Sonó el timbre de final de clases. Mayura y Narugami caminaban juntos hacia sus respectivos hogares.
-Hey, Mayura, ¿te apetecen unos helados?- le preguntó Narugami queriendo saber más de lo que Mayura había visto.
-No, lo siento tengo que cambiar mis sábanas están llenas de sangre, de nuevo.- suspiró- Esto de ver es genial pero ¡¿por qué rayos tengo que llorar sangre cada vez que lo hago?! Es asqueroso- dijo estremeciéndose.
-Si no fuera por eso nunca sabrías si tus sueños solo fueron sueños o algo mas…- le recordó- pero vamos hace mucho que no tomamos unos helados juntos, Mayura, ¡no seas aburrida!-
-Recuerda que ahora solo soy yo en casa, Narugami, tengo que hacer las compras, limpiar el templo, atender clientes, etc. etc. etc.
-Lo siento Mayura, no quería…-
-No hay problema- le sonrió- Ya no me pongo tan mal, en serio. Bueno Narugami ¡adiós!
Mayura se fue por las escaleras que llevaban a su casa. Al llegar rezó por su padre y se dirigió a su casa. Cambio las sábanas de su cama y luego se puso a limpiar la casa.
"Aun es raro estar así de sola en casa"
Mientras tanto Narugami caminaba en silencio. Mirando, otra vez, distraídamente el cielo.
-Sabes si caminas así te chocaras contra algo tarde o temprano.
-¿Heimdal? ¿Qué haces aquí? Pensé que te habías ido a vivir a las montañas…
-Es hora de volver, o al menos así lo quiso Loki.
-Entonces sí va a volver. Es lo que vio Mayura…
-¿Y? Ya sabes de dónde proviene su poder, ¿o sigue siendo un total misterio?- le preguntó
-Total y gran misterio, también cómo comenzó todo, así, tan de repente…
Flash Back
Era el cumpleaños número 18 de Mayura. La mirada de ella estaba perdida, no sonreía, no hablaba más de lo necesario. Allí solo se encontraban las Norns, Narugami, Frey y Reya. Mayura ya no tenía amigos en el colegio.
Misao estaba destrozado. Su hija parecía no tener ganas de vivir, jamás la había visto así. Había hecho de todo con tal de ponerla feliz, nada parecía funcionar.
-¡Daidouji! Es hora de que apagues las velas, no te olvides de los deseos- le dijo Narugami-Hice el pastel yo mismo, espero que te guste.
Al mismo momento en el que Mayura se inclino para solar. Un vórtice se abrió detrás de Mayura. Una mano cubierta de lava intento atraparla pero su padre fue más rápido, empujándola para que ella se salvara pero dejándolo a él a merced de la bestia.
-¡Papá!- grito Mayura corriendo hacia su padre que estaba gravemente herido.
-Mayura- dijo con vos débil- mi hija, debes prometerme que volverás a ser feliz cuando me haya ido.
-No digas eso, papá. Vas a recuperarte. Por favor, tienes que recuperarte.
Pero Misao ya no estaba. Su mirada se fijo en la nada. Mientras Mayura lloraba.
Detrás de ellos una batalla contra el monstruo de lava se libraba.
-¡Un gigante de lava! ¿Qué hace aquí?- dijo Vernandi
-No lo sé, pero hay que sacar a Mayura de aquí ¡ahora!- dijo Narugami
Cuando se voltearon hacia Mayura un aura roja la rodeaba. Se levantó del suelo sus ojos brillaban y caían lagrimas de sangre de ellos. Todos estaban totalmente paralizados. Mayura parecía poseída. Levantó su brazo lentamente apuntando a la bestia. Luego de su brazo salió un rayo negro que penetro a la bestia la cual desapareció, convertida en cenizas.
Fin flash back
-¡Auch!-
-¡Jajaja! ¡Te dije que te chocarías con algo!
La cara de Narugami estaba pegada a un poste de luz.
-¡Como sea!- dijo sobándose la frente- ¿Cuándo vuelve Loki?
- Entre hoy a la noche y mañana no estoy muy seguro
-Será mejor no decirle a Freya hasta último momento… No queremos que Mayura la mate de verdad esta vez…
-Eso sería de verdad divertido- dijo Heimdal riéndose entre dientes.
-Créeme, no lo es- dijo estremeciéndose – Cuando está enojada, Mayura puede dar mucho miedo.
Siguieron caminando juntos, en silencio, un rato más. El sol ya se estaba poniendo en el horizonte. Narugami alzó la vista para observar el paisaje y vio tres sombras. Una pequeña del tamaño de un pequeño cachorro. Las otras dos altas y esbeltas.
-Narugami, cuando tiempo sin verte amigo
-¿¡Loki!?
