Capítulo 2: Penélope y Kyle
—¡Basta, basta! Es imposible creérselo. ¡Se supone que os odiáis, pero os abrazáis el uno al otro como si os quisierais! ¡Siguientes!
El chico y la chica que habían estado actuando en el escenario hasta hacía un momento se vieron obligados a bajar de él con caras tristes por no haber conseguido el papel de los protagonistas.
El profesor de música, el señor Smith, era un hombre muy exigente que sólo quería lo mejor.
—Si se hace, se hace bien —decía.
Llevaba toda la mañana viendo pasar más y más alumnos por el escenario y no conseguía ninguno que coincidiera con el perfil de los personajes. Y si conseguía dar con el perfil adecuado, eran unos pésimos actores. En resumen: estaba siendo una mañana bastante amarga.
—¡Siguiente! ¡Vamos, no tengo todo el día!
Una pelirroja de pelo rizado subió al escenario con aires de grandeza y de superioridad. No podía ser otra más que Princesa Morebucks.
—Profesor Smith, tengo que decirle que sería un placer para mi interpretar a la Penélope. Además sería idónea para el papel, pues mis dotes interpretativos son los mejores y nadie podría hacerlo mejor que yo. Estoy convencida de que...
Y así seguía hablando y hablando, y hablando...¡Pero no actuaba! El profesor Smith empezó a perder la paciencia. Empezó a apretar la obra que tenía entre sus manos y su cara comenzó a enrojecerse.
—...y por eso creo que debería escogerme a mí —finalizó Princesa.
—Muy bien, querida, pero...!¿Podrías empezar a actuar ya?! ¡Hay gente esperando!
—Por supuesto —contestó ella, sin perder la calma y su sonrisa suficiente. Se aclaró la garganta y alzó las manos al aire. — ¿Ser o no ser? Esa es la cuestión.
El profesor Smith se quedó esperando por más, pero al comprender que esa era la única frase que iba a decir, estalló.
—¡¿Eso es todo?! Después de toda la retahíla de tonterías que me has soltado, ¿eso es todo?
Los alumnos que hacían cola para intentar conseguir un puesto en la obra, empezaron a reírse.
—Creo que simplemente por ser la hija del hombre más adinerado de esta asquerosa ciudad, tengo derecho a tener el papel sin necesidad decir nada más.
El profesor se quedó estupefacto, pero después de unos segundos, consiguió reaccionar y hacer bajar a esa niña mimada de escenario.
—¡Te vas a enterar! ¡Se lo diré a mi papá! —gritó ella, mientras salía del lugar, muy cabreada.
Smith suspiró, agotado.
—¿Es tanto pedir una persona que actúe medianamente bien?
—¡Aléjate! ¡No te aguanto!—gritó Blossom.
Se había encontrado por casualidad con Brick cuando había ido a la biblioteca a por unos libros para la clase de Lengua. El chico se encontraba sentado en un rincón, intentando escapar de las aburridas lecciones de Literatura aunque fuera por una hora. La biblioteca solía estar vacía a la hora de clases, pero, para su sorpresa, ese día entró alguien en la sala: su peor enemiga. Sonrió al verla entrar, pues estaba mortalmente aburrido, y, después de darle un buen susto, empezó a hacerla rabiar.
—Tranquila, nena. La única razón por la que me gustaría estar cerca de ti otra vez sería para hacerte otra bonita marca como la que tienes en el cuello —dijo él, con la voz llena de desprecio y maldad.
Blossom se llevó la mano a la herida por inercia. Incluso el más suave tacto le dolía.
—Lo mismo digo. Es una lástima que no te desfigurara la otra mitad de la cara.
—Lo que es una lástima es que yo no tocara la tuya —dijo, agarrándola con una mano por la barbilla.
Ella movió la cara, rápidamente. No quería que le pusiera una mano encima.
—Deberías agradecerme ese arañazo. Al menos así te pareces un poco menos a un monstruo.
Fue la gota que colmó el vaso. Brick agarró el largo y cuidado pelo de Blossom, tirando de él hacia arriba para obligar a la chica a ponerse de puntillas, cosa que hizo sin pensárselo dos veces. Él se acercó peligrosamente a su cara y susurró en su oído:
—No. Vuelvas. A. Llamarme. Monstruo.
Blossom se agarró a su camiseta para no caerse y aprovechó para clavar sus uñas en ella, intentando que soltara su agarre.
—Sólo te he llamado por tu nombre. Aunque a veces la verdad duela.
—Mi nombre es Brick —siseó el chico en voz baja y amenazante —. Acuérdate de ese nombre, porque es el nombre de la persona que va a acabar con tu vida, Powerpuff girl.
Tiró más de su pelo anaranjado para acentuar su advertencia.
—No si yo acabo antes contigo, Rowdyruff boy.
Plaf Plaf Plaf Plaf
Ambos se quedaron desconcertados al oír el sonido del aplauso. Giraron los dos a la vez la cabeza hacia la puerta. En ella, el profesor de música los miraba con una gran sonrisa a pesar de que cualquier otro profesor se hubiera puesto furioso si los hubiera visto en esa situación. Rápidamente, se separaron.
—¡Magnífico! ¡Maravilloso! ¡Espectacular! ¡No tengo palabras!
—¿Cómo? —preguntó Brick, sin entender nada.
—¡Cuando creía que no encontraría a nadie adecuado para los papeles de la obra, aparecéis vosotros!
—¿Disculpe? —insistió Blossom, aunque ella ya tenía una idea de lo que ese señor estaba hablando, y esa idea no le hacía ni pizca de gracia.
—¡Hay una pasión en vosotros...un odio tan grande que se llega a mezclar con la pasión! ¡Vosotros, mis queridos muchachos, vosotros vais a interpretar a Penélope y a Kyle en la obra del día del centro!
—¡¿Qué?! —gritaron los dos al unísono.
Lo sé. Muy cortito. Pero es que estoy bastante ocupada con los estudios. Aun así, he podido subir el capítulo rápido. Aunque sea poco contenido. Intentaré actualizar lo antes posible. Espero que os guste!
