N/A: Omg, llegué a hacer como cinco versiones distintas de esto, a partir de la palabra calor x'DD Y éste terminó ganándose el premio.
Hace poco, aquí en Chile nos inundaban las olas de calor, y era espantoso n Quizá por eso tuve tanta inspiración (? xd
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Calor
Si sus compañeros llegaban a verlo así, seguramente pensarían que se había desmayado contra la mesa, y llamarían una ambulancia.
Su inerte brazo escondía uno de sus ojos, y el otro miraba, rencoroso, la palmera que se mecía tras la ventana. Maldecía tener que quedarse dentro para soportar las temperaturas.
No importaba que estuviese en la sala más fresca de todo el apartamento, no; aquella odiosa energía llamada "calor" no lo dejaba en paz. Parecía el mismísimo infierno: al abrir las ventanas, se arrepentía cuando el tibio viento llegaba a su cara; el sol parecía sulfurar todo a su paso, por lo que arriesgarse a salir a la playa o a una piscina contaría como suicidio; y la garganta llegaba a arderle de la insaciable sed que lo perseguía.
Su sofoco era tal, que había llegado a sentir que el aire adquiría peso y se abalanzaba con insistencia sobre su cuerpo.
Estaba destinado a morir allí, asándose a fuego lento bajo el calor que resbalaba de las paredes, y con la televisión parloteando como música de fondo.
Por medio de sus exhaustos movimientos, recobró la fuerza necesaria para levantarse a llenar un vaso con agua. Los hielos que agregó desaparecieron en cosa de segundos, y cuando comenzó a caminar pensó en echarse sobre las baldosas más de una vez.
Al verse frente a la puerta del baño, dio un gran sorbo y dejó el agua en su boca, pero al adentrarse y ver a Storm en la ducha, destacando la abierta cortina, meditó entre tragar o no.
Mientras que a Storm se le atoraban las palabras, él se alejó de allí como alma que lleva al diablo, prometiendo no volver a visualizar aquello jamás en su vida.
Nació una chispa de esperanza en él, al recordar el jacuzzi. Entonces, corrió por las escaleras y pareció querer romper la puerta del pequeño baño al empujarla.
—¡Sal de ahí, vaga! —gritó, apenas verla ocupar toda la bañera.
—¿Acaso no sabes tocar? ¡Está ocupado! —replicó ella, cruzándose de brazos.
—Yo quería ocuparlo, maldita sea. —Se acercó, sintiendo como su cabeza daba vueltas por haber hecho tanta fuerza—. ¡Hazte a un lado!
Jet comenzó a forcejear con la mecánica, poseído por la ira.
—¡De ninguna manera, yo llegué primero! —defendía Wave.
—¡Me estoy asando allá abajo!
—¿Tú crees que yo no?
Entrecerró los ojos, clavando su disgusto en ella.
—No te pago por andar de floja, ¡construye algo!
—...Hey, ¡tú ni siquiera me pagas!
Tensó la mandíbula, y se marchó, no sin antes jalar la cadena y hacer que el agua del jacuzzi saliese caliente.
El alivio era mínimo al regresar a la sala, pero al menos los gritos de la chica calmaban su impotencia.
No sabía cuál cara poner, al verse arrodillado frente a la puerta abierta del refrigerador, abanicándose con una revista... Pero, era aquella humillación, o morir en las brasas de ese infierno.
Juraba por su vulnerado orgullo, que al recuperarse de aquel sofoco, ajustaría cuentas con esos dos.
