CAPÍTULO 1

Esperanza.

En el día más temible, en la noche más furiosa,

Con los corazones llenos de fuerza,

Nuestras almas se encenderán.

Cuando todo parezca perdido en la guerra de la luz,

Miren las estrellas

¡Para que la esperanza arda brillante!

En el camino seguía sintiéndome como una rata miserable; ¿cómo es posible que sin importar cuánta falta de lógica tenga en mi vida, haber abandonado a mi madre a su suerte? ¡Ay Sofía, no te hagas pendeja! Tenías miedo…no querías que la gente te viera, ser atrapada por los policías, terminar en un albergue. Un escalofrío subió por mi espalda al pensarlo. Estaba cagadísima de miedo, y mi cerebro automáticamente se desconectó de todo. ¡Maldita sea! Mi mamá estaba desangrándose mientras que yo, ¡poniendo mi trasero en la cara de un amigo! Joder, ¿qué pedo conmigo? Miré el anillo por unos segundos: si tenía miedo… ¿por qué me eligió?

Al llegar a las cercanías del edificio donde vivíamos mi madre y yo, vi que había muchas patrullas en el lugar, y no era para menos, es decir, ¿cuántas veces un alienígena armado ataca una residencia tranquila? Me acerqué un poco más al ver que ocurría, y me percaté también que había una ambulancia.

¿Sería buena idea dejarme ver sólo para saber cómo estaba mi madre? Dios, realmente esperaba que estuviera bien, sólo hemos sido ella y yo desde hace mucho tiempo, tanto tiempo desde que…

Reaccioné al momento en que van sacando dos camillas con cuerpos envueltos en sábanas blancas, a lo que respondí con una mentada de madre mental, ¿qué mierda está pasando?, ¿también están sacando el cuerpo del alienígena?, ¿cómo nadie lo notó? Bueno, supongo que el gobierno no quiere que cunda el pánico entre los habitantes que pagan sus impuestos. Pensaba en ir allá, pero se me ocurrió, además de que podría encontrarme con la familia que presenció la batalla, y meterme en serios problemas, podría seguir a la ambulancia y que me llevaran hasta donde estaba mi madre. Soy una genio. Las ambulancias arrancaron, y al pasar a un costado mío, noté el sello del hospital Esperanza, a lo que ya sabía dónde dirigirme.

Caminé unas cuantas calles, y llegué al susodicho lugar; entré pasando por un mar de personas, hasta llegar con la recepcionista, una morena guapa, bastante joven, quien me saludó amigablemente, y me preguntó qué deseaba. Pregunté acerca de mi madre, y le di los datos necesarios para que supiera a quién me refería, a lo que ella contestó que en estos momentos está siendo atendida y no se permiten visitas; iba a replicar, pero desistí al pensar que era lo mejor, ya que le daría un ataque si supiera lo que había ocurrido. Pregunté si se encontraba bien, y la doctora me dijo que aunque perdió mucha sangre, ella iba a sobrevivir sin problemas; eso me alivió. Me preguntó que quién era yo, y le dije que sólo una conocida; igual me dijo que si deseaba dejar un mensaje, ella haría que lo recibiera:

–No, no gracias. Mejor vendré en otra ocasión –le dije sonriendo.

–Ella se encuentra en buenas manos, no te preocupes por nada.

–Por cierto, ¿no trajeron otro cuerpo de la escena del crimen?

–¿Otro cuerpo? –preguntó sorprendida–. No sé niña, de eso no me han dicho nada.

No, claro que no. Algo están escondiendo, y alguien está orquestándolo todo; me preocuparé por eso después. Le agradecí a la enfermera, y salí del hospital, ¡joder! Estaba en ceros, mi madre en el hospital, y con un anillo de poder inservible…pero si me otorgó el anillo, quien quiera que fuera el responsable, debió estar seguro que encontraría una forma de echarlo a andar. Esta situación me recordó al número 8 de la nueva serie de Linterna Verde, donde Hal Jordan y Siniestro se encontraban atrapados en el planeta de la tribu Índigo, teniendo poseído al primer Linterna Negra Black Hand; si no mal recuerdo, la luz índigo podía canalizar todos los colores, y cuando canalizaron el de la voluntad, Hal aprovechó eso para cargar su anillo, aunque fuera energía simulada. Lástima que yo no tenía un Black Hand o una tribu índigo cerca para cargar mi anillo…sin embargo, eso me lleva a pensar en Kyle Rayner, cuyo anillo era sensible a las demás entidades del espectro emocional, lo que significaría, indudablemente, que el anillo es capaz de interactuar con diferentes energías, aunque en diferentes formas… ¿verdad?

No, no, no, esta es una idea ridícula, una idea absurda, la peor idea que pude haber tenido en toda mi vida. ¿Cómo es posible que pueda funcionar? ¡No se puede!, no, jamás, nunca…

Carajo… ¡no tengo de otra!

Antes de que me diera cuenta, estaba para enfrente de una terminal eléctrica, o así creo que le llaman, donde están las grandes antenas y toda la onda; como la seguridad es muy buena, pude treparme por una parte de las rejas donde no había alambre de púas. A pesar de ello, no había muchos trabajadores, por lo que pude escabullirme fácilmente; me paré frente a una caja de fusibles en la pared, de la cual salían unos cables que terminaban en pinzas que cargaban alto voltaje…no podía creer lo que estaba a punto de hacer, pero no tenía otra opción…empecé a laborar el plan que había tenido en mente. Cabe aclarar que no sabía ni madres de electricidad, pero sólo me queda internarlo y esperar lo mejor.

Me quité el anillo, y le conecté ambas pinzas poniéndola en una zona alejada a cualquier metal o artefacto eléctrico, y también me alejé unos cuantos metros del anillo, cercana a la caja de fusibles, rogando una vez más en mi mente por no arruinar la que podría ser la última oportunidad de salvar el universo. Bajé la palanca.

Apareció un destello de voltaje el cual me asustó haciendo que cerrara los ojos, pero seguía escuchando un incesante zumbido con algunos ruidos eléctricos. Abrí los ojos un segundo después, viendo como el anillo era rodeado por algunos choques de corriente; los destellos se mantuvieron un rato más hasta desaparecer. Por la puta madre…

Le quité al anillo las pinzas y lo miré detenidamente; no detecte gran cambio, además de que estaba algo caliente. Suspiré… ¿en qué demonios estaba pensando? Me volví a colocar el anillo con decepción:

–¿Y ahora qué hago?

–¡Oye, tú!

Levanté la vista y me giré encontrándome con un señor regordete; la acción automática fue huir, sin importar cuántas veces me llamara ese sujeto. Ni siquiera supe porqué demonios estaba corriendo, quizá por… ¿vergüenza? Es decir, ¿cómo esperaba que realmente funcionaría esto?, ¿un anillo de poder que se cargue con electricidad? Suena tan lógico como el que Superman saque versiones miniatura de él, o que su estornudo logre destruir un universo entero. Ya no estamos en la época de oro donde los héroes todo lo podía; y yo ni siquiera soy una heroína. Corrí más fuerte al sentir las pisadas atrás de mí, ya que ahora no sólo era el señor regordete, sino otros dos imbéciles que pensaban que estaba haciendo algo ilegal; ¡qué va! Seguramente tienen eso como excusa para joder a alguien ya que eso enciende sus vidas vacías…maricas. Huía tan rápido como podía, por lo que salté con todo el impulso posible para trepar la rejilla y seguir corriendo; seguí hasta volver a las calles, donde finalmente, doblando rápidamente una esquina me encontré en un pequeño mercado. Me detuve en un pequeño puesto de verduras, esperando a que los tipos pasaran, pero la señora que estaba atendiendo el negocio, se me quedó mirando con cara de pocos amigos. Noté apenas que la señora me empezó a interrogar, pero yo no le respondí al estar más concentrada en otras cosas; me empezó a decir que me fuera, a lo que sólo le dije que se callara un momento; se entrometió otro imbécil que preguntó qué ocurría, y la señora dijo que si podía llamar una patrulla para que me llevaran, por lo que el tipo sacó su celular mientras en la esquina veía a mis perseguidores apuntándome con el dedo. Les menté la madre a todos y seguí corriendo calles abajo, preguntándome cómo salir de esto. Si el tipo realmente llamaba a la patrulla, iba a tener poco tiempo, así que doble una vez más en otra esquina, me seguí hasta salir por donde estaban los transportes; me subí a una combi fingiendo tranquilidad, y por un momento me sentí agradecida de que esta, por una vez en esta puta vida, se fuera rápido por su ruta original.

El viaje fue más corto de lo que pensé, así que cuando ya había pasado una hora y aún nada, me decidí bajar y seguí corriendo hasta un bosquecillo de por ahí cerca. Me interné lentamente por ese lugar, y cuando el aliento no me daba para más, terminé recargándome en un árbol.

El tiempo pasó, y al recordar lo sucedido, empecé a maldecir a todo mundo golpeando el tronco de un árbol. ¿Por qué la gente es tan estúpida?, ¿por qué se mienten tanto a sí mismos?, no quieren ayudar, ¡lo único que quieren es joderte!, ¡lo único que quieren es sacar provecho de ti!, ¡lo único que quieren es ver cómo te cagas de miedo e impotencia mientras tú no puedes hacer nada al respecto! ¡Carajo…! ¡Puto Dios!, ¡Putos guardianes!, ¡Putos todos!, juro que me desquitaré, juro que voy a ahogarlos en toda mi rabia. Mientras seguía golpeando el tronco, noté el anillo en mi dedo:

–Tu…y tu pinche culpa…

Me quité el anillo y lo arrojé…de no ser por esta mamada, nada de esto habría pasado, ¡todo seguiría normal!, mi mamá estaría bien, y yo no tendría que huir… ¿por qué nada me sale bien? Puta madre…

Respiré hondo, y miré el anillo nuevamente en la tierra, podía notar su presencia al ver cómo despedía un brillo reflejado de la luz del sol. Tomé mi cuello y lo giré un poco haciendo tronar mis huesos; vi las heridas en mis nudillos, a lo que empecé a arrancarme pellejos para distraerme. ¿Así es como se comporta alguien escogido por la corporación Linterna Verde?, si somos escogidos por superar el miedo, y llegó a mi un anillo real, ¡un puto anillo real!, ¿y voy a estar aquí llorando como un bebé? Me lleva la chingada. "Sofía Valdez, tienes la capacidad de superar un gran temor", ¡a la verga! Si me estaba cagando cuando ese monstruo me quería matar…pero también quería salir viva de allí. Cuando alguien quiere matarte, obviamente te asustas; tu corazón se acelera y sientes cómo tiembla todo tu cuerpo… ¿por qué sentimos miedo?...pues porque…queremos estar vivos… ¿si, no? Es decir, si no quisieras vivir, pues que te maten cuando quieran, pero no quieres que te maten, porque tienes miedo de perder aquello que quieres…volver a sentir aquellas cosas insignificantes de la vida que a ti te gustan tanto, como comer, dormir, fornicar, en fin, tantas y tantas cosas…obviamente si vivo es por mí, pero también…tenía miedo de no volver a ver a mi mamá…y haría cualquier cosa por volver a verla…

Me percaté de un cambio en el ambiente, un calor más concentrado de lo natural, a lo que vino una oleada de luz esmeralda que me hizo voltear hacia el anillo, de dónde provenía todo este fenómeno. Lo observé sólo por un segundo, para que el anillo, abandonara el brillo, y destellos de electricidad saltaran de él:

Presencia de energía sintética de poco alcance detectada: procesando…detección similar de energía central finalizada. Procesando…asimilación de energía completa: anillo cargado en un 1.75 % de su capacidad…

Al callarse el anillo, lo único que pude decir fue: no mames…

Lo había conseguido… ¡lo había conseguido! ¡Lámanmela y gocen hijos de puta! ¡Soy una puta cabrona de la ciencia! Esos eran los pensamientos que cruzaban por mi mente, provocando una enorme sonrisa debajo de mi sangrante nariz. Tomé el anillo y me lo coloqué en el dedo índice. Este era el momento que había esperado.

Pero de pronto, sentí algo en la cabeza, una fuerte presión; los músculos de mi cuerpo se doblaron hasta hacerme caer al suelo. Inmediatamente, todo se volvió obscuro.

Abrí los ojos, y lo primero que divisé fue una enorme blancura. Moví mi cuerpo y poco a poco me incorporé hasta notar que me encontraba en una especie de enfermería estilo animé, de esas que tienen camas divididas por cortinas, grandes ventanas iluminando la habitación y toda la cosa. Instintivamente observé mi mano; respiré hondo: el anillo seguía allí. Mientras me lo ponía, escuché pasos y la puerta empezando a abrirse; sin saber porqué, volví a hacerme la muerta escondiendo mis manos, escuchando como la puerta se abrió completamente, escuchándose unos pasos acercándose directo a donde estaba. Me mantuve con los ojos cerrados, y escuchaba todo lo que decían… "Aún es muy joven", llegué a escuchar, también de que el cuerpo había sido trasladado…esperen, ¿qué cuerpo?, ¿el de mi madre? Quité ese última pregunta al escuchar que hablaban de que mi madre se encontraba hospitalizada…, ¿entonces se referían al otro cuerpo, al del monstruo? El sujeto, el hombre, ordenó que dejaran a mi madre por el momento, y que se concentraran en mí para cuando me despierte para iniciar… ¿las pruebas?, ¿de qué pruebas me hablan?, ¿quiénes son estos sujetos?, ¿cómo saben de mi madre? Todas esas preguntas pasaban como un torbellino en mi cabeza, hasta que escuché unas pisadas alejarse, y pude sentir como la mujer aún se quedó a mi lado. ¿Ahora qué hago?, debo ser inteligente. Mientras empecé a formular un plan, siento las manos de la mujer peligrosamente cerca de mí, a lo cual reaccioné apartándome de ella. Ella se sorprendió, pero me dedica una cálida sonrisa al momento siguiente, disculpándose por haberme asustado. Sé inteligente Sofía, actúa como si no supieras qué pasa; le pregunté quién era ella, y dónde demonios estaba, porque además de que me escuché convincente, serviría para saber dónde carajos me metí. Ella era la doctora Ángel, y al parecer, estaba en un hospital. De pronto, la mirada de la mujer cambió, y miró directamente a mi mano, ¡maldición, llevo el anillo puesto! Seré estúpida…

–Es un interesante anillo el que llevas ahí…

–¿He? ¡Ah! Esta cosa vieja, es sólo una baratija. Realmente no importa…

–Bueno, si es así, ¿por qué no me lo das para deshacerme de él? –puta madre…

–He, bueno yo…

–Vamos. Tienes razón en decir que es una baratija, yo no le veo ningún valor. Si me lo das, me desharé de él en este momento.

¡Pendeja! ¿Crees que tengo diez años? No me engaña la sonrisita falsa que llevas en la cara. Vamos Sofía, piensa en algo…y en eso vi el plato lleno de jeringas en la mesita al lado de mi cama. En ese momento, decidí quitarme el anillo, y se lo entregué a la doctora:

–¡Muy bien niña! ¿Ves cómo no fue difícil? Ahora mismo me desharé de él.

–Antes, me puede decir porqué estoy aquí, realmente no recuerdo mucho…

–¡Oh! No te preocupes por nada –dijo sonriente, mientras se acercaba a mí, mirándome fijamente a los ojos. Había algo en su mirada que me molestaba mucho–. Estás aquí porque estás enferma, como muchos otros que vienen a este lugar. Nosotros nos dedicamos a ayudar a ese tipo de personas, y cabe decirlo, hemos hecho maravillas. Y así como hemos ayudado a todas esas personas…vamos a ayudarte a ti –dijo eso último tocando la puntita de mi nariz, a lo que me sentí muy incómoda.

Ok, quiero largarme de frikylandia en este momento. Ella se levantó de la silla en la que estaba y se dispuso a irse. Era ahora o nunca. Esperé a que diera algunos pasos, y en eso, tomé las jeringas y la bandeja de metal, me incorporé brincando a la otra cama, descubierta de cortinas, y me lancé contra ella. Para mi mala suerte, puso los brazos, y el golpe con la bandeja sólo sirvió para derribarla y hacerla soltar el anillo…pero no dejarla inconsciente. Traté de ir por el anillo, pero inmediatamente ella me lanzó un golpe en el estómago con tal fuerza que me sacó el aire; me tomó de los cabellos y me estampó contra el suelo, poniendo su pie en mi espalda; empezó a hablar en un tono que no había empleado antes, uno más hostil y serio, pero en realidad no sabía qué tanto más me estaba diciendo; sólo sé que me alzó por los cabellos tratando de pegarme en el rostro, pero puse las manos, y le clavé una de las jeringas en su muñeca, haciendo que me soltara. Aproveché su distracción para lanzarme hacia donde estaba mi anillo, y me lo pongo sin dudar:

–¡Acceder a batería de poder! –le dije al pequeño objeto.

Confirmado.

Una pequeña luz esmeralda se hizo presente frente a mí, dejando una batería de poder real frente a mis ojos. Estaba por tomarla, cuando en ese momento sentí un objeto metálico clavado en mi costado. Ángel se abalanza sobre mí trayendo la misma jeringa que le clavé, intentando clavármela a la cara, mientras que con la otra mano intenta ahorcarme. Yo apenas pude detener su mano armada, por lo que con la otra buscaba la linterna, y una vez que la tomé, la lancé directamente a su cabeza, alejándola de mí. No conforme, le volví a atizar otro golpe certero en la cabeza haciendo que cayera desorientada. Un último golpe la deja fuera de combate, pero noté que aún se movía. Escuché pasos en el corredor, y no tenía donde correr, hasta que me percaté de la ventana a mis espaldas. Señor, no quiero hacer esto. Me acerqué rápidamente, y noté que estábamos a muchos pisos de altura; carajo, ¿qué otra opción tenía?, usé la linterna para romper parte del vidrio, y así fui quitando lo demás justo al momento en que tiran la puerta. Sin pensarlo, lanzo por la ventana, y lo primero que noté es una enorme ráfaga de aire que me golpea en el rostro, dándome cuenta de que estaba cayendo de lo alto de un enorme rascacielos. Me aferré a mi linterna sin perder tiempo:

¡En el día más brillante! ¡En la noche más obscura! –la sangre empezaba a diluirse de mi cuerpo–. ¡Ningún mal escapará a mi vista! –escuché disparos dirigidos a mi mientras caía, el suelo cada vez se hacía más cercano–. Que aquellos que adoran el poder del mal…

La frase se detuvo en mi garganta. Mis parpados se cerraban lentamente, mientras que yo sentía mi cuerpo cada vez más liviano. La caída me abrumaba, y empecé a recordar a mi madre, y a Daniel… ¿hasta aquí acaba? Realmente, aquí acaba mi cruzada…maldita sea, ¡ni siquiera había empezado! No quiero…, ¡no quiero! Fue en ese momento que me di una mentada de madre a mí misma, ¡porque chingo a mi madre si me rindo en esta ocasión!

¡Teman mi poder…! ¡LA LUZ DE LA LINTERNA VERDE!

Un enorme destello verde envolvió mi cuerpo, y sentí la calidez de la energía a través de mí. De pronto todo a mi alrededor se detuvo, y fue cuando caí en cuenta de que estaba flotando; me miré a mí misma llevando un ajustado traje verde con negro, todo rodeado de destellos brillosos que se movían a través de mí; volví a mirar el anillo, brillando más que nunca. No sé de dónde agarré la confianza, pero todas esas noches leyendo sobre linterna verde debían servir para algo. Estaba en el negocio, bebé…y le iba a sacar todo el jugo posible. Estaba por arribar una vez más a ese lugar endemoniado, dispuesta a regresar el golpe, justo cuando una punzada de dolor me detuvo, y el anillo me habló, diciéndome que tenía un daño severo en los tejidos corporales, y una hemorragia interna estaba en progreso; fantástico, ¿no? El anillo me propuso la retirada; maldición, ahora que tenía las de ganar, pero no me iba a ir sin un recuerdo. Le dije al anillo que escaneara el puto lugar; no sabía exactamente si el anillo iba a obedecerme, pero quería que memorizara este lugar…porque íbamos a volver. Pero el anillo sólo dijo: "Negativo: campo de energía desconocida detectada. Evaluación: datos insuficientes", menté la madre una vez más a los guardianes por esto, pero no tuve mucho tiempo ya que el anillo inmediatamente expulsó una alerta de amenaza, habiendo evaluando la situación. ¿Amenaza? Fue cuando logré divisar una silueta justo en la parte donde yo había saltado, aunque no logré divisar de quién se trataba. En fin, decidí hacerle caso al anillo, y volé tan rápido como el nuevo poder que tenía me permitió hacerlo. Mientras iba más allá de las nubes, pude llegar a ver que el enorme rascacielos tenía un letrero que decía BraveLabs; me importó un comino, y seguí el vuelo por entre las nubes…

Fue apenas en ese instante, cuando fui consciente de lo que estaba haciendo.

Estaba volando… ¡carajo! ¡Estaba volando!

¡Era una linterna verde!

Sentía claramente el flujo del viento chocar contra mi cara, y por la velocidad desbordante con la que atravesaba el espacio a mi alrededor, tuve que cerrar un poco los ojos; todo debajo de mí parecía un pequeña mancha borrosa. Miraba hacia arriba de vez en cuando y podía ver el sol con toda naturalidad sin lastimarme. Mi mente se desconectó un momento, ¿esto es lo que sintieron Hal Jordan, Kyle, y los demás, al tener el anillo por primera vez? Esa emoción…este poder de salir, sobrevolar la monotonía. En un primer momento estaba en silencio volando, pero al siguiente, gritaba como loca haciendo volteretas estúpidas en el aire, y aunque sabía que me veía ridícula, mande al carajo ese pensamiento, ¿cuántas veces en tu vida tienes la oportunidad de volar? ¡Estaba bien verga! Volé directamente al cielo, y pude ver claramente como el color azul que envolvía la tierra poco a poco se hacía negro; a pesar de llevar el anillo, sentí la marea de frío azotando mi cuerpo, y en eso me di la vuelta para contemplar la mayor maravilla que he visto en mi vida hasta ahora: la tierra. Guau, se veía…preciosa, enorme, no sabía exactamente cómo describirlo. Emoción pura, el poder a mi alcance…reflexioné acerca de eso y miré mi anillo. Ahora puedo hacerlo todo, es real, ¡es real lo que tengo! Joder, ¿qué significa?, ¿qué tan asombroso es tener un anillo? La sonrisa que se había dibujado en mi rostro al contemplar tal espectáculo, poco a poco se fue borrando, al ser asaltada por los pensamientos de este día. Recordé a mi madre, el hospital, y un sabor amargo se manifestó en mi boca; la tierra era linda, lástima que poseía la peor mierda en el universo: la humanidad. Recordé a mi madre, así que decidí volver a la tierra, e ir directamente al hospital donde la tenían.

Llegué al edificio, y con un comando hice que el anillo lograra camuflar mi cuerpo, (¡imaginen mi carita de emoción al poder hacerlo!) permitiéndome inspeccionar cada ventana hasta dar en la habitación donde estaba mi madre, ¡vaya suerte que le tocara una con ventana! Logré entrar sin problemas, y me acerqué a la cama para verla mejor. Dios, se veía tan frágil. Aún respiraba, con normalidad, así que acaricié una de sus mejillas rogando al cielo a que se aliviara pronto. Amaba a mi madre, en todo este tiempo sólo hemos sido ella y yo; a pesar de mis constantes salidas nocturnas con otros hombres, y accidentes con deportes extremos, siempre ha estado ahí conmigo; sus constantes regaños que duraban hasta la madrugada, sólo demostraban lo mucho que se preocupaba por mí, y lo mucho que me quería. Desde que papá se fue (y ojalá se pudra en el infierno), mi mamá se esforzó al máximo para que yo tuviera todo…no lo consiguió; no había dinero, no había comida, no podía ir a la escuela, no conseguía trabajo, entre muchas otras cosas más. Aunque a veces la culpaba a ella, yo sabía que era por este maldito mundo tan estúpido y enfermo en el que vivíamos. Deposité lentamente un beso en su frente, susurrándole un último adiós. Ella se pondrá bien, saldríamos de esta como siempre, eso lo prometo.

En ese momento, el anillo empezó a brillar nuevamente, no con el color esmeralda habitual, sino con un color azul claro. El color de los linternas azules: Esperanza. La energía azul envolvió a mi madre, haciéndola brillar intensamente por unos segundos, para después observar que las heridas de su cara se habían desvanecido, y en su rostro se podría comprender un semblante de paz. Mi madre estaba mejor…

Vaya, ¿cómo chingados hice eso? Me senté al lado de mi madre, y miré el anillo durante un largo rato, haciéndome pensar a fondo todo lo que sabía de Linterna Verde. El anillo aparentemente puede canalizar las diferentes energías del espectro emocional, lo cual podría volverme muy poderosa… ¿pero por qué puede hacer eso?, ¿por qué me lo mandaron a mí? Seguía sin entender nada, pero era seguro que había un propósito de tener ese poder. Aún seguía firme en que el universo peligraba y alguien necesitaba mi ayuda, además de que aún tenía que arreglar cuentas con ese supuesto lugar llamado BraveLabs. Mi fiel instinto me decía que había una enorme fiesta preparándose por ahí, y había obtenido una invitación; ahora tenía un deber, un propósito con este anillo, no sé exactamente cuál, pero sé que lo averiguaré pronto.