Capítulo 2—Provocación sutil

Alguien volvió a llamar a la puerta por segunda ocasión, esta vez con más insistencia. El doctor Watson y el elegante señor Thornton fueron sorprendidos por aquel llamado que repentinamente los había interrumpido su charla y acercamiento.

El doctor Watson fue quien más lo tomó con sobresalto haciéndolo notar inevitablemente con un suspiro casi inaudible de aparente alivio. En cambio Thornton se sintió un poco fastidiado, había estado a punto de comenzar lo que sería una conversación de asuntos de negocios con el rubio doctor pero más que eso habían estado a punto de comenzar a conocerse más mutuamente. Thornton tenía un interés muy especial puesto en el doctor Watson y no desistiría en estrechar su relación con él, más allá de los negocios. Escucharon un par de golpes más suaves sobre la madera de la puerta de caoba antes de que Thornton decidiera acudir a abrirla.

—Discúlpeme un momento doctor Watson, iré a abrir la puerta— dijo Thornton esbozando una lánguida sonrisa, tratando de ocultar así un poco su descontento. El doctor Watson asintió y cuando Thornton se dirigió hacia la puerta el rubio dio otro suspiro breve.

—Está bien— alcanzó a mascullar el doctor.

Thornton giró la perilla de la puerta y al abrirla se dio cuenta que quien había llamado era Henry Watson, el hermano del rubio doctor.

—buenas noches John. Disculpa la demora— pronunció Henry extendiendo su mano derecha para saludar a Thornton. John Thornton le sonrió amable y acto seguido le indicó cortésmente con la mano para invitarlo a entrar dentro de la oficina.

—Hola Henry. No te preocupes, por favor pasa. Tu hermano John ya está aquí— dijo Thornton y Henry notó que efectivamente su hermano menor estaba de pie en medio del despacho, detrás de Thornton.

— ¡hola Johnny! Que bien que hayas llegado a tiempo. Tuve un pequeño inconveniente para llegar más pronto pero creo que he llegado a tiempo para el banquete. Espero que John…es decir Thornton y tú hayan podido conversar un poco acercar de los asuntos que nos atañen, o por lo menos espero que se hayan presentado bien entre sí— indicó Henry mirando a ambos simultáneamente. Thornton volvió a sonreírle con cortesía mirando el elegante porte de Henry. El hermano mayor de los Watson vestía un muy fino y moderno traje de etiqueta.

—oh pues…—farfulló Watson intentado responder a ello, de alguna forma deseaba decirle a su hermano que ya antes había conocido a Thornton en una situación inesperada pero antes de que articulara alguna frase, Thornton le interrumpió.

—sí, bueno…de hecho, el doctor John Watson y yo ya nos habíamos conocido hace apenas algunos días— explicó Thornton. Una afable sonrisa se esbozó de nuevo en sus labios.

Henry se sorprendió grandemente de enterarse de aquello pero le pareció fabuloso. De todas formas él siempre había tenido la inquietud por presentarle a su hermano al amigo con quien había tenido tan buena convivencia dentro de su alma máter en su juventud.

— ¿de verdad? Eso es realmente sorprendente. Veo que el mundo es pequeño— dijo Henry un poco risible. El doctor John Watson fue quien esta vez no pudo evitar sonreír y habló.

—sí. Fue hace unos días en un día lluvioso, aunque la verdad es que solo nos vimos aquella vez por pura casualidad. Nunca imaginé que nuestro futuro socio sería tan distinguido y amable caballero como el señor Thornton— dijo Watson respetuoso.

Thornton soltó una breve risa de satisfacción y agregó.

—sí, la verdad es que las circunstancias en las cuales el doctor Watson y yo nos conocimos aquel día fueron al azar, cosa del destino creo yo sobre todo ahora que hemos vuelto a coincidir, lo cual por su puesto para mí es muy grato. El doctor John Watson me ha demostrado ser un hombre muy educado, a pesar del breve tiempo de conocerlo— terminó de decir Thornton.

—jaja bueno y ¿puedo preguntar cómo fue exactamente que ustedes dos se conocieron? — inquirió Henry curioso. Watson se sintió un poco cohibido pero Thornton le explicó concretamente cómo había ocurrido.

Al saber la situación, Henry rió. Luego de aquello los tres hombres comenzaron a hablar al fin acerca de sus negocios y sobe la forma en que podrían asociarse en futuro cercano.

—bueno caballeros, luego de esta conversación de negocios creo que sería conveniente presentarles a mis dos sobrinos. Bueno a Aidan ya lo conocen, él mismo me dijo que pudo conversar un rato con ustedes dos cuando fue a vuestra casa a dejarles la invitación para esta fiesta pero quiero que conozcan también a mi otro sobrino, Dean— explicó Thornton cortés.

—por supuesto, nosotros estaremos más que encantados— respondió Henry animoso. El doctor John Watson estaba sentado a su lado, en una de las lujosas sillas de madera tallada que estaban dentro del estudio.

—En seguida lo llamaré— dijo Thornton— discúlpenme un momento, por favor.

Thornton salió del despacho durante un par de minutos dejando a Henry y John dentro. Durante ese lapso ambos hermanos intercambiaron algunas palabras asertivas acerca del asunto del negocio que estaban a punto de consumar con el adinerado Thornton.

Pronto John Thornton volvió al estudio acompañado de sus dos sobrinos, que vestían elegantemente trajes de muy buena categoría. Aidan y Dean sonrieron amables ante los dos invitados y futuros socios y cortésmente les extendieron las manos para saludar a cada uno con respeto.

—gusto verte de nuevo, joven Aidan— dijo el doctor John Watson cuando Aidan estrechaba cálidamente su mano con la suya. Henry también hizo lo propio.

Mientras tocaba el turno del joven Dean de saludarlos de mano, Thornton los presentó.

—señores, éste es mi sobrino mayor, Dean. Él se encarga ya de la administración y supervisión personal de nuestras fábricas del norte. Es ciertamente un joven con mucho potencial y no es adulación por el hecho de que es mi sobrino, ustedes mismos podrán ver por sí mismos su gran desempeño pronto—expresó Thornton formalmente. Henry y el doctor John le sonrieron y se sintieron internamente deseosos de conocerlo más a fondo. Aidan también esbozó una gran sonrisa pues él más que nadie se sentía orgulloso de su hermano mayor. Y Dean no pudo evitar sentirse halagado y contento para sus adentros.

—Eso suena muy bien. Ahora tengo mayor interés en conocer más acerca de su destacado liderazgo, joven Dean— expresó Henry. Dean hizo una reverencia breve como agradecimiento y le sonrió amable. Él también estaba muy interesado en este nuevo negocio con los Watson, su tío John Thornton les había hablado mucho de ellos.

—para mí también es de gran interés iniciar negocios con distinguidas personas como ustedes señores Watson porque he de decir que nuestro tío John nos ha contado muy buenas cosas sobre ustedes y vuestra familia, bueno sobretodo acerca de usted señor Henry que ha sido amigo suyo durante años.

—y pronto también espero poder entablar una muy buena amistad con el doctor John Watson— añadió Thornton un poco temerario. No pudo evitar posar su mirada sobre el rubio doctor. EL doctor se ruborizó un poco.

En medio de todos, para Thornton el doctor Watson parecía frágil pero al mismo tiempo tenaz. El temple que mostraba en su rostro era algo que despertaba grandemente su curiosidad. Sin duda, a diferencia de Henry, John Watson era un hombre serio y un tanto tímido y desinteresado. Su interés por él incrementaba con el pasar de los minutos y aún no lograba explicarse el por qué pero era un sentimiento que le resultaba bastante agradable.

El fino reloj de madera que estaba colocado al costado derecho de la pared indicó de pronto la hora en punto en que se serviría la cena de la celebración y los cinco hombres dentro del despacho decidieron dejar entonces para otro momento su plática acerca de su asociación. Lo oportuno ahora era atender a todos los invitados que habían asistido al banquete.

—por favor señores, sean tan amables de acompañarnos al banquete que se servirá a continuación en celebración precisamente por el aniversario de una de nuestras fábrica del norte. La primera fábrica que mi familia erigió en Inglaterra hace casi cien años— explicó Thornton.

—Por su puesto John, será un placer— dijo Henry alegre.

—oh Henry, puedes llamarme Thornton estando tu amable hermano presente, no quiero que él se sienta incómodo. Es decir, los dos tenemos el mismo nombre y eso puede generar confusiones— dijo Thornton.

El doctor Watson rió con cierta ironía. Thornton tenía razón respecto a las confusiones, aunque no era algo que realmente le molestara.

—No, está bien, por mí no hay problema— dijo el doctor cruzando ligeramente los brazos.

—no, creo que Thornton tiene razón. Tendré que medirme un poco con esa costumbre mía de llamarte por tu nombre de pila— dijo Henry.

—nosotros nos adelantaremos un poco para atender a los invitados, tío— dijo el joven Aidan con voz jovial, él y su hermano mayor ya se habían adelantado a abrir la puerta del despacho.

—Está bien, en seguida vamos— respondió Thornton.

Aidan y Dean caminaron con paso relativamente rápido por el corredor hasta alcanzar las escaleras, pasando por aquel gran retrato que había captado la atención del doctor Watson hacía unos minutos y bajaron pronto las escaleras de espiral. Cuando llegaron al último escalón notaron que ya todos los invitados estaban sentados a la mesa conversando entre ellos, esperando por el anfitrión. La madre de Aidan y Dean, la señora Dis estaba entre ellos sentada en un lugar importante del comedor.

Luego de que Aidan y Dean habían salido del despacho, Henry salió primero del estudio y tras él salió el doctor John Watson. En cuando puso un pie fuera del estudio, el rubio pudo sentir como la mano amable del elegante Thornton se posaba sobre su espalda empujándolo ligeramente como si tratase de guiarlo, un acto de lo más común que cualquiera podría tener hacia él o hacia alguien más pero que había causado un inesperado furor interno al doctor, una sensación de bienestar. Aquella simple acción había sido algo que inconscientemente John Watson había estado esperando que sucediera aunque fuese solo por un breve momento. Entonces John Thornton terminó de salir también del despacho y se aseguró de cerrar bien la puesta con llave que luego guardó dentro de su bolsillo. Incluso para hacerlo no perdía jamás su fina elegancia.

Para ese momento Henry ya había apresurado su paso hasta el final del corredor y había logrado alcanzar las escaleras. Se disponía a bajar sin pensarlo, de todos modos había estado incontables veces dentro de aquella mansión y ya la conocía bastante bien desde hacía tiempo. Pero en cambio John Watson se había detenido durante un instante sin intentar si quiera alcanzar el paso de su hermano. De alguna manera pensaba que sería más cortés de su parte esperar a que John Thornton terminara de asegurarse de cerrar bien la cerradura de la puerta en vez de caminar por el corredor con osadía como si fuese su propia casa. O quizá era más su inconsciente impulso de estar más en su cercanía. John Thornton le provocaba un interés exacerbado y una atracción inexorable.

—Vamos, doctor Watson— farfulló Thornton elegante y fijó en él una mirada penetrante y embelesada que combinaba con la enmarcada sonrisa dibujada sobre su rostro. El hecho que el doctor Watson decidiera esperarlo incluso para algo tan trivial le reconfortaba grandemente.

—vamos, señor Thornton— dijo el rubio y le devolvió la mirada, pero su sonrisa en cambio aunque lánguida, fue breve, tímida. Por un momento el doctor Watson tuvo una extraña sensación de sentir un gran impulso por tomarle del brazo. Un deseo interno alojado en la profundidad de su subconsciente le incitaba a hacerlo. Nunca antes había sentido lo mismo con nadie más. Pero no lo hizo. Eso de ninguna manera era correcto. Y si se hubiese atrevido a hacerlo siquiera por broma seguro habría provocado que Thornton pensara que él era un sujeto extraño que estaba fuera de sus cabales. Desistió de su deseo absurdo. Pero Thornton le atraía demasiado.

—entonces, démonos prisa, doctor— masculló Thornton. Había habido un par de segundos de silencio entre ambos antes de dirigirse al comedor. Thornton notó que Watson había tenido un muy breve momento de irresolución y eso le resultó divertido. Nunca había conocido un hombre con un aire tan sutil y recto como él.

—Oh sí, claro, disculpe señor— se excusó el doctor y comenzaron a caminar por el corredor.

—estamos un par de minutos retrasados para la cena doctor Watson. No es propio de un buen caballero inglés—masculló Thornton tratando de bromear. Pero Watson sólo logró sentirse un poco cohibido y eso también le hizo sentir un poco estúpido. Además Thornton le estaba ganando el paso pero al notarlo Thornton, como todo un caballero, decidió dejar que el doctor Watson caminara delante de él.

Por fin lograron llegar hasta la larga mesa donde el banquete sería servido. Aunque no había transcurrido más que quizá cinco minutos el doctor Watson se sintió un poco vergonzoso por haber retrasado de alguna manera la llegada del anfitrión John Thornton a la mesa para un evento tan importante.

—disculpen la demora damas y caballeros pero hemos tenido un pequeño percance al cerrar la puerta de mi despacho, ya saben cómo son las llaves a veces, sobre todo cuando se tiene un numeroso juego de ellas— bromeó Thornton ante los invitados con finura destacable en su voz. Al pronunciar eso, todos rieron al unísono y John Watson también hizo lo propio y descubrió que escucharle hablar a Thornton en ese tono de elegancia incluso para decir una broma de ese tipo era grandioso. Pero lo que realmente le encantó fue escucharle hablar con tan aristocrático acento inglés. Sin dura Thornton era todo un caballero británico.

Los invitados hicieron breves aplausos y reverencias ante Thornton. Luego Thornton le indicó a John Watson dónde estaba establecido su lugar asignado en la mesa y ambos caminaron hasta ahí. Thornton se sentaría al costado principal y John Watson y Henry Watson estarían sentados cada uno a su lado. Después de todo eran sus invitados especiales y pronto haría el anuncio oficial.

En ese momento Henry ya estaba sentado a la mesa, justo al lado de la dama Dis. Cuando John Watson se acercó, Thornton le aproximó la silla amablemente para que tomara asiento. El doctor John Watson se sintió emocionado y al mismo tiempo azorado. Aunque no le parecía del todo correcto que ellos estuvieran sentados tan cerca de John Thornton. Eran solo futuros socios, ni siquiera era parte de la aristocracia que hacía distinción ahí entre todos los invitados, pues el doctor John pudo notar que habían asistido duques y marqueses. De alguna forma John Watson sentía que no pertenecía del todo ahí. No pudo evitar sentirse incómodo ante la idea de que en algún momento Thornton les presentaría ante los demás. Pero en cambio Henry en contraste no sentía recato alguno.

Luego la dama Dis hizo sonar una pequeña campanilla que tenía a un costado de sus cubiertos. Esa fue la indicación para que los sirvientes comenzaran a servir el tentempié.

La mesa estaba decorada de una forma sumamente selecta. Se habían colocado varios candelabros con velas largas que alumbraban bien la mesa al centro. El mantel tenía un acabado de distinguido bordado de total estilo victoriano y la vajilla en donde se serviría la cena esa noche era de fina porcelana. El doctor Watson se percató en seguida que era el mismo tipo de vajilla que él mismo había comprado hacia unos días atrás. También reparó en que todos los cubiertos estaban hechos de plata. Sin duda los Thornton eran gente muy opulenta.

Luego de degustar el exquisito tentempié, los invitados pudieron disfrutar del estofado y luego del plato principal. Durante toda la cena los invitados hablaron un poco acerca de sus propias vivencias, o dijeron cosas al azar. Conversaciones entre las cuales no pudieron faltar los halagos hacia la familia Thornton.

La cena se amenizó según lo planeado. Había sido una muy grata velada. Al fondo los violinistas que habían sido contratados para la fiesta aún tocaban cada melodía con dedicación.

Al terminar la cena, John Thornton se puso de pie ante todos y alzó su copa que tenía servido vino hasta la mitad. Era vino de una muy buena cosecha añejada durante casi un siglo y que había adquirido especialmente para tan buena celebración luego de proponerse realizar la fiesta para presentar a los Watson como sus nuevos socios aprovechando el aniversario de la fábrica matriz que había iniciado la fortuna de su familia en Leeds.

—damas y caballeros. Me alegra sobremanera que hayan asistido aquí para acompañarnos a mi familia y a mí en la celebración de nuestra fábrica principal. El banquete ha sido muy ameno y nos hemos honrado de contar con vuestra importante y solemne presencia— pronunció Thornton y luego añadió mirando por un breve momento a Henry y John Watson pero fijando más su insinuante mirada sobre el doctor—y también quiero anunciarles que me he muy grato presentarles a todos ustedes amables señoras y señores a nuestros nuevos y distinguidos socios. Los señores Henry y John Watson— al terminar de pronunciar esto, los invitados fijaron sus miradas en los dos hermanos y aplaudieron al mismo tiempo. John Watson se ruborizó un poco pero les sonrió amablemente.

—estamos realmente admirados de que el señor Henry, íntimo amigo mío desde hace años y su hermano el destacable doctor John Watson se unan a nuestra franquicia que ha logrado prosperar con total éxito por toda Inglaterra, parte de Escocia y próximamente también a Irlanda del Norte— dijo John Thornton mientras tambaleaba ligeramente su copa aún alzada en su mano.

Todos los presentes invitados volvieron a aplaudir al unísono. No era ya noticia nueva que los Thornton tuvieran la intención y el firme propósito de expandir su cadena de fábricas más allá y tal vez incluso en el futuro también lo harían por todo el Reino Unido.

La presentación ante los invitados terminó y luego todos se levantaron del comedor y se dirigieron hacia el salón de baile donde se habían colocado mesas con bebidas servidas o que bien podían ser servidas por los meseros contratados para la ocasión.

John Watson no podía evitar sentir curiosidad por admirar la fina decoración con la que había sido decorado el lugar pero mayor asombro le causaba ver el tamaño de aquel salón. Cuando había recorrido por segunda vez el salón entero dando la vuelta completa echó un vistazo a su fino reloj de bolsillo y vio que la hora marcaba menos de un minuto antes de la media noche en punto. Cuando guardó el reloj de nuevo dentro de su bolsillo se acercó al enorme ventanal desde donde podía divisarse perfectamente toda la ciudad y entonces el Big Ben que también se vislumbraba desde ahí anunció la hora en punto.

—Oh ahí está, doctor John Watson— dijo Thornton hablándole por la espalda, a un par de pasos detrás de él. Escuchar la susurrante y masculina voz del señor Thornton hablando justo detrás de él le hizo sentir al doctor Watson una especie de sensación placentera recorriendo su pecho. Era una sensación que disfrutaba. El doctor John Watson se giró para verlo de frente sin encontrarse de inmediato con su mirada, a veces olvidaba que John Thornton era bastante más alto que él. Entonces alzó la mirada y le sonrió mientras nerviosamente toqueteaba sin propósito el reloj que traía dentro de su bolsillo.

—Oh señor Thornton— farfulló el doctor Watson. El fondo se escuchaba la plácida música que los violinistas seguían tocando y podían escucharse también a los invitados conversando entre ellos. Era una fiesta sumamente elegante y el doctor John Watson lo había disfrutado mucho todo en verdad pero para ese momento de la noche comenzaba a aburrirse un poco.

— ¿qué tal está disfrutado de esta fiesta, doctor Watson? — inquirió Thornton con voz susurrante y se acercó un paso más hacia el rubio doctor. Thornton tría un par de copas en las manos en ese momento y delicadamente le pasó una al doctor Watson sin dejar de mirarlo a los ojos. El doctor Watson de inmediato la aceptó, tampoco quería dejar de observar la profunda mirada del señor Thornton, a pesar de que al mismo tiempo le inquietara sobremanera. John Watson disfrutaba mucho ver el vívido color azul de sus ojos, tan vívido como el azul del mar a la luz del día. Thornton tenía además una masculina mirada que le inquietaba y al mismo tiempo le incitaba a conocer más acerca de él. Además los ojos siempre habían sido el reflejo del alma. Si era así, entonces John Thornton poseía un alma inigualablemente amable.

—muchas gracias por la copa, señor Thornton— dijo el rubio soslayando brevemente la mirada para soltar una breve risa de satisfacción —y sí, en efecto he disfrutado mucho de tan elegante fiesta. Todo es tan fino que casi siento que no lo merezco— masculló y rió un poco de nuevo. Luego John Watson bebió un pequeño sorbo del vino de la copa. Incluso la copa en la cual estaba bebiendo el añejo vino estaba hecha de cristal cortado. Thornton había mandado traer esas copas desde Francia, también especialmente para la celebración.

—bueno no está bien que diga eso doctor, usted es ahora parte de nuestros negocios Thornton— dijo el elegante hombre de pelo oscuro. Thornton disfrutó en ese momento ver como el rubio doctor se relamía un poco los labios luego de probar el dulce-amargo buen sabor del vino rojo. De alguna manera ver eso le resultaba provocativo.

—oh bueno, es que ustedes son una familia verdaderamente importante y estar rodeado de tanta gente rica y conocida por todo el pueblo británico y creo que incluso mundial es algo verdaderamente excéntrico para mí, un doctor militar que ha estado rodeado de polvo y devastación en tierras lejanas— dijo el rubio y volvió a sorber un poco del vino. Rio un poco de nuevo para mostrar su alegría y su sentido del humor pero realmente estaba siendo sincero.

— ¡oh es verdad! ¡Usted es un doctor militar! Eso es mucho más admirable por lo que me complace y me es mucho más grato aún saber que entre mis invitados y sobretodo mis invitados más especiales se encuentra un doctor que además de salvar vidas ha servido a la nación— dijo Thornton exaltando su admiración.

—Entonces ¿usted sabía que yo soy un doctor militar? — inquirió el rubio curioso y asombrado y fue él quien esta vez dio un paso más al frente de Thornton y le miró fijamente, con cierta determinación

—sí, en efecto. Su hermano Henry fue quien siempre me lo dijo. Y aún sin conocerlo a usted entonces, yo sentí gran admiración e interés por eso desde entonces.

—ya veo. Yo no sabía que mi hermano le contara acerca de mi— musitó el rubio.

—pero bueno doctor John, podríamos comenzar a dejar las formalidades ¿no le parece? —sugirió Thornton.

—Jaja ¿realmente cree usted que eso sea lo más conveniente? Es decir, usted es un elegante caballero y yo…— cuestionó Watson risible.

—y usted es un distinguido doctor que goza de los mejores honores que cualquier otro puede tener— dijo Thornton y bebió también un poco del vino de su copa.

—bueno pues…

— ¿te parece bien mi sugerencia? ¿John?— inquirió Thornton de nuevo, con un tono más provocador.

John Watson vaciló un poco antes de dar su respuesta.

—de acuerdo. Aunque espero que esto no genere confusiones en el futuro.

—oh lo hará, de esto estoy seguro. Pero podemos comenzar a tratar de acostumbrarnos. La verdad es siempre prefiero tener más libertad y confianza con mis amigos cercanos llamándolos por su nombre de pila. Eso acerca más a la gente— musitó Thornton. Su masculina voz profunda cautivaba más al menudo doctor. O quizá la sensación que esto le provocaba incrementaba aún más por el consumo del alcohol que aunque no había sido mucho comenzaba a marear un poco al doctor Watson.

—bueno pues de acuerdo John— respondió el rubio—entonces seamos muy buenos amigos a partir de ahora— agregó. Entonces Watson extendió su mano invitando a la mano de Thornton para estrecharla como si pactaran un trato. Mientras esperaba la respuesta de Thornton y continuaba teniendo la mano extendida, Watson le sonrió esta vez con más dulzura. Thornton esbozó una lánguida sonrisa de nuevo en respuesta a ello y estrechó al fin su mano con la suya.

El contacto de sus manos unidas fue al principio un delicado roce pero Thornton pudo notar bien que la mano del doctor estaba un poco fría. Se sentía pequeña sin aquel guante que había traído puesto antes. La suya también estaba desnuda. Era verdaderamente el primer contacto piel a piel que tenían uno con el otro. Y entonces las estrecharon durante unos segundos. Ambos tuvieron el deseo interno de prolongar un poco más el instante, sobretodo Thornton que inconscientemente sentía la necesidad de entibiar un poco la mano del doctor.

Ambos se sonrieron mutuamente y al fin separaron sus manos paulatinamente.

—De verdad doctor John, no sé por qué siento como si te conociera de toda la vida—masculló Thornton.

—Eso suena muy romántico John, me alegra siempre conocer personas con una sensibilidad así— dijo Watson e inconsciente se alejó un paso de él mientras sostenía en mano su copa que ahora casi estaba vacía.

—oh por favor doctor John, no te burles— rio Thornton y se encogió un poco de hombros y dio un paso al frente para acercarse de nuevo hacia el doctor que sin quererlo realmente estaba mostrando de pronto una actitud un tanto huidiza. Watson volvió a sorber de su copa, terminó al fin el contenido del vino.

—No es burla, lo digo en serio— dijo Watson vacilante.

—yo también estoy hablando en serio, John— masculló el de pelo oscuro,

—es solo que supongo que eres un hombre ilustrado, de muy buena educación y por tanto un hombre de mundo que conoce de muchas cosas. Entre ellas quizá la buena literatura. Los poetas y literatos poseen una sutil sensibilidad— musitó Watson ahora soslayando la mirada. Thornton en cambio no dejaba de verlo ni un momento y volvió a sonreír risible. Nadie nunca le hacía halagos de ese tipo.

—jaja bueno, en cierta forma tal vez tengas razón. Conozco a algunos eruditos y científicos importantes, la fortuna siempre te da la oportunidad de conocer a tan distinguidas personas. De la misma manera conozco a algunos literatos y dramaturgos— indicó Thornton y elegantemente volvió a beber un poco de su copa.

Watson rió alegre. El alcohol le desinhibía progresivamente pero también el alegraba mucho escuchar lo que Thornton le decía. Sin duda todo eso debía ser verdad y eso le causaba mucha más curiosidad.

— ¿de verdad? Ahora me siento inevitablemente curioso por saber más de ti. No me equivoqué en pensar que conocías a gente importante y dotada de éxito y talento.

—bueno pues puedo comenzar por decirte que conozco a Robert Louis Stevenson, Bram Stoker y Oscar Wilde. Son muy amigos míos de hecho, doctor…—masculló Thornton haciendo una entonación felina en su susurrante voz. Watson reparó en que eso sonaba sumamente provocativo y se sintió realmente asombrado de enterarse de tan buen hecho.

—Ahora no sé qué decir…—dijo Watson alegre y un poco tímido. Sus ojos se perdieron de nuevo en los de Thornton que se había inclinado un poco para mirarlo más de frente.

—Puedo presentártelos cuando gustes…—musitó Thornton.

—eso sería realmente maravilloso. Soy muy admirador de sus célebres trabajos— respondió el rubio. En vano trató de beber más de su copa pues hacía rato se había terminado el vino rojo que Thornton le había servido, pero Watson inconscientemente lo había olvidado o quizá su borrachera gradualmente comenzaba a menguar sus sentidos. Thornton rió divertido al notar como Watson nerviosamente trataba de alcanzar beber las últimas gotas de vino que quedaban en la copa. Cuando las últimas gotas tocaron los labios del doctor, éste se relamió un poco de nuevo. Thornton miró tan apacible acto más de cerca que la vez anterior en que Watson lo había hecho hacía tan solo unos minutos durante su charla. Pero esta vez para Thornton el acto le pareció mucho más incitante, sexy. El alcohol también le hacía sentir a él una creciente emoción.

Thornton rió otra vez.

— ¿quieres que te sirva otra copa? — inquirió Thornton amable, deslizando sus dedos suavemente sobre los dedos de Watson que sostenían la copa vacía, con la intención de tomarla y esperando una respuesta asertiva de parte del rubio.

—mmh sí, por favor Thornton. Lamento el impertinente momento por cierto— dijo el rubio doctor risible y dejó que Thornton tomara la copa vacía de su mano y luego siendo un poco temerario se atrevió a estrujar un poco el brazo de Thornton. El de pelo oscuro le sonrió de nuevo.

—de acuerdo doctor, venga conmigo por favor. Le serviré su copa enseguida— dijo Thornton y luego se giró media vuelta para dirigirse hacia la mesa donde se encontraban las bebidas. Los violinistas estaban tocando una exquisita melodía que sonaba maravillosa ante los oídos de todos los invitados presentes. John Watson caminó detrás de Thornton siguiéndole el paso e intentando acomodar un poco el puño de su traje como si de un acto reflejo se tratase. Y aunque no se había percatado, algunos de los invitados habían notado desde hacía mucho rato que el señor Thornton y el rubio doctor Watson habían estado conversando un largo lapso, juntos, arrinconados contra una pared, en una cercanía que nunca antes habían visto en el señor Thornton que ante todos siempre había mostrado una singular seriedad. Pensaban que entonces sin duda el doctor Watson debía ser muy amigo del señor Thornton. Sin duda una muy buena relación. Aunque algunos presentes no pudieron evitar cuchichear de más, porque el doctor Watson no era un verdadero aristócrata aún sí su familia tenía buen dinero guardado en al banco. Una clase acomodada como la suya distaba mucho de un ducado a una clase nobilísima.

—espero que le guste el vino, doctor John— dijo Thornton cuando terminó de servir de nueva cuenta una copa para el rubio. Se la alcanzó mientras esbozaba una sonrisa amable en sus labios. Para John Watson en ese momento la vista comenzaba a volverse un poco borrosa pero pudo tomar bien la copa sin problema. Decidió que esa sería la última copa que consumiría por esa noche.

—muchas gracias John. Y pues sí, es muy buen vino. Seguro una buena cosecha—expresó el rubio tomando la copa y acomodándola entre sus dedos.

—es una muy buena cosecha. El vino lo mandé traer de París así como las copas en las que hoy hemos servido. Pero también tenemos wiski, traída directamente desde Escocia. Si gustas puedo servirte un poco también en un rato— explicó Thornton. Él también se había servido de nuevo para sí mismo.

— ¿Traído desde Escocia? Eso suena realmente bueno…—masculló el rubio y sorbió un poco del vino.

—bueno, este wiski lo he traigo yo personalmente porque de hecho una de nuestras fábricas se encuentra allá…—indicó Thornton.

—Definitivamente ustedes son una familia muy importante—dijo el rubio sincero.

—bueno, ahora que vamos a ser socios creo que será mi deber mostrarte cada una de nuestras fábricas. Lo haré personalmente con todo gusto.

—jaja todo este tiempo has estado hablando como si nuestra sociedad fuera un hecho y lo cierto que aún no hemos concretado nada formalmente. Todo quedó reducido solo a una breve charla en la que solo nos presentamos personalmente, pero aún no hemos acordado nada— dijo el doctor Watson un poco dubitativo, evitando por un momento la mirada pues de pronto temió que su sinceridad no le pareciera bien a Thornton. Tal vez había hablado demasiado, tal vez lo había hecho demasiado rápido. De pronto se sintió más torpe de lo que la embriaguez le suscitaba.

Pero Thornton rió. Por algún motivo había estado esperando que John Watson la dijera aquello sin tapujos. Había previsto que él era un hombre tenaz y directo y era en efecto verdad que no habían concretado nada pero aun así Thornton había tenido el atrevimiento de anunciarlo oficialmente ante todos sus distinguidos invitados.

—bueno en eso tienes razón doctor John, no te culpo por reprenderme sobre todo porque incluso lo anuncié ante todos— dijo Thornton y se acercó un poco más a Watson que de nuevo se mostraba un poco escurridizo.

—Y te atreviste a hacerlo— dijo el doctor Watson riendo irónico.

—eso es porque confío ciegamente en la familia Watson, porque conozco a Henry desde hace tiempo.

—Lo sé, él y tú fueron a la misma facultad durante unos años— musitó el rubio tratando de evitar mostrar demasiado que cada vez que Thornton mencionaba a su hermano le provocaba un cierto descontento que no podía evitar y que tampoco podía explicar.

Pero Thornton notó su apatía ante ello.

—bueno doctor John Watson. No lo hemos concretado aún pero…podemos ir a mi despacho un rato y mostrarte ahí algunas de los acuerdos que juntos podemos llegar a tomar y firmar ante notario formalmente— sugirió Thornton, su voz masculina de nuevo resonaba maravillosamente para los oídos del menudo doctor a pesar de que de fondo la bella música clásica tocada con los violines de los músicos enajenaba a cualquiera.

El doctor John Watson dudó un poco ante tal sugerencia pero aceptó sobre todo porque la cabeza le da más vueltas y el ruido de la fiesta y la gente reunida en general comenzaba a provocarle cierta molestia.

Algunas parejas estaban bailando en medio de la pista, damas ataviadas con finos y amplios vestidos de la moda de París eran guiadas delicadamente por los caballeros que les habían pedido bailar dichas piezas. Thornton echó un vistazo ante ello mientras esperaba la respuesta del doctor John.

— ¿o prefieres quedarte aquí y bailar un poco? — dijo Thornton provocativo, tratando de bromear.

— ¿Acaso estás invitándome a bailar? — inquirió el rubio asombrado, tratando de parecer fastidiado pero no pudo ocultar su risa nerviosa.

—No era eso precisamente a lo que me refería doctor John, aunque la idea no parece ser mala— dijo Thornton en respuesta y rió quedamente con ironía. Su mirada profunda se posó de nuevo sobre el doctor con el afán de provocarle y aunque no lo había considerado antes, la idea en efecto no le parecía mala.

Pero el doctor John Watson pronto desistió e hizo una mueca de asombro, el señor Thornton le parecía bastante atrevido.

—por supuesto que no. ¡Qué atrevido es usted! Mejor vayamos a ese despacho suyo a tratar negocios como caballeros que somos—dijo el doctor Watson tanto de sonar un poco brusco, Pero para Thornton, la actitud directa del rubio solo le provocaba más.

—De acuerdo doctor John. Sígame por favor.

Ambos hombres caminaron juntos hasta salir del salón de fiestas y alcanzaron el corredor donde se podía divisar las escaleras en forma de espiral que subían hasta el segundo piso. Durante el trayecto, el doctor John Watson pudo sentir que el alcohol había estado haciendo terrible mella en él. Tal vez en verdad esta noche se había excedido un poco. Sin embargo, trató de disimularlo en lo más posible, aunque en algún momento su paso se alentó de nuevo pues su coordinación que comenzaba a ser un poco errática le hizo tropezar con algo justo al poner el primer pie fuera del salón de fiestas. Al notarlo, Thornton le tocó uno de sus hombros. John sintió de nuevo aquel contacto que le resultaba tan agradable y luego la mano de Thornton comenzó a bajar lentamente hasta la espalda del doctor y le empujó un poco para guiarlo hasta las escaleras. No hubo palabras entre ambos, sólo un par de miradas compartidas, hasta que habían comenzado a subir la mitad de las escaleras, el lugar justo donde se encontraba aquel gran cuadro hecho al óleo que gozaba de un hiperrealismo.

John Watson se detuvo por un momento a contemplarlo a pesar de su visión y a pesar de que el pasillo no estaba tan iluminado como la vez anterior en que lo había visto por primera vez.

—muy buen retrato, John. ¿Puedo preguntar si es acaso un familiar suyo quien fue retratado con tanto esmero? — inquirió el rubio doctor con curiosidad.

Thornton se detuvo también por un momento para responder a la pregunta del rubio doctor y le sonrió lánguidamente.

—acertó doctor John. El hombre del retrato es un familiar mío. Un ancestro a decir verdad— respondió Thornton mirándolo con seductora mirada.

John Watson volvió a alzar la mirada hacia el magnífico cuadro. Trató de mirarlo de inicio a fin para observar cada uno de sus increíbles detalles. No sabía si era producto de su embriaguez pero los colores y detalles pintados en el cuadro resaltaban tan maravillosamente en esa cercanía que casi podía sentirse como si el hombre del cuadro fuera a salir de ahí.

—entonces seguramente debe tratarse de tu bisabuelo o algo. Ahora comprendo por qué encontré un parecido muy grande contigo, John— dijo Watson.

—no, de hecho es un tátara, tátara, tátara abuelo. Jaja a decir verdad he perdido las cuenta de a qué generación exactamente pertenece pero sí puedo decir que él vivió a finales del siglo XVII

—ya veo, eso quiere decir que el cuadro tiene al menos ciento cincuenta años— expresó el rubio.

—sí, efectivamente. Fue pintado por uno de los más destacados pintores realistas de la época y bueno mi tátara abuelo, me refiero a quien fue retratado, fue un importante señor. Pero de eso me gustaría hablarte en otra ocasión, ahora tal vez deberíamos mejor ir al despacho. Ahí estaremos más a gusto a solas sin toda esta gente— dijo Thornton y extendió su mano con caballerosidad como si con ello tratara de que el doctor Watson la tomara. Pero el doctor lo miró dubitativo y desistió de hacerlo, dejando a Thornton con la mano extendida por un momento y así el doctor Watson comenzó a subir de nuevo las escaleras. Luego Thornton hizo lo propio. Cuando ambos alcanzaron el segundo nivel de la enorme casa caminaron por el corredor que conectaba con las principales habitaciones y llegaron hasta el fondo donde se encontraba el estudio de John Thornton.

—Entre por favor, doctor John— dijo Thornton luego de que pudo abrir la puerta que había estado cerrado bajo llave, como siempre.

El doctor Watson obedeció y entró al gran estudio. El aroma a caoba que manaba de la lujosa puerta subió por su rostro. Era sin duda una puerta nueva que Thornton había ordenado poner hacía tan solo un par de días.

—Tome asiento por aquí doctor John— indicó Thornton amable.

—Gracias— dijo Watson.

— ¿quieres un poco de wiski? He guardado el mejor en mi gaveta— dijo Thornton acercándose a la gaveta que estaba en el flanco derecho de su escritorio.

—mmh…de acuerdo John, pero sólo un poco por favor—dijo el doctor en respuesta.

Thornton le sonrió y sacó un par de copas de una repisa especial que tenía a un costado de la gaveta. Pronto sirvió las dos copas con wiski con agua para ambos y le ofreció una al rubio.

Watson le agradeció por eso y tomó el vaso entre sus dedos con delicada finura. Luego Thornton tomó asiento frente a su escritorio y juntó ambas manos empuñadas y fijó su mirada sobre el doctor de forma sugerente.

—podemos empezar a hablar más acerca de las fábricas Thornton que tenemos en toda Inglaterra doctor Watson, aunque como ya le he mencionado yo mismo puedo mostrarle cada una en persona.

—mmh sí, pero creo que efectivamente sería interesante si comienza por indicarme desde ahora la ubicación de cada una. Me interesa mucho saber en qué lugares se encuentran establecidas.

Thornton sonrió lánguidamente sin dejar de mirarlo con intención y luego sacó del cajón de su escritorio una serie de mapas que pronto mostró al doctor Watson. Eran mapas del Reino Unido y en la parte de Inglaterra estaban perfectamente indicadas las ubicaciones de cada una de las fábricas pertenecientes a su familia. Thornton permitió que Watson observara cada ubicación con detalle. El doctor Watson se percató que había una fábrica en Manchester, otra en Leeds, otra en Leicester y por su puesto la principal de Londres. También notó que más arriba, en la parte de Escocia estaba ubicada una fábrica en Edimburgo.

—estamos a punto de abrir una en Irlanda del Norte y también una en Hampshire.

— ¿en serio? Parece realmente bueno— dijo el doctor con voz suave sin dejar de mirar el mapa.

—en verdad yo estaría enormemente encantado de que usted mismo…digo, tú puedas acompañarnos a la apertura de cada una.

—Para mí sería un gran honor— dijo Watson sonriente.

—Entonces podríamos dar por hecho nuestra asociación— dijo Thornton persuasivo. De una carpeta sacó algunos papeles y acercó también un tintero con todo y una fina pluma estilográfica

—jaja sí, pero eso será hasta que al fin me hayas mostrado las fábricas y también sabes que debo consultarlo con mi hermano. No podemos adelantar nada aún.

La sonrisa del rostro de Thornton se desdibujó ligeramente y guardó de nuevo los papeles en el lugar. Aunque a decir verdad, solo había sido apariencia para intimidarlo. Thornton nunca tuvo la intención de hacerle firmar nada en ese momento, aquellos papeles no eran los documentos que acreditarían la sociedad de ambas familias. Thornton había intentado ver la reacción del doctor Watson.

—tienes razón doctor John, creo que ahora mismo no es bueno continuar hablando de nuestros negocios. Es solo que quería mostrarte un poco acerca de nuestra expansión. Y bueno ahora que estamos aquí podemos conversar un poco acerca de otras cosas, hace algunas horas aquí mismo fuimos interrumpidos— dijo Thornton sonriendo lánguidamente.

— ¿otras cosas? Bueno, veo que usted es un ávido lector. Puedo notar desde aquí que en su librero tiene un muy buen acervo personal de títulos destacados— dijo el rubio mientras tomaba un trago de su vaso con wiski, tratando de eludir su nerviosismo inquieto.

Thornton sonrió de lado y se levantó de su lugar. Se acercó al doctor y le extendió la mano para invitarlo a levantarse. Watson aceptó su ofrecimiento, con el alcohol en la sangre no estaba ya en condiciones de mostrarse dubitativo del todo.

—es usted muy buen observador, doctor John. Puedo mostrarle cuales son mis títulos favoritos si gusta.

—me parece muy bien John.

Thornton hizo caminar al doctor hacia el librero posando por un instante de forma osada su mano aventurera sobre la cintura del rubio quien solo cuidaba disimular en lo más posible su intoxicado estado.

Pero quizá también debido a su embriaguez, Watson pudo sentir aquella caricia sobre su cintura como una sensación placentera que en otras circunstancias tal vez le habría incomodado sobremanera.

—mire esta novela es magnífica, doctor— dijo Thornton cuando tomó uno de los libros del librero y se lo pasó a Watson en las manos. El rubio lo sostuvo y lo observó por un momento, aunque en ese momento ya le era muy difícil poder concentrarse en lo que estaba haciendo.

Watson fingió un poco su interés pues en ese momento apenas si le era posible leer bien el título que estaba escrito sobre la pasta dura del libro. Además la iluminación dentro del despacho era bastante tenue, solo provista por un quinqué colocado en el escritorio.

No debo seguir bebiendo más— dijo para sus adentros. Un mareo le dio vueltas en la cabeza.

—doctor, ¿se siente bien? —inquirió Thornton un poco alarmado y le sostuvo de los brazos.

—sí, estoy bien, descuida. Pero ¿sabes? Me gusta mucho tu voz John, quedé cautivado al escucharte decir aquel solemne discurso frente a todos los invitados hace un rato. Me encantaría que me leyeras un poco de este libro que tanto recomiendas— dijo el rubio sonriente, aun sostenía el libro en sus manos pero pronto Thornton lo tomó suavemente y lo abrió en una página específica para hacer caso a la petición del rubio.

—De acuerdo doctor John, le leeré una de mis partes favoritas— dijo el de pelo oscuro –puede tomar asiento de nuevo si así lo deseas— sugirió, pero Watson quería permanecer de pie.

—no, prefiero estar así frente a ti John, quisiera escucharte de cerca— respondió el rubio con voz suavizada. Thornton sonrió con pillería y luego comenzó a leer una estrofa que narraba el inicio de uno de los capítulos de dicha novela, era una de las páginas que más le llenaban de emoción.

Cuando Thornton terminó de leer una cuartilla entera hizo una pausa y alzó la mirada hacia el doctor que le había escuchado con atención. El rostro del doctor Watson mostraba total encanto por el hecho de haber escuchado la masculina y profunda voz de Thornton narrando solo para él tan exquisita prosa, en medio de la soledad de su propio despacho.

—maravilloso, tiene usted un acento inglés tan elegante señor Thornton que es inevitable no poder quedar cautivado al escucharlo.

—me halagas enormemente, doctor. Pero ¿qué opinas del texto? ¿No es magnífico? — cuestionó Thornton curioso. La sonrisa de su rostro no podía desdibujarle, los halagos de parte del rubio le emocionaban grandemente.

—lo es…—dijo el rubio dando un paso hacia atrás pues notó bien que Thornton comenzaba a acercarse a él con intención –así como la pieza que están tocando los músicos de la fiesta, también es magnífica— aun con la distancia del estudio al salón de fiestas podía alcanzar a escucharse la melodía que los violinistas estaban tocando.

Thornton sonrió y no cedió a su propósito de acercarse más al rubio doctor.

—no aceptó mi invitación para bailar la pieza, doctor Watson. Pero ahora que estamos en un sitio más privado podría volver a preguntar si aceptas mi petición. Puedo ver en su rostro que realmente lo deseas— musitó Thornton haciendo un tono sedicioso en su voz. Watson sintió ruborizarse un poco. Antes de que pudiera esquivarlo, Thornton temerariamente le tomó de la cintura y lo atrajo levemente hacia su cuerpo provocando que el doctor Watson posara sus brazos sobre los suyos, aquello casi parecía un abrazo. Thornton mantuvo esa posición sin dejar de admirar el rostro sorprendido del rubio, un rostro que al fin podía mirar bien de cerca a pesar de la diferencia de sus estaturas. Sentir el menudo cuerpo del doctor entre sus brazos le reconfortaba sobremanera, algo que no recordaba sentir con alguien más desde hacía mucho tiempo.

A pesar del atrevimiento de Thornton, Watson no puso objeción alguna y dejó que Thornton le guiara el paso cuando comenzó a hacerlo bailar un poco dentro de la habitación. No mucho tiempo después, Thornton tomó delicadamente la mano del doctor entre la suya y le hizo seguir el compás sutilmente.

Watson rió quedamente. Se sentía tonto por seguirle el juego pero él también lo estaba disfrutando.

—tu cabello huele delicioso, doctor John— musitó Thornton sensualmente.

Watson volvió a reír suavemente. Él había descubierto que Thornton también olía demasiado bien teniéndolo en esa cercanía, su rostro ahora estaba cercano al pecho de Thornton.

—Puedo decir lo mismo de tu fragancia, John— dijo Watson risible, esquivando la mirada constantemente para evitar que Thornton notara su rubor. La mirada de Watson se giraba hacia distintas direcciones con frecuencia pero siempre evitaba mirar el rostro de Thornton de frente. Thornton no podía dejar de sonreír y entonces estrechó aún más los dedos del doctor Watson con los suyos, en un jugueteo extraño de caricias.

—me siento muy ofuscado, doctor.

—jaja yo también, debe ser causa del alcohol ¿No crees? — respondió el rubio con voz suave, riendo bajo.

—no sé si sea solo por eso pero debo insistir. No sé por qué siento que le conozco de toda la vida, doctor— masculló Thornton con elegancia y porte masculino, seductor, perdiéndose en la dulce expresión de sonrisa esbozada que Watson tenía en el rostro al escuchar eso. Definitivamente al ver esa expresión tierna en su semblante, Thornton se había convencido inconscientemente de que el doctor Watson le resultaba muy familiar a pesar de que llevasen muy poco tiempo de conocerse.

—No lo sé, no recuerdo haberte conocido antes, John— musitó el rubio vacilante, al fin alzando la mirada hacia el de pelo oscuro, perdiéndose de nuevo en el mar azul de sus ojos.

—tienes unas manos muy suaves doctor, para ser un hombre de guerra— farfulló.

—no te burles— dijo Watson risible, se cohibió de nuevo y soslayó la mirada mirando ligeramente hacia su costado derecho, sintiendo cómo Thornton volvía a estrechar sus dedos con los suyos.

De pronto, el doctor Watson pudo sentir la calidez de la respiración de Thornton cerca de su sien que pronto bajó hacia su oído. Watson se sintió más perdido en su embriaguez pero pudo sentir un leve mordisqueo en el lóbulo de su oreja. Sus risas alegres se incrementaron sin que él pudiera percatarse. La excelsa melodía que se escuchaba desde el salón de fiestas continuó amenizando tan agradable momento.

A la mañana siguiente, el doctor Watson tendría vagos recuerdos de lo sucedido en medio de su resaca. Aquella linda melodía no podía dejar de escucharse en su memoria, ni tampoco podía evitar recordar vagamente de forma introspectiva la suave sensación de unos labios tocando los suyos.

Tal vez solo fue mi imaginación

…..

Nota final: Okay al fin pude actualizar este fic xD lamento enormemente la gran demora :v pero los otros fics que publico me mantienen ocupada, pero bueno nunca pierdo la inspiración, para este fic tengo mucha inspiración e ideas que realmente quiero desarrollar intentando que sea una buena trama :3

Trataré de recompensar la demora publicando el próximo capítulo muy pronto ;)

Se agradece mucho cada uno de vuestros comentarios ^_^