Rodolphus Lestrange
La Carta
A Rodolphus nunca le había gustado hacer regalos. Consideraba una pérdida de tiempo intentar adivinar los gustos de otra persona y tener que plasmarlos en un objeto material.
Pero esta vez era diferente. No era un regalo normal. No era algo que se pudiese comprar. Tampoco era nada impresionante, al menos, no lo era en apariencia.
Era una carta. Una simple carta en la que había derramado con tinta todos sus sentimientos hacía ella.
Dejó la carta en el rellano de su casa. Era un hogar muggle, en un barrio muggle de Bath. Su casa y la de su marido. "Los señores Tonks" era lo que rezaba el cartel del buzón.
Cerró los puños con fuerza. La amaba, era la única mujer que había llegado a amar. Y ahora eran enemigos. Ahora, si se cruzaban, debía matarla.
Odiaba esa situación. Por eso, golpeó la puerta con rabia y sollozos ahogados. Eran los golpes de una despedida en la que no podía estar presente.
Huyó, se escondió y, cuando consideró que estaba lo suficientemente lejos, le deseó al silencio de la noche de un 25 de diciembre:
—Feliz Navidad, Andrómeda.
