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Ilusión

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Como el digno, magnífico e imponente soberano que era, Julien consideraba de lo más razonable hacer lo que quisiera

Era algo así como una compensación por toooodas las cosas que había hecho por sus fieles súbditos... claro, además de la fama, el prestigio, la gloria, y el beneficio que bien le correspondían

Seguro que no había existido un rey lémur tan genial como él, ¿y cómo no? ¡Si movía el bote con enorme gracia y alegraba a todos con la simple sombra de su esponjosa cola!

Como tal, se regresaba al 1° punto de las reglas de Julien XIII:

Debía tener lo que quisiera a la orden de "YA"

Y a pesar de las "comprensibles" fallas o retrasos que pudiesen presentarse, aquello que deseaba llegaba SIEMPRE a sus patas

Orden lógico de la naturaleza

... hasta ahora

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Últimamente sucedía algo muy extraño... pero no con los mandamientos del cosmos, si no con él mismo

No podía expresar lo que quería

El asunto pasaría a ser gracioso si fuera incapaz de decir "¡MORIS, QUIERO UNA SANDÍA!", o, "¡MORT! ¡¿Cuántas veces te he dicho que no toques mis bellos pies reales?"

No, ¡en eso no había problema! Sino en... bueno... ¿Cómo decirlo?

Era un coquilleo que se presentaba en la boca de su estómago, el escalofrío que recorrían sus adorables orejas, esa sensación atorada en la garganta de querer gritar algo y no poder... pero tal cosa ocurría cuando a su mente le daban ganas de crear fantasías

Tampoco pasaban a cada momento

Se presentaban justo después de que sucedía algo con Skipper, sin importar lo insignificante que fuera

Tratándose de él, se pensaría que implicaría burlas, golpizas al estilo 007, o ese tipo de cosas en que se colocaba como indiscutible ganador

No era así

Y menos estaba seguro de los orígenes para... imaginaciones tan comunes, y a la vez no

Sólo... llegaban, y de pronto se hallaba en escenarios extraños donde eran los protagonistas: podrían estar discutiendo en medio de una misión peligrosa, quizá él respondiéndole alguna proclamación real, tal vez lo obligaba a mover el bote para probar que "las aves no bailaban", o sencillamente hablando

Lo intrigante era la consecuencia: una ilusión

Tenerlo cerca de la forma que fuera posible

A pesar de que tal pensamiento le causaba un fastidio increíble, era directamente proporcional a la sensación de auténtica alegría que sentía

Si le preguntaban, aquello no sólo no tenía sentido, sino que la simple intención de analizarlo resultaba patética, ¡y muy desesperante! Porque sin importar su magnífico título nobiliario, no era como si pudiera gritar "¡Quiero que me traigan a Skipper!"

Es que no era eso lo que quería precisamente... pero no estaba demasiado alejado del deseo real

¡AHHHHH! ¡NO ENTENDÍA! ¡ESTO ERA TAN FRUSTRANTE!

Así, el grandioso Rey Julien XIII se veía apartado de lo que más anhelaba por no saberlo -y no poder- ordenarlo de la manera adecuada, ¿sería que debía inventar palabras para describirlo?

Fuera lo que fuera, esto era más agotador que alejar a Mort de sus pies

...

Aunque siendo sincero, no era como si le molestara el hecho en sí... claro, se le hacía perturbador, bizarro, algo que no pensaría un rey en sus completos cabales pero, ¿desde cuando estaba en ellos~? Además, si nadie lo sabía, no tenía que dar explicaciones, comentarios, u oraciones que luego usaría la prensa en su contra, ¡hasta se ahorraba a los paparazzis que querían sacarle fotos! Que no sonaba mal, es decir, era propio de una estrella como él ser la comidilla de los plebeyos

No obstante, en ese caso estaba bien ser... "discreto"

Si nadie sabía... entonces no había problema en seguir imaginando cosas, ¿cierto?

Empero, debía continuar viviendo con la frustración de no poder ordenar que se le trajera a esa arrogante monja, o de expresarse a sí mismo un motivo satisfactorio

Todo justo como en ese momento, que se moría por exigirlo, pero resignándose a callar

Demonios