La Invitación

Una lechuza llegó, Harry se paró, tomó la carta, le dio un sickle a la lechuza y después de que esta salió volando comenzó a leer la carta con pereza.

Era una invitación para una boda, específicamente para la boda de Hermione y Ron. Debió de haberlo sabido desde que la vio pues él había ido a escogerlas junto con ellos pero se había esforzado mucho en negarlo. Había creído que tal vez hubiera sido un mal sueño.

Tuvo ganas de romperla, incinerarla y todo lo que se le pudiera a hacer a una inocente hoja pero no pudo, sabía que debía aceptar que Hermione jamás sería suya, que nunca lo fue. Ese día fue el peor por mucho, ahora era definitivo, no había vuelta atrás y la pequeña llama de la esperanza que se había permitido alimentar con cualquier cosa o gesto de ella se extinguió por completo. Se sentía estúpido por haber guardado tantas esperanzas en lo más profundo de su ser, de su alma, de su corazón. Y todo para ser derribado con la sola llegada de la bendita invitación.

Suspiró y sus lentes comenzaron a empañarse, se los quitó con furia y dejó que las lágrimas rodaran por sus mejillas, sabía que de nada serviría el tratar de reprimirlas.

Lloró y se desgarró como nunca lo había hecho. No servía de nada auto-compadecerse pero en esos momentos él solo pensaba en sí mismo, tenía derecho a que el mundo por una vez dejara de pedirle que lo salvara.

La única cosa que en realidad quería… ya no importaba, se levantó lentamente y se dirigió a su cama, ese día no haría nada más que desahogarse y lamentarse lo suficiente para que cuando llegara el día de la boda no cometiera ninguna tontería.

Hacía un mes que la castaña había llegado llorando a su puerta por el idiota de Ronald y ahora estaban en camino al altar. Que irónico ¿no? El amor de su vida se casaba con su mejor amigo, una persona que no la apreciaba lo suficiente, pero que al final de cuentas ella había elegido. No importaba con tal de que ella fuera feliz… Tal vez con ver su sonrisa le bastaría para vivir el resto de su vida, rio sin alegría, lo más seguro era que no pero lo intentaría de todas maneras.

Al día siguiente Harry se preparó mentalmente para lo que iba a acontecer: Hermione le pediría que la llevara al altar. Una prueba más difícil que enfrentarse al propio Voldemort. No es que fuera pretencioso pero la castaña lo tenía en mucha estima y debido a que sus padres fueron muertos a manos de los mortífagos y él para ella era como un hermano así que no era necesario tener más de dos dedos de frente para darse cuenta de eso.

Harry salió de su casa en el Valle de Godric para dar un paseo al aire libre. La tranquilidad del pueblo le era transmitida aunque fuera un poco.

-Harry – oyó la voz de Luna a sus espaldas.

-Hola Luna – saludó con una sonrisa triste.

-¿Triste por lo de Mione? – Preguntó, su voz, empañada por la tristeza, casi no se notaba pero ahí estaba.

Él suspiró en respuesta. Caminaron en silencio un poco más, el día era nublado y fresco. Sonrío un poco, era como se sentía. Podía sentir los saltones ojos de su amiga fijos en él, Luna era la única que conocía sus sentimientos por Mione y esperaba que se quedara así. Con solo ellos dos de testigos era suficiente e igual de insoportable.

-Harry – volvió a hablar Luna - ¿De verdad crees que debe de ser así?

-Es lo mejor Luna – respondió él mirando al suelo. – Es lo mejor para todos.

-¿Lo es para ti? ¿Qué es lo mejor para ti? – Preguntó ella con su habitual tono soñador - ¿Qué es lo que tú quieres? Independientemente de todo lo demás.

-Estar con ella – respondió sin dudar ni un segundo.

-Entonces ve por ella – dijo.

-Luna,- suspiró harto de que le dijera eso siempre que tocaban el tema- se va a casar con Ro, no puedo hacer nada – dijo con dolor. – Se va a casar, ella no me ama, me ve solo como su hermano Luna.

-Por eso Harry tienes que acabar con tu dolor.

-¿Cómo? –Ni siquiera se molestó en preguntarle por qué creía que sufría, era más que obvio y ella siempre había sido capaz de leerlo como si fuera un libro abierto.

-Primero tengo que quitarte los troposolos que tienes en la cabeza – hizo un movimiento con las manos sobre la cabeza de Harry y luego aplaudió tres veces – Listo.

Harry sonrió un poco, Luna siempre sabía cómo divertirlo, aunque fuera un poco.

-Luna ¿quisieras decirme cómo voy a dejar de sufrir?

-Es muy sencillo Harry – dijo meneando la cabeza de un lado como no creyendo que él no pudiera ver una cosa tan obvia. – Tienes que decirle a Mione lo que sientes.

Harry se quedó viendo como si Luna hubiera perdido el juicio (aunque no lo crean él no creía que lo había hecho ya) y se paró completamente, a pesar de que se daba cuenta de que su amiga tenía razón jamás lo haría, nunca se enfrentaría a Mione.

-No, Luna – dijo con seriedad – jamás se lo diría ¿Cómo podría decirle a mi mejor amiga que está a punto de casarse que la amo? – Preguntó – No puedo, no le puedo hacer eso a Ron ni a ella, ni a nadie ¡todos están tan entusiasmados por la boda!

-Harry, creo que deberías decirle algo como una indirecta, Mione no es muy observadora en eso de las confesiones desde que sale con Ron, no creo que note el intento de confesión de su mejor amigo. – Dijo despreocupadamente.

Harry sintió una punzada cuando dijo "mejor amigo", era cierto pero que Luna lo dijera como si lo diera por sentado de una manera tan definitiva, bueno, dolía.

Se quedó pensando unos segundos. Ella tenía razón, tal vez necesitaba decírselo y estaría en paz de una vez por todas… O tal vez no, en todo caso un obliviate solucionaría todo. Había una posibilidad de que todo saliera bien. Tomó una decisión.

-Tienes razón Luna – dijo con una pequeña sonrisa y un tenue sonrojo apareció en sus mejillas – lo haré, le diré lo que siento. A lo mejor consigo un poco de paz.

-Y tal vez ella te corresponda – dijo con una sonrisa en sus labios y cerrando los ojos para disfrutar el viento que acababa para soplar.

Harry sonrió tristemente, había estado a punto de decirle a Luna que eso era imposible pero se abstuvo de hacer un comentario viendo que ella le ayudaba y escuchaba siempre. Y aunque no le gustara, la tonta llama de la esperanza volvió a surgir en él.

-Se va a casar Luna –, le recordó. - No creo que eso pase.

-No sabes Harry, tal vez te sorprendas. Tengo que irme Harry, voy con mi papá ¿quieres acompañarnos?

-No, muchas gracias Luna, pensaré como hacerlo.

-Suerte Harry, nos vemos. – Dijo dándole un abrazo.

-Adiós Luna.

Y la rubia se alejó dando sus típicos saltitos, buscando un lugar donde pudiera desaparecer.


¡Hola! Se me olvidó poner una nota al final del otro capítulo XD Todavía soy muy nueva en fanfiction y se me olvida que tengo que agregarlo XD Anyway este fanfic lo tenía desde hace tiempo pero no lo había subido (como todas las cosas que tengo en mi laptop :p) Les quiero agradecer por sus comentarios a casi lloro y a Red Fox 1203: Me alegra que no pienses que escribo con la nariz y que tus ojos sigan sanos después de haberme leído XD

Y también a los que agregaron la historia a favoritos. Bueno espero que les haya gustado, dejen reviews (me hacen el día C:) Sigan leyendo y diviértanse ;D Los quiero mucho a todos.

Atte. Little Storm 97