Los diez mandamientos.
Disclaimers: vida y obra de los personajes aquí mencionados son propiedad de la titiritera escritora JKR, lo demás es que es el tema y la situación es mio.
Summary: La educación viene desde casa y una madre es responsable del futuro de sus hijos… Mandamiento # 2.
Como mamá no educo ni machos ni sumisas.
N/A: he escuchado estos mandamientos un día que estaba haciendo zapping, y creo que son verdad. Así que los he plasmado en los personajes de Harry Potter, habrá bastante OOC, o puede que no…. Y bueno tal vez un poco de AU… o tal vez si haya magia… cada uno son viñetas independientes, no tiene continuidad. Espero y les gusten.
Mandamiento # 2.
Como mamá no educo ni machos ni sumisas.
Para la distinguida Narcissa Malfoy no había hora mas sagrada que la hora del Té en su hogar. Y es que era el único instante del dia en el que compartía un momento juntos en familia. Por eso no quería llegar tarde, así que caminaba ágilmente desde su invernadero con suaves y elegantes pasos hacia el jardín de la mansión, donde pasaba todos y cada uno de los momentos mas memorables de su amada familia. Al cruzar por la antesala que lleva al jardín escucho el llanto de su amada niña. Aquella que había sido el milagro que había rogado a Merlín por tanto tiempo. Hermione, quien era la alegría y luz de la mansión había nacido frágil. Por eso junto a su hermano mayor Draco eran cuidados con mucho amor y cuidado. Ambos niños era el orgullo del gran Lucíus Malfoy.
― ¡Tú tienes que hacerlo Mione! ― gritaba el pequeño rubio― ¡hazlo o te hechizare!. ― amenazo mientras agitaba frente a la pequeña niña una varita de juguete que le había obsequiado su padrino Snape.
Narcissa al escuchar la amenaza del pequeño Malfoy se detuvo en seco, quería escuchar por que le gritaba así a su pequeña Mione, como le llamaba él de cariño. Nunca les había escuchado pelear o gritarse. Su instinto de madre le decía que algo había pasado.
―No… no quero Dragón…― susurraba la chiquilla con voz ahogada, mientras con sus pequeñas manitas cubría su delicado rostro.
― ¡Tienes que hacerlo! ― reafirmo el rubio con varita en mano― ¡eres mujer y tienes que hacer lo que te diga!.
La pequeña niña con lágrimas en los ojos comenzó a levantar todos los juguetes que estaban regados por la sala mientras seguía sollozando. Narcissa al ver la escena entro a la habitación. La pequeña castaña al ver a su mamá entrar a la habitación dejo caer todos los juguetes que había levantado y corrió hacia ella. Al llegar se aferro fuertemente a las piernas de la rubia mientras sollozaba incontrolablemente. Narcissa la tomo entre sus brazos y alzo a la pequeña, con amor limpio sus lágrimas. Draco al ver que su hermana había corrido a los brazos de su madre, soltó un bufido de impaciencia.
―Madre …― hablo el pequeño con voz fuerte para llamar la atención de la bruja― deje a Hermione hacer lo que le ordene.
Narcissa le miro extrañada, nunca se había comportado así su pequeño niño.
― Y ¿Porqué he de hacerlo hijo? ― pregunto expectante ante la respuesta del pequeño rubio.
― Por que ella tiene que obedecerme― respondió el pequeño de los Malfoy como si fuera obvia tal respuesta.
Narcissa enarco perfectamente su ceja ante la solemnidad de la respuesta de su pequeño.
― Y se puede saber ¿Porqué ha de obedecerte?.
―Porque es mujer, madre. Y toda mujer debe de obedecer al hombre. ― respondió el pequeño Draco mientras se encogía de hombros.
― Entonces, nada mas por que es mujer tu hermana… debe de obedecerte.
―Si. ― respondió firmemente el niño.
―Entonces ¿yo también debo de obedecerte porque soy mujer? ― pregunto la rubia.
Al escuchar a su madre el pequeño niño comenzó a dudar sobre su respuesta.
― No madre, es diferente― se excuso el ojigris― ella es mi hermana y es su deber.
― ¿Quién lo dice?.
― El otro dia escuche a padre hablar por chimenea con el señor Parkinson, él decía que toda bruja debe obedecer a un mago. Que es su obligación.
Narcissa le observo detenidamente y supo que su pequeño niño decía la verdad. Aunque no paso por alto anotar mentalmente que tendría que hablar con su marido de ciertos conceptos. Mientras tanto el pequeño al ver el silencio que se formo, pensó lo peor. Tal vez le castigarían. Narcissa bajo con delicadeza a la castaña.
―Acércate― pidió con una suave seña a Draco, el niño se acercó a su madre cautelosamente.
― Lo que ha dicho tu padre, no es del todo correcto hijo ― hablo suavemente mientras acariciaba la mejilla del pequeño rubio― una mujer se trata con respeto… y mas si esta es tu hermana ― señalo a la castaña que estaba a su costado ― además yo estoy educando a un caballero, a todo un Malfoy… no a un macho cualquiera.
El niño solo asintió levemente como respuesta.
― Y tú, nena― dijo mientras alzaba de nuevo a la pequeña― eres una gran bruja y escúchame bien, sé que ahora eres muy pequeña para entender. Pero, tú eres una gran bruja. No dejes que nunca nadie te diga que hacer y mucho menos alguien que se crea superior a ti. Ni bruja y mucho menos algún mago puede decidir por ti… ¿ok nena?.
Hermione solo rio y se abrazó mas fuertemente a su madre, mientras Draco veía como su hermana y su madre reían… entonces haría lo que su madre dijo… si eso las hacia felices el seria un caballero para ellas.
Narcissa al notar que su pequeño se abrazaba a ella, bajo a la pequeña y los abrazo a ambos… la rubia sonrió, por fin tenía la señal de que todo su esfuerzo como madre valía la pena. Ella no seria como su madre, ella no educara a machos ni a sumisas...
