Eran primos, sus padres habían sido hermanos gemelos, y él simplemente no podía creer que sus ojos, su mente y su corazón se fueran a fijar en la primogénita de su clan, la chica a la cual se supone debe cuidar con su propia vida. Aunque su mente estaba echa un lío, su cuerpo lentamente se inclinó hacia Hinata hasta acortar toda la distancia entre ellos, rozó suavemente los labios de la chica con los suyos, esa sensación era increíble, nunca creyó que esos labios fueran tan tibios al contacto . Cerró sus ojos y los pensamientos que cruzaban por su mente se esfumaron rápidamente, solo podía dejarse llevar por esa sensación embriagadora de sentir por primera vez esos cálidos y suaves labios.
Cómplices y secretos a la luz
La sensación de sentir los labios de Hinata sobre los de él, fue mucho mejor de lo que imaginaba, de lo que soñaba, la calidez de su cuerpo fue mucho mejor de lo que él mismo pensó. Poco a poco subió una de sus manos hasta tocar la mejilla de Hinata, mientras que la otra la utilizaba para poder tomarla del cuello y poder sentirla aún más cerca.
Tanto tiempo esperando un contacto así con esa chica, que ahora que por fin lo estaba sintiendo tenía miedo de perderlo. los dedos de Neji se enredaron entre el cabello de Hinata como un intento de retenerla más tiempo junto a él.
Hinata por su parte solo se dejó llevar, su pensamiento se nublo en el mismo instante en el que Neji había dicho su nombre y su aliento había chocado contra sus labios. Algo en su estómago estaba mal, se sentía raro, pero a la vez se sentía tan...bien. Lentamente subió una de sus manos hasta el rostro de Neji, lo hizo para alejarlo de ella, pero al sentir su piel en sus dedos no pudo hacerlo, solo pudo dejarse llevar por lo que estaba sucediendo.
De pronto el estruendoso golpe de la puerta al ser golpeada para abrirse los hizo separarse de inmediato, por unos segundos ambos se miraron a los ojos, pero luego desviaron la mirada. Neji no podía creer lo que acababa de hacer y solo se ocurrio hacer como si nada hubiera pasado. Hinata en cambio llevo una mano a sus labios, y otra a su pecho para tratar de calmar los fuertes latidos de su corazón, mientras su rostro se tornaba roja, se negaba a mirar quien había entrado, ¿Qué tal si era su padre y había visto todo?
—Hinata— por la puerta entró una muy enfadada Hanabi, que al pronunciar el nombre de su hermana mayor lo hizo de una manera un tanto "furiosa". —¡Qué están haciendo!— No fue una pregunta, fue más bien una afirmación a los dos jóvenes frente a ella, dirigió su mirada a ambos Hyuuga y comenzó a caminar. —No olviden que en esta casa hay muchos…Byakugan— esa última palabra fue directamente a Hinata, esta aún se negaba un poco a verla directamente, estaba avergonzada y no sabía muy bien qué debía decir, era seguro que Hanabi había visto ese beso.
—Hanabi— por la misma puerta que la joven había entrado momentos antes, ahora lo hacía el gran Hiashi Hyuuga , Con tono firme y autoritario como siempre lo hacía llamó la atención de su hija menor —Ve al dojo y espera allí— Una orden de su padre no se puede desobedecer, y la menor solo pudo hacer una reverencia y un -Sí padre- antes de salir de la habitación, pero justo cuando pasaba al lado de su padre le susurró muy suavemente -Creo que es tiempo que Hinata se entere de lo que planeas hacerle- después de eso salió por completo del lugar, no sin antes volver a dirigirle una mirada a Hinata.
Una vez que Hiashi se quedó a solas con su hija y su sobrino, miro como ella estaba con un tono rojizo en sus mejillas, jugueteando con sus dedos y no sabiendo si podía desaparecer en ese momento. Neji dirigía su vista a otra dirección para no mirarlo a los ojos, parecía tranquilo en su rostro, pero un leve sonrojo delataba que no está tan sereno como quería aparentar. Eso solo indicaba una cosa, cosa que hizo que una pequeña sonrisa apareciera en los labios del líder Hyuuga.
—Hinata— Hiashi llamó a su hija para que ella volteara a mirarlo, pues desde que entró de nuevo a esa habitación no le había dirigido ni una sola mirada. Una vez que tuvo la atención de su hija confirmó en su mirada lo que ya sabía, o al menos estaba sospechando. —Tu equipo te espera en el jardín— El hombre pudo notar como la chica se paraba de inmediato de su lugar junto a Neji y corría hacia la puerta, tal parecía que su deseo de escapar cuanto antes del lugar se hacían realidad.
Con rapidez Hinata hizo una reverencia a su padre y una a su primo antes de salir corriendo de esa habitación, una vez más su equipo la salvaba de una mala situación, solo que esta vez ellos ni lo sabían. Su corazón estaba latiendo tan fuerte que en cierto punto le estaba incomodando el pecho, se detuvo un momento cuando al fin se sintió lejos de aquel él y de esa habitación y llevo sus manos a su corazón. ¿Qué diablos había pasado? .
—Neji— Cuando Hinata había salido de la habitación, Hiashi clavó su blanca mirada en el joven frente a él. Tal como Hinata parecía que no quería verlo a los ojos en ese momento.
—¿Pasa algo Hiashi san?— No quería, no podía levantar su mirada y ver a su líder, no cuando momentos antes había robado un beso a la primogénita de ese hombre, pero tampoco podía dejarlo allí sin responderle, así que solo hablo, pero no lo miro.
—Enamora a Hinata— Hiashi se giró y dio unos pasos hacia la salida de aquella habitación, le dio la espalda a Neji, pero podía sentir como esta vez si lo miraba, después de todo era una mirada Hyuuga la que ahora tenía sobre él —Hinata es una chica inocente, educada como una princesa, pero eso ya lo sabes — llevó una mano hasta su larga cabellera castaña y se acomodo un mechón rebelde que le caí por el rostro. —Y confío en que sabrás ganar el corazón de una chica así — hizo un pausa y cerró lentamente la puerta —Así como ella ganó el tuyo hace tiempo — cerró definitivamente la puerta y dejó a un Neji confundido por sus palabras.
—Hasta que llegas Hinata— Kiba estaba recostado sobre el pasto mientras Akamaru le servía de almohada. —Tuvimos que soportar a tu hermana cuando nos recibió— se levantó de su lugar y sacudió un poco su ropa. —Es una chiquilla odiosa, además de que está demasiado amargada para su edad— hizo un gesto de desagrado y miró a su amiga recién llegada.
—P-perdón por la d-demora— Hinata caminó hasta su compañero y luego enfocó su atención en el fiel compañero de Kiba, ese gran perro blanco con el que tantas misiones y tiempo habían compartido, acaricio su cabeza y se dedicó a mimarlo un poco.
—Hanabi dijo que cuidabas de Neji— Shino salió de pronto de detrás de algunas plantas y flores que estaban en el lugar y caminó hacia sus dos amigos con algunos insectos en las manos. Tanto Kiba como Hinata estaba tan acostumbrados a que él apareciera de esa forma que ya no les sorprendía.
—Si— Respondió a su amigo así de inmediato, estar acariciando a Akamaru la había hecho olvidarse un poco de lo vivido momentos antes, pero el nombre de su primo hizo que los recuerdos de aquel beso volvieran a su mente de golpe, sin que pudiera evitarlo un intenso color rojo se apoderó de su cara mientras trabaja de disimularlo un poco bajando su mirada.
—Ya veo— el domador de insectos se acomodo las gafas oscuras a la vez que miraba la reacción de su compañera, se conocían desde niños y esa reacción significaba que algo vergonzoso había pasado con esa chica. —¿Y como esta?—
—B-bien, s-solo necesita d-descanso— inconscientemente Hinata comenzó a jugar con sus dedos mientras hablaba de él. Acto que no pasó desapercibido por el joven de gafas oscuras.
—Tenten y Lee dijeron que vendrían a verlo— Kiba por su parte comenzó a jugar con algunas mariposas que se acercaban a Shino, los sonrojos y timidez de Hinata eran algo normal, así que ya no se preocupaba tanto por eso.
—Hinata san— un miembro del Bouke interrumpió la plática con sus amigos mientras que la llamaba desde una de las puertas de la mansión. Cuando Hinata fue hasta él, este le indico que había dos personas que deseaban ver a Neji, y las cuales decían ser parte de su equipo. Hinata le indicó que los dejara pasar y los llevará hasta la habitación de su primo.
—Al parecer ya llegaron— Cuando Kiba logró atrapar una mariposa se disponía a dársela a Akamaru para que él la persiguiera, pero la mano de Shino se lo impidió.
—¿No tenías que ir con tu hermana?— Shino le quitó de las manos la pequeña mariposa y la depositó en una hermosa flor roja cercana a él.
—¡Es verdad!— al parecer se había olvidado de su compromiso con su hermana mayor, así que salió corriendo de la mansión Hyuuga seguido por su fiel amigo. —Nos veremos luego— desde la calle alcanzó a gritarles a sus amigos que los vería después, no podía dejar plantada a su hermana, o sería una muerte segura.
—Tu amigo es muy escandaloso— Hanabi llamó la atención de Hinata, estaba sentada sobre el pasto en el que antes había estado Kiba. —Además huele a perro— frunció un poco la nariz y desvió la mirada a la vez que se levantaba de su lugar.
—¿Hanabi?— Hinata no había visto llegar a su hermana menor, mucho menos había visto a qué hora se había puesto a su lado. —¿No estabas con papá?— le extrañó que ella estuviera allí en lugar de estar entrenando como siempre lo hacía, y sobretodo que se suponía el mismo Hiashi le había ordenado ir al dojo.
—El Hokage lo mandó llamar— casi con la habilidad de un felino, Hanabi comenzó a rodear a su hermana, mientras sus ojos la revisaba de arriba a abajo. —¿Qué es lo que tienes?—se paró frente a Hinata y clavó su blanca mirada en los ojos de ella.
—¿Y-yo…?— Aunque no sabía a qué se refería su hermana, un extraño nerviosismo se apoderó de Hinata antes la actitud de Hanabi.
De pronto una hermosa mariposa se cruzó entre la mirada de las dos hermanas, lo cual hizo que ambas desviaron la mirada para ver como volaba hacia los rosales que su madre había plantado antes de morir. Por algunos segundos, las dos se olvidaron de la otra, y se quedaron con la vista en la hermosa imagen que el pequeño insecto y las flores les brindaba.
—Toma— una flor blanca con una pequeña catarina en su interior apareció frente a los ojos de Hanabi. Cuando esta levanto la mirada para ver quien le estaba dando esa flor se encontró con el rostro casi cubierto por completo del amigo de su hermana. —Su significado es…pureza— Shino le extendió un poco más su mano para que Hanabi tomara la flor que él le ofrecía, y así lo hizo.
Un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de la menor al tener la flor y el insecto entre sus manos, alzó su mirada para ver a la persona que se lo había dado y por un momento creyó ver los ojos de ese chico a través de sus gafas oscuras. De inmediato se giro y entro a la mansión a pasos largos y rápidos, no sin antes murmurar un -idiota- al chico de los insectos.
—¿Shino?— Hinata se quedó mirando a su amigo, era raro que él hiciera algo así, por lo general se queda apartado de cualquier discusión.
—Lo hice para que ya no te molestara— se acomodo las gafas y metió las manos dentro de las bolsas de su gabardina. Al ver cómo es que su amiga lo seguía mirando, decidió cambiar de tema para que ya lo no hiciera, aunque ella no lo viera, un sonrojo se apodero de sus mejillas del joven. —Sabe lo de tú y Neji—
Con esas simples palabras Shino hizo que Hinata lo miraba con cara de duda, luego de sorpresa, y después con miedo. ¿Cómo sabía él lo de Neji? , Solo había sido un beso y ya todos lo sabían ¿Acaso las paredes Hyuuga eran transparentes o algo similar?.
—¿C-cómo es q-que…?— Hinata miraba fijamente a su amigo, era verdad que él siempre era el más observador, y el que siempre, aunque no dijera nada sabía casi todo, pero ¿por que le mencionaba eso ahora? . Además de su típica cara completamente roja, un tic nervioso se apoderó de Hinata al mover sus dedos de manera circular uno sobre otro. Al parecer el plan de Shino por hacer que ella se olvidara del asunto con su hermana funciono, ahora estaba más preocupada por saber como se había enterado de algo que en realidad él no sabía, pero que ... sospechaba.
Continuará ….
