Rama segunda, las montañas occidentales.
Al occidente del mar de Trantal justo cuando la selva de Goh desaparece altitudinalmente en la cordillera, cercano a los tres mil metros de altura se encuentra una ciudad, incrustada en la misma roca volcánica que caracteriza a toda la cordillera, construida con diversos materiales dependiendo de la clase social de la gente que en ella habitaba: el castillo en acero y enchapado en oro negro, las torres sobresalían labradas en hierro y acero mientras la punta culminaba con una joya flotante de color violeta finalmente las casas eran de simple madera y latón. Dentro de punta violeta, que era el nombre de la ciudadela vivía la civilización de Shat'motha cuyo significado en lengua nativa era: "los domadores de sombras".
En general los ciudadanos de punta violeta vivían una vida tranquila, cultivando diferentes tipos de alimentos, los cuales eran favorecidos por los pisos térmicos de la montaña: en las laderas más secas cultivaban granos, en las pequeñas planicies verduras y frutales en la falda de la montaña justo cuando iniciaba la selva de Goh. Curiosamente el pueblo no criaba animales para el consumo pues toda la civilización tenía una dieta estrictamente vegetal, los únicos animales que fueron domesticados en la larga historia de punta violeta fueron los Hitmu: unas aves de gran tamaño, colorido plumaje, alas cortas (inútiles pera el vuelo) pero de patas largas y fuertes, que sirvieron como animales de carga, para arar los cultivos y como monturas en los largos viajes para cosechar (especialmente los frutales).
En cuanto a sus pobladores; era curioso pues no contaba con ninguna fuerza militar pero a cambio de eso su civilización destacaba por el manejo de la magia. Sin embargo su magia no era común, pues todos los estudios y avances en este tema se centraron en: invocar, dominar, someter y utilizar para su beneficio a los demonios provenientes del vacío abisal, y es así como todo hechicero que viviese en punta violeta debía ser capaz de dominar por lo menos un demonio para que le ayudase en todas las labores cotidianas.
Y es por esta curiosa habilidad de controlar los seres abisales, que hace un siglo punta violeta fue incluida de manera no violenta a una alianza con un imperio emergente, el cual había conquistado mas de 100 pueblos vía armada, pero con punta violeta la situación fue diferente ya que el emperador, decidió evitar la sangre y en cambio de esto utilizar las habilidades únicas de este pueblo a su favor, por su parte punta violeta decidió unirse a la alianza ya que favorecía enormemente su economía, podrían importar: metales, minerales y plantas de zonas lejanas; la alianza se pudo definir como algo bueno para ambas partes los primero 90 años; pero con la muerte del primer emperador y la ascensión al trono de su hijo las cosas habían cambiado mucho.
Con la llegada del nuevo emperador se les exigía constantemente pruebas de lealtad a punta violeta y estos (ya que habían endeudado) tenían que obedecer sin replicar nada. Y hoy justamente en la víspera del quito nacimiento del hijo menor de señor de punta violeta, el emperador había enviado un comunicado indicando:
-Se le exige al señor de punta violeta el envío inmediato de uno de los mejores manipuladores de demonios—fue la frase que llamo mas la atención de Fugaku, quien era en ese momento el líder de la dinastía cuarta en punta violeta o sea el señor regente de la ciudad.
-tiene que estar bromeando—dijo en tono bajo, a la vez que releía la carta por tercera vez.
-no mi señor, el emperador no quiere que hayan más secretos en punta violeta así que exige que la información o sea uno de los hechiceros salga de la ciudad para adiestrar manipuladores de demonio en la capital—dijo el mensajero repitiendo las mismas palabras que en la carta se expresaban.
-Si claro, se leer—dijo en tono ofendido, ¿Qué se creía este simple mensajero?, fue su pensamiento ante la inoportuna intervención del plebeyo. —Ahora largo ya le enviare respuesta a tú emperador—finalizo haciendo un ademan con la mano indicándole al mensajero que se retirara.
-como ordene… y es nuestro emperador—dijo en tono desafiante. Lo cual fue razón suficiente para que el señor regente de punta violeta castigara la insolencia. Sin decir palabra alguna le ordeno a su esclavo demoniaco se deshiciera del mensajero. Dicho demonio emergió de la sombra del Hombre ubicándose detrás del castigado y sin mostrar una forma tangible o reconocible una garra del demonio atravesó el pecho del insolente mensajero; destrozándole el alma y la vida misma.
-buen provecho Chad—dijo Fugaku entrando de nuevo en su habitación.
-Gracias mi señor—dijo la sombra aun sin tomar forma física mientras se ocultaba de nuevo.
-Cariño, ¿qué quería el mensajero?—pregunto la reina de la ciudad, después de observar cada detalle de lo ocurrido en la puerta.
-¿uhg? Escuchaste bien lo que quería, no creo que haga falta que lo preguntes—respondió tajante, pero a la vez entregándole la carta para que ella misma la leyera.
-¿y qué aras?—rechisto seria.
-no lo sé—respondió cansado, esa situación lo había cansado mentalmente.
-Yo iré—intervino en la conversación un joven de 10 años cuyas características físicas eran una combinación del señor y la señora regentes de punta violeta.
-¿qué pretendes Itachi?—pregunto firme la madre, ante la osadía de su hijo el cual evidentemente estuvo escuchando toda la situación a escondidas.
-nada solo quiero que las relaciones políticas se mantenga—dijo el joven.
-sabes muy bien que los secretos de punta violeta se quedan en punta violeta, la información es poder y eso es lo que nos ha mantenido vivos por cien años—respondió enojado por tener que repetir algo que bien su hijo sabia hace tiempo.
-¿entonces desobedecerás al imperio padre?—de nuevo su hijo mayor le faltaba al respeto, hasta ese momento ha sido el orgullo de la dinastía no entendía por qué se estaba comportando de ese modo.
-digamos que tendremos que encontrar otra forma de complacer a tú emperador—respondió de por mas enojado el regente de la ciudad.
-como digas padre, entonces con vuestro permiso me retiro—dijo finalmente el chico entendiendo al ver la sombra del demonio desplazarse por el suelo de la habitación dispuesta a dale un golpe de gracia, que no podría decir otro comentario tan atrevido.
-pero… amor sin ánimo de ser atrevida ¿Qué aremos con esta situación?—dijo cuando su hijo mayor salió de la habitación.
-pues como le dije al muchacho, tendremos que contentar a este dichoso emperador de alguna otra manera—dijo mientras se derrumbaba sobre uno de los sofás.
-oye, se que la carta te dejo un poco irritado, pero recuerda que hoy es la iniciación del pequeño—acoto la mujer.
-tienes razón, ven hay que organizar la ceremonia, dile a Sasuke que se vista de gala—dijo el hombre tomando un libro de la librería ubicada al sur de la habitación
-sabes ahora que lo pienso con la desaparición del mensajero ese chiquillo de emperador no sabrá que la carta llegó—dijo la mujer en cuánto iba a atravesar el marco de la puerta—o sea simplemente simulemos que nunca llego nada—dijo finalmente para eliminar cualquier duda en su esposo.
-sabes, eres astuta, bella, bondadosa pero a su vez con un toque tan hermoso de maldad...—dijo abrazándola por la cintura—y esa última parte de tu personalidad me enamora como no tienes idea—agrego al oído de la sonrojada dama.
-voy por el chico—replico intentando fingir serenidad después de un momento tan bochornoso. Ante tal respuesta el hombre solo le dio paso con un sonrisa picara en su rostro sabia que después tendrían más tiempo.
Entre tanto el hijo menor de la pareja regente en punta violeta estaba sentado mirando al horizonte en uno de los balcones de la torre sur del castillo.
-hijo…es hora—dijo la madre del menor cuando entro en el balcón.
-si—fue su escueta respuesta, la entrada repentina de su progenitora lo asusto un poco, pero como se le había enseñado desde que nació eso ¡jamás se admite!
El chico se levanto de su letárgica "meditación" y se dirigió a su habitación donde se pondría su mejor gala: un pantalón de algodón teñido de negro, una pechera de cuero de Hitmu de igual modo teñida de negro con algunas incrustaciones de un cristal color purpura en los hombros, al igual que la pechera los zapatos también estaban hechos del cuero de esta ave solo que estos no estaba teñidos y en ellos se podía apreciar el color de la piel del ave, un purpura suave (el cual dependía del plumaje que llevaba el animal en vida) y finalmente para adornar todo el conjunto un capa tejida de plumas de la misma icónica ave de la región.
-estoy listo—avisó saliendo de la recamara.
-muy bien hijo, y recuerda hoy oficialmente serás un Shat'motha—dijo llena de orgullo la mujer—mas te vale no arruinarlo—susurro por lo bajo, en vano pues fue escuchada por el chico.
-si madre—fue lo único sensato de contestar.
Ante la mirada vigilante de su madre y el nudo en el estomago que se le empezaba a formar en la boca del estomago entro en el anfiteatro donde lo esperaba el señor regente y toda la nobleza de punta violeta.
-¿preparado?—pregunto el hombre enfrente del chico.
-en cuerpo y alma—contesto el joven de apenas cinco años, recitando el ritual que practico durante semanas.
-en este pergamino esta el pacto que establecerás con tu demonio—rezo mostrando un trozo de pergamino hecho de cuero.
-con ese pergamino sellaré la promesa—continuo levantando la mano izquierda.
-¡tu sangre será tu firma!— con una cuchilla corto la palma de la mano del joven y de esta cayeron varias gotas de sangre sobre el pergamino.
-con mi firma espero tu marca—finalizo el chico tomando el pergamino con su mano derecha y arrojándolo sobre el suelo.
Inmediatamente el trozo toco el suelo tres de los nobles que hasta ahora solo habían observado formaron un triangulo alrededor del pergamino, los tres susurraron al unisonó algunas palabras inentendibles, dichas palabras dieron por abierto el portal entre el abismo y el mundo mortal.
Los minutos pasaron y nada ocurría, un portal abierto y la esencia del chico no atraía a ningún demonio ni siquiera uno mísero, ¡nada!.
Los pensamiento en la mente de sus progenitores era de simple decepción, puesto que cuando ellos mismos hicieron su ritual de iniciación los demonios de alta estirpe lucharon en el portal por su esencia y ellos se dieron el lujo de escoger cual querían como esclavo, incluso la historia se repitió con el hijo mayor pues este logro llamar una bestia casi apocalíptica. Pero ahora el joven Sasuke no conseguía atraer nada y si no lo lograba antes del ocaso seria simplemente desterrado.
Pasaron exactamente dos horas desde que se dio por comenzado el ritual de invocación los nobles que mantenían el portal abierto estaban agotados puesto que esta tarea consumía mucha de su energía.
-dejemos esto ya, estamos agotados y no queda si no media hora para el ocaso, el inútil este no lo conseguirá—dijo una de las personas que mantenían el portal abierto
-¡NO! Aun le queda tiempo , denle la oportunidad—dijo la voz del Hermano mayor del aludido, Itachi.
Ante la intervención del chico decidieron darle la media hora restante aunque muchos sabían era inútil lo que no logro en dos horas no lo lograra en apenas media hora
Finalmente cuando el joven Sasuke se había rendido frustrado por su propio fracaso y la mirada inquisidora de quienes lo rodeaban, del portal asomo un ente: una criatura de forma femenina de color blanco transparente con leves toques de azul en los bordes de la su esbelta figura, su armadura de plata resaltaba fuertemente sobre el color de su cuerpo, en su cadera llevaba tres fundas de armas dos a lado izquierdo para ser empuñadas por su mano derecha y una en su lado derecho para ser empuñada por su mano izquierda, dos de las fundas eran largas como si guardara en ellas espadas, y una era corta justo del tamaño de una daga, además de las armas del ser destacaban sus grandes alas blancas cubiertas de lo que se podrían asemejar a plumas y finalmente el casco que tapaba todo su rosto impidiendo que se vieran sus ojos haciendo suponer que no podía ver por ellos, sin embargo al ser un ser de esta naturaleza es lógico pensar que no los necesita.
-Hola pequeño—saludo lo que debía ser pero no parecía un demonio.
-sírveme ser extra dimensional— recito el joven con la esperanza de subyugar a la criatura, levanto su mano ensangrentada dirigiéndola hacia el demonio, de esta surgieron hilos color carmín con los que sometería la voluntad del ser abisal.
-calma pequeño, aun no estás listo para tenerme—dijo cortando los hilos que la envolvían con la daga.
-¿pero qué dices?—replico el chico al ver que el demonio tenía el poder para evitar el dominio. O quizás el no era lo suficientemente poderoso.
-observa a tu alrededor he congelado el tiempo de esta zona, solo tú puedes verme—dio espacio para que el chico observara a su alrededor—tu esencia no es como la de los demás que se encuentran aquí, es diferente, es especial… si así la definiría yo así que no te sientas menos; pero como te dije aun no estás en edad de entenderlo—rio ante lo dicho.
-no entiendo nada de lo que dices criatura…pero si no consigo domar un demonio seré desterrado—dijo extrañamente sereno ante la situación.
-entiendo, entonces mi mascota será suficiente por ahora—y entonces silbo para llamar una bestia quimérica con cuerpo de león y tres cabezas: de lobo, león y águila (en orden de izquierda a derecha), para después desaparecer ella por el mismo portal por donde entro.
-sírveme ser extra dimensional—recito de nuevo esta vez dirigiendo su mano sangrante hacia la quimera, los lazos carmesís rodearon al demonio subyugando su bestial voluntad y atándolo al joven de oscuros ojos.
-el rito a culminado con éxito—gritaron al unísono los tres nobles que hasta ahora mantuvieron abierto el portal.
-bien, me largo—fue la respuesta simplista que dio el padre del chico, estaba cansado por lo largo del mismo y algo decepcionado de que su hijo demorara tanto por una bestia quimérica.
-regresen todos a su labores—dijo Mikoto dando por finalizada la ceremonia—bien hecho cariño—refiriéndose al pequeño muchacho.
-gracias madre—respondió levantando su rostro para observar a la mujer a la cara.
Cuando todos se retiraron el joven Sasuke subió por la torre oeste hasta una de las habitaciones más apartadas y al mismo tiempo más lujosas de la ciudadela.
-¿puedo pasar?—pregunto el chico frente a la puerta.
-adelante—dijo desde la habitación— ¿qué quieres hermanito?—agrego el Joven de diez años.
-pues nada…. Solo quería…. —titubeo ante lo que iba a decir.
-solo querías agradecerme por apoyarte en la ceremonia—agrego terminando la oración de su pequeño hermanito el cual por orgullo no se atrevía a terminarla.
-si, pues…gra…gr…gracias—soltó en un susurro casi inaudible, para después salir de la habitación. Dejando ver ante su hermano mayor una situación bastante cómica.
Hoy había sido un duro día para el joven Sasuke, pero no será el único ya que hoy daba comienzo a su entrenamiento, como perteneciente a la familia real debía entrenarse como un poderoso hechicero para servir y mandar a su pueblo, así lo dictaminaban las tradiciones de punta violeta.
Básicamente fueron cinco años de esfuerzos sobre humanos: desde el alba hasta el ocaso en un trabajo incansable, Todo para dominar las artes demoniacas y los diferentes hechizos que su pueblo acuño durante milenios, y para pena o agrado del chico hasta ahora su entrenamiento estaba en la mitad aun quedaba mucho por aprender, y aunque la labor era agotadora no había tiempo para descansar ni mucho menos pensar en desistir ya que su finalidad para toda esta faena es superar toda expectativa sobre él, acallar a los que lo menosprecian y sobre pasar cualquier punto de comparación, Su hermano.
Y mientras el chico se encargaba de sacar sus estudios adelante sobre todo para callar a su padre, este estaba más pendiente de otras cosas, cosas mucho mas importantes a nivel político: llevaba cinco años engañando al emperador para no tener que revelar los secretos de su tierra, y hoy en vísperas de "Luna azul" una festividad muy importante para punta violeta, el emperador cansado de excusas, solicitó comunicarse personalmente. Gracias a que la influencia de "luna azul" permitía comunicarse a través de los espejos.
-Buen día, gente de esta hermosa ciudad—saludo el reflejo en el gran espejo ubicado en el anfiteatro se ceremonias.
-Buen día emperador—respondió al saludo Fugaku— ¿A qué debemos el honor de su llamada?—fingió inocencia el señor.
-bien sabes a que llamo, pero eso ya no importa—dijo en tono burlesco.
-ah... ¿no importa?—la respuesta del joven en el espejo lo dejo confundido.
-claro que no, si ustedes quieren mantener sus secretos de estado el imperio respeta eso…. Aunque sabemos lo que han hecho para mantenerlos—cada palabra que decía el susodicho emperador lo confundía a un mas dejándole la conclusión, ¡algo quiere!.
-le agradezco su comprensión—intento ser cortes, pero su confusión cada vez era más grande.
-no, no tienes porque… -soltó una risilla-aunque ahora que lo mencionas hacia el oriente de esta ciudadela en medio y oculta por la selva hay un templo, con unas cuantas e insignificantes personas—relato como si de un cuento se tratara.
-si mi señor, lo conocemos es el templo de Goh, hemos establecido unas cuantas rutas comerciales con ellos; su magia es poderosa y su conocimientos avanzados…serian bueno aliados—contestó creyendo entender lo que el emperador le intentaba decir.
-hahahaha que gracioso eres, ¿tal humor es característico de toda su gente?—la escandalosa carcajada que dio fue suficiente para dejar en silencio total al anfiteatro entero—no, no Fugaku quiero que los destruyas—finalizo cambiando su seño a uno serio y sereno.
-pero señor…. No contamos con fuerza militar para tal asalto—respondió asombrado, el emperador bien sabia que ellos no contaban con ningún tipo de milicia y que el templo de Goh estaba muy bien custodiado, simplemente era un acto suicida.
-hay Fugaku, enserio ¿Por qué me haces tales bromas? Se dé ante mano que ustedes son capases de invocar demonio capaces de devastar todo a su paso…además tómalo como una compensación por matar todos los mensajeros del imperio que envié durante estos años—dijo con la mirada fija en el hombre sembrándole un real pánico, inaudito para alguien tan joven.
-muy bien, empezare de inmediato con la planeación de ataque—dijo a sabiendas que la táctica que el emperador planteaba era demasiado riesgosa.
-espero buenas noticias—dijo para luego romper la comunicación junto con el espejo en el cual hasta ahora se había reflejado su imagen.
-¡Mikoto! Necesito tu ayuda—grito desesperado saliendo del anfiteatro.
-¿qué sería? Cariño—respondió acudiendo al llamado de su esposo.
-eres la única hechicera lo suficientemente fuerte y diestra para la labor—dijo alagando las cualidades de su esposa, con tal de que esta no se negara luego—necesito que lances una potente maldición sobre el templo de Goh—completo su petición.
-¿sobre Goh'tra?...no hay problema—firme tomo la decisión a sabiendas que esto la podría destruir, una maldición tan grande consume demasiada energía.
-gracias—agradeció el acto de su mujer, tenía que finalizar esta tarea antes que nada.
Le urgía solucionar sus problemas diplomáticos, por esto de inmediato encomendó a toda la nobleza y el clero para abrir los portales y controlar lo que ellos denominaban bestias del fin del mundo.
El poder de cada Bestia era inconmensurable y requería de entre cuatro a cinco hechiceros para poder subyugar la voluntad del demonio, por esta razón las fuerzas se vieron limitadas a una docena de incursores de doble hacha y cinco dragones serpiente, denominados de este modo por la literatura de punta violeta.
En medio de la confusión del ataque el hijo mayor de los gobernantes de punta violeta ahora con quince años escapo, siendo seguido por su hermano menor sin embargo este ultimo al desconocer totalmente el camino se perdió en las montañas….
El ataque se planeo durante dos meses durante los cuales la tierra enemiga fue asolada por una fuerte maldición, la invocación y dominación de las bestias culmino al cabo de una semana y el ataque tan solo día y medio, tiempo suficiente para devastar todo rastro del templo de goh. Las fuerzas de punta violeta están agotadas.
Este fue el mensaje que leyó el emperador días después de que el ataque se llevará con éxito; ya con el templo de Goh destruido y con el poder de punta violeta a su total merced, pues tenía a su lado a uno de los hijos de la ciudad, no necesitaba más de ellos así que su ultima movida en este juego fue mandar la destrucción de la ciudadela, siendo sus ordenes exactas "aprovechad que están débiles, que ardan, hasta los huesos".
