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Perder las esperanzas
Rin
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—Papá ya no habla mas de mamá.—suspiro—Antes eran historias para dormir. Ahora se cumplen 4 años, y las historias sobre mama se han terminado. Existen excepciones. Pero muy pocas y con mucha suerte.
La verdadera historia de mis padres es un misterio. Como yo lo pienso, existen dos versiones. Partes incompletas, que mi papá se niega a rellenar, y partes solo mi madre puede contestar. Cosa que nunca pasara, porque no la conozco. Papá me privo de esa posibilidad desde mi nacimiento. Robandome de los brazos de mi madre, no me dio la oportunidad de conocerla, ni siquiera tengo una foto suya, solo mi reflejo, que según mi padre, es igual al de ella. No se cueles fueron sus motivos para robarme, él siempre se niega a responder. Lo amo, pero ella también es parte de mi, tengo derecho a verla, conocerla mejor que las historias que contaba de su juventud.
—Según él, fue un amor no correspondido. Pero yo no lo siento tan asi.
Mamá estaba en una relación, "amaba" a su pareja. Su novio, era su mejor amigo de la infancia, y hermano menor de papá. Ella de niña, solía ir, casi todos los días, a jugar con mi tío a su casa. Papá solo podía verla allí. Iba a primer grado. Mi tío, dos años menor que mi papá y con la misma edad que mi madre, estaban en preescolar. Por lo que les era imposible verse en otro lugar que no fuera en esa casa.
Papá fue el tipo de niño a quien apartaban e ignoraban, por su rostro sin expresión y modo de hablar tan directo, que todos malentendían, llamándolo presumido, entre otras palabras. Su sinceridad y franqueza generaban odio en aquellos que no les agradaba ser descubiertos por un niño que actuara como un sabe-lo-todo. Papá era capaz de ver a través de las personas, descubrir los secretos más oscuros y vergonzosos que mucha gente quería mantener en el anonimato, ocultos. Poco era el tiempo que tenia de conocerlos y ya sabia mas de ellos que cualquier otra persona. Eso les molestaba mucho, demasiado, a quienes tratan de ocultar con desesperación, esa parte de ellos mismos. Podría contar con los dedos de sus manos, los pocos que se tomaron bien que él les dijeran la verdad, de manera tan "brusca" y directa. Por otra parte, era mayor el numero de los rencorosos. Mamá, obviamente, era la excepción. Única en verlo, tal y como era, un niño como cualquier otro, que quería tener amigos, pasar las horas jugando con ellos. Claro que, ella fue quien se tuvo que acercar a él primero, y decir, "Seamos muy buenos amigos" con una gran y amable sonrisa. Anonadado por la bella versión niña de mi madre, boquiabierto se quedo sin pronunciar ninguna palabra. En ese entonces, papá era también muy tímido. Nunca pudo confesarle, que ese día fue el mejor y más emocionante en toda su vida. Fue el principio de su único primer amor.
—Sigo creyendo que mamá lo amaba, sino ¿por qué Rin existe? ¿No soy yo la prueba de su amor?
Mamá, se dio cuenta de su "amor" por mi tío, cinco meses después de empezar a salir.
—¿Cómo acepto salir con él, si en ese tiempo aún no sabía que lo amaba?
Desde mi punto de vista, ella solo acepto los sentimientos de mi tío, porque papá nunca se le confeso. Además, él había comenzado a salir con mi madrastra mucho antes que ella estuviese de novia. Pensando, para mi, que tal vez, de esa manera conseguiría olvidarse de su verdadero amor. Por otra parte, mi madre solo quería darle celos ¿no?, hacer que él se interpusiera y se confesara de una vez por todas.
—Es imposible—resalto la ultima palabra—que mi madre no supiera que papá la amaba. ¡Era tan obvio! Quería que ÉL se confesara.—agarro un peluche mas cercano al azar, y lo estrello contra la pared de mi habitación—¡Papá, eres un cobarde! ¡Tenías que robar a mamá!
La única razón de comenzar a salir con mi madrastra, nació gracias a una amenaza: iba a denunciar que él había abusado sexualmente de ella, si no aceptaba ser su pareja, y lo haría. Claro que ambas, acusación y amenaza, eran completamente falsas. Estaba loca por mi papá, tanto que no se permitiría que la odiara. Por lo que, si se hubiese negado a ser su novio, esa amenaza jamas se hubiese hecho. Buscaría otra manera de obligarlo, por supuesto. Su padre era jefe de policía, y un débil cuando se trataba de su hija, si ella inventaba semejante disparate, sin dudar un segundo, él le creería. Papá no tenia miedo de su padre, y sabia perfectamente que Kagura no lo traicionaría, además, ya sabemos "por qué" la acepto.
—¡Tonto papá! Cuando me lo dijiste ese día, en que olvidaste mi cumpleaños, y yo dije que te perdonaría si me decías la razón de tu noviazgo con la bruja. ¡Quise matarte! ¡Pudiste haberte negado! ¡Esa no era la solución!
En su noviazgo el amor, por completo, provenía por parte de la novia. Papá nunca la miro de manera romántica. Siempre con la misma mirada, como a una simple mejor amiga. Sí, mejor amiga. Si no estabas enamorada de papá o eras su prima o Kagome Higurashi. Ella, era alguien cumplía con la imagen de mejor amiga. Aunque yo aun asi, sigo odiandola.
A papá, su primer amor, todavía hacia que su corazón se agitara de emoción. Sus miradas se cruzaban y él rememoraba los recuerdos compartidos, la primera vez que supo que la amaba, y mas.
—Tus días de borrachera son los mejores, o como yo los llamo: hora de las confesiones. Estoy segura que soy la única en el mundo entero que los sabe. Con Kagura procura no llegar a tal extremo papá. Su enojo es capaz de dejar a alguien en el hospital.
Mientras tanto, los dos con sus respectivas parejas, solo mi madre se escuchaba muy feliz en los relatos de papá. Salia muy seguido en citas con el tío. Se encontraban casi todos los días de la semana, en casa de mis abuelos. Esta regularidad, hizo que se le sea muy raro a mi madre cruzarse con papá allí, por su, conveniente, trabajo de medio tiempo. Sé, que su repentino interés en trabajar, era para evitarla. Era obvio que, no quería presenciar su "feliz noviazgo".
Un lunes inesperado, mi madre se cruzo por su trabajo. Al principio, él creyó, que fue por "pura coincidencia", hasta tiempo después, donde ya no fue tan así. Ella iba en cada uno sus horarios. Se sentaba en el mismo lugar, ordenaba el mismo pedido, y se marchaba a la misma hora.
—De algún modo, descubrió dónde trabajaba y sus horarios. Llegar hasta ese punto, para que deje de ignorarla... Papá, ¿Cómo no te diste cuenta que te amaba?
A pesar de lo CLARAMENTE OBVIO, que ella quería pasar tiempo con él.
—¡PRETENDIÓ NO DARSE CUENTA QUE EXISTÍA! ¡LA SEGUÍA IGNORANDO, POR EL AMOR DE DIOS!—trato de calmar mis nervios, gritando con todas mis fuerzas, enterrando mi cara en una de mis almohadas. No quiero tener otro encuentro con mis vecinos por mis gritos y vuelvan a pensar que papá me hace algún tipo de daño. Acción que es indudablemente imposible, si lo conocieras.
Pero mi madre por suerte no se rendía. Uno de esos tantos días, lo espero a la salida de su trabajo, y lo encaro.
—Resistirse: mmm muy difícil.
Papá consiguió arreglárselas, para inventar una buena escusa del porqué la ignoraba. Esa fue la primera vez, que mi madre abofeteó a papá. Ese día, en su mejilla izquierda, una mano se le quedo dibujada.
Ya aclarado todo, las visitas no cesaron. Aunque, se acortaron de lunes, martes a viernes. Sí, ella lo perdono.
—El tío sabia que mi madre hacia esas visitas. Lo que no sabia, es que las hacia sola. Ella, por primera vez, le mintió.
Dijo que iba con sus amigas, pero ellas no tenían tiempo para ir allí. El tío confiaba en ella, nunca sospecho. Siempre salía junto con sus amigas de la escuela, tomaban los mismos caminos, y vivían en la misma calle.
—Pobre tío Inuyasha. Siento lastima por él. ¡Pero papá sufrió más! Si tan solo no se hubiesen enamorado de la misma chica.—suspiro—Últimamente suspirar, es lo que mas hago cuando pienso en sus historias. Existen varias versiones, y solo con el punto de vista de papá, no se puede saber con exactitud lo que en verdad sucedió.
Hoy es mi cumpleaños, Rin ya tiene 14 años. Y pediré los mismos deseos, desde que tengo memoria son los mismos.
—Primer deseo: conocer a mi madre. Segundo: que mis padres estén juntos. Tercero: que seamos una hermosa familia de una vez por todas.
No dejo de desear lo mismo. Tampoco me dejo deprimir por que todavía no se cumpla. Tengo esperanzas, después de todo, la esperanza es lo ultimo que se pierde.
—O tal vez sea momento de perderlas, para que algo al fin suceda...
Entonces, tal vez hoy, cuando sople las catorce velas, lo haga.
Suspiro—Lo haré. Este día sera tu ultima chance Diosito para cumplir mi deseo.
Yo ni siquiera tenia idea, ni por asomo. Que esa era la solución. Perder las esperanzas.
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—¡¿Cómo que hoy no volverás?! ¡Es mi cumpleaños!
—Rin, ¿que sucede?—era Malia preocupada.
Malia, una de mis mejores amigas. Nos conocemos de pequeñas, y seguimos tan unidas como el primer día. Es mas alta que yo, su cabello es de color chocolate, y es corto, lo tiene por arriba del hombro y a la altura del mentón. Sus ojos son de color claro, verdes. Es hermosa, pero no tan envidiada como lo es Lydia.
Estábamos en la parada del colectivo, ya habíamos salido del colegio. Y yo estaba en una ardua conversación con mi papá. Al parecer, Kagura era mas importante que yo en este día.
—¡No puedes! ¡Hoy es mi día! ¡Se supone que soy lo mas import...
Al otro lado del teléfono—Rin, le pediré matrimonio. Me casare con Kagura.—Por unos segundos, que parecieron años para mi y para él, me quede en completo silencio—¿Rin? Contéstame, di algo.
—No, no te lo permito. No lo apruebo, jamas lo haré.—sabia perfectamente como le dolían estas palabras, y lo que dijo a continuación.
—No estoy pidiendo tu aprobación. Te lo estoy informando, me casare. Espero que me entiendas, algún día...—corte, no oiría otra estupidez salir por su boca. Acto seguido, con toda mi furia contenida, lance lo mas lejos que pude, mi lindo táctil, caro, muy caro, celular nuevo, que él me regalo. No podía esperar otra cosa mejor, cuando vi lo destrozado que quedo.
—¿Contenta?—dijo mi segunda mejor amiga Lydia.
Lydia, con una hermosura envidiable. Cada chico que pasa a su lado voltean a mirarla. Pelirroja, ojos celestes, piel de porcelana. Es una muñeca en vida, solo que no tan terrorífica como Annabel. También es mas alta que yo, pero mas baja que Malia. Es la mayor, pero por repetir de año, vamos al mismo grado.
—Algo.—tomo el celular, y lo tiro en el cesto de basura—No podremos salir en unas semanas por esto.
—¡Este jueves se estrenaba la película de terror que tanto queríamos ver!—reclamo enojada Malia.
—"Queríamos" me suena a manada. Sabes que no soy fan de ese genero.
—¡Lo prometiste!
—Malia, sabes que papá no me dejara.—digo, al momento que llega el colectivo y nos subimos todas.
—Lo hiciste a propósito, sabias que te castigaría. Así podrias salvarte de ver con nosotras la peli. Eres una mala amiga.—se cruza de brazos. Pero al segundo suspira y pregunta resignada—¿Qué paso esta vez?
—Dijo que no volvería después de trabajar. Va a tener una cena romántica—digo esto, con vos chillona, burlona—con la madrastra malvada.
—¡¿Como puede...—casi grita sentada a mi lado, y Lydia parada en frente, tapa su boca.
—¿Por qué haría eso?—pregunta Lydia, Malia aparta su mano.
—Le va a proponer matrimonio.—Lydia coloca sus manos, otra vez, en la boca de de Malia. Fue un grito ahogado.
—No lo puedo creer.—dice Malia, después de recuperarse.
—Yo si lo creo.—dice Lydia. Yo y Malia la miramos sorprendidas—Un día lo vi, estaba entrando a una joyería. Me dio curiosidad y entre también. Por suerte no me vio.—paro, y nos vio dar señales para que continuara contando—Entonces, le dijo al vendedor que le recomendara anillos de boda. Después de un par de opciones, eligió uno realmente lindo. Lo vi sonreír con...—parecía buscar la palabra correcta—melancolía. Supe que en ese momento estaba pensando en Kagome, tu madre.
Sí, mis amigas sabían la historia de mis padres, son la únicas de hecho.
Niego con la cabeza, suspiro—Ni siquiera quiere casarse con ella. Tantos años juntos, y no ha sentido que la ama en todo ese maldito tiempo.
—Es tan tierno. Amar a la misma mujer, quien fue su primer amor. Creer equivocadamente desde el principio, haber sido un amor no correspondido.—dice con ojos soñadores. Le encanta las historias de amor. Es la mas enamoradiza de las tres—Igual no te preocupes, no duraran.—afirma con total seguridad—El divorcio esta a la vuelta de la esquina. Mis padres son el mejor ejemplo, se casaron por mi, no se amaban. Yo fui un error, su casamiento el peor. Y que papá tuviera un amante antes del matrimonio, lo sabían todo el vecindario. Mamá por su parte, fingió no darse cuenta, hasta que ella misma encontró el amor en su casamiento. Irónico, ¿no?. El primo de mi papá, que se encontraba allí, en primera fila, fue su "amor a primera vista".—hace una pequeña pausa—Se divorciaron al mes siguiente a la boda. El único en hacer un escando fue mi abuelo, el que los obligo a casarse, claramente.—Malia era de las que se tomaba esta situación, que tuvieron de sus padres, como algo romántico y cómico. Ahora tiene una madre y un padre biológico, y un padre y una madre del corazón. Los ama, y aunque ella diga que es un error, sabe que sus padres la aman, y nunca creyeron que fuese un error.
—Siempre terminas hablando de ti.—dice Lydia, girando los ojos.
—No puedo evitarlo. Además, Rin siempre dice que la calma. Hace que se olvide de sus preocupaciones.
—¿Dices que lo haces por mi?
—Sí, en parte.
—Y en parte solo te gusta hablar de ti.—termina Lydia.
—Exacto.—dice orgullosa.
—Levántate, es nuestra parada.—digo, y a los segundos ya estamos en la vereda nuevamente. Ahora nos dirigimos todas a mi casa.
—¿Qué haremos?—pregunta Malia—¿Un maratón de Harry Potter, El Señor de Los Anillos, El Hobbit, Los Juegos del Hambre, Crepúsculo...—se queda pensando.
—No veré Crepúsculo otra vez. ¿Que tiene de bueno un vampiro tan aburrido como Edward Collen?—exclama cansada Lydia, harta de buscarle la logica.
—A ti te gusta más el cuerpo de Jacob. Por eso no logras ver el hermoso corazón que tiene Edward.—dice Malia.
—A mi me gustaron mas los libros que las películas.—soy la única. Malia solo vio las películas, le aburre leer, pero si prefiere escucharme que pasa en los libros. Lydia también lee, pero no libros ficticios, la ciencia es su pasión. Aunque no deja de acompañarnos a los estrenos de películas, basadas en libros, que yo ya haya leído. Y a pesar de que continúe negandolo, no logra evitar engancharse en la trama—Edward era menos aburrido en el libro.
—No le digan aburrido.—me reprocha Malia—No estés de su lado.
—Acéptalo, es aburrido. Jacob es mas erótico.—dice Lydia, ojos de pervertida. Todas tenemos la misma edad, menos ella. Con 16 años, ya es toda una pervertida. Su familia, es de las que no puede estar en un mismo país, más de un año. Eso causo que repitiera dos año. Porque la verdad, Lydia es muy inteligente, sabe incluso siete idiomas culpa de eso. Pero sus faltas al colegio, le jugaron en contra.
—Aun somos unas niñas, no digas esa palabra.—dice Malia, con las mejillas sonrojadas.
Lydia y yo nos miramos y sonreímos, a la par decimos—Eeeeeeróóóóóóóóóticooo...—vemos como se pone mucho mas roja, y se tapa los oídos tarareando, elevando la voz. Nosotras empezamos a reírnos a grandes carcajadas.
—¡Ya cállense!—de apoco paramos de reírnos. Nos secamos las lagrimas. Y Malia nos adelanta, llega primero a la casa—¡Apurensen viejas gordinflonas!—nos grita al instante que abre la puerta, entra, y nos deja afuera.
—¡Tomo mi llave sin que me diera cuenta!—me doy cuenta muy tarde—¡Maldita!—corro junto con Lydia. Llegamos y golpeamos la puerta, gritando que nos abra, pero ellas nos ignora—¡Ya, bueno! ¡Perdónanos, déjanos entrar!—silencio.
—¡Ya, hazle caso a Rin! ¡Es su cumpleaños después de todo!—dice Lydia. Aun sin respuesta.
—Pídele perdón.—le susurro.
—No. No lo haré.—susurra, negando firmemente con la cabeza. Yo insisto. Ella sigue sacudiendo la cabeza, hasta que veo en sus ojos que parece recordar algo—Tienes una llave de repuesto, ¿recuerdas?—me da un pequeño golpe en la frente y señala el lugar donde estaba escondida la llave. Efectivamente, había una llave de repuesto oculta debajo de una las macetas.
Al parecer, Malia oyó cuando abrí la puerta, porque al entrar, ella estaba fuera de mi vista—¡Olvídate de los pochoclos!—grito al aire, esperando que le llegue mi aviso.
—Eres malvada, no mereces mi regalo.—aparece detrás de un sofá, haciendo pucheros. Yo le saco la lengua y voy a dejar mi mochila junto con sus regalos, en mi cuarto.
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—En-en-entonces Albus le pregun-n-n-nto... Él l-l-l-le pr-pr-pregunto "After all the time"... y Snape le co-co-co-constesto...—Malia no dejaba de llorar.
—"Always".—continuamos a la vez, Lydia y yo, también sin parar de llorar.
Cuando terminamos de ver todas las películas, eran más de las una de la madrugada. Como se esperaba, ambas se quedaron a dormir.
Yo pedí mis tres deseos, cumpliendo a partir de hoy mi promesa, de que seria la ultima vez que lo haría.
Papá no regreso. Y con eso en mente, fui la única que no logro conciliar el sueño. Al rededor de las 3:30am, aun despierta, salí a tomar aire, con la fradada en mis hombros cubriéndome todo mi cuerpo. Fuera, en el balcón de mi cuarto, me senté a mirar las estrellas y la luna, que en esa noche estaba llena, vuelvo a suspiro.
—¿Por qué suspiras?—oigo una extraña voz salir de la nada. Miro para todos lados, pero no logro ver a quien le pertenece.
—¿Quién anda ahí?—me regaño mentalmente. Bien hecho Rin, es lo primero que dicen en las películas de terror antes de que te maten.
—No tengas miedo, no te haré daño. Estoy aquí para ayudarte.—un niño, que aparentaba unos 6 años de edad, aterriza justo frente a mi. Cabello anaranjado, tenia dos colmillos que sobresalían cuando sonreia, y tenia una... ¿cola?
—¡Tienes una cola!—es lo primero que digo, doy un pequeño salto hacia atrás sorprendida señalándola, tapándome, a la vez, la boca.
—¿Es eso lo que mas te sorprende?—parece indignado.
—¿Quién eres?—ignoro su pregunta.
—Alguien que va a ayudarte a cumplir tu sueño.—se pone en pose "héroe" con los brazos como jarra.
—¿Sabes dónde esta mi madre?
—No en este tiempo.
—¿Cómo que "no en este tiempo"? Si sabes donde esta mi madre y no me lo quieres decir, entonces yo...
—¡Para para para! ¡Bájame!—como impulso, sin darme cuenta, con solo una mano, lo tome de su remera haciéndolo levitar.
—¡Primero dime donde encontrar a mi madre!
Sinceramente no creía que lo supiera, de seguro solo era un sueño. Aunque sentir su remera en mis manos, sumado el peso de su cuerpo. Me hacían pensar que no era sueño. También, el frió que comenzaba apoderarse de mi cuerpo, por culpa de dejar caer la sabana que me cubría. A pesar de los hechos, yo no podía creer en un niño que apareció de la nada, afirmando tener el conocimiento de la ubicación de mi madre.
—No, no estas soñando.
—Deja de leerme la mente. Espera, ¿lees la mente?
—No puedo evitarlo. Y si, puedo escuchar y ver todo lo que piensas e imaginas.
—¡Trata!
—No prometo nada.—aprieto mas fuerte su remera—¡Okey okey! ¡Tratare! ¡Esta bien, tratare! ¿Podrías soltarme por favor?—lo suelto.
—Ahora, explícate.
—Puedo llevarte a que te encuentres con tu madre. Pero no en este tiempo.
—¿No en este tiempo?
—Exacto, no hoy, no mañana. No en este año.
—¿Cómo que "no en este año"? ¿Cómo no podría ser en este año?
—No la encontraras en este año.
—¿Qué quieres decir?
—Eso no importa ahora. Lo mas importante ahora, es que lograras evitar algo horrible. Un error que se tiene que cambiar.
—¿Cómo haré eso?
—Viajaras al pasado.—dice, como si fuera lo mas simple de mundo. Un chasquido, y listo "Estamos en el pasado".
—Estas loco.—quiero entrar devuelta a mi cuarto, pero el se interpone—Niño, no se quien eres. Si te escapaste de casa o de un loquero. No tengo ánimos de estar soportandote a altas horas de la madrugada.
—No estoy loco.
—Es justamente lo que diría un loco.
—No lo estoy, y quiero ayudarte.
—Me ayudaras si sales del medio y me dejas dormir.
—¿Qué te cuesta creerme?
—¿Estas bromeando verdad?
—No.—contesta serio. Casi quiero creerle.
Suspiro—Hoy me prometí a mi misma que dejaría de desear conocerla, que ellos estuviesen juntos, y poder formar una familia.
—Bueno, por eso estoy aquí. Tenias razón en perder las esperanzas. Porque no lograras encontrarla en este año, ni en los próximos. Ni estarán juntos, ni formaran una familia.
No pude evitar que me afecte, las lágrimas empaparon al segundo mis mejillas. Lo aparte y con un pie en la entrada de mi cuarto, él hablo—Solo di que si. Que vendrás conmigo.
Quería ignorarlo, continuar caminado, borrar cada una de sus palabras de mi memoria y seguir adelante con mi vida. Pero en cambio, lo que dije fue—Iré contigo. Llevame con mi madre.
Nadie nunca me creería, lo que sucedería después
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Poss... ¿Que les pareció? ¿Esperaran con ansias el próximo cap? Yo si, espero que ustedes también jeje
Comentenme que les pareció. Plizzzzzz! Y mas las que esperaban un Sheshome. Yo amo esa pareja, vivía leyendo de ellos dos. Los amaba juntos, y soñaba escribir de ellos. Ya lo había hecho una vez, pero no logre terminarlo. Una pena. Esta vez no va a ser así, no se preocupen! Haré todo lo posible, hasta donde este el alcance mi imaginación, para crear una buena historia que logre llegarles al kokoro! jeje
Lydia y Malia son en honor a Teen Wolf. Son pocos los cap que faltan para que termine, y quiero morir! Ni siquiera son iguales a sus personalidades, pero quería ponerlas. Además no van a aparecer mucho. Casi nada en verdad. Se me ocurrió ponerlas en el momento. No fue planeado.
En fin, nos leemos en próximo cap...
Besos!
BYE-BYE!
