capítulo 2:130 días.
Era de noche, y Vegeta volvía a Capsule Corp. Esperaba que todos estuviesen durmiendo y pudiese comer algo y descansar sin ser molestado.
Para su suerte así era. Metió el código de acceso y la puerta se abrió. Se dirigió hacia el jardín. Donde antes había una gran cantidad de namekianos ahora no había nadie. ¿Donde estaría la cocina?¿Y su habitación? No había pensado en el detalle de su habitación. Sino esa noche dormiría en el jardín, no le apetecía ir buscando una habitación libre, e ir topándose con namekianos, o peor aún, con la rubia gritona.
Pero tenía que solucionar el problema de la cocina.. pues tras entrenar tenía siempre muchísima hambre, y la chica de pelo azul, Bulma le había parecido oir que la llamaban, le había asegurado que le daría muchísima comida.
Entró en el edificio de la casa con la clave de acceso, y se dispuso a buscar la cocina. Una sala de estar, dos baños.. ¡Por fin! La cocina...
Abrio la nevera y empezo a sacar ingredientes dispuesto a hacerse 1,2,3,4,... 20 sandwiches, los que fuesen necesarios. Comenzó a devorar. Estaba tan relajado y tranquilo que no se dio cuenta de que alguien entraba en la cocina. Vegeta no se había molestado ni en darse la luz, y estaba comiendo a oscuras.
El superguerrero oyó como se abría la puerta de la cocina. Por la silueta y por su olor, dedujo que era la tia de pelo azul. Le gustaba como olía, aunque no lo reconocería ni aunque le torturasen hasta matarle. Al principe no le molesto su presencia asi que siguio devorando como si nada.
Bulma entro a oscuras en la cocina. No podía dormir, y un vaso de leche caliente le ayudaría. Al abrir la nevera con la luz de la misma, divisó una figura que estaba a oscuras en la cocina, devorando como si no hubiese comido nada en días.
-¿Vegeta?.-
El superguerrero continúo comiendo, sin dar importancia a la humana.
Pero Bulma encendió la luz y se sentó en la mesa con él.
Vegeta se fijo que la humana iba con un pijama de tirantes y pantalón corto. Hacía mucho tiempo que no veía a nadie así. Se fijó en lo blanca que era su piel. Tenía pinta de ser muy suave...
-Queda una habitación libre en el piso donde está la mía. La de mis padres está en la planta de abajo, y las de los namekianos en la planta de en medio. Así nadie te molestará.-
Vegeta asintió.
-Si no nos llegamos a encontrar aqui, ¿que hubieses dormido?¿En el jardín?.- Y la humana rompió a reir.
Vegeta arqueó una ceja, no estaba acostumbrado a que se riesen en su presencia.
-Me las hubiese apañado, siempre lo hago.-
-No lo dudo.- Dijo la chica de pelo azul, se termino su vaso y se marchó. Cuando estaba saliendo, se asomó por el marco de la puerta:
- Planta tercera, la habitación que tendrá la puerta abierta el resto estarán cerradas. Esa será tu habitación cuando decidas marchar a dormir.-
El príncipe subió hacia su habitación cuando terminó de cenar. Planta tercera. Solo había una habitación con la puerta abierta. Entró. Era muy amplia, al lado de la cama había un escritorio, y tenia baño propio. Encima de la cama había un pijama, y al lado unas zapatillas de estar por casa. Vegeta no recordaba la última vez que le habían tratado así de bien, y eso que él era un príncipe, se merecía eso y mucho mas.
Se dio una ducha y se fue a dormir.
Al dia siguiente se levanto temprano, tan temprano que cuando fue a desayunar no había nadie en la cocina. Mejor, las únicas personas que toleraba en esa casa eran la chica de pelo azul y su padre. Se fue a entrenar y no volvió hasta la noche.
Entro a la cocina. Y allí estaba la chica de pelo azul.
-¡Hola Vegeta! Me iba a preparar algo de cenar. ¿Quieres que te prepare cena a ti también?.-
El guerrero asintió, así aprovecharía para preguntarle una serie de cosas a la humana.
-¿Cuando se podrán volver a usar las bolas de dragón?.-
-130 días. Y volverán Krilin, y Ten, y Yamcha... Y Goku...-
El príncipe se fijo como se le iluminaban los ojos a la muchacha.
-Dentro de 130 días derrotaré a tu querido Goku.-
-¿Te has conseguido transformar ya en Superguerrero?.-
El principe bajo la cabeza. Esa chica sabía más de lo que parecía.
-¡Lo conseguiré!.-
-No te preocupes, estoy segura de que sí.-
Vegeta se quedó mirando a Bulma. Apenas le conocía, y le daba su apoyo... tenía mas fe en el que la que había tenido Freezer o cualquier otro guerrero.
La muchacha le puso el plato en la mesa, y comenzaron a cenar sin apenas hablar. Aunque no era un silencio incómodo. Simplemente se encontraban agusto cenando en silencio.
Y durante el siguiente mes Vegeta entrenaba durante todo el día, y veía a Bulma a la hora de cenar.
Bulma se encontraba en el laboratorio trabajando, y llegó su padre.
-Ultimamente trabajas mucho Bulma. Tengo la impresión de que huyes de algo-
-Me gusta mi trabajo. Y además mis amigos están muertos, y Vegeta solo viene para cenar.-
-La verdad que se que Vegeta está aqui por la nevera, que tiembla cada vez que viene, pero no lo he visto. No es muy sociable.-
-Yo lo veo por las noches, cenamos juntos todos los días.-
El Señor Brief abrio los ojos... aquello le sorprendio.
-¿Vegeta cena contigo todos los días?-
-Si, no es tan raro. Tiene que comer.-
El padre de Bulma no dijo nada, pero le extrañaba que con lo asocial que era Vegeta, y con lo que evadía el contacto con la gente, cenase todos los días con su hija. Sabía que si cenaba con ella era porque el guerrero quería, sino lo tenía tan fácil como ir a una hora a la que no hubiese nadie en la cocina.
Dos días mas tarde:
Bulma había vuelto de hacer unas compras. Vegeta llevaba un mes llevando el mismo traje agujereado. Pero cuando ella le había sugerido lavarlo el se había negado. No quería que tocasen sus cosas. Bueno, por lo menos de calzoncillos si que se había cambiado, menos mal. Bulma decidio comprarle ropa y dejarsela en su armario. Quizas si no era ropa prestada, si era solo para el decidía cambiarse.
Entro en el cuarto de Vegeta, hasta dentro de una hora no regresaría. Comenzo a guardar la ropa en los cajones y en el armario, cuando algo la sobresaltó.
-¿Que haces tu en mi cuarto?.-
-Te he comprado ropa nueva. Esa que llevas esta para tirar.-
Bulma miro al guerrero. Debía tener un corte grande en el pecho, puesto que no paraba de sangrar.
-Ya te dije el otro día que no iba a llevar ropa nueva. Con mi ropa de guerrero del espacio me vale.-
-Me alegra por lo menos saber que los guerreros del espacio se cambian los calzoncillos.-
Vegeta no se podía creer que la chica estuviese haciendo alusión a sus calzoncillos...¡Era una descarada!
La chica de pelo azul vio como el guerrero estaba más palido de lo normal. Quizas el corte en el pecho necesitaba unos puntos.
-Dejame ver eso, quizas necesites unos puntos.- Dijo la muchacha señalando el pecho del príncipe.
-¿Eres costurera?.- Respondio Vegeta con una sonrisa sarcastica.
-Ven conmigo el laboratorio.- Dijo Bulma y echo a andar. Vegeta al principio se quedo parado pero, sin saber porqué, la siguió.
Bajaron hasta la planta sótano por las escaleras, y allí estaba el laboratorio.
-¡Bienvenido al laboratorio!.-
La verdad es que Vegeta de la casa apenas había visto su habitación y la cocina.
-Sientate ahi.- Le dijo la muchacha, señalando una camilla.
El guerrero se sentó, y Bulma le quito la armadura y la camiseta.
Vegeta se dejo hacer. Aunque no se lo reconocería ni a si mismo, estaba disfrutando con ese momento. Bulma era muy delicada con él. Nadie le había quitado así la ropa nunca. El guerrero trago saliva, no quería tener pensamientos estúpidos con la humana.
Bulma frunció el ceño,aquella herida tenía mal aspecto. Tendría que desinfectar y coser. Se dirigió a coger los materiales.
El príncipe miro a su alrededor, el laboratorio era enorme.
-¿Todo esto lo ha inventado tu padre?.-
-¡Pues no! ¡Todo esto lo he inventado yo! Este es mi laboratorio, mi padre tiene el suyo.-
Vegeta se quedó sorprendido. Sabía que esa humana era muy inteligente, pero no se imaginaba que tanto. Su padre debía ser también un gran científico. Desde luego en esa familia la que desentonaba era la rubia gritona.
Bulma sonrió para sus adentros cuando Vegeta puso cara de admiración. Bueno, no era exactamente cara de admiración, pero por lo que conocía de Vegeta, sabía que estaba impresionado, y eso le gustaba.
-Esto puede que te produzca un poco de escozor.-
-Soy un guerrero del espacio, estoy entrenado para sentir dol... Aggggghhhh.-
La chica de pelo azul le sonrió, y comenzó a coserle la herida.
Vegeta la observaba. Las mujeres que el había conocido a lo largo de su vida eran muy diferentes a aquella humana. El guerrero se dio cuenta que nunca había estado así de cerca de esa humana como estaba ahora. Notaba su olor intensamente y le encantaba. Y se dio cuenta que estaba totalmente a merced de la humana, lo cual no le gusto en absoluto. En cuanto Bulma termino de coserle y le vendo, se levanto y se marcho, sin dar ni siquiera las gracias.
Bulma arqueo una ceja. Desde luego, que fobia tenia ese guerrero del espacio a la amabilidad.
Recogio todo, y se dispuso a ir a cenar. Pero esa noche Vegeta, por primera vez en mas de un mes, no bajo a cenar con ella. Quizas se encontrase mal...
Conocía el apetito del príncipe, y sabía que pasaría mucha hambre si no cenaba. Decidio llevarle a la habitación una bandeja con la cena. Probablemente se arrepentiría, pero en ese momento era lo que sentía que debía hacer.
Vegeta se encontraba en la cama tumbado, mañana porsupuesto continuaría con el entrenamiento. La verdad que le fastidiaba reconocerlo, pero desde que le había curado Bulma la herida, se encontraba muchísimo mejor. No pensaba bajar a cenar. No le gustaba como se había sentido en el laboratorio. Bueno en realidad lo que había sentido en el fondo le gustaba, pero no le gustaba que le gustase. Era algo complicado.
Y de repente se abrió la puerta.
Gracias Marilu Moreno por tu review. La verdad que quiero hacer un poco realista la historia. Todos sabemos que Vegeta no es un romántico, no es detallista ni reconoce sus sentimientos. Es un maniaco de la guerra. Pero también es verdad que se quedo en la tierra con Bulma, pudiendo haberse marchado, haber conquistado otro planeta y no haber vuelto jamás. Y en la saga de los androides, en el futuro alternativo, Vegeta se quedo esos tres años en la tierra por Bulma, así que creo que aunque no lo demostrase, algo tenía que sentir por ella.
Espero que os guste este capítulo.
