Disclaimer: Los personajes de no me pertenecen solo a su respectivo autor: Tite Kubo. La historia tampoco es mía pertenece a la autora: Paulinita Rahtbone quien me ha dado el permiso de adaptarla al Fandom de Bleach.


_-La Chica de la Bufanda Roja-_

-1-

-Tu voz, eso es lo que amo,
más que tu corazón y casi más que a ti;
esa cosa invisible que sale de tus labios,
y junto a mis oídos, triste, viene a morir;
esa cosa tan dulce con que tú me respondes
y con que aquella tarde me dijiste que sí.

Tu voz, eso es lo que amo. ¡Qué bonita es tu voz!
Más que tu cuerpo todo y más que toda tu alma.

¡Qué manera que tienes de embellecer las sílabas,
gotas del encantado surtidor de tu charla!
¡Como vibra en el aire la música pequeña
de tu voz, perfumada de evocaciones claras!
¡Con qué dulzura pende de tu boca graciosa
en invisible y diáfano rosario de palabras!

Tu voz, eso es lo que amo;
el eco triste y trémulo de tu alma triste y trémula;
eso que cuando callas, se aleja hacia la sombra,
y cuando vas a hablarme, desde la sombra llega.

Amo tu voz, tan tenue como la brisa que pasa
rozándole los pétalos al clavel de tus labios,
y otras veces tan ruda, que al escucharla ha sido
como si un viento ronco me desbaratara el alma.

Cuando tu voz me canta, bella fuente escondida,
se hace alegre la turbia tristeza de mis tardes.
Amada, no me pidas que te bese en la boca;
tu boca es para hablarme.
No quieras que te colme de efusión amorosa;
yo soy para escucharte, solo para escucharte.

Háblame siempre. Siempre, menos en mi agonía,
porque si en esa hora tu voz me acariciase,
ya la gloria de Dios no me sabría a gloria,
y encontraría débil el coro de los ángeles.

-¿Señor Kurosaki? ¿Lo estoy aburriendo?- me pregunto la señora Suì-Fēng, supongo que me vio bostezar.

Hoy era viernes, y para colmo mi última clase era Literatura, y justamente hoy estábamos viendo poemas. Levante la mirada y puse mi mejor carita de inocente.

-Lo siento señorita Suì-Fēng ¿Decía?

-¿Pude explicarme lo que el poeta trataba de decir con este poema? Claro, eso me demostrara que estaba poniéndome atención.

-Ahm, lo siento pero no lo sé.-dije algo apenado, pero la verdad no tenía ni idea que era lo que quería decir-Supongo que algo de la voz ¿no?-pregunte.

-Ponga más atención señor Kurosaki, no me gustaría tener que verle la cara el próximo año- Ni yo tampoco, pensé para mí mismo.

En ese momento la campana sonó, suspire por que la campana me había salvado. La profesora dejo que buscáramos más poemas del mismo autor y que pusiéramos lo que habíamos entendido de ellos, pues mi respuesta era simple, "no entiendo nada" ya que las cosas cursis y románticas no iban conmigo, ¡Por dios! Solo tengo diecisiete, esas cosas no me interesan.

-¡Hey Ichigo!- me llamo Renji, uno de mis amigos, me detuve para esperarlo- Al parecer ya te tiene en la mira la profesora.

-Eso creo, al parecer le caigo mal o algo parecido, no puedo voltear ni un poco porque ya me está queriendo castigar.

-Creo que te tiene envidia ¿no?

-Supongo, pero espero que se calme un poco, sino un día me va agarrar de malas y le voy a contestar mal, eso no se vería bien en mi historial de buena conducta.

-¡Oh si lo olvidaba! Debes ser el hijo perfecto.

-Exacto.

Seguimos caminando hasta que casi llegamos al estacionamiento, hoy no esperaría a mi hermana, ya que me había mandando un mensaje informándome que se quedaría un poco más tarde para hacer un trabajo con unos compañeros y que luego el viejo pasaría por ella.

- ¿Qué harás este fin?

-Quizás salga con Senna, me lo pidió ayer y pues lleva ya varios días pidiéndomelo, es hora de darle el si- sonreí con suficiencia- De todas maneras no se ve que sea una chica de un solo chico, a lo mejor solo será el "Debut y Despedida".

-¿Entonces porque sales con ella?

-Ya te lo dije, para quitármela de encima.- me encogí de hombros.

-Ok, ¿te veo el lunes entonces?

-Podemos salir a dar el rol el sábado, salgo con Senna el domingo- preferiría mil veces salir con mis amigos, pero esa chica era hot a pesar de fácil.

-Claro, que te parece si vas a mi casa y jugamosResident Evil, necesito un compañero para matar a esos Zombies.

-Pero sabes que a mí me gustan los clásicos, nada de Wii, Xbox 360 o el Play Station 3…así que desempolva el Play Station 1.

-Eso ya lo sabía hermano- me palmeo el hombro- ¿Vendrá Yuzu contigo?- me pregunto, le di un puñetazo en el brazo, sabía que odiaba que hiciera bromas con mi hermanita y a pesar de que no quería nada con ella siempre le gustaba moléstame con ello.

-¡Ay! Cálmate, sabes que bromeo-se sobo el brazo- A mí me gustan las chicas de mi edad, ¿Qué no recuerdas a Momo?

-Más te vale tarado, debo irme.- comencé a correr hacia la camioneta.

-Nos vemos mañana para matar Zombies.- me grito, yo solo levante los puños en señal de que había escuchado.

-El maldito despertador resonó por toda la habitación, odiaba los lunes por el simple hecho de que era el primer día de la semana después de un fin muy alocado, insisto juro que no vuelvo a tomar tanto en una sola noche y mucho menos si al día siguiente debo empezar las clases. Me levante para comenzar a despabilarme un poco y lograr que dolor de cabeza se hiciera soportable, no, no lo logre; aun así fui al baño y me lave todo el cuerpo, solo dios sabe que habré hecho ayer, no sé pero el nombre de Senna se repetía en mi cabeza, no es que no fuera linda y todo eso, pero se me hacia una chica un poco inmadura y sin objetivos, aunque no estaba mal para pasarlo bien. No soy un chico frívolo y malvado, solo cuando salía con ella podía olvidarme un poco del hecho de ser hijo de un neurólogo exitoso y una madre que tenía un doctorado en biología y por ello no me podía dar el gusto salirme del buen camino ni mucho menos bajar un poco mis calificaciones, pero soy joven, tengo derecho aunque sea a divertirme un poco, es por ello que prefería ir con mis amigos a disfrutar un buen video juego, aun tenia fresca la cara de Renji cada vez que un Zombie lo atacaba y lo mataba, podría jurar que soltaba diez maldiciones por cada minuto de juego, pero para mí eso era divertido.

Salí de la ducha y me puse ropa casual, unos pantalones de mezclilla y una camiseta de manga larga, me peine un poco mi cabello, me mire al espejo para buscar algún rastro de sueño o mejor dicho de que tuviera resaca, por más que me mire no note algo que pudiera delatarme así que me sonreí y salí del baño, tome mi mochila y me dirigí a la cocina para desayunar un poco y tomarme unas pastillas para el dolor.

-Buenos días hijo-saludo mi madre sirviendo el desayuno, lo mire con un poco de duda, amaba a mi madre pero a veces la cocina y ella no eran muy buenas amigas-Hijo, no pongas esa cara, sé que piensas que no se preparar ni un huevo pero eh practicado así que quita esa cara y comételo. -lo último fue más una orden que una sugerencia.

- ¿Y Unahana? -pregunte por la cocinera.

-Se tomó el día porque su hija tuvo junta de padres, así que come.

-Que lo pruebe Yuzu primero-hice a un lado mi plato

-¡Oni-san!-me reprendió, suspire y tome el tenedor agarre un pedazo de huevo y me lo metí a la boca, abrí los ojos al darme cuenta que sabía bien- ¿Ves? Te lo dije, mocoso exigente.

-Lo siento mamá-seguí comiendo mi desayuno cuando mi hermana venia bajando, me sonrió y se sentó en su lugar, mi madre le sirvió su plato e imito el mismo gesto que yo había hecho hace unos momentos.

-Este… ¿mamá? -la miro con pánico.

- ¿Tú también? -ella bufó- ¿Qué ninguno de mis hijos confía en mí? -miro al cielo desesperada.

-Esta rico Yuzu, ya lo eh probado.

-¡Aja! ¿Qué dedo me chupo?

-Mira-tome un pedazo de comida y me lo lleve a la boca- ¿Ves? Anda comételo si no llegaremos tarde.

-Bien-cuando probó el desayuno, y alabo a Masaki de ello, ella solo rodo los ojos y siguió en lo suyo.

Cuando terminamos salimos de la casa y tome las llaves de la camioneta que nuestros padres habían comprado para nosotros, a pesar de que ambos ganaban buen dinero eran muy tacaños para algunas cosas que no consideraban necesarias, por ejemplo: un coche para cada uno.

-Aun no puedo creer que no tengamos un coche cada uno. -se quejó mi hermana pensando lo mismo que yo.

-Será porque no quieren gastar en un coche cada quien, si vamos al mismo lugar. -respondí-Además pequeña, tú no sabes manejar.

-Porque no me quieres enseñar y papá nunca tiene tiempo-se cruzó de brazos y se dejó caer haciendo un puchero, me daba risa verla así. - ¡No te rías de mí! ¡Y no me digas pequeña, tengo casi dieciséis años!

-O sea quince, eso significa que aún no puedes manejar.

-Voy un año menos que tú en la prepa, así que soy casi una genio- La ignore, era cierto, Yuzu había entrado a la prepa a los quince ya que adelanto un curso porque era una niña muy aplicada en la secundaria y los maestros le hicieron una prueba de conocimiento para ver si era apta para estar en un grado más alto y la muy suertuda lo paso con honores, por lo que ella era algo así como la ganadora de los genes genios Kurosaki,del cual yo no tuve la suerte de que me tocaran muchos de ellos, aunque yo era el mayor, pero aun así me defendía. Pero como la pequeña le gustaba presumir de eso cada momento, yo tiendo a ignorarla-Deja de molestarme si no quieres que te acuse por que llegaste tarde ayer-eso me quito la risa. -Ya no eres tan gracioso ¿verdad?

-Estás loca ayer regrese temprano-era inútil tratar de mentirle pero debía intentarlo.

-¡Si claro! Entonces los sonidos que oí a las tres de la mañana era un fantasma ¿no?

-Posiblemente, ya sabes que las casas antiguas siempre tienen algo oculto-dije sin darle importancia-¿Y sabes qué? Creo yo que son los mismos fantasmas que rompieron el plato de Ónix que mi madre compro en su último viaje a Sudamérica, ¿no lo crees? -ella abrió los ojos sorprendida, había dado en el clavo, no pensaba usar esto que sabía por lo menos hasta cuando ella quisiera acusarme de algo peor pero tenía una fiesta en quince días y si esta enana me acusaba me castigarían al menos un mes, no podía arriesgarme.

-Sí, que fantasmas tan raros-le despeine el cabello- ¡Oye! Sabes que me cuesta que me lo peine.

-Deja de quejarte Yuzu.

-Ok, no diré nada- ella se quedó callada un poco, seguramente pensando en que decirme ahora-¿Pero si me enseñaras nada más? Ya cuando tenga edad y quiera sacar mi permiso de conducir ya sabré hacerlo y no tardare tanto en tenerlo.

-Lo pensare, lo pensare

Yuzu gruño y se volvió a cruzar de brazos dejándose caer en el asiento del conductor. Yo me reí de ella sin dejar de mirar la carretera, así era la relación entre nosotros, Yuzu era pequeña pero tenía la madurez de una chica mayor por eso se molestaba cada vez que le hacía comentarios sobre su edad y sobre todo su estatura, pues a pesar de tener casi dieciséis años aun media un poco más de 1.50 m y eso la ponía de pocas pulgas, eso no importaba yo la quería mucho y como buen hermano mayor debía de molestarla, pero daría mi vida por ella, cosa que Yuzu no debe saber o si no en una arranque de coraje lo cumplirá.

-Ya quita esa cara Yuzu-le di un empujón-Sabes que te enseñare a manejar.

-¿En serio? -frunció el ceño.

-Si, en un año me iré a la universidad ¿Quién te llevara a la escuela?

-¡Oh gracias! -se arrojó sobre mi provocando que diera un volantuzo, por suerte la carretera estaba sola, pero no resbalosa.

-¡Yuzu cálmate! Podemos tener un accidente.

-Lo siento, lo siento

Me seguí riendo aun mientras me estacionaba en un lugar del estacionamiento, Yuzu se bajó enojada cerrando de un portazo, solo le grite "no la cerraste, la sellaste" eso al parecer la hizo enojar más porque me grito que "me fuera al cuerno" eso me hizo sacar otra carcajada. Me baje del coche y tome mi mochila, camine hacia el edificio, de camino me encontré con Senna que me saludo con un guiño que le regrese.

-¡Hola Kurosaki! -me llamo Ishida uno de mis amigos, quiero decir, de los buenos amigos que tenía aquellos que ponían sus estudios antes de la diversión, tampoco era un nerd mi amigo solo era responsable- ¿Qué hiciste el fin de semana?

-Salí con los chicos, ya sabes…-me encogí de hombros

Seguimos caminando conforme nos acercábamos al salón de matemáticas.

-Espero que tus salidas no afecten tu rendimiento en clase.

-Lo tengo controlado-le di una palmada en el hombro- ¿Hiciste la tarea?

-Sí, ya sabes las integrales son pan comido para mí.

Entramos al salón y ya había unas pocas personas, tome mi asiento en medio junto con Renji, estuvimos platicando un poco de lo que hicimos este fin de semana, me platico que había comenzado a salir con una chica llamada Tatsuki, yo la conocía, era una compañera de la secundaria ella iba en otro salón, lo poco que conocía de ella era que es una chica responsable y buena onda, algo agresiva, pero tenía como tres años que no tenía mucho contacto con ella solo cuando nos saludábamos si nos encontrábamos mientras caminábamos, pero igual y podría cambiar su forma de ser, aunque estaba feliz por mi amigo, muchas chicas solo lo querían porque su familia tenía dinero y la mayoría de las veces solo salían con él por ese motivo. Solo espero que ella no sea como las demás.

-¡Oye! -me dijo de repente- Llego una nueva familia al pueblo.

-¿Ah sí? -dije con indiferencia. No era raro que familias llegaran a Karakura.- ¿Sabes quién?

-¿Te suena la familia Kuchiki? -alzo las cejas de arriba abajo. Claro que me sonaba ese apellido, los Kuchiki eran dueños de uno de los ranchos vacunos más grandes del este de América, por lo que entendía se dedicaban a la venta de productos lácteos. -Pues son mis vecinos.

-¡Vaya!-exclame- ¿Los viste?

-No mucho, se mudaron a dos casas de la mía, vi al señor y a la señora, creo que también tienen un hijo. -torció el labio, pensando-También vi a una chica, pero por la forma en que vestía podría decir que es la criada.

-¿Tan mal vestía?

-Llevaba ropa normal pero con una enorme bufanda enrollada en su cuello y cubría parte de su boca.

-Quizás cubra una fea cicatriz-me encogí de hombros. -Aunque sea la criada, es una chica y a las chicas no les gusta que les vean sus imperfecciones.

-Yo no sé mucho de eso ¿Pero por qué preocuparnos por la chica sirvienta?

-Pues sí.

Seguimos platicando de otras cosas hasta que el maestro llego haciéndonos callar. Pero cuando me enderece para poner atención en lo que sea que me fuera a decir, una chica venia caminando detrás de él pero eso no fue lo que me llamo la atención si no la enorme bufanda que tenía atada a su alrededor, se detuvo un momento en el escritorio junto al profe y al parecer él le estaba explicando unas cosas mientras ella asentía.

Era obvio que los murmullos no tardaron en venir.

-Es la chica que te dije-me susurro Renji desde a lado.

- ¿Pero porque la sirvienta estudiaría? -le respondí de la misma manera. - ¿No tiene que asear la casa o algo así? -sé que se oía superficial y cruel decir que una persona de servicio no tiene derecho a estudiar, es que todo era raro.

-Entonces no ha de ser la sirvienta.

-¿Y qué es? -pregunte

-Yo que sé, no te digo que apenas y alcance a ver todo.

Iba a volver a responderle cuando el profesor se volvió hacia nosotros junto con la chica.

-¡Silencio jóvenes!

Todos se callaron.

-Quiero presentarles a su nueva compañera-tomo a la chica del brazo y la puso al frente-Rukia Kuchiki.

¿Kuchiki? ¡Esta chica de era la criada si no la hija del señor Kuchiki!