Disclaimer: nada de esto es mío.

Notas: Segunda viñeta; quedan veintiocho.


Tabla Momentos (30 vicios)

2. Riesgo

Es arriesgado, pero no todo en la vida, dice ella, es quedarse sentada esperando. Es arriesgado, pero merece la pena. Hay que luchar por lo que crees, por lo que quieres, y Lily Evans está dispuesta a hacerlo.

Empieza por prepararse mentalmente. Se coloca frente al espejo, ensaya muecas y sonrisas que no la convencen del todo, se imagina que es El Momento y que está frente a él, y que joder, es ahora o nunca. Y se tira de los pelos; no hay manera, se dice.

Luego se arregla. Vestido corto, como le dice una chica de sexto -aunque puede que se esté burlando de ella, nunca se sabe-, un poco de tacón, algo de maquillaje. Se pinta los labios y los ojos, y aprieta los puños, baja las escaleras.

James la espera abajo.

¿Nos vamos?, pregunta, y Lily casi se echa a llorar. No hay una mirada de más, no hay comentarios ni silbidos, ni siquiera un mísero piropo. Asiente con la cabeza. Vámonos, dice.

Sólo se lo pregunta después, cuando han bebido tres cervezas de mantequillas y James tiene más color en las mejillas que ella. Sólo entonces le dice ¿Ya no te gusto? Y James niega con la cabeza.

¿Por qué preguntas eso?

No me has dicho nada. ¿No te gusta como voy vestida?

Él traga saliva. Pensé que no querías que te dijera nada. Como siempre me gritabas y tal...

Imbécil, murmura ella, pero se le escapa una sonrisa. Cómo me va a importar.

Entonces, empieza James, al cabo de un instante, ¿puedo preguntarte otra cosa?

Supongo. No está segura de que esto le dé buena espina.

¿Te importa si te beso? Y no, a Lily no le importa, y es un beso precioso y tierno en la mejilla, y se siente tan tonta con su vestido corto, el pelo recogido y el maquillaje que casi se echa a reír, en voz alta y en mitad de todo. Le gusta cómo salen las cosas, esta tarde. Se alegra de haberse arriesgado, desde luego.


Danny