–Bueno, supongo que debo advertir. De cualquier forma el fic está especificado como fic para adultos. Deben entender entonces que las situaciones sexuales en este fic están a la orden del día. Anteriormente mi moral no me permitía escribir una doble relación con libertad, pero después de un comentario, de varios meses pensándolo y de mi propia descomposición mental he decidido "al carajo con la moral" si he de escribir esto que sea de una buena vez.

–Lo que Kaito quiere decir es que este fic estará abarrotado con situaciones sexuales, lo que no necesariamente presenta la opinión real acerca de las relaciones bigamicas. Cada persona tiene libertad de acción, siempre y cuando no perjudique a un tercero, un cuarto o muchos más.

Un nuevo inicio

Tras de la elección de Ino sobre con quien compartir su vida al lado de Naruto, los tres han iniciado una relación formal. Una semana ha pasado, y por el momento las cosas parecieran estar tranquilas, pese a la extraña situación, ser vistos por separado y en diferente momento. No así, un problema más aqueja al trio: Aunque el trato con la cumbre de Hokages fue que Naruto tuviera dos o más esposas, y pese a que Naruto ya había anunciado su elección, muchas de las candidatas que llegasen a la aldea seguían tratando de seducir o incitarse a Naruto, al punto de ser tan atrevidas para llegar a las oficinas de Lady Tsunade con muy poca ropa, encontrándose con la misma Hokage y siendo expulsadas pacíficamente de la aldea. No hace falta mencionar la de molestias que los tres sufrieron por este y otros incidentes, no bastando con ser candidatas de otras aldeas, sino candidatas de la misma aldea Konoha, de entre las que le fueron ofrecidas por sus clanes: Tenten, Hana Inuzuka, Hinata y Hanabi Hyuga, e incluso como broma la misma Lady Tsunade se le acercó para seducirlo en la oficina, solo que cuando vio al rubio demasiado nervioso no pudo evitar echarse a reír a carcajadas en el acto, avergonzando al joven jinchuriki.

–No es gracioso.

–¡HAHA! ¡Perdona! –Dijo la Hokage limpiándose las lágrimas de risa–. Pero estabas tan vulnerable que creí que era adecuado hacerte reír in poco.

–¡Si no lo notaste, no me estoy riendo mucho –ttebayo!

–Descuida, pronto terminará esta pesadilla. Aunque deberías sentirte alagado. Eres el ninja más codiciado de la aldea, y quizás del imperio completo. Muchos de nuestros guerreros anbu desearían ser tú ahora mismo.

–Lo que me vuelve un blanco de los celos. Al menos no todas están interesadas. Muchas de las pretendientes han aceptado no tener deseos de desposarme. Al menos las de la aldea. Las que más me han molestado son las de la aldea de la nube.

–Oye, ¿te has preguntado si Sakura e Ino se encontrarán bien tras de todo esto?

–De momento intento darles atención a las dos, pero intento no despertarle los celos. Una mujer celosa puede ser peligrosa, dos… lo mejor será mantenerme…

–¿Cómo evitas levantar celos?

–Bueno… yo… hace una semana que no beso a ninguna –Tsunade lo miró con cierta expresión asesina que en silencio revela la reverenda estupidez que suele tener el rubio cuando se esfuerza por no demostrar su estupidez sin éxito. Naruto, al saber lo que ella pensaba cruzó los brazos sobre la mesa y se recostó boca abajo sobre ellas.

–¿Si sabes que esta es una estupidez?

–Lo sé.

–Y que posiblemente estas negándole el cariño que ellas te tienen…

–¡Lo sé! Es solo que… hace no más de un año estaba enamorada de Sakura, luego rompió mi corazón e Ino me ofreció el suyo. Luego de todo eso ese malnacido Sasuke me obligó de forma diplomática a casarme y "enraizar mi clan" en dos o más mujeres, lo que me llevó a aceptar el amor de Sakura. Las amo, quizás un poco más a Ino y con más tiempo a Sakura. No quiero hacerles daño –El silencio abrió un espacio en el que Tsunade tomó un bocadillo para tratar de pensar–. Ni siquiera tienes idea del cómo me fue con los futuros suegros. Los Haruno me odian por serle infiel a su hija, mientras que los Yamanaka están molestos por no ser yo quien cambie su apellido. Ambos tienen problemas por compartir mi corazón… sin mencionar lo mucho que les molesta que muchas pretendientes sigan mi sombra con deseos de desposarme. Trato de mantenerme lo más calmado posible… pero es imposible teniendo a los suegros en mi contra, a las pretendientes en mi contra… a mi moral en mi contra… y el estudio en mi contra también. Quisiera poder desaparecer un rato.

–Antes lo hacías.

–¿Qué dices, abuela?

–Recuerdo que antes solías desaparecer convirtiéndote en mujer.

–No ayudará de mucho. No con los pretendientes suegros Hyuga contra mí.

–¿Qué me dices de unas vacaciones?

–Mi fotografía en todas las aldeas. Sin mencionar a los investigadores que intentan capturar toda información que pueda ayudarlos a llegar a mí.

–Sí que es grave tu caso. Bueno, tal vez deba decretar un cese al fuego.

–¿Un qué?

–Ya sabes, una orden de restricción. No sería como tal, pero prohibiría que más "casamenteros", llámese así a quienes desean intentar casarte con sus hijas, sigan intentándolo. Verás, Podría hacer que ellas dejaran de molestarte.

–¡Pudiste haber hecho eso hace semanas! ¡¿No crees?!

–Pues, sí. No se me había ocurrido. Creo que ha de ser excitante tener tanta pretendiente. Creí que te sentías el más galán de Konoha.

–No, ese es Lee.

–Como sea, puede que tarde un poco, ya sabes esto de la diplomacia no es un "hazlo y ya". Pero pondrá ayudarte con ese aspecto.

–Te agradezco.

–No obstante, tú tendrás que resolver los otros asuntos: tus suegros, tus damas y tus estudios.

–Sí, señora.

Tsunade tomó otro bocadillo y se levantó para salir de la oficina, dejando a Naruto solo en la oficina inmerso en los estudios pertinentes para ser Hokage.

.

En casa de Naruto, Ino y Sakura pasaban esa tarde juntas. Desde que iniciaran su relación con Naruto (las dos juntas) habían pasado las tardes ayudándose la una a la otra. A veces Sakura iba a la florería de Ino para ayudarle con cualquier pequeñez que estuviera haciendo. Otras veces era Ino quien acompañaba a Sakura en sus labores cotidianas, y por lo general ambas pasaban su tiempo en la casa de la otra, charlando a veces, discutiendo a veces, y la mayor parte del tiempo pensando en este asunto.

Compartir una bufanda en el frio o una soda en el calor no era remotamente cercano a compartir a la pareja. Entre platicas y charlas, se volvió una costumbre hablar de Naruto y su estado de prometido compartido.

–¿Es que acaso esto puede tomarse como algo normal? –preguntó Ino

–No. Con mi experiencia en otras relaciones ajenas a la mía, lo normal es que una pareja se junte, tenga relaciones, resulte embarazada la mujer y se casen. En gran medida era esta una de las razones por las que no quería comprometerme a una relación.

–Si lo que no quieres es quedar embarazada, esta no es la mejor clase de relación que podrías tener.

–Descuida, de verdad quiero ser madre. Me refiero a ser desposada por haber quedado embarazada, sin saber si de verdad amo a esa persona.

–¿Amas a Naruto?

–Cada vez menos desde nuestro primer beso en el hospital.

–¿Por qué?

–Bueno, ese ha sido el único. No me gusta la idea de ser únicamente una mujer desposada para tener hijos y ya. Siempre creí que podría ser amada por él al entrar en esta clase de relación. Y de repente me parece que soy más amada por ti que por él, lo que me parece algo extraño y perturbador.

–Ponte en sus zapatos y piensa un poco como Naruto. Hace algunos meses que tú le rechazaste por última vez. En esos días estuvo tan desmoralizado y deprimido, que por instantes me parecía ver la sombra de lo que una vez fue Naruto. Luego, tratando de levantarle un poco la moral, comencé a tratarlo, luego hui un poco de él, y al final me entregué a sus brazos. Durante algunos meses fuimos los dos, y después se da cuenta de tus nuevos sentimientos, combinado con la lealtad y el "no me doy para atrás en mis palabras" decide continuar con lo que él eligió. Tras de algunos problemas llega Sasuke, me secuestra, lo salvan y decide que es buena idea joder una última vez a Naruto obligándolo ante los kages, los señores feudales y el imperio completo a desposar cuanto menos a una segunda mujer para evitar que los Uchiha lo hagan.

–Conociendo a Naruto, no habría escuchado.

–Y no quería hacerlo. El problema fue que comenzaron a llegarle pretendientes, y cuando más harto estaba, le sugerí que fueras tú la segunda esposa. Solo contigo podría compartirlo muy forzadamente sin sentir el deseo de asesinar a quien desea compartir el amor y la cama de mi Naruto. Contigo… y tal vez con Lady Tsunade, pero eso sería pederastia en mi opinión.

–La maestra Tsunade no merece un trato así.

–No, no lo merece. Y ahora que lo pienso, el último beso de mi Naruto también fue ese mismo día, casi a la par que el que te dio a ti.

Sakura comenzaba a unir piezas, a pensar como Naruto y finalmente a descifrar la sencilla cabeza del ninja mandarino.

–Piensa que no debería besarnos por miedo a que nos pongamos celosas. Supongo que Naruto no es realmente malintencionado, pero posiblemente sea el bígamo más torpe y atento de todos.

–Debemos poner reglas para la sana convivencia en esta relación, ¿No te parece?

–Supongo –Sakura se puso de pie y comenzó a caminar a la salida–. Ven, vamos a hablar con él.

Naruto recién llegaba a su casa dejando atrás una enorme carga de trabajo que le había dejado la espalda, la vista y los ánimos agotados. En su papel de Naruko recorrió de lado a lado la aldea hasta por fin llegar a su casa, donde lo más probable era que tomara un baño de esponja (con estropajos) con tal de no ser asediado por pretendientes y casamenteros. Apenas entrando se quitó chaqueta y camisa, tomó algunos trapos y comenzó a llenar una cubeta con agua. Estando de pie, con la mirada cansada y el cuerpo cayéndose de cansancio dirigió su mirada a la cocina, percibiendo la presencia de dos chicas en su casa.

–¡Sakura, Ino! ¡¿Qué hacen aquí?!

–Mirando a Naruko desnuda, ¿Qué más podríamos hacer?

El comentario de Ino, aún si tenía el rostro sonriente, sorprendió al rubio por la persona a la que se refería: "Naruko desnuda". Naruto se miró el torso, desapareciendo con sorpresa su jutsu sexy para quitarse la imagen de Naruko de encima (Si, damas y caballeros, me encanta Ranma ½).

–No es lo que parece…

–En tu cansancio olvidaste quitarte tu propia técnica –dijo Sakura soportando la pena de ver a Naruto con el torso desnudo –Lo que me sorprende es la calidad de detalle que posee esta nueva versión de Naruko. Antes la hacías más agraciada en cuanto a busto y caderas, y ahora es un poco más… a lo Ino.

–Si te pones a pensar, Tanto tú como yo somos planas de busto, Sakura. Y no por eso dejamos de ser el objeto de deseo de Naruto. Además, su definición tal vez se deba a que soy la única mujer que ha visto desnuda.

–O que realmente te ama. ¿Tú que piensas Naruto?

–Ambas. ¿Qué hacen aquí, adentro de mi casa y tan calladas?

–Bueno, nos queríamos dirigir a ti de una manera un poco más directa. Ino y yo hemos pensado que tal vez haga falta organizarnos para saber si podemos convivir.

–¿Cómo es eso?

–Has estudiado código de procedimientos y leyes acerca de la aldea a través de los tiempos. Ahora nosotras queremos redactar las reglas de nuestra relación. Si fueras tan amable de escucharnos durante unas… tal vez nos tome… ¿Dos horas? Si, dos horas.

–Muy bien, las escucharé, pero primero quisiera tomar una ducha, no fue un día como para ignorar.

–Si no te molesta, te acompañaremos –dijo Sakura causando un problema de excitación que Naruto trató de esconder sentándose en el suelo.

–¿Cómo?

–Sí. Vamos a las thermas. Mientras disfrutamos de un delicioso baño caliente, podríamos pensar en algo.

–Déjame ver si comprendí…

–No, nolo hiciste. Tú de un lado y nosotras del otro.

–Sakura, somos las futuras esposas de Naruto. Bien podríamos…

–Se un poco más recatada, Ino.

–Claro. Podríamos ir a las thermas y sortear a las pretendientes de Naruto, o podríamos hacer lo que él estaba por hacer. Unos trajes de baño, unos trapos y un poco de agua caliente. ¿Qué dicen?

Sakura debía aceptar que Naruto estaba siendo asediado por muchas personas más, la mayoría en contra de su voluntad o demasiado agresivas como para dejarlo a solas en algún lugar.

–Bien, un baño de esponja. Espero que tengas un baño decente.

–Después de que Pain "formateara" la aldea, muchos aprovecharon para reconstruir más grande y más detallado. Tal es el caso de mi casa. Aunque no es grande, el baño funciona. Tiene una tina, una

–Correcto –Ino se quitó el top que suele usar (Ley de conservación de identidad) dejándose un bikini diminuto que dejo a Naruto con cierto problema difícil de ocultar

–¡Ino!

–Sakura, las dos somos mujeres, las dos compartimos al mismo hombre y las dos lo haremos con él llegado el momento. Además, Naruto ha visto mucho más de mi de lo que puedes imaginarte.

–Eres una descarada -/_/-.

–Además, podríamos desnudarlo a él también.

–Eso lo negociaremos en la tina –Sakura se fue removiendo el chaleco poniendo en problemas a Naruto, que apenas podía contener el color rojo.

–Creo que no podré entrar ahora.

–Vamos, Naruto –dijo Ino poniéndolo en pie– solo piensa que estas entre amigos…

Pasado un tiempo, los tres en la tina se daban un baño en ropa interior, todo con la intensión de pensar claramente lo que de sus bocas salieran. La primera en tomar la palabra fue Sakura, que entrando en la tina de agua caliente se relajó como nunca.

–Lo primero que debemos hacer es poner un remedio a los celos, ya que ni somos de piedra, ni tampoco hemos dejado de comprender este asunto. Propongo esto: ninguna de nosotras somos la primera y segunda esposa. Las dos seguiremos siendo las esposas sin orden de importancia. De lo contrario una se colocará en calidad de favorita y la otra se sentirá dejada de lado.

–Lo entiendo –afirmó Naruto–. Pero no me queda claro cómo mantener esto así.

–¿Qué te preocupa?

–Bueno, ¿Cómo puedo manejarme entre ustedes sin lastimar a la otra? No soy exactamente un don juan o un rompecorazones. Honestamente no quiero lastimar a la otra.

–Podemos hacer esto –Ino se metió a la bañera con Sakura–: Los besos son un buen que nosotros tomaremos de Naruto lo queramos o no, excepto al estar molestas con él.

–Sobre las molestias conmigo –Naruto se colocó a un lado de las chicas, frotándose con un trapo los brazos–. Deberemos suspender cualquier discusión hasta estar con la cabeza fría. Una discusión que se prolonga solo termina en problemas.

–Suenas como terapeuta psicológico de parejas.

–Intento hacer lo mejor que puedo, ¿vale?

–Bien. Una cosa más… en la cama… No habrá sexo hasta que formalmente seamos las esposas de Naruto.

–¡Espera, Naruto ya ha tenido sexo conmigo, y siento que es injusto que no pueda disfrutarle nuevamente hasta después de casados!

–Sé que suena injusto, pero no lo veo realmente así. Si Naruto no nos ha besado desde entonces por miedo a los celos…

–¿Acaso soy tan obvio?

–Mucho peor podría sentirse al tener con una y con la otra no.

–Eso tiene solución –dijo Ino, y quitándose el sostén y acercándose a Sakura con cierta seducción en la mirada–. Tú y yo hemos decidido compartir, lo que sería injusto para Naruto si solo lo compartimos a él y no compartimos nuestro cuerpo. No es un objeto como un traje o un arma, que podemos tomarlo dependiendo de nuestra propia necesitad. Es nuestro hombre, y entre las dos debemos conservarlo.

–Nosotras dos. ¿No te parece que debería responder por nosotras?

–Si no lo menciono es porque confío en que él sabra lidiar con las dos. Tengamos algo muy en claro: tú y yo somos las mejores amigas que existen en la aldea. Ahora debemos ser más que amigas.

–Ino, tranquilízate, creo que el vapor ya de invadió las agallas.

–A partir de ahora seré tu mujer, y tú la mía. Vamos a ser tres personas, tres cuerpos, tres en un solo ser.

Sakura estaba nerviosa, e Ino estaba por invadir su espacio personal. Cerrando el puño, su primera reacción era golpearla. Sin embargo, Naruto se puso en medio abrazándolas a las dos, con una a cada lado de su cabeza.

–Sé que tal vez esto puede volverse algo molesto, pero quiero que los sepan: sin importar lo que pase, ustedes dos son las mujeres que más amo.

Ino no se guardó su beso, y tomando del cuello a Naruto lo besó con cierta pasión desenfrenada. Sakura sentía la calidez de esta su futura familia. No podía evitar sentir preocupación por lo que en un futuro podría pasar, y mucho menos por la forma como quienes llegarían en el futuro.

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–Si, algo pervertido este fic, y es posible que noten el cambio de personalidad de algunos personajes como en cada fic creado por fans. Sin embargo, no lo manejaré como un fic de sexualidad nada más. Lo más seguro es que sea un drama, en lugar de un fic de acción, aunque nada está escrito aún (excepto todo lo anterior hasta este capítulo).

–Es posible que ustedes, como lectores, noten algunas cosas. Como la casa de Naruto en lugar del departamento que poseía, o la posible cacería de los demás clanes hacia el joven. Tal vez puedan ayudarnos. Dejen en un comentario las cosas cotidianas que les gustaría ver. Ojo, no digo que nos pidan escenas de sexo, sino cosas que les gustaría leer en este fic. Suponiendo que es posible, se realizará de inmediato.

–Fuera de eso, si el fic les gusto, opinen, comenten, sigan el fic y recomiendennos.

–¡Oh, una cosa! Si eres de los que quiere leer el otro fic que sigue el final real de "la rubia que me ama", y no has comprendido como se lleva a cabo esto, debo aclarar: los siguientes capítulos se publicaran en el fic de origen, como si no hubiese tenido realmente un final.

–Kaito J

–Y Kaede Tachikawa se despiden.

–Nos leeremos luego.