Capítulo 2

Kantiss PDV

Yo reconocía esa voz, yo jamás había podría olvidar esos hermosos ojos azules, solo que las palabras no me salían, mi cuerpo estaba congelado, es cierto que en el fondo sabía y mas que saber deseaba verlo en la boda, solo que jamás pensé que la suerte estaría de mi lado y me lo encontraría aquí, es decir, donde esperaba verlo era hasta la playa no aquí.

-Entonces, ¿Dónde podemos conectarlo?- Me dijo, sacándome de mis pensamientos.

-¿Peeta?, ¡Peeta!- Sin poder procesarlo me abalancé sobre él, puse mis brazos alrededor de su cintura, mi cabeza quedaba sobre su fuerte pecho, ¡oh Dios ese aroma!, jamás lo olvidaré, jamás he sido una persona que demuestra afecto pero como resistirme a él después de no verlo por tanto tiempo. Espera, juro que olió mi cabello, no seguramente solo lo imaginé.

-Es solo un cargador Katylove- Me dijo con una sonrisa.

Como pude traté de recobrar mi autocontrol, (get together Everdeen, me dije), y me separé de él con lo que sé era una sonrisa a punto de salirse de mi cara.

–Lo sé Sweetpeet pero ya sabes que mi línea de vida está conectada a esta cosa- Le dije utilizando el apodo que al poco tiempo de conocernos comenzamos a usar entre nosotros, digo él empezó primero con las confianzas después de todo.

-Pues entonces muy poco la aprecias que nuevamente has olvidado revisar que traías tu cargador a la mano, no sé porque pero no me extraña KatyLove, por lo visto hay cosas que nunca cambian- Me dijo en tono bromista, a lo que yo solo pude asentir, creo que con eso no podría replicar, todos los que me conocen saben lo distraída que suelo ser. Con la mano señaló donde estaba el toma corriente más cercano y sin decir palabra tomó mi teléfono, y lo puso a cargar. Yo sólo pude seguir su figura, y cuando regresa le indico con la mano que nos sentemos.

- No puedo creer que, quiero decir no es extraño pensar que también irías, solo que – si esa era yo tan elocuente y llena de sabiduría. Sé que en ese momento estaba sonrojándome, no soy buena con las palabras pero tampoco a este nivel de idiotez.

- Ya lo sé tampoco esperaba verte aquí, estaba por tomar mi chamarra cuando vi que la usaste como arma contra ese lunático y creí que te servía mejor a ti como escudo que a mí como prenda- Me dice con una sonrisa divertida y continúa diciéndome

–Para ser una persona tan distraída creo que reaccionaste bastante rápido, el tipo realmente no lo vio venir, lo vi rondando estos asientos por un rato antes, creo que jamás pensó que tuvieras un novio con problemas estomacales por todo el tiempo que estuvo observando que no hubiera nadie cerca de ti- Los dos reímos ante su ocurrencia; si este era Peeta, siempre divertido, siempre tenía algo amable que decir, de pronto sentí un poco de nostalgia, había pasado tanto tiempo desde la última vez que hablamos.

- Ese tipo realmente tenía mirada de susto, fue lo mejor que se me ocurrió, afortunadamente funcionó- Le dije tratando de no sonar demasiado orgullosa de mi misma, aunque lo estaba.

-Bueno realmente no tanto, verás él se quedó un poco más de tiempo observándote de lejos, cuando iba a volver a abordarte, tú te paraste y aproveché para tomar mi chamarra y seguirte hasta la línea del abordaje, pero ya sabes como siempre no te diste cuenta de nada- Me lo dice en voz divertida.

- Entonces tu tampoco has cambiado tanto, sigues siendo mi acosador personal después de todo este tiempo- Ya me había hundido un poco con su comentario, traté de salir a flote jalándolo al fondo a él junto conmigo. Noté que su mirada se desvió. Punto para Katniss.

- En fin, tomaré este avión, realmente esta es una conexión ya que no pude tomar uno directo desde donde estaba. Y por lo que oí estaremos en el mismo vuelo, así que ¿Qué te parece si buscamos algo de comida o un café para matar el tiempo?, así dejamos que tu teléfono recobre vida y continúes con lo que sea que estabas haciendo que te tenía tan entretenida- Me dice poniéndose de pie.

Solo asentí con mi cabeza, creo que la sonrisa jamás se borró de mi boca. Tomó mi celular nuevamente y lo seguí a la cafetería más cercana, dejó sus cosas sobre una de las mesas indicándome que me sentara, buscó donde conectar mi teléfono y se incorporó a la línea de pedido de la comida. Yo solo observaba, me quede a cargo de cuidar nuestras pertenencias y reservando la mesa, al menos eso creo, no intercambiamos muchas palabras.

Y aprovechando el tiempo para mirarlo, yo no podía procesar el momento, que alguien me dé con algo para despertarme. No creía posible que Peeta pudiera ponerse aun más guapo, pero el tiempo ha jugado a su favor, repito como si eso fuera posible, su espalda se notaba más ancha, sus brazos mas marcados, su mandíbula siempre perfecta, con una leve sombra de barba, quizás después por el tiempo de su viaje anterior, su cabello un poco mas alborotado de lo que lo recordaba, me pregunto si aun seguirá siendo tan suave.

El sonido de la silla a mi lado me hizo volver a tierra, mientras Peeta colocaba una bebida enfrente de mí. Ahora que lo recuerdo no le dije que era lo que quería, ni le di el dinero para comprarlo.

-Dudo que estos gusto los hayas cambiado con el tiempo, o al menos este- Me dice señalando lo que me trajo.

Le di un sorbo al vaso, muy bien mi café frappé favorito quien podría decir que el caramelo no es rico, así que esa es fácil; a continuación abre una pequeña cajita que colocó en el centro de la pequeña mesa que compartíamos, cheese buns (pan con queso), y sin dejar de mirar las piezas de pan solo pude decir –Piece of cake- con una enorme sonrisa.

-Piece of pie- me contesta. Y los dos nos quedamos sonriendo por unos breves segundos, y con nuestras miradas fijas una sobre la otra, gris sobre azul, azul sobre gris.

Después de ese breve momento, comenzamos a comer y platicamos, más bien el platicó, como fue su vuelo anterior, cuan difícil fue poder conseguir el vuelo para la playa, ya que todo aparecía lleno por ser temporada alta de vacacionistas. Solo hablamos de cosas triviales, nada profundo, nada que tocara esos temas que sabíamos sería incomodo y poco conveniente, al menos en este lugar. Y desde lejos noté que mi teléfono volvió a la vida y fui por él, deslicé mi dedo en la pantalla para revisar no hubiera perdido la última página donde me quedé leyendo antes de que el aparato se muriera, no que hubiera podido avanzarle mucho después de tantas interrupciones.

Terminamos de comer, y nos regresamos a la sala donde estábamos en espera del abordaje; Peeta recibió una llamada y se disculpó aleándose para tomarla, sin más que hacer y para desconectarme del momento que estaba viviendo, decidí continuar con mi lectura, no sé cuanto más pude avanzar cuando nos llamaron a abordar, miré a todos lados buscándolo pero no pude localizarlo, ya estaba en la línea cuando vi que se incorporó al final de esta y solo me hizo una seña con su mano.

Respiré cuando me di cuenta que no compartiría fila de asiento con él, la verdad aún no sabría cómo reaccionaría tan cerca de él por tanto tiempo, el vuelo a nuestro destino era un poco largo, y como evitar esos temas que tal vez dejamos pendientes si estábamos tan cerca y por todo ese tiempo, decidida a dejar todas esas preguntas, solo cerré los ojos, tomé aire y en cuanto pude volví a mi lectura. La señora de al lado mío creo que ya se había dormido desde antes de poder recargar su cabeza en el asiento. Mejor para mí no soy buena con las pequeñas pláticas que se hacen solo para matar el tiempo.

Nuevamente perdí la noción del tiempo, estaba tan picada en la historia, es decir cómo podría no acordarse de su marido quien estuvo al pendiente y al lado de ella todo ese tiempo sufriendo de verla en coma; de pronto la aeromoza se acerca para ofrecerme bebida, solo acepto agua, y regreso a lo mío; el marido se mantuvo a su lado aún con su rechazo casi pude sentir su dolor, bueno es un decir la verdad es que estas historias hacen eso en mi, y son de gran terapia para salirme de la realidad, una realidad con ojos azules.

Siento que alguien toca mi hombro y estiro mi mano con el vaso de agua vacio sin pensarlo.

-Ni siquiera haz cantado y ya estas pidiendo por adelantado el dinero- Me dice una voz conocida, que me hace voltear sonrojándome.

-Bromista, lo siento- Le digo un poco apenada.

-He notado que estas usando tu teléfono, y dado que la señorita de al lado forzosamente tomó mi celular para escuchar mi música y luego dormirse, muchas gracias, no he podido copiar los datos en mi tablet, podrías facilitarme por unos segundos tu teléfono solo para descargar esta música, es que las películas y lo que ofrecen aquí ya las vi tres veces durante mi vuelo anterior, y no he podido encontrar el sueño- Me comenta Peeta quien está al lado mío en cunclillas para hablarme casi al oído.

-Claro, después de todo eres parte del porque puedo disfrutar de mi teléfono en este momento- Se lo di, y desapareció a la parte posterior del avión, claro de primera clase, siendo un Mellark ¿donde más viajaría?, en cambio para mí esto era nuevo. Al poco tiempo me regresa el teléfono, se despide y me dispongo a regresar a lo mío, pero lo pienso mejor y opto por tomar un poco de sueño para poder aguantar la gran fiesta rompehielos que seguramente mi hermanita estará preparando. Así que sin mirar más guardo el teléfono en el bolso, reclino el asiento y me dispongo a dormir, pero por más que trato no puedo apartar los recuerdos de cuando nos conocimos, de las circunstancias que los dos vivíamos.

**Inicio del flashback**

Yo cursaba el último año de preparatoria en el colegio, en aquel entonces ya llevaba un año saliendo con Gale, nos hicimos novios como parte de rebeldía a mis padres, yo siempre fue una niña muy bien portada y estudiosa, él era parte de los rebeldes tres años mayor que yo y no con muy buena reputación, lo que me atrajo al instante, no que me uniera a sus costumbres, pero si desafiaba las opiniones de mis padres, en especial la de mi madre que siempre intentó controlar mi vida, como si realmente nunca alcanzara sus expectativas. El estudiaba la carrera de leyes a dos horas de donde vivía por lo que solo nos veíamos los fines de semana, hablábamos muy poco entre semana, y a él jamás le interesó enviarme correos o intentar otro tipo de comunicación, eso estaba bien para mi, funcionaba porque así me dejaba en lo mío, estudios, actividades, y las cosas que una chica antisocial tenía planeado hacer.

Desde entonces mi hermana y yo éramos lo opuesto, Prim jamás batalló para estar rodeada de amigos, pero siendo más pequeña que yo a esa edad no nos entendíamos tan bien, sus gustos y los míos eran diferentes, sus amigos no podían ser los míos, aunque Rue siempre me vio como su hermana mayor también ya que ellas siempre fueron inseparables.

Cuando Gale y yo nos veíamos solo era un par de horas el sábado y otro par el domingo, para las nueve de la noche, siempre se despedía de mi con la escusa de que era tiempo de estar con los amigos que nunca veía, es decir entre semana, y que finalmente mi madre no me dejaría pasar ese tiempo con ellos. Yo jamás hice el intento por ir, la verdad la vida nocturna no me interesaba, siempre confié en él, nos complementábamos de cierta forma, aunque jamás hablamos de cosas profundas, y no compartíamos mucho el gusto por las películas, el punto medio eran las comedias, eso hacíamos los fines de semana en mi casa, ni siquiera el cine.

Durante ese último año me hice amiga de Annie, empezamos a congeniar en la biblioteca, en algunas clases, y poco a poco compartíamos todo. A Johanna la conocí hasta la universidad. Annie vivía un poco lejos de casa o del colegio, su familia era dueña de una de los más impresionantes ranchos que se ubicaban en las afueras del pueblo donde vivíamos, así que los fines de semana poco podíamos vernos. Lo cual era también bueno, porque estaba con Gale, pasó mucho tiempo cuando por fin pude presentárselo.

Un día tuvimos que hacer un trabajo durante el sábado cuando Gale llegó a mi casa antes de que la tía de Annie pasara por ella. Aunque Annie lo había visto en fotos, pude notar que no fue mucho de su agrado, Gale siempre tenía un poco de aire de superioridad, como yo lo conocía de hace tiempo esa barrera la distinguía de memoria, siempre lo hacía con extraños. Me molestó un poco, pero sé que Annie lo hacía por mi y solo puso una sonrisa en lo que sostenía su mano.

-Nos vemos mañana Katniss, recuerda que mi tía pasará por ti al medio día para llevarte a casa, ella misma te regresará así que dile a tus papas que no se preocupen por eso- Me dice Annie sin voltear a ver a Gale.

- Claro Annie, estaré lista con todo a esa hora- Le dije regresándole la sonrisa. En eso su tía llegó por ella, se despidió de ambos y cerrando la puerta me encontré con el rostro de Gale un poco confundido.

-No me comentaste que saldrías mañana, ¿Qué hay de nuestros planes?- Me decía, quizás con un tono un tanto alegre.

-Bueno no creí necesario ya que no es a la hora que generalmente nos vemos, y necesitamos terminar este trabajo para antes del lunes- Seguí comentándole sobre el proyecto de ciencias, y el solo rodó los ojos y caminó hacia la sala de mi casa.

-Claro esos proyectitos del colegio- Me dice Gale con ese tono que siempre hace para hacerse sentir mayor y más interesante, lo cual siempre me irrita. Cada quien vive lo que le toque, porque restarle importancia uno al otro. Continuamos con nuestra tarde de película y palomitas, sin mayor novedad llegan las nueve y él se va a lo de siempre y yo me quedo en lo mío.

Al día siguiente la tía de Annie llega puntual por mí, jamás he estado en esa casa, todos sabemos de ella, pero pocos han podido conocerla. Entrando a esa gran propiedad, noto que la casa se queda corta a lo que yo imaginaba, tiene unos detalles rústicos, rodeado de naturaleza, árboles frutales, flores de muchos colores. La casa tiene puertas amplias y el recibidor aunque sencillo te da ese toque de hogar, y olía riquísimo, siendo mediodía no me extrañaba que mi estómago ya pidiera comida, Annie quería que probara una de las comidas de su papá, ya que por ser fin de semana su mamá le cedía la cocina.

Annie salió a recibirme con un fuerte abrazo, y después me jaló para empezar a darme un recorrido por su casa, no tenía muchas habitaciones, la casa realmente había estado en la familia por generaciones, fue muy poco lo que le fueron cambiando durante los años, ya que como decía ella, no lo vieron necesario.

Uno de los cuartos pertenecía Peeta, hermano mayor de Annie, solo pude ver que era amplio, estaba lleno de dibujos en las paredes y muy bien acomodado. Aunque decir su hermano es solo un decir, ya que Annie no siempre fue una Mellark, Annie nació siendo Annie Cresta, la madre de Annie era hermana de la madre de Peeta, cuando ella era aun pequeña sus padres fallecieron en un accidente automovilístico, la Sra. Mellark sin pensarlo acogió a su sobrina, ella siempre había querido tener una niña, y al poco tiempo fue adoptada. Jamás ha sido un secreto y Annie esta más que agradecida con ellos por abrazarla como una hija verdadera como siempre lo han hecho.

Peeta era un año mayor que nosotras, pero ya iba en su tercer año de universidad, siempre fue muy listo y fue avanzando de grado para llegar "al nivel de su capacidad", decía divertida Annie. Me mostró algunas fotografías familiares. Estaba mirando el porta retratos que se encontraba en la mesita de la sala cuando suena el teléfono de su casa.

-¡Kat!, ¿Podrías contestar por favor?- Me grita desde la cocina, al parecer estaba haciendo alguna especie de aderezo para la ensalada.

-¡Claro!- Sin más tomo el teléfono. –Residencia Mellark- Contesto al levantar la bocina.

Al otro lado de la línea una voz masculina comienza a hablar.

-Annie, definitivamente las tetas de Sandra Bullock son más sexys y que decir saludables, seguramente Pamela Anderson sufre de bastantes dolores de espalda- Dice la voz masculina en forma divertida.

-Um… bueno pero no veo a Sandra Bullock siendo contratada para correr por la playa en el ridículo intento de salvar vidas, sin flotadores delanteros incluidos. Por cierto soy Katniss- Le contesto un poco seria, y extrañada de mi misma por el comentario que le solté.

Del otro lado solo hay un silencio.

-Buena broma hermanita, casi caigo- Me contesta.

-Annie está en la cocina ahorita te atiende- Estoy por dejar el teléfono cuando escucho.

-¿Katniss, como Katniss Everdeen?- Lo dice extrañado.

-Así es- Le respondo.

–Lo siento, um mier… yo creí que tu… yo… soy Peeta.- Habla tartamudeando y seriamente afectado.

-¿Peeta como Peeta Mellark?- Le contesto como siguiéndole el juego.

**Fin del flashback**


Gracias por sus reviews, follows y favorites. Tengo muy claro a donde quiero llevar esta historia después de inspirarme en tantos fanficts fantásticos que hay por aquí, así que no estaré tardando mucho en actualizar.

Get together, lo estarán leyendo seguido lo estoy usando como forma corta de decir, recupera tu cordura.

La frase piece of cake- piece of pie, lo usaré como complemento a las oraciones que solo los amigos terminan uno por otro cuando se conocen mucho. Y qué mejor que usando pan y postres.

Continuaré mezclando palabras y frases en inglés, recuerden que Katniss es muy estudiosa, que sus amigas conocen del extranjero.