Muchísimas gracias por los reviews, los adoro. Es verdad Iggy pirata es lo más sexy que hay en este mundo…bueno, dejemos eso atrás y vamos por la historia. Pero, si quieren ver al sexy pirata de esta historia, solo vayan a mi perfil y le dan un click donde dice 'Homepage' y alimenten pupilas hehehe.

Hetalia no me pertenece…solo los de la tripulación de Arthur…

Advertencia: Un Iggy insultante y maltratador… heheheh…


Alfred lentamente abrió sus ojos, al principio todo estaba borroso pero, segundos después vio dos gaviotas dibujando círculos en el cielo azul, sus oídos escuchaban las olas chocar contra las rocas y percibía un olor a sal. Se levanto medio mareado, no sabía nada de lo que había sucedido. Lo único que recordaba era haber estado en la habitación que Arthur le había prohibido meterse, luego el mareo para solo para levantarse en el medio de una playa. Localización desconocida para Alfred.

Estaba confundido, y además un poco desorientado para su gusto. Trato de ponerse de pie pero, paso seguido se cayó llenándose de arena, gracias al mareo que aun tenia. No tenía ningún sitio en donde refugiarse del sol candente, era una señal de que era la hora pico del mediodía. La ropa que tenia puesta hacia que el calor fuera aun más insoportable, así que se quito su preciado 'Bomber Jacket' y sin pensarlo dos veces lo dejo atrás.

Camino sin rumbo fijo por unos cuantos minutos, su respiración siendo cortada por jadeos. Sus labios los sentía secos al igual que su garganta, la cual le pedía agua sin parar. Sentía el calentón de la arena subir por sus piernas hasta su cabeza, lo cual alimentaba su desorientación.

-Necesito…agua- eso era lo único que le salía de su boca, y también era lo único en que pensaba. Solo imaginaba que al final del camino lo esperara un vaso de refresco con mucho hielo pero, eso es mucho pedir en la situación en que el está en esos precisos momentos. Desea estar tirado en el asiento, viendo el estúpido programa, perder sus neuronas y esperar el grito de Arthur en vez de estar perdido en el medio de la playa sin agua y solo. Mas que el sol desde arriba atacándolo con el calor.

Una vez más volvió a escuchar esa melodía pero, la caja no estaba en ningún sitio, pensando ahora la melodía la tiene en la cabeza y en sus oídos. Alfred ahora se arrepiente no haber escuchado las advertencias de Arthur. El, siendo Estados Unidos, hubiera pensando mejor que eso. El debe recordar que Arthur practica 'magia', que aunque es barata sus efectos secundarios funcionan.

Pero, a pesar de esto, no se puede rendir. El como nación, simplemente no puede dejar que una pequeña ola de calor lo detenga. Pero, de igual forma su cuerpo no lo apoyaba. Lo único que Alfred pudo hacer es caer de rodillas en la arena blanca y mirar fijamente hacia al frente, en donde vio una palmera. Sacando las pocas fuerzas que tenía en el cuerpo, quizás adrenalina, se levanto del suelo arenoso y se refugió bajo la palmera.

-Alfred…empezamos muy mal, héroe- Dijo casi sin aliento, la cabeza le latía y al parecer también empezó a jugar con el porqué vio a un hombre robusto acercarse hacia donde estaba el. Pero, gracias a las muchas películas que Alfred ve y hace, sabe que lo más probable sea un espejismo creado por el mismo.

Alfred lentamente, vencido por el calor y cansancio cerró los ojos, no sin antes sentir el golpe que dio contra el suelo, que no fue fuerte pero, lo sintió de todos modos. Sintió que algo o alguien había detenido los pasos frente a él, pero su cansancio le impedía abrir sus ojos.

-¡Capitán! ¡Capitán!-

-¡Idiota, no estoy sordo! ¿Qué quieres?- Los oídos de Alfred escucharon una voz muy familiar pero, cuando estaba a punto de conseguir fuerzas para abrir sus ojos, quizás por última vez, recibió un golpe en la parte de atrás de su cabeza lo cual lo puso en blanco.


Alfred empezó abrir los ojos lentamente, sentía que se movía de lado a lado, pronto vendrá otro mareo, tendrá que acostumbrarse. Intento moverse pero, se dio cuenta que sus manos estaban atadas a su espalda, lo que hizo que se cayera de lado y se diera con un barril.

-Recobra el sentido muchacho- miro a su izquierda a un hombre, quizás de unos 45 años o menos tratándolo de ayudar a mantener su balance, el cual Alfred, gracias a su desorientación no tenia.

-¡Inútil, no sabes hacer las cosas bien! ¡Dame eso!- Alfred rápidamente recobro los sentidos cuando un balde de agua fría le cayó encima, o mejor dicho, le lanzaron. Alfred miro aturdido por unos varios segundos pero, sus ojos cayeron hacia la persona que le había lanzado el agua.

-¡Arthur! No sabes cómo me alegro de verte de nuevo- Alfred sintió que todas su energías habían regresado aunque también en su mente se preguntaba que hacia Arthur vestido de pirata si esa ropa estaba guardada en el armario. Además había algo raro en este Arthur. Si, ese pelo rubio y cejas eran las mismas pero, había algo en los ojos del que eran totalmente diferentes al Arthur que Alfred conoce. Un brillo difícil de definir.

-¿Capitán, conoce a este joven?-

-¡Por supuesto que no idiota!- Alfred vio como Arthur se bajo al nivel de él y se le acerco a su cara, demasiado cerca que podía sentir el aliento; dicho acercamiento hizo que las mejillas de Alfred se tiznaran de rojo. -¿Cómo sabes mi nombre? Y quiero una respuesta rápida o te convierto en cena de tiburones-

-¿Qué?- Alfred empezó a balbucear silabas las cuales ni formaban una palabra. El vio como Arthur arqueo la ceja enfadado, ya Alfred encontró lo extraño de este Arthur. Era el brillo que Arthur tenía en sus ojos verdes eran de rabia y crueldad.

-¿Qué paso? ¿Te comió la lengua el ratón, bastardo? ¡Hice una pregunta!- Alfred se alejo para atrás un poco asustado de la reacción de Arthur, el cual ahora había sacado un cuchillo de su bota. –Es mejor que hables, no serás el primero al cual lanzo por la borda o el primero a quien dejo sin cabeza. ¿Oíste?-

Alfred empezó a tartamudear. Era imposible, este no era 'su' Arthur. El nunca haría una cosa así a él. Muchas ideas empezaron a recorrer la mente de Alfred, nunca había pensado tan rápido pero, tenía que sacar una idea bastante creíble para no perder su cabeza.

-Es…que conozco a alguien que se llama Arthur, y oye, se parece mucho a ti- Alfred sonrió tímidamente y en su mente canto una canción de victoria cuando Arthur se alejo pero, trago una bocanada de aire cuando fue agarrado por el cuello y pegado a la pared.

-El problemas es, gusano, que yo también me llamo así- Si, Alfred y sus brillantes ideas. -¿De dónde es ese 'amigo' tuyo?- Alfred sintió el frio del cuchillo acariciar su cuello mientras una gota de sudor bajaba de su frente. Este Arthur sí que tenía mucha fuerza pese a su tamaño.

-Capitán, recuerde- Alfred sintió una alivio cuando Arthur se le alejo y se levanto. Alfred juro que vio el sol, la luna y las estrellas cuando este se levanto del suelo. -¿Quién te crees que eres John, mi perra madre?-

-No capitán- el hombre, el cual ahora Alfred sabe que se llama John, bajo la cabeza ante Arthur que cada vez se ponía más furioso. –Voy a cubierta-

Alfred vio como su única salvación subía escaleras arriba. Ahora se encontró atado, solo y con un Arthur rabioso, el cual soltó una sonrisa burlona. Y esa sonrisa significaba diversión, una diversión la cual Alfred no quiere ser participe.

-¿De dónde eres?- Alfred escucho el sonar de las botas en el piso porque tenía los ojos cerrados, no quería ver nada. Este Arthur le daba escalofríos. -¡Contesta!-

Alfred vio como en un abrir y cerrar de ojos sus lentes cayeron al suelo mientras unas de sus mejillas ardían. Estaba un poco aturdido, Arthur nunca le daría de esa manera a él, ni cuando lo saca de quicio.

-¿Crees que estoy jugando?-

-¡No! No lo estas- Alfred dejo el grito salir junto a par de lagrimas. –Y dime tu de donde soy yo-

-Tienes agallas para decirme algo así, cuando fui yo el que te salvo la vida, inútil-

-Arthur…- Alfred bajo la mirada, no quería mirar a Arthur, además ese no era su Arthur. Ese que estaba al frente de él solo era un vicioso, sangriento pirata. Alfred en un lapso corto de tiempo alzo la cabeza cuando dos manos le agarraron el cuello.

-¿Te mando el rey, verdad?- Alfred trato de mover la cabeza pero, el agarre de Arthur era bastante fuerte. ¿De dónde saco tanta fuerza Arthur? O era que Alfred estaba perdiendo su fuerza de nación.

-N-no-

-¡Capitán!-

Alfred volvió a recobrar el aire pero, todavía sentía el fantasma del agarre en su cuello.

-John, vigílalo-


Okay… ¿Qué les pareció? Review.