Capitulo 2: Escudo.

Pasaron algunos minutos en los que Voldemort se distraía hojeando algunos libros y Harry jugueteaba con sus manos. El muchacho escuchó un ruido y en la puerta apareció el doctor Cullen sonriente.

–Vengan, chicos. Tenemos algo que decirles.

Harry y Tom siguieron a Carlisle hasta el comedor. Allí estaba una chica de corto cabello negro y disparado en todas direcciones quien Harry supuso que sería Alice. También estaban Esme, Jasper y Emmett.

–Soy Alice, la novia de Jasper. –dijo la pelinegra alegremente dándole un beso a Harry en la mejilla. El joven se sonrojó. Tom le envió una mirada fría.

–Bueno, chicos, lo hemos estado hablando y podrían quedarse con nosotros. Ahora son las vacaciones de verano aquí y el curso escolar empieza en Septiembre, así que…

–Estaríamos muy agradecidos, señora Cullen… digo, Esme. –la interrumpió Voldemort. –Desgraciadamente, no tenemos idea de Matemáticas ni Historia Norteamericana.

–No hay problema; yo les enseñare. –dijo Carlisle. –Pero antes necesito saber algunas cosas de ustedes ya que para inscribirlos en el instituto necesitamos sus papeles. Se los pediré al Ministerio Británico.

Harry y Tom asintieron

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Pasaron los meses y con ellas las clases del doctor Cullen. Junio, Julio... hasta llegar al penúltimo día de Agosto.

En ese momento Harry y Tom estaban sentados en el Mercedes Benz de Carlisle camino al Instituto para poder matricularlos.

El Instituto era una hilera de grises edificios y en uno, arriba de la puerta, rezaba: Oficina Principal. Harry, Tom y Carlisle entraron y se toparon con varios escritorios. Se acercaron a uno de ellos donde una mujer con una blusa de color verde tenía la cabeza agachada.

–Disculpe. –llamó Carlisle. La secretaria lo miro y se ruborizó levemente.

–Oh, doctor Cullen, ¿Qué lo trae por aquí? –preguntó ignorando a los muchachos.

–Vengo para inscribir a mis nuevos hijos. Los hemos adoptado hace poco.

–Oh, bueno. –tecleó unos segundos en la computadora. –Necesito sus partidas de nacimiento y constancia escolar. ¿Para qué año serian?

–Tome. –Carlisle le tendió unos papeles. La secretaria los hojeó y miró de reojo a los chicos. –Para Harry 9no Grado y para Tom 11vo Grado.

–¿Harry Morfin y Tom Marvolo Gaunt? –preguntó ella. ¿Morfin? ¿Marvolo? Que nombres tan raros, pensó.

–Exacto, señorita. –respondió Tom y le guiño un ojos a Harry.

Voldemort había podido crear, con magia sin varita, sus expedientes escolares y de nacimiento para cuando el doctor Cullen llamara a la Embajada Británica estuvieran allí. De lo contrario, estaban fritos.

Tom se había aburrido bastante en las clases de Carlisle. Todos esos nombres, fechas y definiciones sin sentido que no le ayudarían a conquistar el mundo mágico solo lo hacían cabrear. Harry, al contrario, ya tenía algunos temas aprendidos y estaba ansioso por aprender más, aunque fueras cosas muggles y no magia.

–Todo está en orden. –dijo y luego se dirigió a los muchachos. –Cuando vengan el primer día de escuela tendrán que pasar por aquí para que les dé el horario de las clases y el plano. Que tengan buen día.

Cuando salieron de la secretaria y ya estaban de vuelta a su temporal casa, a Carlisle lo asaltaron varias dudas. ¿Sería correcto lo que estaban haciendo? ¿Qué harían cuando Harry y Tom se dieran cuenta de que no envejecían? No podían decirles lo que eran sin enfrentar a los Vulturis… a menos que los convirtieran.

Pero no. El no los condenaría a ese sufrimiento. Tenían una vida por delante y el no era nadie para arrebatárselas.

El viaje transcurrió en silencio.

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–Acompáñame, Potter. –dijo Voldemort tomando al joven del brazo y arrastrándolo hacia los limites de Forks. –Tengo que mostrarte algo.

–¿Qué?

–Ya lo veras.

Llegaron hasta un cartel de madera que decía secamente: Forks.

–Mira hacia arriba. –ordenó Voldemort. Harry obedeció y vio la cosa más rara del mundo.

Era un escudo tranparente que rodaba a todo Forks. Harry lo tocó y una fuerza invisible lo empujó para atrás.

–Es un escudo protector. Lo que significa que no podemos salir de Forks. Y si no salimos de Forks no conseguiremos nuestras varitas y no sabremos lo que pasó con el mundo mágico. Lo que no entiendo es la magia que rodea a este escudo. No la entiendo. No es magia negra, no es magia blanca y definitivamente no es algo que yo haya visto jamás.

–Seguro tus vasallos estarán desesperados por que desapareciste de nuevo y todo el mundo mágico en pánico pensando que morí en manos tuyas.

–Potter, ¿no lo sabías? No estamos en 1994. Esto es 2005.

Se hizo un silencio helado.

–¡¿2005?! –chilló Harry.

–No creas que yo estoy calmado. –le dijo Tom. –Tampoco estoy muy a gusto con estos vampiros no – carnívoros.

–¿Cómo lo descubriste?

–El calendario de la cocina. –dijo simplemente.

Volvieron a la mansión en silencio. ¿Ahora como demonios harían para volver a Europa?