Capítulo 2: En busca de los secretos de ninjutsu

Era otro viaje a unas montañas boscosas, los lugares predilectos para un entrenamiento a lo retro. Las historias contaban que los primeros ninjas se establecían en lugares remotos para entrenar y perfeccionar sus técnicas. Cuando se tenía cierto nivel, iban a las ciudades para aprender a moverse en los escenarios de la civilización tanto de día como de noche. Siempre hubo demanda de espías, guardaespaldas, asesinos y demás. Podría sonar muy ancestral y espiritual, pero en realidad es la demanda y pagos materiales nacidos del egoísmo humano lo que le permitió a los ninjas sobrevivir hasta los días modernos.

Sonic Velocidad Del Sonido se movía sin ninguna precaución por ese territorio. En tiempos ancestrales se colocaban hilos ocultos para que cualquier intruso que los tropezara hiciera sonar unos trozos de bambú. Ahora se contaban con sensores de movimiento y cámaras. No pasó mucho tiempo para que Sonic percibiera los movimientos en los árboles que no eran causados por el viento o animales.

"Cinco… siete. Son siete en total" pensó Sonic, mientras caminaba.

Hubo un sonido casi inaudible. Sonic se agachó, dejando caer su mochila y evitando el kunai que le había sido lanzado. Acto seguido saltó hacia los árboles, evitando una ráfaga de shuriken. Se movió con velocidad dándole honor a su nombre y regresó al mismo lugar antes de que todos los ninjas cayeran de los árboles. Volvió a tomar su mochila y le sacudió el polvo.

–Quienes salen de la aldea son de corazón aves que dejan el nido – Delante de Sonic había aparecido un anciano con una vestimenta muy tradicional, pero en contraste tenía un pequeño ventilador de batería con el que se refrescaba –. Una vez fuera no sienten la necesidad de regresar y viven según el camino del ninja. Eso es lo que inculcamos con sangre en este lugar.

–No volvería si ya no hubiera explorado todas mis alternativas, sabio líder – Respondió Sonic. Los otros ninjas se estaban levantando, gimiendo de dolor.

El anciano se dio la vuelta y empezó a caminar. Sonic lo siguió. En la parte más densa del bosque de esas montañas estaban construidas docenas de casas, arregladas de tal forma que fuera prácticamente imposible verlas desde el aire o desde el espacio si estaban hablando de un satélite y no un avión. Estaban resguardados bajo el cobijo de la naturaleza. Había hombres, mujeres y niños con vestimentas de otra era. Sonic resaltaba con su pinta moderna. Los jóvenes eran quienes veían con más hostilidad al visitante. En sus rostros tenían los tatuajes típicos de los ninjas. En el centro de la aldea estaba el edificio principal. Los estudiantes se ejercitaban y practicaban las artes ninjas; unos lanzaban shuriken y kunai a objetivos y otros luchaban con espadas. Dentro del edificio de aspecto ancestral, las instalaciones eran modernas. El ambiente estaba cargado con el olor de explosivos y se escuchaban las máquinas que fabricaban las armas. El líder recibió a Sonic en un salón destinado a las ceremonias del té por lo que conservaba el aire tradicional. Ambos se arrodillaron frente a frente con la olla para calentar el agua entre ellos. El líder con movimientos gráciles empezó la preparación siguiendo la etiqueta de la ceremonia del té. Con una pinza el anciano tomó unos trozos de carbón ardiendo de un pote metálico y los puso debajo de la olla.

–Conocí a Hayate y a Gouka – dijo Sonic –. Como ninjas que dejaron la aldea, siguieron su propio camino. Decidieron abandonar su humanidad para convertirse en monstruos – el líder continuó la preparación sin perturbarse –. Llegaron a esos extremos para asesinar a Flashy Flash… Pero me enteré que la asociación de monstruos de la que hacían parte fue aniquilada y Flashy Flash sigue con vida, así que lo más probable es que estén muertos.

–Sigo sin entender la razón de tu regreso.

–No vine a darte la noticia de sus muertes, vine porque en esa guerra de monstruos y héroes hay fuerzas que nuestro ninjutsu no puede alcanzar. El entender eso llevó a Hayate y Gouka por ese camino que igualmente terminó en fracaso. Lo que yo busco es alcanzar el máximo poder por medio de nuestras artes.

–Te enseñamos todo – Respondió el anciano, sirviendo el té.

–¿Realmente lo hicieron?

Con esa pregunta el líder volvió a ver a Sonic directamente a los ojos. Sin decir nada le pasó la taza de té. Sonic la recibió y bebió siguiendo la etiqueta.

– ¿Y por qué la sospecha de que hayamos guardado algo de las enseñanzas?

–Siempre hubo rumores de que los ancianos guardaban algo. He vuelto siendo el mejor ninja que puedo ser y si hay la menor posibilidad de que los rumores sean verdad creo que estoy en mi derecho de exigirlo.

El líder tomó de su taza y luego respondió.

–No es algo que se considere un gran poder.

– ¡¿Entonces sí hay algo?! ¡¿Qué es?!

El anciano levantó una mano a Sonic en señal de calma.

–No es algo que particularmente ponga en riesgo tu vida, no directamente. Es algo que tiene mucho riesgo de obstaculizar y estropear todas las habilidades que has cultivado todos estos años.

Sonic retrocedió un poco sin levantarse y agachó su rostro en posición de dogeza.

–Por favor, Gran líder. No lo pediría si no tuviera ninguna otra opción.

Hubo un momento de silencio, segundos que se hicieron eternos hasta que la respuesta del líder ninja llegó.

–Bien. Te enseñaré una técnica que viola las leyes naturales.