Tarde y toda la cosa, pero la verdad es que si me tronaron en la fac (otro cruel final nooooo), pero bueno cumplí, este es el de Cartman. Quejas, ideas, sugerencias, acordeones con las respuestas de mis exámenes (ja pobre ilusa), simples palabras de apoyo y demás, solo manden un pequeño review. Que disfruten y disculpen si salió un poco OC.

Los personajes no me pertenecen si no a Trey Parker y Matt Stone yo solo los tome prestados para hacer travesuras.

My Heart

-Cielos es muy tarde.

-No seas exagerado, además el vejete ese no va a venir hoy, hasta sería mejor saltarnos la práctica.

-¿Acaso tienes mucha prisa? ¿Algo importante que hacer?- pregunto el pelinegro volteándolo a ver.

-Nada especial, solo voy a jugar videojuegos con Kenny.

-Vaya ustedes son muy unidos- dijo repentinamente el ojiazul llamando la atención al más alto.

-¿Eh?

-Es que es curioso que a pesar de que se la pasan peleando, ustedes resultan ser buenos amigos.

-Mierda, no seas tan marica, Stan- dijo el castaño un tanto molesto por la observación de su compañero de equipo.

El pelinegro no le replico en absoluto, ya que ambos bien sabían la judía razón de ello. Cuando ambos pusieron un pie en el campo la actitud del pelinegro cambio y se dirigió hacia los demás chicos del equipo con firmeza, después de todo ahí era el capitán y en verdad que se tomaba en serio su papel, Cartman siguió caminando y empezó con la práctica de la tarde esperando que se acabara lo más pronto posible. Aunque lo dicho por el otro aun rondaba por su mente.

Quizás si eran buenos amigos, pero él sabía que su relación con el rubio inmortal era más profunda que eso, ya que este siempre estuvo a su lado. El era consciente de lo egoísta, narcisista, temperamental y cruel de su comportamiento, envolviéndose en esa caparazón en un afán de protegerse de su propio dolor alejando a todos. A todos menos a él. Por más que se burlara, tratara de engañarlo o simplemente dañarlo el siempre volvía a su lado, inclusive si no estaba físicamente ahí.

Con el tiempo dejo de hacerlo, carajo a quien engañaba no podía cambiar por completo, pero al menos no lo hacía de forma tan frecuente al convencerse que no volvería estar solo hiciera lo que hiciera, que nunca lo abandonaría. Convirtiendo al rubio en el único hilo donde pendía lo que se podría llamar su humanidad. Aquella que por fin descubrió que tambien poseía. Gracias al él llegó a sentir la culpa, remordimiento, preocupación, compasión, alegría entre otros sentimientos, es decir Kenneth McCormick se volvió su corazón. Por qué nadie puede vivir sin uno, ni siquiera él. Una sonrisa sincera salió de sus labios al pensar en el ojiazul ¿Acaso ese pobretón se daba cuenta de lo importante que era para él?

Lo más probable es que no y si le llegara preguntar el porqué actuaba así, lo más seguro fuese que lo voltease a ver encarándolo con una de aquellas radiantes sonrisas y no soltara ni una palabra siquiera, tampoco era como si lo necesitara para entenderlo. Después de todo Kenny siempre fue así.

Kenny, el que todos tachaban de pervertido, excéntrico y quizás demasiado audaz; él lo creía más un ser impulsivo, que actúa antes de pensar, reflejando en acciones todo lo que tuviera que decir, dejando las palabras en segundo término. Aquel cuyos límites morales de lo bueno y lo malo eran lo suficientemente amplios como para aceptar a alguien como él.

Tan pronto salió de las duchas se encaminó para encontrarse con el ojiazul, no prestaba atención al panorama ni a la ruta que seguía, sabiendo con total certeza que sus pies lo llevarían hacia el joven inmortal. Cuando llego a la espesura que rodeaba aquel claro se detuvo. Justo como pensaba, ahí se encontraba la figura naranja en total contraste con el blanco circundante. Se quedo unos momentos viéndolo, ya que era confortante el comprobar que él aun estaba ahí, esperándolo.

-¿Qué haces pedazo de mierda?- dijo el castaño, finalmente acercándose al otro.

-Nada- respondió el rubio.

El castaño observó esa brillante mirada quedándose perdido en ella, saliendo de su ensimismamiento al notar aquellas palpitaciones que salían de su pecho y se convenció de que quizás sea por él que tambien conozca el amor.