Diario de Bill:

02 octubre

"Ni en mis peores pesadillas pensé que mi vida, y la de Tom, se podrían transformar literalmente en un infierno. Cada día las cosas están peor, el escándalo ya se ha expandido por todo el mundo, no hay ningún país donde no se hable por lo menos una vez a la semana sobre "la enfermiza relación oculta que mantenían los hermanos- lideres de Tokio Hotel" Otra cosa que me duele de sobremanera es que nuestro querido grupo ha terminado, al igual que nuestras carreras y nuestra vida social en general. En el instante en que esas infames fotografía que fueron tomadas por un monstro, porque no hay otro adjetivo con que clasificar al paparazi que vendió la primicia, salieron a la luz públicas, y en la prensa sensacionalista, cancelaron todos los conciertos y una lluvia de reclamos, acusaciones e insultos cayó sobre nosotros por parte los padres de nuestras fans, se podría decir que las únicas que nos seguían queriendo eran ellas que, incondicionalmente, nos mandaban cartas diciendo que nos enviaban todo su apoyo a la distancia e incluso algunas nos hacían saber que siempre sospecharon de nuestra relación y que estaban felices de que fuera así… pero estas cartas eran una en mil que nos llegaban amenazándonos.

¿Cuánto más podríamos aguantar así? No lo sé ¿Qué haremos para volver a retomar nuestra vida como personas normales? No quiero darle más vueltas a esta pregunta porque todos mis pensamientos me llevan a una respuesta… nunca, nunca volveremos a tener una vida normal, siempre estigmatizaran nuestro nombre y nuestro apellido, quizás hasta la próxima generación sepa de esto y nos vayan a escupir a nuestras tumbas por enfermos… ¡oh muerte! que temeroso me mostraba frente a ti cuando lo tenía todo y ahora que solo tengo a mi hermano no sabes cuánto te anhelo. Pero ¡no! No debo dejarme vencer por estos comentarios, soy Bill Kaulitz y siempre supe salir a delante y burlar al destino y esta no será la vez que me gane… ¿o si lo hará?"

-Tom por dios baja la música- gritó Bill desde el umbral de la pieza de su hermano

-…-por su constante movimiento de cabeza y como sus labios intentaban pronunciar una sarta maldiciones en un tiempo record pareciera que no lo escuchaba

-¡aaargg!- optó por lo rápido, desenchufar el estéreo

-¿perdón? ¿Se puede saber porque entras en MI habitación sin permiso y apagas MI música?- hacer lo que Bill había hecho era un pecado que se pagaba con la muerte en la lista de Tom

-estaba tratando de hablarte pero la basuras que oyes no me dejaba- contestó el menor desafiante

-¿sabes Bill? Hoy no tengo ganas de discutir así que te doy 5 segundos para que muevas tu cuerpecito a TU habitación y a mí me dejes en paz- diciendo esto se tiró de espalda en la cama colocándose los audífonos de su celular para seguir oyendo su amado hip hop. Aunque hacía como que no miraba a Bill, lo estaba observando por el rabillo de su ojo, pudo observar todo; como su hermano se iba a tirar en pos de él para comenzar una pelea que no terminaría nada bien, como lo detenía un llamado a su celular, como contestaba listo para insultar a quien se hubiera conseguido su nuevo número, como relajó sus facciones al escuchar una voz familiar y como se llevo una mano a la boca y su cara se contrajo en una mescla de horror y culpabilidad.

-¿Qué ocurre Bill?- pregunto sacándose rápidamente los cascos y sentándose en la cama

-¡dios no puedo creerlo!- estaba aun hablando por celular- ¿pero cómo está?... okey cualquier novedad nos avisas- y colgó pálido como el papel.

-¿Qué ocurrió?- preguntó Tom asustado sujetando a su hermano en el momento indicado antes de que se estrellara contra el suelo en una especia de desvanecimiento- ¡BILL! ¡Dime que ha ocurrido!- sentó a su gemelo y se hincó frente a él

-es Gustav… lo golpearon en la cabeza y está herido- dijo el menor arrastrando las palabras aun afectado por la noticia- fueron un grupo de ultranacionalistas- su mirada ausente asustaba a Tom

- pero Bill no fue culpa tuya, tu no estabas allí como para detenerlos…

-¡claro que fue culpa nuestra!

-¿Qué quieres decir Bill?

- ¡a Gustav lo golpearon por ser nuestro amigo!

He aquí, el mundo perfecto de los gemelos hecho pedazos, aun más de lo que ya estaba. Definitivamente esto iba cada día peor.

Diario de Bill:

31 octubre

"Hoy es Halloween. Por fuera de nuestra casa pasan cientos de niños disfrazados de monstruos, hadas, fantasmas, piratas, duendes, brujas, etc. pero ninguno de ellos se detiene frente a nuestra puerta. Es como si viviera en una casa maldita, desde la sala se puede escuchar como un padre le dice a su hijo que no se acerque a aquí porque viven los Kaulitz; unos depravados que pueden hacerle daño, el niño asustado por la advertencia avanza rápidamente a la casa de nuestra vecina quien amablemente les da varios dulces y les acaricia el cabello ¡ojalá a nosotros nos tratara con esa misma dulzura! Cada vez que pasa por enfrente de nuestra casa mira con desprecio y casi repugnancia. ¿Quién dijo que solo en Halloween salen los monstros? Hay monstros en cada esquina y son ellos los que andan disfrazados por la vida de elegantes y cálidas personas pero apenas alguien comete un error o algo fuera de lo "normal" los despedazan y se los comen vivos como las verdaderas bestias que son ¡Jajaja! me río de lo falsa que es la gente, en esta fecha los niños se disfrazan, el resto del año son los adultos quienes lo hacen y se apegan tanto a su disfraz que luego es imposible quitárselos y deciden vivir así para siempre ¡ claro! como es tan fácil criticar a alguien y no darse el tiempo de entender sus razones. ¡Bah! Es mejor que lo deje, no vale la pena gastar mi tiempo en tratar de entender a estos monstros si ellos no fueron capaces de hacerlo en su momento.

Cambiando de tema Gustav ya está casi completamente curado de sus heridas pero las cicatrices, tanto físicas como emocionales aun no cierran. A sus agresores los encontraron al día siguiente y al preguntarles por que lo hicieron ¿sabes lo que respondieron querido diario? ¿No lo sabes? Pues yo te lo diré, lo hicieron porque nos odian. No pueden creer que unos alemanes hayan cometido tamaña atrocidad. Ellos, como eran ultranacionalistas, se vieron insultados y no encontraron nada mejor que emprender venganza contra cualquier familiar o amigo nuestro, siguieron a Gustav y a Georg por semanas hasta que hallaron la oportunidad propicia para asaltarlos y, cuando la encontraron, descargaron su ira contra ellos. No puedo creer que aun queden nazis como ellos, ellos son los que avergüenzan a Alemania no nosotros ¿cierto que si diario? No sé porque me empeño en preguntarte algo que nunca me responderás, quizás si hablaras y pudieras responderme me dirías que los apoyas así que prefiero que no hables. Cualquiera que leyera lo que escribo en estas páginas pensaría que me estoy volviendo loco, pero no es así es solo que el encierro que nos hemos auto infringido por nuestra seguridad me tiene mal.

Nadie sabe de qué manera envidio a estos niñitos que andan disfrazados y ocultan su identidad, como envidio a ese cadáver que acaba de pasar por fuera de mi hogar corriendo despreocupadamente, quizás yo también me disfrace un día de cadáver… pero para un Halloween eterno"

-¿estás seguro Tom?- preguntó el menor agarrándose del brazo de su hermano

- en realidad no pero si no lo hacemos ahora no lo haremos nunca- no estaba completamente seguro de lo que iban a hacer, pero estaban cansados de no poder salir de su casa ni siquiera para ir al supermercado. Tanto era el acoso al que estaban expuestos que hace ya tres meses no salían a algún lugar público, de vez en cuando salían a caminar pero solo de noche y bien cubiertos para no ser reconocidos y por supuesto con sus perros por si alguien decidía hacerles algo.

La navidad estaba próxima, así que luego de una semana de indecisión habían encontrado el valor necesario para cruzar el umbral de la puerta y reencontrarse con la realidad que hace tanto tiempo habían alejado de sus vidas. Pensaban que quizás el tema ya se hubiera olvidado y que el ambiente navideños compadecería los corazones de aquellos que aun les guardaban rencor, pero ¡que equivocados estaban!

-vamos Bill no pueden hacernos más daño del que ya nos han hecho- dijo con seguridad el mayor. En el momento en que abrió la puerta un aire helado entró. Todo estaba cubierto de nieve "¿en qué momento nevó tanto?" se preguntó Tom, luego recordó que el estar encerrado afectaba la noción del tiempo.

-¿sabes que Tom? Mejor encarguemosles los regalos de navidad a Georg y volvamos a dentro- escusas para ocultar el temor que tenía de salir

-escúchame- tomó el rostro del menor entre sus manos obligándolo a mirarlo a los ojos- no quiero vivir como un maldito vampiro, saliendo solo de noche y ocultándome de la gente. Quiero volver a recuperar mi vida, nuestra vida, ser lo que éramos antes, poder caminar por las calles con la cabeza en alto nuevamente y la única forma de lograrlo es afrontando a toda esta gente que nos estigmatiza- dicho esto tomo la mano de su hermano y emprendieron rumbo al su auto para ir al centro comercial

El viaje se hizo en silencio, cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos y casi no notaron como llegaron a su destino. Aparcaron un poco lejos de la entrada para evitar ser reconocidos, pero a medida que se acercaban a donde estaba un cumulo de gente los cuchicheos comenzaron; la gente se daba vuelta a mirarlos, los indicaban, se reían por lo bajo, esto iba peor de lo que esperaban. Cuando estaban a punto de llegar a la entrada del centro comercial, cuando al fin pensaban que lo peor había pasado un llamado los hizo detenerse

-¡Hey Kaulitz! – era un muchacho de más o menos su edad, más bajo que ellos, delgado, su cabellos era de un rubio resplandeciente y un mechón caía sobre su frente tapándole un ojo. Les bastaba una mirada rápida para saber que ese rubio era Andreas, mejor amigo de ambos en la infancia y uno más de los que le habían dado la espalda cuando se supo lo de ellos. Una luz de esperanza apareció, quizás se había arrepentido y venía pedir disculpas por no haberlos acompañado en este difícil periodo- ¿Qué hacen ustedes aquí? ¿No deberían estar en el siquiatra?- o quizás no venia precisamente a disculparse- no saben cómo me arrepiento de haber sido su amigo, serlo solo me ha traído problemas ahora también me incluyen a mí como enfermo, como un encubridor de su asquerosa relación. Nunca me lo imagine de ti Tom, siempre fuiste por la vida como un macho presumiendo de cuantas fans te tirabas pero resulta que el único a quien te tirabas era tu hermano- estás palabras dolían más que ninguno de los insultos que le habían dicho, la traición de un amigo de largos años no tenia comparación

-Andreas para por favor- sacó la voz Bill pero su mirada estaba pegada en el suelo

- no Bill, no lo haré. Escuchen todos- alzó la voz para llamar la atención de los que por ahí andaban- quiero que sepan que me cago en su amistad-Diciendo esto escupió al suelo, dio media vuelta y salió entre la multitud sin siquiera dirigirles una mirada más.

Esto era demasiado para los frágiles nervios de Bill. Se llevó una mano a la boca como queriendo callar los sollozos que salían de esta pero no daba resultado. Tom lo tomó del brazo y lo guió nuevamente hacia el Cadillac apretándolo del montón de gente que se había acumulado a su alrededor. Cuando ya nada podía ser peor una nota estaba en las plumillas del vidrio delantero. La tomó y la leyó rápidamente. Sus ojos se abrieron por la impresión como si hubieran clavado un puñal en su pecho, la rompió con furia en cientos de pedazos y la tiró al suelo. Cuando ya estaban a salvo en su auto con vidrios polarizados, Bill apoyó su cabeza en su hombro mientras este le acariciaba el cabello.

-estoy cansado de esto- sentencio el menor con los ojos cerrados

- yo también – dijo el de rastas con pesadez- ojala hubiera una forma de acabar con todo esto

-si la hay- esto lo dijo más para sí mismo. Hace días una idea rondaba en su cabeza y lo seducía con tal fuerza que no sabía si resistiría a sus encantos ¿Qué hacer cuando la muerte es tu única salida?

-¿dijiste algo cariño?- pregunto el mayor

-eh… nada- mintió, una mentira más no dañaba a nadie en un mundo plagado de ellas- ¿Qué decía la carta?

-nada… lo mismo de siempre- debía mentirle y no dejar que sufriera más. Él siempre había sido el fuerte y Bill el que lloraba siempre y el más sensible pero en estos momentos dudaba de su fortaleza. Las palabras de la carta resonaban aun en su cabeza amenazando con la locura…"si fuera su madre me arrepentiría de haber parido a dos asquerosos monstros como ustedes" monstros, así los habían llamado una y otra vez ¿Qué le hacían a los monstros? Matarlos… quizás la solución a su dolor se encontraba ahí… en el misterio de la muerte.