Advertencia: El siguiente Fan fic a lo largo de su contenido tendrá alta dosis de relaciones homosexuales, así como violencia sexual, lenguaje ofensivo (obsceno) y pornografía. Si no es de su agrado por favor, absténganse de leerlo y evítense malos instantes.

Agradezco su cooperación. ~.o

Yukino.

La Alternativa del Escorpión.

Fanfic Yaoi Por Yukino

Basado en el anime de Yu Gi -Oh!

Seto Kaiba –Joey Wheeler

Capítulo 2.

Corazones Corrompidos.

-" El pasado domingo tomó por sorpresa al mundo de las finanzas y del entretenimiento la noticia del matrimonio del joven magnate y presidente de la Corporación Kaiba; pero no es eso lo que tiene al público sorprendido y con la pregunta en la boca, es el hecho que el empresario va a contraer nupcias con el también empresario Joseph Wheeler, dueño de la flotilla de aviones de carga KNT*. Hasta el momento llevaron su relación en absoluta discreción, para hacerla saber al mundo el día en que se comprometieron oficialmente. Se dice entre sus allegados y conocidos, que su noviazgo tiene varios años de existencia y que hasta el momento no han sufrido altibajo alguno por eso han decidido unir sus vidas para siempre. Con esto el señor Kaiba ha acallado los rumores sobre su inclinación sexual y nos ha hecho saber que no sólo está orgulloso de gustar de los hombres sino que se ha enamorado de uno y lo hará su pareja. Los prósperos y futuros esposos esperan realizar su unión en Estados Unidos y hacerla legal en la ciudad de Tokio. Esperamos con ansias ese momento y de antemano les deseamos los mejores éxitos en su vida juntos. Informó para ustedes..."

Las luces de las cámaras fotográficas y de televisión, enfocaba la imagen algo soñolienta de Joey quien ocultaba sus ojos tras unos lentes color púrpura, acentuando así el color de su cabello. Sonreía por lo bajo, cosas como salir por televisión o hablar en público ahora lo apenaban muchísimo y prefería alejarse de todo eso.

–Demonios... –Refunfuñaba Joey en su automóvil viendo la noticia en un pequeño televisor portátil -No sé por que le hago caso a Kaiba, odio salir en televisión –levantó su muñeca y vio su reloj –y para colmo llegaré tarde, hoy no será definitivamente mi día.

Iba muy retrasado para una cita importante en el futuro de su empresa. Había ganado una licitación y ahora se convertiría en el principal transportista de una compañía muy grande. Por alguna razón que desconocía hasta ese momento, el presidente y dueño de la compañía a la que había licitado, se había mostrado reacio a darle una entrevista personal y afinar a su parecer unas estipulaciones del contrato. Por fin entonces ese día tendría la cita con él y no podía desperdiciar la oportunidad no sólo de conocerlo sino de librarse de hablar con su molesto representante legal.

Subió volando por el edificio ante la demora del ascensor, y llegó frente a la secretaria de presidencia agotada jadeante y un tanto sudorosa.

–¡Señor Wheeler ha corrido usted un maratón! –dijo la amable joven riendo un poco.

–Santo Dios por poco y no llego. Espero que el señor Kanou aún desee verme

–Ah, cuanto lo siento señor Wheeler...

–¡No me diga! –Interrumpió Joey a la mujer –se ha ido otra vez.

–No señor, iba a decir que siento las ocasiones en las que el señor Kanou no ha podido atenderle pero creo se justificará al conocerlo, ahora por supuesto que le espera, puede usted seguir sin problema.

Joey hizo un ademán hacia la secretaria y entró al recinto del señor Kanou. Escuchaba a lo lejos que éste parecía mantener una conversación telefónica, y dio pasos cortos pues no deseaba interrumpirlo. La oficina iniciaba con una pequeña sala de juntas donde al final se apreciaba el cuarto de presidencia. A lo lejos el joven Wheeler vio que el señor Kanou en efecto hablaba por teléfono pero le daba totalmente la espalda con su dominante sillón. Entró por fin entonces el rubio al lugar sin hacer mucho ruido para no molestar. Colgó entonces el señor Kanou pero un inquieto bolígrafo cayó al piso y se dispuso a recogerlo.

–Por favor señor Wheeler tome asiento mientras yo busco mi bolígrafo. –Joey obedeció y se sentó con una sonrisa en su rostro.

–Señor Kanou no sabe cuanto me alegra... –y se quedó sin habla, en el instante mismo en el que el hombre del sillón dio la vuelta y le vio a la cara. Joey no podía ni pestañear y lo peor de todo era que no parecía sentirse apenado por la forma en que lo veía. Y no era para menos, cualquiera en su sitio se hubiese sorprendido de esa manera al ver el rostro de un hombre cuya mayor parte del lado izquierdo de su cara estaba cubierta por una máscara de fino y brillante metal. Joey abría cada vez más los ojos hasta que por fin pareció reaccionar cuando el hombre viró su rostro.

–¿Le molesta señor Wheeler?, ahora entiende usted por que me veo tan reacio a recibir visitas, debe pensar que soy un excéntrico...

–Para nada señor Kanou, Se ve absolutamente atrayente y no se imagina cuanto. –Joey no parecía medir sus palabras que sorprendieron mucho al otro hombre. Pero no era para menos, jamás en su vida Joseph Wheeler había visto la belleza masculina como en ese sujeto. La máscara antes que quitarle atractivo le daba un toque de misterio absoluto que casi lo excitaba. El señor Kanou no parecía tener más de veintiocho años, su cabello era castaño cenizo que caía alborotado sobre su rostro acentuando más su belleza. La máscara cubría la mitad de su frente desde la raíz del cabello hasta el inicio del tabique, de ahí bajaba haciendo una curva por debajo de su ojo cubriendo la mitad del pómulo y se precipitaba hasta la mandíbula cubriendo toda la zona izquierda hasta su oreja. La parte del ojo estaba cubierta por un cristal de color azul y su ojo descubierto de color zafiro era sesgado y provocador.

–¿Lo cree usted señor Wheeler? –interrumpió la larga meditación que Joey pareció tener en su rostro, con una sonrisa.

–Eh... este... perdóneme señor Kanou no sé que estaba pensando para decirle eso! Por favor espero que no se sienta ofendido con lo que dije... –le extendió la mano para saludarlo –buenos días señor, no sabe lo... lo... feliz que me encuentro con que me haya recibido –El rubio se sonrojó a más no poder, pareció entonces que volvió a ser el de siempre y quería que el piso se abriera y se lo tragara por lo que dijo cuando vio al otro sujeto por primera vez.

–Es un placer también para mi señor Wheeler. Sé que ha tenido altercados con mi representante legal por algunos porcentajes en los que no esta de acuerdo.

–¿Eh? OH si eso! –La verdad Joey estaba demasiado distraído viendo al sujeto como para coordinar una cosa con otra. Seguramente esperaba que el presidente de las industrias Kanou, fuera un hombre viejo y muy molesto, nada lo tenía preparado para lo que vio –verá señor Kanou su representante no quiere ceder al aumento del 10 % en los fletes. Los puntos de la licitación eran muy claros y usted ofrecía ese porcentaje, no entiendo por que negarse ahora.

–Lo lamento señor Wheeler, pero me molesta discutir esos asuntos en un lugar como este –Joey hizo un gesto de no entender sus palabras –quizás yo pueda ceder un poco más e incluso usted en esas rígida cifras, en medio de una cena. Lo invito esta noche a cenar señor Wheeler, si no le molesta por supuesto.

–¿Molestarme?, ¡no! para nada, será un gusto cenar y charlar con usted un poco... –el señor Kanou se paró de su sillón y se dirigió a la ventana para correr la persiana, ahí pudo apreciar mucho más Joseph, al esbelto hombre que caminaba entre un pantalón de lino negro que acentuaba su trasero, además de su casi metro ochenta y cinco de estatura.

–¿Le parece bien a las ocho?, le diré a mi secretaria que le dé la dirección.–Joey pareció meditar un instante a lo que el señor Kanou agregó –si tiene algún inconveniente, puede llevar también a su prometido no me molesta para nada. –Joey levantó el rostro e hizo una pequeña mueca que el señor Kanou no pudo ver pero que significaba lo fastidioso que era el que todo el mundo supiese que se iba a casar con Kaiba.

–No señor Kanou, con gusto iré, me presentaré solo, es mi negocio... no de él. –El hombre sonrió y llamó a su secretaria para que a la salida le diera al joven de cabellos de sol el lugar del restaurante donde se verían esa noche. Se despidió no sin antes echar un último vistazo a ese rostro enigmático que le cautivaba.

Todo el día, lo único que Joey hizo fue rogar por que las horas pasaran deprisa para poder ir a verse con el señor Kanou. Sabía muy internamente que lo que deseaba era sentirlo cerca y a pesar de todo no se sentía mal él mismo. Algo había en ese sujeto que lo atrapó en el instante mismo en que lo vio. Pensó entonces que su excentricidad era lo que había llamado su atención, y necesitaba comprobarlo esa misma noche. Se excusó con su prometido al no acompañarlo a cenar, pero le dijo que necesitaba cerrar ese negocio.

–¿Y dime Joey es el anciano que te imaginabas? –preguntó Kaiba al otro lado del teléfono.

–Pues algo así. Sus cabellos son cenizos. Lamento no acompañarte esta noche pero te prometo que mañana saldremos ¿De acuerdo?

–Si no hay más remedio... llámame cuando regreses.

Entonces el lugar y la hora llegaron por fin. Desde hacía años Joey no se sentía tan nervioso y feliz por algo que no sabía como terminaría. Su vida estuvo llena de altibajos que en verdad se le disolvieron en la mente sin poder ubicarlos con la precisión que deseaba. Desde hacía años, no sentía como dentro de él se despertaba esa especie de instinto que lo hacía sentirse libre y refrescante.

El sitio según sabía era muy lujoso así que procuró vestirse lo mejor posible, sin llegar a ser demasiado formal. Con una camisa de cuello alto color gris un pantalón negro y un prominente gabán del mismo color se dirigió rumbo a lo desconocido, rumbo a un éxtasis mental. Cuando llegó, se dio cuenta que el lugar estaba cerrado y pensó que había llegado demasiado temprano o que sencillamente lo habían timado. No sucedió nada de lo que creía pues un hombre lo saludó y lo dirigió dentro del restaurante que se encontraba por completo desocupado. En una mesa casi al fondo adornada por una vela, lo esperaba el señor Kanou quien no se había cambiado de ropa y se excusó de esto diciendo que no tuvo mayor tiempo.

–No se preocupe –respondió sonriendo el joven Joseph –pero me preguntaba por que el lugar está vacío.

–Señor Wheeler, sabrá usted que muy pero muy pocas personas me han visto en público y no deseaba que la atención estuviera en mi cara toda la noche. Por eso reservé todo el lugar para estar solo con usted.

–Vaya creo que tiene usted razón.

Hablaron en un inicio trivialidades. Cosas de negocios que a ninguno importaban, mientras tomaban el aperitivo y mientras cenaban. A Joey se le olvidó por completo que estaba en ese lugar para concluir los términos de un contrato y nada más. Pero no se podía concentrar en otra cosa que no fuera el magnetismo salvaje de ese hombre que le miraba con su ojo descubierto con cierta intriga que lo mataba y que estaba por volverlo loco. Supo entonces, que su interior, el que creyó marchito, renacía con el vaivén de los labios de ese hombre.

–Y dígame señor Wheeler, hace cuanto es usted pareja del señor Kaiba.–Estaba entonces la obligada pregunta para poder clarificar el terreno. Joey se mostró distante al responder que varios años. Seco y sin mayores aclaraciones siguió comiendo, entonces Kanou entendió que responder no era para su acompañante algo agradable. Se dirigió entonces a los vagos recuerdos del duelo de monstruos y le preguntó si lo había jugado.

–Por supuesto! Aunque usted no lo crea en mi adolescencia fui uno de los mejores duelistas del mundo!

–¿En serio? la verdad sé muy poco acerca del juego, pero creo que puedo defenderme. –Kanou viró a ver a Joey con ojos provocadores –¿Le gustaría tener un duelo conmigo señor Wheeler? –La pregunta sacó de su lugar a Joey quien sonrió complacido, hacía años que no tenía un duelo desde que estos fueron censurados. A pesar de todo en su bolsillo al igual que como cuando era un jovencito aventurero y feliz iba su indomable baraja, la que lo ayudó un día a llegar muy lejos. Aceptó por supuesto, y con los menús hicieron el campo de duelos.

–Bien, le advierto señor Kanou que soy muy bueno.

–Lo recordaré señor Wheeler. Pero hagamos esto más interesante. Apostemos algo. Si usted gana haré lo que usted me pida y si yo ganó hará lo que yo desee. Por supuesto que esto incluye nuestro contrato.

Joey entonces arqueó una ceja y sonrió. Sabía que tenía muchas posibilidades de ganar así que lo que pediría sería no remover ese 10% por el que estaba peleando. Supuso que si él ganaba pediría lo mismo a su favor, así que pensando en el futuro de su empresa se dispuso a luchar. Sólo ocasionalmente había practicado con Kaiba y exclusivamente por que se lo rogaba. Pero su mente quiso pensar distinto. Si ganaba hipotéticamente le pediría al señor Kanou que se quitara la ropa y que se acostara en la mesa totalmente desnudo, que abriera las piernas hasta que ya no pudiera más y que arqueara su espalda para que fingiera que lo disfrutaba. Ver como cada músculo de su cuerpo le suplicaba por que lo tomara y por último torturarlo con esporádicas caricias. Ya al final cuando estuviera por reventar mamar su pene hasta que este se inflamara de manera absurda y grotesca, y que todo el esperma que Kanou tuviera en sus genitales chuparlo hasta dejarlo seco, atragantándose en cada bebida de su trago de éxtasis. Luego tomar algo de su propio semen y ver como se deslizaba este por la fría máscara de metal y luego lamerla como un perro dejando su saliva en cada milímetro. Joey pensaba así y sólo hasta que sintió que venía una erección y que el señor Kanou ya había hecho una jugada que le rebajaba varios puntos de vida pudo reaccionar.

–Bueno señor Wheeler, aprovechando su descuido voy a la delantera. ¿Qué lo tiene tan distraído?

–El hecho de enfrentarme a usted. –sonrió y lo miró desafiante, con los años los ojos de Joey también se sesgaron incitantes –pero usted trajo al campo al "señor de los dragones" eso quiere decir que puedo activar dragones de mi lado, por eso ahora pongo en el juego al dragón negro de ojos rojos y a mi dragón blanco de ojos azules.

–Buena jugada señor, lo hice para también traer al campo –Kanou se rió un poco al ver la ingeniosa arena de duelos –a mi Dragón blanco de ojos azules junto a mi dragón de otra...

–¡ ¿CÓMO? –preguntó Joey muy alterado –¿Tienes usted un Dragón Blanco? ¿Como lo consiguió?

–Bueno señor de la misma manera en la que creo usted lo obtuvo, comprándolo. Tuve que pagar vario miles al señor Pegasus para que me hiciera uno, pero valió la pena. Ahora si me lo permite hasta donde recuerdo mi señor de los Dragones aumenta la fuerza de mis bestias en el campo, así que no creo que pueda ganarme.

–Lo lamento señor Kanou pero activo mi dado Calavera. –Sacó de su bolsillo un dado real y agregó –dependiendo del número se reduce el número de puntos de su monstruo. –Lo lanzó y salió un dos –se reduce a la mitad, lo lamento mucho...

–Bueno, no tengo más que activar mi trampa "disminución de estrellas", lo cual reduce el ataque de sus dragones en el mismo número de puntos que los de su dado. Lo lamento pero mi dragón de otra dimensión y mi dragón blanco son más fuertes. Si hacemos cuentas creo señor Wheeler que he ganado.

Ese había sido el duelo en el que más rápido había perdido. La verdad, no estaba concentrado en otra cosa que no fuera el señor Kanou y por eso perdió, ahora ya no tendría ese 10% de más en los fletes y tendría que resignarse a eso. Suspiró con una sonrisa entristecida y de igual manera miró a su contrincante. Kanou recogía con paciencia las cartas de la mesa y miró a Joey con una sonrisa un tanto perversa.

–Bueno señor Kanou, usted ha ganado y por supuesto que ya no pelearé por mi porcentaje. Ahora firmaré la última de las estipulaciones...

–Espere un segundo señor Wheeler, yo no deseo cosas acerca del contrato –Joey lo vio intrigado –yo deseo que usted se quite la ropa por completo.

Joseph enmudeció y solo veía la sonrisa impura de Kanou que esperaba verlo en desnudez. Parecía que su sueño sucio se lo había transmitido a Kanou y estaba por cumplirse. Le vio unos segundos y despertó su instinto dormido cuando se inclinó lo suficiente sobre el cómodo sillón y empezó a desabrochar su cinturón y se sintió excitado al ver como el otro dirigía su vista a ese lugar. Joey comenzaba a transpirar y tuvo la necesidad de quitarse su camisa y dejar su pecho descubierto que ahora estaba perfectamente demarcado y cuidado con el constante ejercicio. Pero sabía que su anfitrión no estaría contento con eso.

Jugaba entonces Joey, cuando llevó una de sus manos a su sexo cubierto y lo masajeó haciendo que Kanou sonriera mucho más pero no se acercó un milímetro. Por fin y en medio de pequeños jadeos Joey quedó desnudo y con una muy clara erección.

–Por favor señor Wheeler ahora quiero que se acueste en la mesa –El rubio hizo ojos sorprendidos, definitivamente Kanou leía la mente. Se acostó en la mesa y sólo hasta ese momento el otro hombre se puso en pie y fue hasta donde el tenía la cabeza se inclinó un poco y con su nariz empezó a acariciar la oreja de Joey –señor Wheeler por que está usted tan excitado si aún no hace nada...

–Por que usted me excita señor Kanou –respondió agitado y en un susurro.

–¿Cuántos amantes ha tenido usted?

–Uno –respondió con los ojos cerrados el rubio.

–¿y que hacía usted con él?

–Porquerías. –respondió apenas respirando

–Es usted muy honesto señor Wheeler y eso me gusta. –Kanou tomó por ambas manos a Joey y pegó su frente con la de él –¿Aún puede sentir su piel sobre la suya señor Wheeler?, dígame, aun siente como cada poro del cuerpo de ese hombre llora hasta brotar leche de ellos... ¿lo siente señor Wheeler? ... –Joey apenas si respiraba –siente como su saliva lo quema en cada centímetro de su piel hasta que usted suplica por más, por que le abra orificios de dolor y placer cada vez que lo lame como si probara un exquisito pedazo de cielo... lo siente señor Wheeler... siente como sus manos atrapan su cabello hasta casi arrancárselos para rogarle que se lo trague entero... mírese señor Wheeler, vea como vuela su mente con ese otro hombre –Levantó un tanto a Joey recostándolo en su pecho para que viera como crecía su pene al ritmo de sus palabras –su miembro es hermoso, y se empieza a humedecer, como si fuera la saliva de su amante...

–Por favor no me torture más y cójame ¡POR FAVOR!

–No voy a hacer eso, este es su momento no el mío señor... –Joey vio hacia abajo y se soltó de una de las manos de Kanou para dirigir la suya a su pene y masturbarse pero sus intenciones fueron canceladas – NO! No haga eso señor Wheeler –dijo mientras lo tomaba más fuerte de las manos –usted no arranca una flor cuando ve que se pone más hermosa, mírese solamente señor vea cuanta lujuria hay en esa parte de su cuerpo...

–MÁS POR FAVOR, MÁS! –entonces Joey empezó a mover sus caderas en instintivo movimiento mientras echaba su cabeza hacia atrás, recibido en el hombro de Kanou quien también gemía solo para incitar más a Joey –agite sus caderas más señor Joey... imagine que es su amante cabalgando encima de usted, sangrando por su ano en cada embestida...

–ES USTED KANOU ES USTED! AH! ES USTED A QUIEN QUIERO ENCIMA DE MI! AH! MÁS, MÁS RÁPIDO KANOU! POR FAVOR AH! –Gritaba Joey a todo pulmón moviéndose de tal manera que apenas si el otro hombre podía sostenerlo.

–Deme más señor Wheeler, DEME MÁS DURO ENTONCES! –gritó Kanou en el oído de Joey, quien en un último y desgarrador grito se vino sobre su propio vientre. El hombre de la máscara acostó de nuevo a Joey en la mesa para que se recuperara de su orgasmo. Joey agitado puso su antebrazo en sus ojos pero nada lo preparó para lo que iba a sentir. Kanou, empezó a lamer su abdomen, llevándose en su lengua su semen y tragándolo con placer. Joey apenas si podía verlo, pero su fantasía de ver la máscara fría untada de su esperma se hizo realidad. Lamió entonces Kanou hasta que no quedó nada por ninguna parte.

Poco a poco Joey se recuperó. El otro se sentó a ver como el rubio se tranquilizaba, y como al inicio, no se acercó un centímetro mientras se ponía la ropa. Joey no dejaba de verlo ni un instante sonriendo, suplicándole con los ojos que lo cogiera esta vez de verdad. Cuando estuvo ya a medio vestir Joey se acercó a él lo suficiente y sus intenciones quedaron claras: deseaba besarlo. Lo tomó por el rostro y sintió por fin en una de sus manos el frío metal de su máscara pero cuando estaba tan cerca como para poder sentir su aliento sobre su boca, fue detenido.

–Será mejor que no lo haga señor Wheeler, si me besa quedará corroído por mi veneno y será mío para siempre...

Joey se separó un tanto de Kanou y le vio a su ojo descubierto, sólo hasta ese momento, Kaiba vino a su mente. Ese era el hombre al que iba a estar unido y al que le iba a jurar fidelidad y respeto. Pero lamentablemente para Joey y lo más probable, para Kaiba también, el veneno de Kanou se esparció por el aire y ya lo había atrapado. Kanou se alejó de Joey y se dispuso a irse no sin antes firmar los papeles, donde ya todo quedaba resuelto y beneficiaba a Joey.

–¿Para siempre señor Kanou? –preguntó Joey deteniendo el paso del otro hombre

–Sólo sería libre hasta que yo muriera señor Wheeler.

Y dejó que se fuera el hombre enigmático que le dio uno de sus mejores orgasmos sin casi tocarle. Para siempre era mucho tiempo y él ya estaba atado a Kaiba. Se terminó de vestir y salió de allí, confundido y algo triste.

En su auto no podía apartar ni un segundo de su cabeza la imagen de Kanou, y casi por impulso tomó su celular y marcó a la empresa del hombre.

–¿Hola?, me preguntaba si usted podría darme el número de teléfono de la casa del señor Kanou, verá hoy tuve una cena con él y debo decirle algo urgente... ¿yo? oh claro soy Joseph Wheeler, presidente de KNT... que dice que no lo sabe... oh entiendo... ¿El de su secretaria? , oh claro que me serviría muchas gracias... –Joey empezaba a ponerse frenético. Corría en su auto a más de 100 Km. por hora aprovechando la soledad de las calles. Marcó entonces a la casa de la secretaria de presidencia a preguntar por el señor Kanou, tenía que verlo una vez más y saber que era lo que en verdad deseaba...–¿Hola? señorita, como está soy Joseph Wheeler y me preguntaba si usted me podía dar el número del señor Kanou... ¿No lo tiene?... ¿El de su asesor? si me serviría...

Y así entonces Joseph pasó por más de ocho llamadas para poder ubicar a Kanou, y ninguna de ellas dio resultado. Sabía que lo más probable es que no le volviera a ver por lo menos no tan pronto y eso lo estaba mortificando. Llegó a su casa casi a las 3 de la mañana, meditabundo y excitado. Deseaba al señor Kanou, quería estar con él... ¿Pero y Kaiba? ¿Dónde lo iba a dejar? Estaba confundido. Se quitó la camisa y se sirvió un trago para intentar pensar. Debía tener la cabeza muy fría para saber en que se estaba metiendo. Sólo lo había conocido unas horas y ya sentía que no podía vivir sin Kanou... y no sabía si podía vivir sin Kaiba. Suspiró mucho tiempo y vio la firma del señor Kanou... curioso pero la verdad no sabía como era su nombre pues todos los papeles estaban a nombre de su representante legal. Vio el reloj y eran ya casi las 4:30 de la madrugada, muy pronto llegaría su servidumbre para arreglar la casa y hacerle el desayuno. Escuchó como timbraron, luego un largo silencio. Seguramente su mayordomo había abierto. Escuchó entonces que golpearon al estudio donde se encontraba.

–Puedes pasar, ya mismo te indicaré que hacer el día de... –y se quedó con ojos y boca muy abierto al ver entrar a su señor Kanou con la misma ropa con la que le había visto todo ese día.

–señor Wheeler, me han informado que usted me busca con mucha urgencia ¿sucede algo malo? –Pero Joey no podía responder, estaba privado en su asiento creyendo imposible que el estuviera ahí. Por fin después de segundos de observación y excitación se puso en pie y se acercó hasta él.

–Quiero que me bese señor Kanou, quiero que su veneno me invada por completo y ser suyo siempre...

–¿Está seguro?... Será mío única y exclusivamente señor Wheeler...

–No me importa... si lo que quiere es llevarme al infierno entonces le seguiré –y hasta ahí entonces llegó su pensamiento por su prometido, por su vida feliz y por la sensatez. Pero Joseph Wheeler era ya un hombre de 26 años que sabía perfectamente lo que estaba haciendo y en qué se estaba metiendo, ya tenía la suficiente edad para saber lo que estaba mal y lo que estaba bien, ya no podía pensar como el joven aventurero que fue alguna vez y que casi no recordaba.

Pero fue inútil, por que cuando Kanou le tomó por la cabeza y la cintura, se perdió aún mas en el brillo de esa máscara, y por fin todo concluyó cuando las bocas hambrientas se juntaron y enloquecieron en gemidos y saliva, Joey jamás había sentido un beso tan profundo una lengua tan obscena cuando las manos del hombre de la máscara lo aprisionaron de tal manera que casi lo ahogaba, cuando lo arrinconó a una pared y friccionó su sexo contra el propio, cuando pudo saborear su propio semen en esa boca.

Kanou se separó un poco de él y lo viró de manera violenta, tomándolo por el cabello y pegando su frente a la pared.

–Serás mío para siempre Joseph. Ya parte de mi corre por tu cuerpo. Te veré más tarde... –y lo soltó dirigiéndose hacia la puerta.

–¿Cuál es tu nombre? –preguntó Joey sabiendo que ya lo podía tratar de Tu.

–Soy Seita, Seita Kanou.

Fin cap. 2

KNT*: iniciales de "Kaze no Tabibito" (viajeros del viento). Originalmente es una canción que hace parte del sound track de "Soul Hunter". ^&^.