Disculpen la tardanza, espero que disfruten el capitulo, así como yo disfrute escribirlo
Muchas gracias por sus comentarios.
LauraOropezax3: Qué bueno que te haya gustado, gracias por seguir la historia y espero que siga siendo de tu agrado, ¡Saludos!
Mariana989: Jejejeje, hasta yo sentí que estaba allí mientras escribía, me da gusto que sea de tu agrado, ¡Saludos!
Ningún personaje me pertenece, y no gano nada escribiendo esto.
Sin más, ¡A leer!
2.- El Girasol de Neji.
El cielo se teñía de destellos amarillos y naranjas, anunciando que el astro Rey pronto cedería su lugar a la Luna, que impaciente, empezaba a hacer aparición, las nubes esponjosas se tornaban de naranja y azul oscuro, pronto la noche caería. Los ultimos rayos del atardecer se dejaron caer en el campo santo de Konoha, chocando con el monumento naranja, los ultimos visitantes hacían una reverencia a sus familiares para después marchar a refugiarse en el calor de sus hogares, y ellas no eran la excepción.
Tenía sostenido un gran girasol que le cubría completamente la cara, sólo las puntas de su cabello azul le eran visibles a su madre, y una vez que fue colocado el recipiente con agua. con movimientos torpes colocó el gran girasol, esbozando una sonrisa, satisfecha de haber cumplido su ardua misión. junto sus pequeñas manitas y cerró sus ojos azules, haciendo una pequeña oración, al igual que su madre, abrió los ojos y observó las demás lápidas, todas tenían flores blancas y sólo la de su tío tenía flores amarillas, para ser más precisos, tres girasoles adornaban la piedra, la duda se sembró en su cabecita y después de una reverencia tomó la mano de su mamá para retirarse con su mamá, seguía viendo flores blancas y su pequeña voz infantil se escuchó.
-Mamá - llamó la pequeña-
-¿Te ocurre algo?, cielo - La observaba interrogante con sus ojos lilas, mientras caminaban hacia la salida.
- ¿Crees que le gusten los Girasoles? - Su carita curiosa volteaba a todos lados - A todos les llevan flores blancas, y nosotros siempre le llevamos girasoles.
- Himawari - miró hacia arriba encontrándose con el rostro sonriente de su madre - Eran sus flores favoritas - La niña abrió sus ojos y una sonrisa fue la culpable de mostrar su dentadura irregular a causa de la muda de sus dientes - Eran pocas cosas las que le gustaban - La niña observó a su madre y preguntó.
-¿Cómo era el Tío Neji? - su vocecita infantil sorprendió a Hinata, la miró un momento y después se sentaron fuera de una casa de té.
- ¿Te gustarían unos dangos? - Preguntó a la niña, que asintió energéticamente, se levantó dejándola sola un momento, la noche apenas había caído y unos pocos pájaros cruzaban el cielo, los miro con detenimiento, sus grandes ojos azules siguieron su camino hasta perderse en la espesura del bosque, se quedó mirando el punto donde se habían perdido, hasta que su madre la sorprendió con un platito con donde había tres pinchos con bolitas de colores y un té que humeaba, la niña sonrió y tomó uno de los pinchos degustando la primera bolita.
- Tu tío no era una persona muy sociable - Dijo Hinata después de tomar un poco de su té, llamando la atención de su hija, que iba por la tercera bolita - cuando éramos niños, hubo muchas dificultades, y eso, hizo que Neji se aislara de todos.
- ¿Hasta de ti? - preguntó la pequeña, Hinata asintió con la cabeza y siguió.
- Pero todo cambió cuando tuvo un encuentro con Naruto - La noche era fresca, tomó otro sorbo de té y el líquido caliente, fue resbalando por su garganta, confortandola de la suave briza que erizaba su piel. - Tu padre tiene un poder especial.
- ¿Un poder especial? - sus ojos, abiertos y brillantes, le recordaban a Naruto cuando iban a la academia, la misma expresión de curiosidad mostraba cuando le enseñaban algo que no comprendía ni por más explicaciones que le dieran.
- Sí - confirmó Hinata - Toda persona que conoce a tu padre, tiende a seguirlo, hasta Neji se sintió atraído a seguirle en su camino - observó su mano, donde se apreciaba un anillo plateado en su dedo anular - Tu padre salvó a Neji de la oscuridad en la que se veía sumido, y después de ello, volvió a ser mi primo - sonrió - aunque su seriedad no desapareció, su frialdad desaparecio, incluso aceptó a mi padre y por fin volvimos a ser una familia. - miró al cielo y vio un ave solitaria cruzarlo, el cielo de esa noche le recordaba a uno de esos días, donde Neji se permitía sonreír.
Las estrellas brillaban en aquel cielo despejado, la suave briza del aire refrescaba la noche, los animales nocturnos salían de sus escondites, la tranquilidad de la noche era perturbada por los suspiros de cansancio, en el jardín de los Hyuga, Hinata respiraba agitadamente, apoyando sus pequeñas manos sobre sus rodillas, gotas de sudor descendían desde su frente, chocando con el pasto.
- Es todo por hoy - dijo Neji, que estaba parado frente a ella, a diferencia de ella, no se le notaba cansado, estaba sólo parado allí, sin ningún rastro de cansancio - Mañana lo conseguirá - su tono era calmado y nada severo.
- Lo … lo siento - Su respiración apenas se normalizaba - No pue...do seguir..te el paso Neji-niisan -
- Hinata-sama - se acercó y después se sentó en el pasto - No debe de seguirme a mí - dijo muy serio, por su parte ella se sentó frente a él, sus manos estaban apoyadas en el pasto, soportando su propio peso - jamás debe de seguir mis pasos.
- Neji-niisan yo…
- ¿Sabe por qué me gustan los Girasoles? - Hinata abrió sus ojos lilas en una expresión de asombro, Neji era muy reservado en cuanto a su vida, incluyendo sus gustos, y, el hecho que hablara de aquello, simplemente la dejó anonadada.
- Antes, yo me había resignado a vivir en una jaula, a vivir en la oscuridad, soñaba con algún día ver el sol - La mirada del genin se ensombreció - decidí entrenar, sólo para que la rama principal de nuestra familia tomará en cuenta mi existencia, y no como un sirviente más. - miró sus manos - ahora soy sólo un ave que añora alcanzar el sol - Posó su vista en los ojos de Hinata - Tu sueño es estar junto a Naruto, que ese sea tu camino y no ser igual a mi, que tu fuerza crezca conforme se haga realidad.
Hubo un silencio, Hinata veía a Neji y después su vista se enfocó los girasoles que estaban detrás de su primo, agachados, pareciera que estuvieran durmiendo.
- Los Girasoles duermen por las noches - Dijo Neji, llamando la atención de Hinata - y cuando sale el sol, ellos le siguen, deja que el sol ilumine su camino - una sonrisa apareció en su rostro sereno - esa luz, todos los ninjas tienen su propio sol, su propia luz que los ilumina, la que los guía, esa luz vive en ellos, en ti, Hinata, hace que se cuiden los unos a los otros, esa luz, hace que crezca la unión, en ese mundo lleno de sombras, la esperanza y los sueños nunca morirán mientras ella los ilumine.
- Neji-niisan - la voz suave de Hinata se escuchó - ¿Tu tienes tu propio sol? - el aludido negó con la cabeza, Hinata le observó y la sonrisa de Neji se ensanchó.
- Yo busco el sol, como todas las aves, tal vez no lo encuentre - Hinata se entristeció ante tales palabras - Sin embargo, aunque perezca en encontrarlo, protegeré, aun en la muerte, los girasoles que nazcan en nuestra familia - Ella le miró confundida ante sus palabras y Neji cerró los ojos, soltando una risa inocente - Le hice mucho daño, durante tanto tiempo.
- Eso no impor… - Neji levantó una mano, pidiendo que le dejara continuar.
- Eso, aunque me perdone, jamás podré perdonarme yo mismo, es por eso que aunque perezca, protegeré a los girasoles que ame, tal vez ese sea mi sol - miró al cielo y después se levantó, extendiendole una mano a Hinata para ayudarle - Después de todo, ese es el deseo del Primer Hokage, proteger a los nuestros, y los que vienen después - Le sonrió - ese es mi camino ninja.
- El Tío Neji nos protege aún - La pequeña ya había terminado de tomar su té y resguardaba sus manitas del frío, guardandolas en los bolsillos de su chamarra rosa.
- Sí, en especial a ti, Himawari - se sorprendió ante las palabras de su mamá - tu nombre, es el nombre de los girasoles que tanto le gustaban a Neji, eres el girasol que él seguirá protegiendo - la niña se abrazó a su madre - Y ahora tú y yo iremos a casa, tu padre y Boruto se estarán preguntando por qué tardamos tanto.
oooo0000oooo
- ¡PAPÁ! - gritó un niño rubio, corriendo desde la sala hasta la habitación de su padre, pateando la puerta, entró gritando - ¡Deberías ir a buscar a mamá y Hima! - su rostro reflejaba miedo.
Dentro de la habitación, se encontraba un hombre, recostado en la cama, la capa que tenía bordado "séptimo" estaba tirada en el suelo, abrió un ojo para encontrarse con su hijo encima, se quedó quieto un momento y después se levantó lentamente hasta quedar sentado en la cama, poniendo a su hijo en el suelo.
- Boruto - habló luego de desperezarse el contenedor de Kurama - Tu madre, es perfectamente capaz de cuidarse, además que es mucho más fuerte y violenta que Sakura, cuando se trata de protegerte a ti o a Himawari - el niño le miraba con reproche - No te preocupes, ellas están bien.
- Al menos - dijo el pequeño, con un puchero en la boca - acompáñame en la sala a esperarlas - Naruto miró a su hijo, y sonrió, se levantó y siguió al pequeño, hasta la sala, donde se sentaron, Naruto se estiró sobre el sofá, mientras Boruto se acurrucaba en el sillón individual. Apenas había cerrado los ojos cuando escuchó el rechinar de la puerta de la casa.
Boruto salió disparado hacia el pasillo, mientras que el se levantó y caminó para encontrarse con su esposa.
- ¿Por qué tardaron tanto? - Les espetó el niño, mirando con reproche a su mamá.
- Boruto - Naruto había aparecido detrás del niño - No le hables así a tu mamá - posó su mano en la cabeza de Himawari, y después miró a Hinata.
- Pensé que dormirías - Le dijo la peliazul después de besar suavemente sus labios - hace días que no llegabas a casa. - Naruto le señaló con la mirada a Boruto y después sonrió, su hijo jamás le permitía descansar cuando se encontraba en casa, quería aprovechar al máximo la presencia de su padre.
- ¡Papi! - Gritó Himawari, tomándolo de la mano - Soy un Girasol - dijo alegre, con su voz infantil.
- ¿Eh? - La miró desconcertado al igual que Boruto.
- ¡Sí!, soy el girasol del Tío Neji - soltó la mano de su padre y después abrazó a Boruto.
- ¿Por qué un girasol Himawari? - Dijo Boruto sentandola en el sillón individual, sus padres seguía en el pasillo. - Tienes una cabeza pequeña, y cualquier girasol es más grande que tú.
- Porque al tío Neji le gustaban los girasoles - el niño se encogió de hombros y después se acurrucó junto a su hermana, y extendió una mantita, la abrazo, quedando la cabeza de la niña recargada en el pecho de su hermano, su sonrisa fue interrumpida por un bostezo y después se durmió.
- Entonces, mañana será un largo día de juntas - Comentó Hinata, Naruto le seguía el paso, y ambos entraron a la sala, para encontrarse a sus hijos dormidos, apretujados en el sillón.
- Parece que Boruto sólo la esperaba para poder dormir tranquilo - Hinata volteo a ver a su esposo quien emitía un sonoro bostezo - y tú también necesitas dormir. - El hombre sonrió, se acercaron a sus hijos y después tomaron a los niños en sus brazos, y los llevaron a sus dormitorios.
- Me alegra que los niños sean tan unidos - Hinata se había colado en las sabanas, junto a su esposo, que la abrazaba - Cuando los miro, veo a Neji y a mi, cuando aún éramos unos niños.
- Neji sigue vivo en ellos - Naruto le hablaba al oído con los ojos cerrados.
- Después de todo son los girasoles que prometió proteger - Naruto abrió los ojos y la miró curioso - Estoy segura que él los cuida, en especial a Himawari, seguramente el sol de ella, es el mismo que Neji buscaba.
- ¿Sabes?- dijo Naruto, acomodandola en su pecho y posando su mentón en la cabeza de su esposa - algún día tendrás que explicarme el significado de los girasoles - Hinata rió y después cerró sus ojos lilas, Naruto aspiró el olor a lavanda, proveniente del cabello de ella, y se dispuso a dormir, pensando en qué tenía que ver un girasol con el sol.
