"El usar el gran Triskellion para cambiar el mundo fue algo excepcional, pero sé que aún hay mucho por descubrir para traer de vuelta la magia como era antes."

Desperté bastante más tarde de lo que esperaba esa mañana y me dolía la cabeza.

«¿Por qué tuve que hacerte caso Akko?», Pensaba mientras me quitaba las sabanas de encima, pero a pesar del dolor y el retraso no pude evitar sonreír, la de ayer fue una gran velada, hace mucho que no pasaba así la noche. Desde que ocurrió lo del gran Triskellion las 7 nos relacionamos algo mas, Akko, Lotte, Sucy, Amanda, Constanze, Jasminka y claro, Hannah, Barbara y yo; durante la noche jugamos, reímos, comimos e incluso escuché hablar a Constanze un par de veces, me quedé con una grata sensación con esta especie de "fiesta improvisada" y me parecía ya algo extraño pensar en la rivalidad que existía, pero entendí que lo que me molestaba era ver en ellas ese algo que yo no quería ver en mi, esa felicidad y esperanza ciega, eso parte de mi que yo había negado al perder a mis padres pero que en realidad estaba esperando por salir, Akko me había enseñado mucho más de lo que ella podría creer.

Eran las 10 de la mañana del sábado, y había acordado verme con la maestra Chariot –aún me parecía algo extraño llamarla así ya que hasta hace unas semanas la conocía como Úrsula- a las 11 para revisar unas cosas en los archivos de Luna Nova. Se realizo una ceremonia en la academia después de lo que fue la liberación del sello en Arcturus, se nos reconoció nuestro papel en todo lo sucedido –algo que no me parecía tan necesario, ya que es lo que debía de hacerse- y para sorpresa de las estudiantes se reveló la verdadera identidad de la maestra Úrsula como Chariot, si, la que conocieron el algún momento como Shiny Chariot, pero con una nueva imagen cambiada desde ese día, ya que con la aparición de Yggdrasil gracias a la energía espiritual que liberaban las personas al creer el mundo de la magia entendió de nuevo lo que esta significaba; el lema de Chariot no podría haber sido más acertado "creer en su corazón, esa es su magia" y ahora el mundo lo sabía. La maestra Croix también fue reconocida, las pocas personas que supieron de su participación en un plan oscuro pactaron no mencionarlo, después de todo no la veían como una culpable, sino como una gran bruja que ayudó a liberar aquello que desde hace tanto estaba oculto; después de eso la dinámica de la escuela siguió de forma "normal" aunque era claro que alumnas y maestras aun teníamos cosas por aprender.

Me di un baño y me vestí rápidamente, faltando 15 minutos para la hora acordada estaba lista para salir, tome un cuaderno y me dirigí a la salida. Al pasar por las camas de Hannah y Bárbara me día cuenta que ambas estaban dormidas en cama de Hannah, cada una con un libro de Cae la noche y una vela consumida en la mesa de noche.

«Parece que Bárbara finalmente convenció a Hannah de leerlo, era de esperarse», pensé sonriendo y seguí mi camino sin hacer mucho ruido.

―¿Maestra Chariot? ―llamé al tocar la puerta de su dormitorio.

―!Diana! pasa ―me dijo, con lo que abrí la puerta y entré―. ―Nos iremos en un momento ―dijo mientras acomodaba uno de sus libreros.

Estando solas decidí aprovechar el momento para hablar con ella sobre un tema que traía en mente desde hace tiempo.

―Maestra, antes de irnos hay un tema que quisiera que habláramos.

―Por supuesto Diana ―respondió, dejando el último libro y sentándose en su sofá―. ¿De qué quieres hablar?"

Me senté en el sofá de igual forma antes de responder.

―Te he hablado un poco de lo que Shiny Chariot fue para mí, lo que fuiste, pero nunca he tocado el tema por completo, quiero hacerlo.

―Oh, ya veo ―dijo Chariot desviando la mirada ligeramente hacia el piso.

―Maestra, como seguro sabes la familia Cavendish tiene un pasado entrelazado con la magia desde que fue instituida por la gran bruja Beatrix, como es natural el conocimiento y el gusto por la magia fueron algo con lo que estuve en contacto desde que tengo memoria, algo con lo que crecí, pero al ver la propaganda de tu show el interés fue diferente, al poder verlo en vivo, esa es una experiencia que jamás olvidare, ese espectáculo me hizo ver un lado de la magia divertido, hermoso, cautivador; para el corazón y los sueños de una niña eso fue muy especial ―mientras hablaba veía como la mirada de Chariot se fijaba sobre mí de nuevo, su expresión parecía de consuelo, de alivio.

―Cuando me mencionaste que habías visto el show, no sabía que pensar, eres sorprendente Diana y te dificulté mucho el camino con lo que hice a tus poderes ―me dijo viéndome a los ojos con lo que sentí era algo de culpa en su mirada.

―No voy a negar que fue difícil, durante tiempo no cumplí con lo mínimo que se esperaría de una Cavendish, las lecciones y la práctica no daban los resultados que se esperarían, pero nunca me rendí, hice todo lo que pude teniendo en mente también lo que vi en tu show y toda esa práctica, esa fuerza que me dio el trabajar duro por cada avance me hizo quien soy hoy… mi madre también disfruto de tu show ―dije cambiando un poco el tono debido a las emociones que me traía el hablar de mi madre―. Ella también sintió que era especial; por su enfermedad ir a verlo fue una de las ultimas cosas que pudimos hacer juntas… tu show significo mucho para mí en muchos sentidos, quería que lo supieras.

―Diana… yo… la primera vez que me viste por quien realmente era… quisiera que hubiera sido diferente…

―No, lo entiendo ―interrumpí― sabias que había un gran peligro y que debías lidiar con eso, sabias que nosotras podríamos encontrar a Akko ―le dije.

―Gracias Diana, y si, tienes razón, sabía que podrían, sabía que podrías, tu y Akko, me traen recuerdos a la mente ―me dijo mientras sacaba de su blusa una vieja foto algo manchada, o tal vez quemada, que parecía ser de ella y Croix durante su tiempo en Luna Nova.

―Las dos eran muy unidas ¿cierto?," ―pregunte.

―Croix y yo; bueno, éramos un poco de todo, peleábamos, nos enojábamos, hacíamos las paces, competíamos, nos ayudábamos… ―mientras hablaba se podía ver felicidad y melancolía en su rostro―. Éramos tantas cosas, nos teníamos un gran cariño.

―Suena, lindo ―interrumpí, haciendo el gesto de levantarme del sofá; mi relación con Akko era algo que no me había propuesto a pensar demasiado, y la comparativa que la maestra Chariot hacia me causaba cierta incomodidad.

―Diana ―me dijo tomándome del brazo como yo lo hice aquella vez que la confronté en la puerta de ese mismo cuarto y con una mirada que parecía estar conteniendo algunas lágrimas―. Gracias por esto… también era un tema que tenía en mente y siéndote sincera; siento un gran alivio sabiendo que a pesar del mal que te causé has llegado a ser la gran bruja que eres ahora ―después de oír eso me acerqué y la abracé, ella me abrazó de vuelta.

―Gracias a ti maestra, por enseñarme a creer, aún tengo mucho que aprenderte ―le dije mientras dejaba salir algunas lágrimas de felicidad, había esperado tiempo por ese momento, por poder abrir mi corazón y decirle lo que significo para aquella niña hace años y para quien soy ahora, y hacerlo fue hermoso.

Después de estar así un momento nos separamos, ella guardó de nuevo su fotografía y yo tomé el cuaderno que había dejado a mi lado.

―Bueno, ¿qué te parece si vamos a revisar esos archivos? ―me preguntó sonriente.

―Claro ―respondí devolviendo la sonrisa.

Enseguida ambas nos paramos y nos dirigimos a la puerta, envueltas en una sensación que a mi sentir significaba un lazo más estrecho entre nosotras.