02. Lluvia
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Fueron tomados desprevenidos, la excursión que tenían planeada hacia la zona comercial se daba por cancelada confirmando lo poco confiable que era el meteorólogo que tanto observaba Anna en las mañanas.
Rezagados debajo de una antigua parada de autobús, Yoh solo podía observar el rostro descompuesto de su prometida. Él sabía que estaba más que decepcionada, odiaba los días húmedos, justo como ese y estar atrapada en un lugar asi no era su ideal. En realidad, sabía que ella preferiría seguir encerrada en la casa viendo televisión aun cuando el día fuera perfecto para salir, prácticamente fue engañada para salir esa mañana.
– Podría ser que el autobús llegara por nosotros – dijo sonriéndole a la rubia.
– En todo este tiempo que hemos vivido aquí, nunca lo ha hecho – mala señal, ni siquiera volteó a verlo, solo observaba a la insulsa lluvia caer sin clemencia sobre la calle.
– Er, entonces esperemos – sugerir el huir corriendo hacia una verdadera parada de autobús no era una opción a menos te tuviera una burbuja de plástico donde depositar a su prometida para que no se mojara ni una pizca.
¿La razón por la que estaba ahí? Sencillo y, a la vez, complicado de explicar.
– Dilo, es mi culpa – rió después de decir eso, en un intento de aligerar la atmosfera.
– … – no pudo evitar suspirar al recibir solo silencio.
Salir de compras no estaba planeado, solamente despertó con la necesidad de hacer algo diferente, y por supuesto, arrastrar con él a su prometida. Bastante lio fue convencerla de la imperiosa necesidad de conseguir alimentos para realizar una cena a la altura suficiente para satisfacer un paladar tan caprichoso como el de ella. Ella solo escuchó cena y fue suficiente para sacarla del cuarto sin más explicación.
– Podríamos regresar a la posada si lo quieres hacer – estaba dispuesto a cederle su chaqueta para que se cubriera en el trayecto.
– No – le contestó ella mirando decidida a la caprichosa lluvia que se había confabulado con el viento para que sus rostros fueran salpicados por gotas traviesas.
– Tal vez mañana esté despejado – pero Anna volvió a gruñir en señal de negación, hecho que lo desconcertó aun mas, mostrándolo curioso ante el motivo que la tuviera a ella soportando lo insoportable.
La miró sin parpadear, esperando que ella se percatara de ello y pudiera comprender la pregunta que no se atrevía a pronunciar.
– Es que…. – tal vez él no era el mas ansioso por estar fuera de casa – yo…
– O podemos ir en la tarde, cualquier día – ella negó nuevamente.
– Yo… – ¿era eso un sonrojo? – quiero esa cena
Eso fue suficiente para causarle un escalofrío a Yoh y no a causa del frio que se estaba estacionando en el ambiente, sino al castigo al que podría ser acreedor si Anna no terminaba satisfecha al final del día.
Tenía que buscar otras excusas que no lo comprometieran tanto.
Tal vez si solo la lluvia hubiera comenzado antes, antes de que se le ocurriera salir.
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Fin
Abajo está ese botoncito que da felicidad y necesita de tu ayuda.
Linz Hidaka.
