Capítulo 2: verdades puestas en duda…

DISCLAIMER: LOS PERSONAJES NO ME CORRESPONDEN SINO A SUS RESPECTIVOS AUTORES

El caballero de Andrómeda se encontraba acorralado, todas las miradas se posaron en él de manera instantánea incluso la de su rubio amigo que durante todo el tiempo se había mantenido con la vista fija en el cruel suelo blanco como si este fuera lo único interesante en aquel momento de total tensión.

-bueno, lo que pasa es que…

- Shun si estas nervioso o piensas que no debes hablar aún, simplemente no lo hagas…

-hermano…

-estás hablando en serio, Ikki puede resolver todo lo que está pasando- dijo Seiya

- no voy a forzarlo a hablar si él no lo desea, creo que todos deberían entender eso- dijo el peliazul entregando a su hermano una muda de ropa completamente limpia que desprendía un dulzón aroma a lavanda que se extendió por toda la habitación en cuestión de segundos.


Minuto a minuto, segundo a segundo se escurría en disimuladas gotas la preocupación, una que otra lagrima desapercibida y el castañeo de impotencia de algunos…

Un movimiento imperceptible y la desesperación, provocaron que el joven peliverde bajase su guardia y fuera repentinamente estrellado en el suelo, con tal estruendo que provocó que todos los presentes se levantaran y rodearan a los jóvenes de forma casi inmediata.

-Habla ya que esperas…

- que te sucede Gohan, suéltalo, no es momento para estar discutiendo y …

-no me importa papá, quiero que él hable ahora. Dime todo lo que sabes.

Al joven inmediatamente se le cristalizaron los ojos, procurando romper en llanto, frente a la mirada expectante de casi todos los presentes, pues el caballero de cisne se mantenía sereno e imperturbable en su estoica posición.

-Está bien, quieres saberlo Gohan, te lo diré, pero suéltame…- inmediatamente el pelinegro lo soltó permitiendo que este se levante de manera dificultosa, y luego le propine un fuerte golpe al hibrido que lo haría caer de manera estrepitosa

- SHUN…!

- qué demonios…

-quieres saber que pasa…- el joven había roto en lágrimas, sus nudillos estaban blancos, sus orejas coloradas y su palidez enmarcaban lo critico de lo que estaba por manifestar y lo doloroso que a él le resultaba toda esta situación- lo que pasa es que ella tiene a alguien importante en su vida, ya no solo su familia, entiendes?, ella ama a esa persona, como nuca lo había hecho antes, tenía la esperanza de que fuera yo, sabes no lo fui, pero de igual modo le rogué que se quede junto a él, acaso fue difícil de deducir… yo quería darle todo, ya no seremos caballeros, pero puedo hacer todo lo posible por su sonrisa…

- Lo sabía maldito insecto, a ti te gustaba, mi hija, te matare con mis propias manos escoria…

- esperen, Shun no deberías manifestar quien y como esto nos engloba a todos. - dijo de manera serena bulma, quien frente a aquella confesión dirigida a su hija no tenía idea de cómo reaccionar frente a ello

El joven tomo aire y se sentó- ella sabía lo que estaba por suceder y me conto todo acerca de la persona a quien ella durante la pelea protegió más que a nadie…

Todos tenían la vista fija en él, cuándo de repente Shiryu se manifestó: ¿te comentó algo sobre nuestro enemigo?

-Sí, su cuerpo radica en el de Videl, debemos eliminarla a ella, y me dijo que Gohan tenía que acabar con ella para así acabar con es…

- y por qué no alguien más?

- si lo hiciera morirá ella o Hyoga, Gohan es el indicado por cuanto el espíritu de Videl confía en él…

- todo esto es estúpido, que tiene que ver Hyoga en esto?

-ella lo ama…-soltó de repente

-me niego a creerte- susurro Gohan – NO PUEDO CREER NADA DE LO QUE ME DICES, PIENSAS QUE ME CREA ESA… COSA…- dijo para luego arrodillarse y llorar, todo resultaba increíblemente ficticio que dudaban de todo aquello dicho por el joven

-pero parecía que ella…

-solo lo hacía para acercarse a Videl- respondió, lentamente se levantó y camino hacia Hyoga, que tras aquella confusión miraba el vacío techo en un intento de evitar huir como un cobarde de aquel lugar- ten…- le dijo agarrando la mano al ruso y soltó una plateada cadena que contenía la foto de aquella cita del rubio con la castaña, que ella le obligo a Shun guardar con su vida- me pidió que te lo entregue…- el joven peliverde miro a su amigo y lo vio salir corriendo a la sala de cuidados intensivos, mientras el mismo se sorprendió de estar corriendo por todo el hospital derramando lágrimas, y manteniendo en su mente a aquella joven que con sus pucheros, sonrisas, lágrimas y bromas lo mantenía atado a una vida y lo hacían soñar una vida ideal que su Diosa quería que ellos tuvieran, solo que esa vida no le pertenecía a él…

Una embestida, un golpe, una caída, un dolor profundo, y un recuerdo fue el detonante total del estallido de emociones del joven que había huido, siendo seguido de vegeta, que ahora más que nada, deseaba hablar con el peliverde que, con sus rosas, pasteles y su elegante fragancia trato de enamorar a su hija, para obtener una respuesta concreta de aquella conversación en la sala de espera.

-cuando? ¿Cuándo se enamoró de él?...

-cuando lo conoció-soltó el joven

- aquello es mentira, es injusto…

-claro que lo es, yo la amo y no me corresponde

No sabían que decir, simplemente se levantaron y caminaron por rutas separadas, Shun hacia la sala de espera, vegeta al punto donde se encontraba la solución al problema, pero no a su dolor.


Gohan se mantuvo en un estado de desconcierto total, no sabía que pensar, que hacer ni mucho menos que decir en aquella situación, donde la figura de una joven castaña corriendo con una pila de libros por los pasillos de la universidad estaba en su mente, con una sonrisa para él, con sus abrazos inesperados, donde contrastaba de manera total con la confesión del peliverde, se negaba a creer en aquella realidad, donde él no formaba parte de los sentimientos de la joven…


Hyoga se mantenía sereno, aunque por dentro su mente era un caos, quería abrazarla, hacer algo por ella, se dejó caer, llegando a su destino, esperando de manera pausada la recuperación de la joven, tranquilo, impaciente, y sobre todo con el sabor amargo en su boca al ver la muerte cerca de ella

*-patito, patito, vamos a patinar, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii- la joven gritaba alto en toda la plaza agarrando la atención de los transeúntes

-no

-porque no, vamos no te enojes por haberte dicho patito*

Mantenía viva en su memoria aquel momento en el que ella antepuso su cuerpo al de él, en un momento fatídico, que no se lo perdonaría jamás, buscaba alejarla de todo peligro existente y su única solución: alejarse y dejarla con el peliverde, que al parecer podría hacer algo mejor que el revoltijo amarillo con patas que su madre decidió nombrar Hyoga.

No se fijó en que momento, ni en que circunstancia, Videl entro a la habitación solo supo que estaba dispuesto a entregar su vida si salvaba la de ella y aniquilaba al ser que tanta desgracia le trajo a su vida.

Un cosmos frio empezó a extenderse por todo el hospital, un aroma familiar comenzó a llegar a cada uno de los jóvenes, que al detectar la nueva amenaza corrieron todo lo que sus piernas les dio para encontrar algo que jamás habían pensado encontrar…


NOTA: SE LES AGRADECE SU LECTURA, NOS LEEMOS MUY PRONTO.