Cap. II

"Sin marcha atrás, dividiendo caminos"

-Yaya-sempai, Yaya-sempai, ¡Yaya-sempai! Despierta por favor, no es momento de dormir.

Era la mañana de las elecciones y una chica de larga cabellera rosada se esmeraba en despertar a su sempai.

-En serio, ¿qué te pasa? No es propio de ti quedarte dormida - esas últimas palabras fueron apenas un susurro.

Se quedó mirando por un breve momento a la chica que dormía tranquilamente, de pronto pudo ver como se movía y abría lentamente los ojos.

-Ah, Yaya-sempai. – Se alegró de verla despierta pero enseguida se llenó de furia – ¡Yaya-sempai, que crees que estás haciendo! Hoy es el gran día de Hikari-sempai y tú estás durmiendo.

La chica de cabellera negra recorrió con la mirada el cuarto

-¿Dónde está Hikari?

-Se está duchando, ella también se quedó dormida. Dios, apenas y hay tiempo, no se lo toman muy en serio no es verdad.

-Ya veo. Tsubomi, ¿qué haces aquí?

-Me imaginé que algo así pasaría así que vine a ayudar. Como nadie respondía, me imaginé que se habían quedado dormidas, menos mal que Hikari sempai se despertó. Yaya-sempai, me sorprendes, eres muy olvidadiza, pero jamás llegas tarde, mucho menos te quedas dormida. ¿Tuvieron una fiesta de té anoche?

-¿Qué?

-Cuándo Hikari-sempai abrió la puerta, había una tetera en el suelo, dos tazas y algunas galletas, aunque… - Tsubomi miró intrigada a Yaya – aunque no parecía que hubieran tocado algo.

Yaya evadió la mirada de su kohai y salió de la cama.

-¡Yay-Yaya-sempai!

La peli rosa dio la espalda a su sempai con la cara completamente ruborizada y ambas manos cubriéndola

-¿Qué pasa?

-Tu-tu-tu, tu estas… estas… ¡desnuda!

-¿Qué te pasa Tsubomi? ¿¡Por qué reaccionas así!?

Yaya tomo una sábana de la cama y la enredó en su cuerpo, pero antes de hacer algo más, la puerta del baño se abrió. Era Hikari.

-Ah, Yaya-chan, el baño está libre.

La pelinegra miró a la rubia, nada parecía haber cambiado.

-Si… si está bien, gracias… debes darte prisa o… comenzarán sin ti.

-No digas eso. Tsubomi-chan, ¿te importaría ayudarme?

-P-para nada – la joven respiro hondo para calmarse – Sempai, para eso estoy aquí, Apresurémonos.

Mientras ambas chicas preparaban ropa y accesorios para Hikari, Yaya entró lentamente al baño, el momento por fin había llegado, lo que había pasado la noche anterior, quedaría guardado en la memoria de ambas, al fin de cuentas, la ojiazul parecía haberlo olvidado ya. Justo ahora, se preparaba para reunirse con Amane.

-Hikari, me has dado la mayor alegría que pude haber deseado. Anoche me hiciste vivir un sueño, un dulce sueño que tuvimos juntas. Dime, ¿qué harías si te pido que no te vayas con ella?

Nantou Yaya, no podía evitar pensar en que tal vez su amiga sentía algo por ella, tal vez lo había descubierto anoche y es que la sintió tan cerca, que estaba tentada a tomarla en sus brazos e impedirle que se fuera, pero entendía que estaba pensando demasiado. Lo de anoche había ocurrido porque Hikari no quería dejarla con una pena que la terminara matando, prácticamente, lo había hecho en nombre de su amistad, ahora le correspondía a ella hacer lo mismo y liberarla de toda cadena, no sería fácil, pero tenía que evitar pensar más en ello y debía fingir que nunca había pasado nada. Solo en su corazón, podría recordar ese bello momento…

-¿Aún no terminan?

La peli negra salió del baño con ropa bastante informal, short y playera…

-Yaya-sempai, ¿por qué estás vestida así? Solo en uniforme puedes presentarte a las elecciones.

-Yo no iré.

Aquella respuesta sorprendió a Hikari que estaba siendo peinada por la Kohai, pero no miró a su compañera de cuarto.

-Qué estás diciendo, Debemos ir a apoyar a…

-Hikari no necesita nuestro apoyo. Tú y yo sabemos que ellas ganarán. Las únicas rivales dignas son Tamao-chan y Nagisa-chan pero… aunque ellas son buenas amigas, no pueden llegar a convertirse en Etoile. Para eso Nagisa necesita a Shizuma-sama

-Qué dices… aunque así sea, tú deberías…

-Tsubomi-chan, no la molestes, ella seguramente estará cansada. No puedes obligarla a ir. Además, yo sé que ella me apoya, ¿no es así Yaya-chan?

La chica miró a su compañera y amiga, que la miró con desconsuelo.

-Así es Hikari.

La peli negra entonces se dirigió a la candidata, hizo a un lado a su kohai y abrazó por la espalda a la rubia, luego le susurró al oído para evitar ser escuchada.

-Te amo.

Hikari se enterneció con esas palabras pero antes de poder reaccionar sintió como su enamorada se separaba de ella para sujetar su pelo con un listón con los colores de Spica.

-Deben irse.

Hikari salió sin decir más que un "vamos" a su kohai. La peli rosa miró con curiosidad a sus onee-samas y salió de la habitación siguiendo a Hikari, se preguntaba qué pasaba entre ambas chicas, se preguntaba que le habría dicho Yaya a Hikari, aunque probablemente, en el fondo de su corazón, ella lo sabía.

-Hikari-sempai.

-Dime.

-¿En serio no importa si Yaya-sempai no viene con nosotras?

-No. Porque yo sé que ella me apoya, es mi mejor amiga, ¿recuerdas? Además ella si vendrá.

-¿Eh? ¿Cómo lo sabes?

-Bueno, ella tiene que dirigir el coro en la ceremonia. Tú también debes asistir, ¿lo olvidas?

-Oh, pero si… es cierto. Lo había olvidado.

Ambas estudiantes caminaron hasta la entrada de los dormitorios donde Amane esperaba ya a su pareja.

-Entonces, Hikari-sempai, suerte. Te veré una vez las elecciones acaben.

-Muy bien, gracias por todo Tsubomi-chan.

-¿Eh? No, no es…nada.

La joven vio a su sempai encontrarse con el príncipe de spica para dirigirse al auditorio, donde se reunirían las participantes. Analizó las palabras de la sempai, era cierto que Yaya "debía ir" pero…

-¿Y si no va? Después de todo ella debe estar sufriendo… yaya-sempai, porque tu… a Hikari-sempai-la chica pensó un momento en silencio-¡Debo ir con ella!

La chica corrió hacia el cuarto de sus mayores. Siempre estaba discutiendo con ella pero… no quería verla sufrir y si ella podía hacer algo, un poco por ella, entonces…

-Ay Hikari, ¿cómo te fuiste a enamorar de ella?, ¿Qué tiene de bueno?, Por dios, mírala. Ni siquiera tiene emociones.- En la recamara la chica de largo cabello negro se recriminaba- ¿Porque dejaste que te tocara?, ¿Para qué te lo pedí? Terminé enamorándome más de ti, ahora no solo no puedo sacarte de mi cabeza y de mi corazón, ahora hasta mi cuerpo te reclama. Quiero... hacer el amor contigo otra vez, yo… no quiero renunciar a ti. Debo ir por ti, yo… ¡iré!

La chica se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, sus emociones la estaban superando.

-No te dejare…

Al abrir la puerta se topó con una cara conocida.

-¡Tsubomi!

-¿Que no dejarás hacer y a quién Yaya-sempai? ¡Ahhh! ¡Sempai! No estarás pensando en ir a arruinar la ceremonia ¿verdad?

Yaya volvió a la cama y se sentó en ella abrazando una almohada.

-Claro que no, que estás diciendo. ¿Y tú que haces aquí?

-¿Eh? – La kohai no pudo evitar sonrojarse, jamás admitiría que estaba preocupada, no a ella. – Yo… yo no…

-No debes preocuparte por mí, estoy bien. No haré nada ¿de acuerdo?

Aquellas palabras encendieron la cara de la joven.

-Yaya sempai, ¿qué te hace pensar que estoy preocupada?

-¿No lo estás?

-¡P-para nada!

-Bien, entonces vete. Déjame sola.

La chica cayó en cuenta que no debió decir eso, no en estos momentos pero, no había vuelta de hoja. Después de todo, yaya parecía estar bien. Por ahora, era mejor dejarla sola.

-Iré a ver si Hikari-sempai no necesita nada. Volveré en cuanto termine todo

-No necesitas volver

-¡Claro que sí!

Yaya frunció el ceño para mirar a Tsubomi.

-¿Por qué?

-Porque… - una vez más la peli rosa se sonrojó- Yo… Yaya-sempai…

La chica no pudo continuar hablando, pensó en qué contestar, ¿Por qué no podía dejarla sola? Ella era su onee-sama, debía apoyarla en ese momento… claro, era por eso, ¿o no? Lo cierto era que aunque se llevaba mejor con Hikari, a ella quien le gustaba era… aquella chica que brillaba más que nadie al cantar, esa chica con la que solo podía discutir. Pero es que… se ponía tan nerviosa cuando estaba con ella… definitivamente discutir era la única forma de hablar con ella. Pero incluso eso estaba bien… después de todo a quien su sempai quería… era a Hikari.

-Yaya-sempai, yo…

La chica sintió un enorme ardor en su cara, su cara definitivamente le había dado ese color rojizo que tenía ahora, ¿pero qué había pasado? Yaya, su Yaya-sempai, le había besado la frente, ella no solía ser así, pero justo ahora…

-¿¡Q-q-q-que estás haciendo sempai!?

-Beso tu frente, es mi forma de agradecer que te preocupes. Ahora ve con Hikari, ella te necesita más…

La chica obedeció, pero antes de salir del cuarto.

-¡No estoy preocupada en lo absoluto por Yaya-sempai!

La chica cerró con fuerza la puerta dejando atrás a la pelinegra

-Hum. A veces es muy linda.

La chica del coro (literalmente) se recostó en la cama mirando el techo, las elecciones estaban comenzando, este sin duda sería un largo día… cerró los ojos y en poco tiempo se hundió en un profundo sueño…

La chica de larga cabellera negra abrió los ojos.

-Me quedé dormida

Habían pasado apenas dos horas, pero parecía como si hubiera dormido todo un día. Miró su reloj y se exaltó al ver la hora, había dormido bastante considerando lo ligero de su sueño, aunque no le sorprendía, la noche había sido maravillosa pero un tanto agitada.

-Deben estar por comenzar las votaciones, pronto se declarará a las ganadoras y comenzará la ceremonia. Aún falta un poco pero, creo que iré a tomar algo de aire fresco, no puede ser bueno quedarme aquí… Debería ponerme el uniforme del coro, tal vez no pueda volver. No me gusta estar limitada en tiempo.

La chica se vistió y salió de la habitación, la escuela parecía tan desierta, y era lógico, nadie excepto ella, quería perderse las elecciones para las nuevas etoiles. Una vez alguien ganara, ella tendría que presentarse a la ceremonia para dirigir el coro, a veces ser la estrella podría ser en verdad problemático, pero justo ahora, no quería deprimirse, después de todo, ella ya había tenido su premio de consolación. El sueño de la noche anterior o mejor dicho, de unas horas antes, estaba todavía muy presente en ella. Se dirigió hacia la fuente que estaba atrás de los dormitorios, desde ahí podía ver a lo lejos el salón donde seguramente ya habían declarado a las ganadoras

-Por qué están todas ahí dentro, ¿tan interesante es esa ceremonia?

-¿A ti no te lo parece?

Detrás de Yaya apareció una hermosa joven con una sonrisa tan bella como su mirada. Volteó para encontrarse con la dueña de esa encantadora voz y pudo observar que llevaba un uniforme distinto al suyo pese a estar en Spica y al cual identificó como el de Lerim.

-Tú eres… la presidenta de Lerim.

Aquellas palabras aunque no eran la contestación a su pregunta, fueron recibidas por aquella joven con una gentil sonrisa.

-Chikaru. Minamoto Chikaru

-Chikaru-sama. Te conozco, suelo verte en las ceremonias de Astraea. Yo soy…

-Nantou, Yaya-chan. Lo sé. Tu hermosa voz es reconocida en las tres escuelas de esta colina. Diriges el coro, también te he visto varias veces, aunque esta es la primera vez que hablamos, ¿no es así?

-Sí, tienes razón. Pero mi voz… creo que estás exagerando.

Otra hermosa sonrisa se dejó mostrar en el bello rostro de aquella joven.

-Sabes que no miento ni exagero.

Yaya-chan se dejó perder en aquella maravillosa sensación en que la envolvía la presencia de esa hermosa persona y contestó con un muy leve tono sarcástico.

-Tienes razón. Bien, supongo que no hay nada que negar, mi voz es digna de los Dioses…

Ambas Chicas se miraron, Chikaru sonrió por tercera vez, no le importaba compartir su dulzura con aquella persona, y a decir verdad, con ninguna otra.

-Definitivamente.

Ambas sonrieron esta vez.

-Es bueno verte sonreír al fin.

-¿Cómo?

-Siempre eres tan alegre durante los ensayos del coro, hablando con Hikari-chan o… molestando a Tsubomi-chan… pero hoy no estas con ellas, y pareces distante… triste. ¿No irás con ella…? Hikari-chan.

Yaya miró a su sempai, precisamente ese día no tenía humor para nada. Que Hikari estuviera a punto de convertirse en Etoile al lado de Amane la tenía muy mal, pero por alguna razón había sido inevitable no ceder ante la dulzura de la reina de Lerim. Esa sonrisa que iluminaba todo a su alrededor, llenaba de calor su corazón.

-Iré para el cierre de la ceremonia.

-Me refiero a ir… como amiga de Hikari-chan, ganó ¿sabes?

-Era lógico.

-Oh, ¿de verdad? Nagisa-chan se retiró y por eso fue descalificada junto con Tamao-chan. Si hubiera sido por votos, habrían ganado con mucha ventaja.

Yaya pensó un momento en esas palabras.

-Tal vez pero… no era posible que ellas se convirtieran en Etoile juntas, ellas no…-Suspiró levemente antes de continuar- Nagisa-chan tiene a Shizuma-sama, por eso, por eso no podía ganar con Tamao-chan.

Chikaru observó con curiosidad a la joven a su lado y tomó asiento a su lado, en la fuente.

-¿Te refieres a… los lazos entre dos Etoile?

La chica no contestó pero su silencio era claramente interpretable.

-Shizuma-sama interrumpió en el último momento y se llevó a Nagisa-chan, me pareció un acto realmente temerario pero… ambas lucían tan felices… ¿segura que no quieres hacer lo mismo?

Yaya escuchaba en silencio hasta escuchar esa pregunta, porque esa persona… le preguntaba eso. No era como que no se le hubiera ocurrido pero… ¿es que se le notaba tanto?

-Aunque supongo que sería un problema que no hubiera Etoile este año, supongo que a Shizuma-sama no le importaría seguir en su puesto, ahora tiene a Nagisa-chan, finalmente ella ganó las elecciones.

-¿Por qué? ¿Por qué parece que pudieras leer mi corazón? No te he dicho nada, pero parece que lo sabes todo.

Chikaru miró a su compañera, podía sentir claramente el dolor que albergaba dentro de sí y era su principio el ayudar a cada estudiante de esa colina, fueran o no de Lerim. Pero en especial con aquella a quien tenía frente a ella, quería ayudarla, quería hacerlo porque deseaba escuchar su voz una vez más, aquella voz que la hacía vibrar de emoción cada vez que la escuchaba, porque sentía que si la dejaba sola en ese momento… esa niña moriría de tristeza.

-Me gusta tu sonrisa, me gusta tu voz. Y no quisiera que desaparecieran nunca… - La chica analizó un momento sus propias palabras – Oh, disculpa… lo hice sonar como una confesión.

Aquellas palabras tan sinceras habían provocado el sonrojo de Yaya, quien aparto la mirada evitando ser descubierta con semejante rubor.

-…No importa.

-El amor… es la interacción de dos corazones. Un alma en dos cuerpos. Es un juego para dos.

-En otras palabras, yo sobro en esta historia.

-Hikari-chan ha cumplido su sueño, Como su amiga, ¿no deberías estar feliz?

-Amane se ha robado lo que yo más quiero en este mundo.

-¿Preferirías que fuera Hikari-chan quien tuviera el corazón roto por que su amor no es correspondido?

-¿Qué?

-Te gustaría verla sufrir para ser tu quien la consolara.

-No, yo no… yo quiero verla feliz. Quiero, que siempre sonría. Yo amo… cuando mi ángel sonríe, si ella es feliz, yo lo soy también.

Chikaru soltó una leve y encantadora sonrisa, el semblante de su kohai recuperó su brillo mientras hablaba y ella misma se inundaba de calma con aquellas palabras, esa chica en verdad entendía el significado del amor.

-¿Entonces no está bien así? Ella es feliz justo ahora.

Yaya se perdió una vez más en aquella sonrisa, ciertamente acababa de decir algo que le había brotado desde el fondo del corazón. La felicidad de Hikari era su propia felicidad, esa chica… ¿la había orillado a decir eso? Pensando en ello, inevitablemente sonrió también-

-Me rindo. Tú ganas. ¿Sabes? Tienes una extraña forma de consolar a la gente.

-Oh, ¿de verdad? Vi sufrir a Nagisa-chan y a la propia Hikari-chan y las acogí en mi regazo mientras se desahogaban, Nagisa-chan lloró tanto que se quedó dormida. ¿No será que eres tú quien tiene una peculiar forma de ahogar tus penas?

-¿Entonces debo llorar para gozar del privilegio de dormir en tu regazo?

Una vez más, una simple frase era capaz de elevar la tensión entre ambas jóvenes, ambas se sonrojaron esta vez.

-Ah, no es… no quise que sonara así, es decir… ah-h, p-por cierto, no me has dicho que haces en Spica, ¿no deberías estar en la ceremonia?

-Ah, eso – La chica Lerim, se sobrepuso rápidamente y contestó tranquilamente – En realidad casi todo recae en el consejo estudiantil de Spica, además, Shion-chan esta tan emocionada que podría realizar cada actividad ella sola sin ningún problema. Vine porque para hacer oficialmente el cambio de Etoile, es necesario firmar algunos papeles, pero olvidó uno en su oficina y yo me ofrecí a venir por él, creo que no le habría gustado separarse de Amane-chan y Hikari-chan ni por un segundo. Qué spica ganará las elecciones era su sueño y me alegro que lo haya cumplido al fin, ella es realmente linda cuando está emocionada,

-Ehhhh, parece que la conoces muy bien.

-Bueno, Shion-chan es mi mejor amiga.

-Sí, entiendo… ¡¿qué?! No es cierto… es decir… no. ¿Porque…? ¿Cómo…?

-Es verdad. Por qué te sorprende tanto.

-Es que… no sé, es tan… raro. No puedo imaginarme a la Reina de Lerim y a la presidenta del consejo como mejores amigas, es decir, son polos opuestos. Tu eres tan adorable, ella es… tan… fría, ella da un poco de miedo.

-Jajaja, Yaya-chan, no es lo mismo contigo y Hikari. Ella es tan tímida mientras que tú eres tan alegre y segura, aun así son capaces de llevarse bien, ¿no es así?

-Bueno, sí pero…

-Shion-chan y yo nos conocemos prácticamente desde que nacimos, nuestras familias son muy cercanas por lo que desde antes de venir a Astraea ella y yo ya éramos muy unidas. ¿Sabes? Ella es la persona más importante para mí.

La bella líder del coro escuchaba atenta, su sorpresa simplemente aumentaba, de pronto, una duda le salto.

-¿Tu… acaso… estás enamorada de Tomori-sama?

-¡Nanto-san, ¿qué estás diciendo!?

Ambas peli negras se sobresaltaron, no notaron la presencia de nadie hasta que las sorprendió aquel grito.

-Shion-chan.

-Tomori-sama.

-¿Puedo saber que están haciendo ustedes aquí? Chikaru, dijiste que vendrías por el documento que faltaba.

-Oh, perdona, me entretuve en el camino de regreso.

-Sí, ya lo veo. Hablando de mí, con Nantou-san. Por cierto- la presidenta miró a los ojos a Yaya- ¿qué es eso de que doy miedo?

-Ah-h, ¿e-escucho eso?

-Claramente. Y perdóname por no ser adorable.

El semblante de la rubia mostraba cierta molestia, así que su amiga decidió intervenir.

- Yaya-chan solo me preguntaba sobre nuestra relación. Le contaba cómo éramos amigas aún antes de llegar aquí. Fue una pena que nos separaran. Aunque ahora que recuerdo, desde el primer día que llegamos a Astraea tu y yo compartimos cuarto pese a pertenecer a diferentes escuelas, eso realmente me alegro, no sé qué habría hecho si nos hubieran separado.

-No exageres. Además, aquello ocurrió porque te encargaste de convencer a la directora con tu "adorable" sonrisa, de que nos asignara un cuarto juntas.

-Bueno, es que no quería separarme de ti. Después de todo, tú fuiste mi primer amor.

Las palabras de la peli negra de Lerim sonaban tan natural que la kohai apenas y pudo notarlas con la relevancia que merecían, ¿La reina de Lerim, enamorada de Tomori Shion? Esa sí que era una sorpresa, porque si verlas como amigas era difícil, imaginarlas como pareja era simplemente imposible. Aunque…

-¿Fue?

-Sí, Shion-chan rechazó mis sentimientos.

-¿Y qué querías? Teníamos 6 años. Querías que nos casáramos. Claro que te rechazaría.

-¿Ese era el problema? Entonces me aceptarías ahora.

-De ninguna manera.

-Que fría eres.

-Como sea, debemos volver, ya casi es hora de la ceremonia de clausura. Por cierto Nantou-san, ¿no deberías estar preparándote junto con los demás miembros del coro?

-S-sí, claro, yo… estoy lista. No se preocupe presidenta. Hemos ensayado bastante, todo saldrá bien.

-Entonces vamos. No puedo arriesgarme a que te vuelvas a entretener.

-Shion-chan, no estas siendo muy ruda con Yaya-chan, ella jamás te ha fallado, ¿no ganó el último concurso de coros para ti? Por qué no simplemente confías en ella.

-Como representante de Spica su obligación es esforzarse para obtener la victoria por encima de cualquier escuela y eso, no tiene nada que ver conmigo. ¿No piensas igual Nantou-san?

-Bueno, para mí los títulos, los rangos, los status y demás banalidades no significan nada. Ganar el concurso fue el resultado de mi entrenamiento supongo. Me gusta cantar, por eso lo hago. Si no fuera divertido para mí, entonces simplemente no lo haría.

La presidenta de spica miró por primera vez a los ojos a su kohai, pese a su temperamento sereno y hasta desinteresado, le gustaba conocer a cada alumna de su escuela, trataba de aprovechar el talento de cada una de la mejor manera. Para ella, llevar a la cima a Spica, era su prioridad, siempre compitiendo contra Miatori, se sentía frustrada de saberse abajo siempre de ella. Las elecciones para elegir nuevas Etoile, representaban la mejor manera de obtener un gran poder no solo sobre su escuela sino sobre las otras dos que se ubicaban en la colina de Astraea. Por eso había prestado principal interés en cada detalle de la campaña para promover a Amane y Hikari, jamás se imaginó que podría ser vencida una vez más por estudiantes de Cuarto grado y menos se imaginó, que la propia Ex-Etoile le regalaría la victoria, secuestrando a la Reina legítima. Finalmente Spica había resultado vencedora, aunque acostumbrada como estaba a pelear a muerte por la victoria, saberse con ella de esa forma, la molestaba un poco, aun así, sentía que no podía ser tan malo.

-Esa no es la respuesta correcta.

Sin despegar la vista de la chica, le reprocho la forma en que le había contestado. No es que le extrañara ese comportamiento en ella pero, la presidenta del consejo estudiantil como máxima autoridad entre los estudiantes, merecía respeto y no se lo estaba teniendo. Yaya entendió el mensaje, no se arrepentía pero, no estaba interesada en iniciar una pelea.

-Volveré a preguntar. ¿No piensas igual Nantou-san?

– Yo… pienso igual.

- Entonces vamos.

La joven suspiro resignada, luego, las 3 se dirigieron a la iglesia. Yaya siguió a sus superiores en silencio, le seguía intrigando la amistad de ambas presidentas.

Tomori Shion era respetada por cada estudiante de Spica por su dedicación y talento como líder, y su semblante siempre inmutable, ayudaba enormemente a que nadie se atreviera ir contra las reglas, en realidad, era algo temida, pese a ello, estaba en verdad atenta a la chicas más talentosas y entre todas, reconocía Nantou Yaya, su voz ciertamente había hecho famoso al coro de Spica, único entre las 3 escuelas, solicitudes de algunas iglesias en la ciudad y aún otras escuelas católicas, pedían su participación en eventos importantes. Gracias a ello, los fondos para el coro eran prominentes, además, podían apoyar a otros clubes que lo necesitaran, solo había un problema con esa chica, no le interesaba en lo absoluto lo que era capaz de hacer, justo como había dicho, le daba lo mismo el puesto que tuviera o lo que pudiera ganar, tan solo le interesaba cantar. Pensando en que eso le podría suponer un problema a futuro, ella misma la hizo líder del coro pese a su corta edad, sin embargo como todas reconocían su talento y puesto que era la Presidenta la que lo sugirió, nadie se opuso. Sorprendentemente, aquella "chiquilla" había respondido gratamente a su nuevo cargo, sin duda alguna, no dejaba de sorprenderse con ella, tal vez después de todo, su potencial iba más allá de lo que podría imaginarse y aun así, mimarla, no estaba en sus planes, con ella específicamente, no tendría consideraciones de ningún tipo. Por eso, aunque en esos momentos tuviera el corazón hecho trizas, la haría cantar, alegraría el corazón de cada chica en aquella colina, incluso si el suyo, lloraba amargamente mientras lo hacía.

-No recuerdo porque me gustabas tanto Shion-chan.

-No recuerdo por que acepte tenerte cerca.

-Oye, Minamoto-sama. ¿En verdad querías casarte con Tomori-sama?

Yaya se aventuró a preguntar, habían caminado en silencio ya la mitad de camino.

-¿Te parece raro?

-No es eso, pero…

-¿Sabes? Shion-chan puede parecer fría y dar un poco de miedo pero… ella se emociona fácilmente. Es muy linda cuando lo hace.

-Quieres dejar de contar cosas raras sobre mí.

-Oh, ¿pero no eras tú la no dejaba de llorar de felicidad cuando nombraron vencedoras a Amane-chan y Hikari-chan?

-E-eso fue porque…

-¡Yaya-sempai!

Mientras iniciaban al fin una plática, las 3 escucharon un grito, una chica de cabello rosado se dirigía hacia ellas.

-Yaya-sempai, ¿dónde te metiste? Te fui a buscar a tu cuarto y no estabas, realmente me asuste, no vuelvas a hacer eso por favor.

La chica terminó de hablar, y hasta ese entonces notó lo que estaba diciendo y en frente de quien lo hacía. Su cara no pudo albergar el intenso rojo que la cubrió al instante.

-T-Tomori-sama, Minamoto-sama. Lo siento mucho, no me he dado cuenta de que lo descortés que estaba siendo con ustedes. Por favor, acepten mis más sinceras disculpas.

-No te preocupes Tsubomi-chan. Si estabas tan preocupada por tu amiga, era lógico que no prestaras atención a nadie más.

La peli rosa no pudo evitar empeorar su estado con las palabras de Chikaru, ¿preocupada? ¿¡Amiga!? Esto se le estaba saliendo de las manos. Gracias al cielo Tomori habló.

-Has sido en verdad imprudente al correr de esa manera hacia dos de los pilares de Astraea y gritar sin consideración alguna frente a nosotras, sin embargo… has corregido tu error disculpándote adecuadamente, como máxima autoridad estudiantil de la escuela a la que asistes, te felicito por ello. ¿He de pensar que tus guías son las adecuadas? – Tomori cuestionó a la más joven kohai – Si no mal recuerdo son… claro, Konohana- sama y… Nantou-san, ¿no es así?

-Si… así es, ellas son mis sempais en el coro.

-Bueno, no estoy segura de Nantou Yaya pero, espero puedas apoyarte a partir de ahora en la nueva Etoile y por supuesto, la apoyes a ella.

Por alguna razón, Yaya comenzaba a sentirse inquieta, era como si Tomori Shion solo pudiera ver en ella defectos, no es que estuviera llena de cualidades pero, le parecía que no era tan mala como para ser tratada con tanta rudeza por su presidenta, en verdad se preguntaba cómo es que había sido capaz de conquistar aquel corazón tan gentil de Minamoto Chikaru-sama. Esa joven era reconocida en toda la colina por ser tan adorable, simplemente no le cabía en la cabeza semejante relación.

-Como sea, Tsubomi, ¿Por qué me estabas buscando?

-¡N-no te estaba buscando! Solo quería asegurarme de que no llegaras tarde.

La 3 mayores, miraron con curiosidad a su kohai, estaba claro que la estaba buscando y que estaba en verdad preocupada por ella, ambas presidentas intuían la razón pero se reservaron el hacer comentario, simplemente continuaron su camino. Mientras se acercaban a la iglesia, Chikaru se acercó al oído de Yaya a susurrarle.

-Tal vez deberías tomar más en cuenta lo que te rodea. Quizá tu sufrimiento es innecesario.

Yaya no entendió el comentario pero antes de poder preguntar nada, llegaron a su destino y kohais y sempais se separaron buscando su destino. La ceremonia debía comenzar y cada estudiante llevaba a cabo su función, Desde un punto privilegiado la peli negra pudo ver claramente a su Hikari mientras hacía los votos respectivos para tomar su nuevo cargo, los sentimientos que sentía por ella ya no podrían ser correspondidos jamás pero pese al dolor que estaba sintiendo, decidió cumplir con su deber. Como integrante del coro y como amiga de Hikari, cantaría para embellecer aún más la ceremonia, como resultado, su voz resonó bellamente en toda la iglesia, y algunos metros alrededor. Era una voz tan bella y profunda, que los corazones de las presentes se inundaron de calor, definitivamente la ceremonia para elección de Etoile, era la más bella de todas las que se realizaban en Astraea y en esta ocasión, se demostraba una vez más.

Mientras cantaba, Yaya cruzó su mirada con la de Hikari, se miraron por breves segundos y sonrió. La rubia interpretó esa sonrisa como su despedida y sus ojos se inundaron con un llanto ahogado, las lágrimas llenaron sus ojos, pero no salieron de ellos, ya antes habían hecho lo que cada una había considerado la mejor forma de superar esa situación, por eso, no había lugar para arrepentimientos. El final de esa ceremonia, señalaba el comienzo de una nueva vida para ambas y pasara lo que pasara, ya no habría marcha atrás…