchos.
- Tendremos todos los que tú quieras.
Fin Flash Back.
- Iremos igual.
Tomó la camilla y la dirigió a la sala, la seguí siempre a su lado tomando su mano, no supe en realidad cuanto tiempo duro el que diera a luz pero sin duda valió la pena, por fin había nacido nuestro pequeño Uchiha y el que se suponía sería el primero, pero ya es el único.
El pequeño fue depositado en los brazos de mi amada, es sin duda la tercera persona más hermosa que veo, mi madre, luego conocí a mi mujer y ahora mi hijo.
- Mira Sasuke… me lo comería a besos – Su voz era suave para que solo nosotros escucháramos, seguido por un beso en la frente y yo por mi parte los abrase a ambos.
