El universo de One Piece no me pertenece, le pertenece al grandioso Eichiro Oda. Yo solo lo cambio como quiero.

Muchas gracias por vuestros rewiews me hicieron mucha ilusión saber que pensabais de mi historia.

Y gracias a mille33, quien ha adivinado quien era el amor de Zorro.

Espero que os guste ^w^


Al día siguiente Zorro se despertó hiperventilando, había tenido un sueño un poco extraño, no malo solo diferente, se decía mientras le subían los colores a la cara. Se intentó levantar a toda prisa pero acabo enrollado en las sabanas cayéndose en el suelo. Se levantó remugando, volviendo a sentarse en la cama.

Perona, hacia un rato que se había levantado, estaba en la cocina preparando el desayuno. Ya que había estado tanto tiempo sola en ese enorme castillo y había tenido que aprender a valerse por si misma. De repente escuchó un ruido que venia de arriba y decidió ir a mirar. Al acercarse vio que el ruido había venido de la habitación de Zorro, por lo que decidió entrar sin llamar. Se lo encontró jadeando encima de la cama, ruborizado, con la sabana por la cintura y el pecho lleno de vendas. Perona se acercó a la cama y le pregunto si había tenido alguna pesadilla.

- N…no- contestó el completamente ruborizado.

- Aaaaah, ya entiendo- dijo con una malévola sonrisa observando su rostro ruborizado.- Tu has tenido un muy buen sueño, no? ¿Ho me equivoco?

El rubor de Zorro subió un par de grados más y Perona se acercó más a él mientras le decía:

- Venga, va. ¿Dime de que iba? ¿Era muy pervertido? ¿Con quien estabas soñando, hombre o mujer? ¿Y si era un hombre, quién era el uke, tú o él?

Él con cada pregunta se iba volviendo más y más rojo. Por lo que se levanto, se puso la camisa, (los pantalones ya los llevaba ¬¬), cogió sus espadas y salió a velocidad sónica de la habitación antes de que Perona pudiera decir nada más.

- Joooo, ha salido como alma que lleva el diablo.- se quejó ella y se fue a la cocina a acabar de desayunar. Al acabar, se echó en la tumbona de la terraza. Al cabo de un rato decidió ir a buscarlo, por lo que se separo de su cuerpo para buscarlo más rápido.

Lo encontró luchando contra los babuinos, por lo que envió sus fantasmas hacia ellos para poder hablar con él.

- ¡Que demonios crees que haces! – le gruño enfadado por haber interrumpido su pelea.

- Estas herido y no quiero tener que estar curándote todo el rato. A parte me gustaría que respondieras, la inofensiva preguntita que te he hecho antes- acabo diciendo con una sonrisa maléfica.

Él al recordarlo se puso más rojo que un tomate.

- No me dijiste que confiarías en mí. ¿Por qué no me lo puedes decir?- reclamó ella con ojitos de cachorrito.

- De acuerdo.- acabó diciéndole muerto de vergüenza, para que no lo atormentara más.-Es un hombre.- dijo en un susurro incomprensible.

- ¿Como? No te he entendido.

- ¡He dicho que es un hombre! ¿Te has enterado ahora?- le respondió de mala manera.

- Aaaaaaaah, lo sabia, lo sabia.- decía Perona flotando de un lado a otro como si estuviera dando saltitos.- entonces, ¿dime quien es?

Otra vez él contestó algo inentendible, muy ruborizado y con un gran ceño en su cara. Perona puso cara de no entender ni jota y le pidió que lo repitiera. Arto ya de todo, acabo gritando.

- ES MIHAWK, ¿VALE?

Perona no se esperaba escuchar eso, ella creía que de quien el espadachín estaba enamorado era ese cocinero pervertido que había en la banda de los Mugiwara. Ya que él estaba siempre detrás de las mujeres. Pero cuando lo pensaba más detenidamente, el shichibukai era una opción aún más imposible que el cocinero y pegaba más con la personalidad del ex-cazador de piratas.

- Todos los tienen oportunidades.- le dijo ella.

Al oír eso, él se empezó a reír de forma amarga.

- Si claro, como si el mejor espadachín del mundo se fuera a fijar en un espadachín al cual ya ha derrotado, pero que ha jurado derrotarle sea como sea.

- ¿Porqué no? En este mundo no hay nada imposible sobretodo aquí en el Grand Line.

Al escuchar eso, se calmo un poco pensando que ella tenia razón. En este enorme mar había pasado aventuras increíbles con sus nakama. Había ido a la isla del cielo, uno de sus nakama era un esqueleto andante, otro era un reno parlante y había sobrevivido a más de una infinidad de aventuras extravagantes. Se sentó en la base de un árbol, mientras pensaba respecto lo que le había dicho Perona.

- No te tienes que poner así. A parte de entrenar como un loco y estar luchando todo el día podrías pensar como intentar conquistarlo, ¿no?- acabo diciendo con otra sonrisa maliciosa.

- Si claro y como se supone que voy a hacer eso si no tengo ni una mínima idea de donde puede estar de este ancho mar. A parte de eso tengo que encontrar a mis nakama, para poder volver a estar todos juntos.

- Y como se supone que vas a hacer eso si no hay un maldito barco en toda la isla para que te puedas ir.

- No, se ya encontrare la manera de conseguir un barco. Y si no construiré yo mismo uno.

- Si claro, encontrar una manera, como no? ¡Pero si te pierdes en un maldito camino recto! ¿Y en el caso improbable de que consiguieras un barco, como llegarías hasta ellos?

- Pues con esta Vivre Card, que es de Rayleigh el que esta recubriendo nuestro barco, y por lo que se todos acordamos seguir la Vivre Card para encontrarnos tres días después donde estuviera Rayleigh. Por qué seria cuando hubiera acabado de recubrir el barco para ir a la isla de los gyojin.- le dijo mientras le enseñaba la Vivre Card

- Puede que tengas un método para llegar a ellos, pero sigues sin tener un barco.

Él al darse cuenta de que ella tenia razón gruño. Pero no podía ponerse a pensar que tenia una oportunidad con Taka no me. Por qué entonces sus esperanzas crecerían sin darse cuenta de que no era posible de que hubiera una mínima esperanza. Pero por alguna extraña razón no podía decirle que no a Perona era como si estuviera con Kuina, alguien con quien podía confiar y podía decirle sus más íntimos secretos sin preocuparse. Por lo que al final suspiró:

- De acuerdo, me quedo pero cuando haya una mínima oportunidad de poder salir de esta isla la voy a coger, ha quedado claro?

- Sip.- contestó con una sonrisa alegre.

Al acabar de hablar decidieron ir de vuelta al castillo par poder comer algo ya que Zorro hacia más de tres días que no comía nada y Perona solo había desayunado. Al llegar Perona arrastro a Zorro con la escusa de que la tenia que ayudar en la cocina, que ella no era la sirviente de nadie. Si acaso él seria su sirviente.

Ella se puso a preparar el arroz y el guiso mientras que Zorro se encargaba de cortar todos los demás ingredientes, contando con las verduras y la carne. Cuando acabo de cortar los ingredientes para hacer el arroz con curry, Perona le dijo que preparara la mesa para comer. Al acabar de poner la mesa, Zorro se fue a mirar en la despensa para ver que había. Al entra vio que había una puerta dentro de la despensa por lo que llevado por la curiosidad, la abrió. Dentro había una enorme bodega llena de, según podía observar, los mejores vinos. Y al final de la bodega pudo apreciar que había un armario enorme con una gran cantidad de botellas de sake de calidad.

Salió de la bodega, al entra en la cocina se encontró con que Perona ya había acabado de cocinar.

- ¿A que no sabes lo que acabo de encontrar?- le dijo con una gran sonrisa.

- Pues no, no tengo ni idea de lo que puedas haber encontrado.- le contestó ella un poco sorprendida porque Zorro estuviera sonriendo.

- Entonces, ven conmigo un momento.- le decía mientras le cogía de la mano y la arrastraba hasta la bodega.

Al entrar en la bodega Perona también se emociono, no cada día te encuentras una colección de alcohol de esta calidad. Pero al ver que estaba todo tan bien cuidado y que algunos de los vino no eran muy antiguos se preguntó si no habría alguien que viviera normalmente en ese castillo. Pero se olvido rápido de esa idea mientras cogía una botella de vino tinto y Zorro una botella de sake.

Pusieron las botellas en un cubo lleno de hielo, que habían encontrado en el congelador. Se sentaron a comer y Zorro comía como si no hubiera un mañana mientras bebía de la botella de sake que estaba en el hielo, en cambio Perona comía de una forma más calmada mientras saboreaba una copa del vino tinto que habían encontrado.

Al acabar de comer recogieron la mesa y se fueron a descansar en uno de los incontables salones que había en el castillo. Encontraron uno con una enorme chimenea encendida y un par de sillones colocados delante del fuego. Cada uno se sentó en un sillón, mientras se relajaban después de ese largo día que habían pasado. De repente Perona empieza a preguntar.

- Por cierto, como es que te enamoraste de Mihawk?

- La verdad creo que fue después de encontrármelo en el East Blue. Lo había perseguido desde que era un niño, intentando ser el mejor del mundo. Era una obsesión siempre presente en mi vida. Al final cuando me lo encontré cara a cara, no me lo podía creer, al fin estaba delante mio de verdad. Mire a esos fríos ojos dorados que me taladraban el alma. Me enfrente a él con la mente nublada por haberlo encontrado y por su belleza (aunque eso no lo admitiría hasta mucho más tarde). Estaba luchando contra él de forma instintiva, pero con rabia por que no me consideraba ni un igual, me estaba despreciando. Pero después de derrotarme se fue dejándome con mi obsesión por él convirtiéndose en algo mucho más profundo y más grande. Cada vez que conocía a alguien lo comparaba instintivamente con él. Ya fuera por su físico, por su habilidad con la espada o por su frío carácter. No me lo podía sacar de la cabeza. Al final comprendí que todo lo que estaba sintiendo era un profundo amor. Pero en el momento que me di cuenta, perdí cualquier mínima ilusión de poder tener algo con él, ya que era imposible que él me correspondiera. Renuncie a mi amor pero no renuncie a que algún día lo derrotaría.- acabo diciendo con una triste sonrisa, pero con una expresión determinada en su rostro.

Perona que había estado escuchando atentamente, para ver si podía entenderlo un poco más y así ayudarlo. Pero al oír lo que decía, chilló enfadada:

- ¿¡Por qué es imposible!? Creía que ya te había dicho antes que no hay nada imposible en este mundo. – dijo de una tirada- Bueno cambiando de tema. Si por alguna casualidad del destino te lo encontraras y pudieras hacer algo más que luchar con él, ¿que harías?

- Como quieres que lo sepa. Yo no sabría ni como hablarle a no ser que estuviéramos luchando, o para incitarle a una pelea- contesto muy ruborizado y nervioso.

- Jajajaja. Estas más rojo que un tomate.- decía mientras lo señalaba y no paraba de reírse aguantándose el estomago.

Zorro la miraba de mala manera por que no paraba de reírse de él. Perona al verlo tan molesto decidió dejar de reírse de él.

- Vale, vale, no me tendría que haber reído tanto.- le decía mientras levantaba las manos en son de paz.- pero tienes que reconocer que es divertido que no sepas ni que decirle, como si fueras una casta virgen ignorante.

- No, no lo es. – le respondió él de forma mordaz. De repente un pensamiento le pasó por la cabeza.- Dijiste que te recordaba a tu hermano mayor. ¿Quién es? ¿Cómo es?

- Jajaja, a que viene tanta curiosidad. Bueno la verdad es que solo lo recuerdo vagamente. Cuando aún era una niña nos tuvimos que separar, él se fue a vivir su vida de aventuras como espadachín y yo me quede con Moria-sama, que cuido desde entonces, en lugar de mi hermano. Lo único que recuerdo de él es que era un amante de las espadas como tu, que su pelo era muy oscuro y sus ojos eran muy penetrantes. – comentaba mientras tenia la mirada perdida en sus recuerdos.

Eso sorprendió mucho a Zorro, no creía que Perona hubiera pasado por todo eso de pequeña, que siempre había estado rodeada de sirvientes y que por eso era tan mimada.

- Pero no estoy enfadada con él, ya que sé que él no me podía cuidar y me dejo con alguien que si podía.- dijo con voz melancólica Perona.- Bueno basta de viejos recuerdos. ¿Porque no me explicas como te uniste a los Sombrero de Paja?

Zorro empezó a explicarle como conoció a Luffy y las situaciones que hicieron que se convirtiera en un Mugiwara.

- No me puedo creer que el gran Roronoa Zorro estuviera atado en un poste como un vulgar criminal.- Decía Perona riéndose, cuando Zorro acabo con su relato

- Bueno, ya esta bien de historias, mejor vayámonos a dormir, que es muy tarde.- comento él.

Perona estuvo de acuerdo y los dos se fueron a dormir. Zorro al echarse en la cama volvió a sentir ese cálido aroma que lo envolvía como una manta hasta quedarse completamente dormido.

Los días fueron pasando, Zorro entrenado y peleando contra los babuinos, Perona curando las heridas de Zorro y echándole la bronca por no descansar y no parar de entrenar. Cada día se iban conociendo más, Zorro cada vez sentía más a Perona como si fuera su hermana pequeña y Perona también consideraba a Zorro como si fuera su hermano mayor. Sin muchas preocupaciones el tiempo fue pasando, pero pronto descubrirían quien era él propietario de ese castillo.


Hasta aquí el segundo capitulo, espero que os haya gustado.

Hoy tengo otra pregunta para vosotros. Quien os gustaría que fuera el hermano de Perona, alguien del manga o algún personaje original?

Por cierto, enviadadme reviews que no cuesta nada. y por cada review que enviéis hare que zorro pasé por una situación vergonzosa.

Z: OYEEE, porque dices lo que te da la gana?

SB: Porque este es mi fanfic y puedo hare lo que quiera. ^w^

Reviews por favor. ^-^