tbrendadennisse: Gracias :) Lo intente :P
RdB, khr no es muy logico que digamos ., aunque no te puedo negar que tienes un buen punto.
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
An Unwanted Wish
Capítulo 2: Yamamoto Takeshi
-...
- Listo, con esto ya estás por hoy, deberías de ir a dormir... - Ni siquiera miro a su padre, así que el solo suspiro antes de desearle buenas noches e irse...
Una vez que se fue, finalmente dejo las lágrimas caer, lágrimas de frustración. ¿Quién hubiera pensado que alguien fuera capaz de salvarlo a última hora?, aún quería saber de dónde demonios había salido el colchón y quién demonios lo había tirado allí a último momento. Era tan raro en solo pensar que había un colchón en la escuela de todas las cosas, era incluso un poco terrorífico... no, mejor no pensar en las razones, luego podría preguntar directamente que rayos hacia un colchón allí, y obviamente la respuesta no debería de ser: "para salvar a alguien de caer de la azotea", porque si lo era haría un muy buen escándalo.
En cuanto al culpable... no sabía si de verdad quería saberlo o no, porque si lo sabía de seguro le retorcería el cuello, y/o le gritaría muchas cosas. En verdad, él había saltado de la azotea, estaba cansado ya de esta vida, de estar poniendo sonrisas falsas en su cara, de estar siendo usado por ser popular, de estar fingiendo estar feliz... ¡Incluso en su casa tenía que fingir!, no era justo y cuando finalmente reunió el valor de saltar viene un estúpido a "salvar el día"...
-... ¿Qué rayos...? - Tal vez ya las pastillas antidepresivas ya estaban afectando su sanidad, de verdad, porque era imposible que alguien le estuviera limpiando las mejillas... ¡No había nadie en frente de él por Dios!
- Lo siento mucho Yamamoto-kun, no mereces morir, y no puedo dejarte hacer algo tan feo, simplemente no puedo... – Oyó decir justo en frente de él, una voz joven y masculina, algo femenina…
Si, definitivamente los antidepresivos se estaban metiendo con su sanidad, no había ninguna duda... Sabía que debía de haber escupido esas pastillas o algo…
- Eres una persona increíble, eres muy bueno en el béisbol, cualquiera mataría por ser tan bueno como tú. – Si claro, como no voz imaginaria. - Tienes un padre que te ama tanto que haría cualquier cosa por ti, absolutamente cualquier cosa con la única condición de que seas feliz...
O quizás su padre o alguien había puesto alguna grabadora, o tal vez se había vuelto hasta loco, porque oír voces imaginarias no era exactamente una buena señal... Prefería pensar cualquiera de esas teorías, así no fueran ciertas, ya que no quería pensar en un caso al estilo Pepe Grillo, de verdad no quería pensar en algo como eso... Además, parecían manos humanas lo que lo estaba tocando en la cara, limpiando las lágrimas. O tal vez estaba dormido y todo esto era un sueño muy raro...
- Además Yamamoto-kun... – Definitivamente no iba a tomar más medicamentos anti-depresivos por el resto de su vida, no le importaba lo que dijera su padre o los médicos. - Incluso si crees que no tienes amigos... – Amigos de verdad, por supuesto que no, o no estaría en esta situación. - créeme cuando te dijo que si hay gente que quiere ser tu amigo de verdad, simplemente no has tenido aún esa oportunidad, pero la tendrás... – Si, algún día muy lejano y quizás hasta en otra dimensión. - Y un verdadero amigo no dejaría que hicieras una estupidez como quitarte la vida, al igual que yo.
Más que definitivo: no tomaría más antidepresivos, estaban dañando su cordura, la poca que le quedaba de seguro. No era normal estar oyendo voces ni a su conciencia ni nada por el estilo y menos tan cerca de él o tan consciente de ello. No, ya vería como hacía, lo cual terminaría probablemente en escupir las pastillas cuando su padre no lo estuviera viendo...
- Pero miren, ¡Yamamoto ya volvió! – Grito alguien, aparentemente una chica. A él no le importaba en lo absoluto.
A veces odiaba su vida de verdad, no podía creer que su padre creyera que ya estaba lo suficientemente bien como para ir a clase... Tal vez incluso pensó que volver a este lugar le haría algún bien... lo cual dudaba, pero bueno, cada quien con su mundo... De la nada, sintió una mano en su hombro, sintió su ira subir, pero cuando giro... no había absolutamente nadie...
- Si no quieres sonreír, no sonrías. – Dijo alguien, pero no sabía de dónde.
Parecía la voz de un chico, pero no había nadie cerca de él... ¿Acaso se estaba volviendo loco?, bueno, había pasado un buen tiempo desde la última vez que escucho voces imaginarias…
- Oi, ¡Yamamoto!, ¿qué te pasa?, es tu turno de batear. – Se quejó uno de sus compañeros de equipo que ni de su nombre se acordaba.
Honestamente, podría importarle menos. No tenía ganas de jugar con ellos de todos modos, así que, ignorando los llamados y demás, se fue del lugar y se dirigió a la azotea. No había nadie allí que lo molestará, ni nadie al cual tuviera que sonreír y ser amable... ¿Por qué demonios siquiera se molestaba en actuar como un buen amigo cuando no tenía ni uno?, era un idiota…
- Si no quieres sonreír, no sonrías.
De nuevo esa voz... y sonó justo a su lado, y aun así no había nadie allí... Era oficial, o se estaba volviendo loco de atar, o tenía algún espíritu detrás de él... Los anti-depresivos no podían ser, a menos que su padre también se los estuviera metiendo con la comida o algo... Okey, ya era suficiente, no había nadie allí, por lo que nadie podría llamarlo loco si decidía hablar con un ser inexistente o imaginario... Cualquier cosa siempre podía ir a una iglesia, porque tal vez necesitaba algún exorcismo...
- ¿Eres mi ángel de la guarda o qué? - No tenía por qué ser amable o aparentar nada... Vaya, eso era un gran alivio, ¿por qué no había hecho esto antes?
- No... - Por alguna razón, sentía que había asustado al otro ser, y le hacía sentir algo culpable por alguna razón desconocida, aunque poco le importaba en ese momento. - Nada de eso, soy solo... - ¿Solo qué?, ¿una voz imaginaria? - un amigo. - Anexo la última parte con timidez el ser imaginario. Oh cielos, casi quería reírse, vaya mentira, ¿estaba tan desesperado? - Aunque siendo honesto, nunca tuve muchos amigos ni soy uno muy bueno...
Vaya, ¿quién demonios era este chico imaginario?, casi sonaba como una víctima de constante bullying... Si eso era cierto, ¿era tan patético como para crear un ser imaginario tan opuesto?, ¿un popular?, o sería mejor un ex-popular... Simplemente no tenía-
- Yamamoto-kun, deja de pensar tanto, te saldrán canas. - Si supiera exactamente donde estaba el extraño ser, lo hubiera carbonizado con la mirada. - Sabes, siempre te he admirado... – Ah sí, como todo el mundo, claro… - Siempre feliz, siempre dando lo mejor de ti, eres un gran jugador, eres popular y no estás solo... – Siempre estaba solo, a menos que contara a su padre.
- Estar rodeado de amigos falsos-
- Tienes a tu padre, no estás solo. Además, ¿se te ha ocurrido tratar al menos de hablar con personas como Hibari-san?, ¿o fuera de este lugar?, eres una persona maravillosa Yamamoto-kun... – Espera… ¿Hibari?, ¿por qué Hibari de todas las personas habidas y por haber? - solo no has conseguido a las personas adecuadas. – Adecuadas… claro…
- Para ser un ser imaginario, sí que eres raro. – Por no decir idiota-
- ¿Imaginario?, oh no… - Espera… ¿eso era una risa?, genial, completamente genial, lo que faltaba… - No soy un amigo imaginario, soy lo más cercano a un fantasma… - Eso no lo hacía muy diferente… - Si fuera imaginario, solo oirías lo que quieres oír, bueno o malo, ¿he hecho eso? – Lo último sonó un tanto triste, pero…
- No… - Más bien había estado mayormente diciendo cosas opuestas a las que él creía, y aunque había dicho cosas que esperaría oír de otras personas… también había dicho cosas que nadie más había dicho, o esperaría que dijeran. - ¿Por qué Hibari? – Era una buena pregunta…
- Porque Hibari no es una mala persona, es muy amable más bien… - ¿Qué? – Si respeta las reglas, no tendrás ningún problema con él, ¿sabes? – Bueno, sí, eso todo el mundo lo sabía… - No es muy hablador, pero sabe que decir, o que hacer, y sabe escuchar. – Este chico estaba drogado… ¿no? – Si quieres una prueba de que no estoy mintiendo, déjame preguntarte algo… - Asintió sin pensarlo mucho, no era como si pudiera preguntarle algo del otro mundo… - ¿Quién crees que te salvo?, déjame ayudarte a responder: ¿conoces a alguien que pase tanto tiempo aquí como para tener un lugar cómodo para dormir?
Pestañeo varias veces, no podía creer que no había pensado en eso antes… ¡Tenia sentido!, Hibari hubiera mordido hasta la muerte a cualquier otra persona que se hubiera atrevido a meter un colchón en el instituto sin una muy buena razón, y el prefecto pasaba tanto tiempo aquí que bien podría vivir aquí. Tomando eso en cuenta, no sería de extrañar que el prefecto tomara siestas o un buen descanso en un lugar cómodo, ¿y que más cómodo que un colchón o una cama?, aunque eso no explicaba como Hibari-un momento…
- Tu le dijiste a Hibari… - Este desgraciado-
- Si, lo hice… - Fue la respuesta algo nerviosa y resignada. – No me escuchabas en ese entonces, pero Yamamoto-kun… - Pero ¿qué?, ¡había arruinado todo! – incluso si no le hubiera dicho nada, Hibari-san ya sabía. – Se congelo en el sitio… ¿Qué? – Hibari-san es muy listo, él sabía lo que tramabas… - Un suspiro profundo por parte del fantasma. – Creo que la única razón por la cual Hibari no se te ha acercado es porque tu no quieres hablar con nadie.
-… ¿Desde cuándo…? – Eso no importaba, la verdad, ya no. – No importa… ¿crees que debería…?
- Hibari-san es un buen amigo si se le da la oportunidad, y a él no le importa tu talento, tus razones, tu popularidad, nada de eso… - Una risa un tanto divertida. – Hibari-san es una persona algo peculiar, si en alguien puedes confiar es en él, así no lo parezca. Ya tienes la prueba de eso… - Pues… Hibari pudo haber dicho y demás desde hace bastante rato si eso era cierto…
Por primera vez en mucho tiempo, sonrió de verdad, aunque no mucho.
- ¿Qué hay de ti fantasma-chan? - Solo esperaba no ofenderlo con eso, pero para saber... - Me has estado siguiendo por un buen rato, ¿no?
- Tsuna, solo Tsuna está bien. No soy exactamente un fantasma… - Dijo lo último un tanto nervioso. – Y… si, ha sido un buen rato. Simplemente no podías oírme…
¿Era solo él o el fantasma había cambiado el tema rápidamente con una simple excusa?
- Tsuna... primera vez que oigo ese nombre... - Aunque para ser honesto, le sonaba como tuna... y ahora tenía hambre, rayos.
- Es solo un apodo, mi nombre es un poco más largo... - Fue la explicación tímida, y podía imaginarse perfectamente al chico mirando a otro lado, apenado.
- Bueno, un gusto en conocerte Tsuna, soy Yamamoto Takeshi, puedes decirme Takeshi si gustas. - No sabía para que se presentaba, el fantasma sabía su nombre antes de todo esto... lo cual daba algo de miedo ahora que lo pensaba.
- No, Yamamoto-kun está bien. - Por alguna razón eso le sonó como una mentira, pero lo dejo pasar... no podía exactamente discutir con un fantasma.
- Será mejor que me vaya, el receso acabará dentro de poco. - Y no había comido nada. No importaba. - ¿Podrías decirme porque me has estado siguiendo por tanto tiempo?
- Es algo complicado… - Ah claro, complicado… si como no. – Podrías decir, que yo tampoco tengo muchos amigos, y no quería que pasaras por algo como esto, pero igual paso, lo siento. – Espera, ¿qué?
- ¿A qué te refieres con eso? – Esta vez, nadie le contesto. Genial, realmente genial…
Desgraciadamente, tal y como lo había esperado, no tuvo tiempo de comer, pero le daba igual, no era como si tuviera un gran apetito de todos modos. Y francamente no había tenido que lidiar con nadie... Aunque nada de eso implicaba que iba a escaparse de su terapeuta, eso sería mucho pedir... De hecho, todo el poco buen humor que había logrado obtener se evaporo tan rápido como una gota de agua en un desierto durante el día cuando los llamaron a él y a su padre...
- Buenas tardes, Takeshi-kun, Yamamoto-san.
Buenas tardes si como no, y aunque no respondió su padre si lo hizo y le dio una mirada de advertencia. Se sentó y trato de no mirar a la señora terapeuta, al parecer nadie entendía que no quería estar aquí. Y al parecer nadie entendía que esto no lo estaba ayudando en nada…
- Si no quieres sonreír, no lo hagas. – Oh, había aparecido… - Tu padre solo está preocupado… - No me digas… - se honesto, hará las cosas mucho más rápidas y no tendrás que venir aquí tan seguido. Mentir solo alargara las cosas… - Quería preguntar como rayos sabia eso… pero no podía si no quería quedar como un loco. – Nos vemos, Yamamoto-kun, Hibari-san está esperando una visita de tu parte.
