capitulo 2
hola a todos pues este es el segundo capitulo si ahya lago que no les gusta porfavor aganmelo saber para corregir le capitulo y me gustaria si a alaguien me puede sugeriri como les gustaria que fuera el hijo de hyoga y shun, si fuera un niño o una niña y como fuera fisicamente
Flash back:
Una de las más grandes y temibles guerras santas en la historia de la Tierra y los caballeros se había desatado, una donde la vida de los humanos pendía de un hilo junto con la vida de athena que gustosa ofreció su vida con tal de que sus amados caballeros y humanos no sufrieran la ira de los dioses por considerar que la humanidad había cometido muchos pecados y merecía ser eliminada de la faz de la Tierra, una guerra en la que se puso a prueba la fe, el amor, la confianza y la fuerza de la joven diosa Athena y de sus caballeros, dando como terminando en este terrible acontecimiento la victoria de los guerreros de esperanza.
Una victoria en la que cada uno de los guerreros dieron algo de sí, poniendo sus esperanzas, su fe, e incluso su vida por obtener el triunfo sobre los sobre los dioses del sol y la luna Apolo y Artemisa, y ellos lo habían logrado a base de sacrificios, pero a pesar de haberlo logrado esto no significaba nada para ellos. En una parte sé su corazón estaban felices porque todos sus seres queridos estarían a salvo de los caprichos de los dioses y protegieron a su diosa, mas a pesar de la alegría que debería sentir su corazón un gran trozo de este se desgarraba a cada lagrima que los ojos de los jóvenes guerreros derramaban, era un dolor tan grande que ni con todas las palabras que existieran en la Tierra podrían explicar, mas algo si era seguro y es que era algo que podían sentir que su alma se asfixiaba.
Frente a todos ellos con gran majestuosidad y elegancia se alzaba un gran monolito de piedra donde se podía apreciar con gran facilidad los rostros de los 13 caballeros de oro y del Patriarca Shion que sobre salían de la roca. Muchos que lo observaran pensarían que es un digno homenaje para aquellos poderosos guerreros que ofrecieron su vida no solo para obtener la victoria sobre Hades y proteger a la Tierra y a su diosa Athena, sino también para dar a los jóvenes guerreros de bronce la esperanza de que la victoria se obtendría sobre esta titánica lucha contra el mal, pero desgraciadamente esto no era a si.
Si uno lograra ver mas de cerca, se podría dar cuenta de que no eran estatuas comunes y corrientes y eso era por a través de los ojos de piedra de cada una de ellas pequeñas lagrimas se podían apreciar que corrían por sus rostros. Muchos pensarían que este era provocado por la filtración de agua en la roca dando la impresión de que las estatuas lloraban, pero por desgracia esto no era a sí, si no que se trataban de lagrimas genuinas que pertenecían a las almas de los caballeros de oro, por haberse revelado enconara de los dioses las almas de los guerreros dorados habían sido sentenciadas en esta prisión de piedra a vagar eternamente en un lugar oscuro que casi se podía comparar con el limbo sin la posibilidad de que pudieran alcanzar el perdón y el descanso eterno.
Lentamente nuestros amigos se acercaron a las estatuas, cada uno de ellos se apoyaba en el otro para tener soporte y poder avanzar para estar un poco cerca del gran monolito, podían ver los rostros de los caballeros caídos dando se cuenta del dolor reflejado los ojos de cada uno de los santos, casi se podía escuchar a través de las miradas de piedra el llanto de ellos, un llanto que duraría por toda la eternidad, solo por el simple hecho de haberse levantado en contra de los dioses y ni haber acatado su voluntad
El silencio que gobernaba en estos momentos era sepulcral, pero unos pasos de metal resonaban rompiendo el espectral silencio en aquel instante el santuario, una figura perteneciente a uno de los chicos de bronce que sin tener apoyo se acercaba con paso lento e inseguro ante el enorme obelisco de piedra, en sus ojos de cielo se podía ver reflejado el dolor por la perdida de los caballeros de oro, mientras pequeñas lagrimas caprichosas trataban de salir del encierro de sus ojos, su cuerpo en terribles condiciones se encontraba después de la batalla que sostuvo con uno de los Ángeles de Artemisa, a cada paso que daba sentía que su cuerpo le pesaba una tonelada, a cada paso que daba sus piernas no le respondían bien estas temblaban continuamente dando la amenaza de que muy pronto se derrumbaría. Mas eso no le importo continuo acercándose al gran monolito con la esperanza en su corazón de que lo que veía no era si no producto de su imaginación, mas el sabia que no era así. Pero desgraciadamente su cuerpo no pudo mas cayendo de rodillas mientras golpeaba el piso con sus puños lastimándoselos
-NOOOOOOOOOOOOOOOO- fue el grito de dolor que rompió el cruel silencio que gobernaba el lugar- esto no puede estar pasando, debe ser una pesadilla- esa voz cargada de desesperación provenía de los labios del joven cignus hyoga al observar el castigo al que habían sido sometidos su maestro Camus de acuario, milo de escorpión y los demás santos de oro
Rodeo su tembloroso cuerpo con sus brazos abrasándose a sí mismo tratando de mitigar el llanto incesante que salía de lo más profundo sé su ser, pero a pesar de esto su cuerpo no dejaba de temblar presa del dolor y la desesperación al ver los rostros de piedra de su maestro y Milo. De sus labios palabras de dolor y desesperación se empezaron ha hacer presente en este momento.
-esto no puede estar pasando, no es justo...este no puede ser el destino de mi maestro...de Milo y de los demás caballeros...que solo su único pecado es haber defendido la justicia, a la tierra y a athena- cada exhalación que tomaba para hablar era un verdadero trabajo para sus pulmones ya que no podía no siquiera mantener el control de su llanto, sus ojos giraron en dirección hacia la joven diosa y con voz cargada de tristeza suplico-Por favor Athena as algo esto no es justo, porque los dioses hacen esto ¡responde por favor!- grito la ultima frase a todo lo que su lastimada garganta se lo permitía, mientras lentamente se dejaba ir hacia delante, recargando su pecho contra sus piernas, sus cabellos cubrían su cara impidiendo ver su rostro pero aun a sí se podía ver las pequeñas perlas que salían de sus ojos, mientras pronunciando con voz débil- por...favor ayúdalos- fueron las ultimas palabras que salieron de sus labios antes de continuar con su llanto.
