Dos años antes
-Bella tienes un trabajo que hacer. –dijo el director de la revista mientras Bella rebuscaba en su computadora las fotos del evento pasado.
-¿De qué se trata esta vez?
Bella trabajaba en una revista de negocios muy importante. Era fotógrafa y editora. A ella no le gustaba que le dijeran qué hacer y cómo hacerlo. A ella le gustaba hacerlo todo y por eso era editora en jefe. Amaba su trabajo y era buena en ello.
-Van a presentar a los nuevos soldados del ejército. Me parece que son tres de aquí de Chicago. Así que vamos nena, ponte un vestido de noche, toma champagne y fotografías. Pero intenta divertirte, conoce soldados, platica con ellos.
-De acuerdo, ¿para mañana?
-Ya te la sabes.
-Muy bien
Bella se fue a su departamento temprano para alistarse, eso era parte de su trabajo también, la parte menos agradable. Bella se la mantenía en las fiestas de la crema y nata de la sociedad. Pero odiaba tener que ir bien vestida.
Se peinó y maquilló antes de ponerse un elegante vestido negro de noche que abrazaba su cuerpo y ajustaba las partes necesarias para hacerla lucir espectacular. Tomó su cámara fotográfica profesional y se fue al evento. Iba justo a tiempo como siempre, llegó, se sentó y esperó a que comenzara todo el evento.
Primero dirían los nombres de todos los nuevos soldados, agradecerían su valentía y vendría la fiesta. El presidente estaba ahí, muchas personas importantes del gobierno también. Comenzó a hacer una lista en la que enumeró a los más importantes, tomaría fotos de cada soldado para hacer un pequeño collage con ellas y ponerlas en las páginas de la revista. Pediría una lista de los nombres, etc. Su cabeza comenzó a correr con miles de ideas.
El evento comenzó a tiempo, todo era muy elegante. Los soldados portaban su uniforme y les daban una pequeña medalla que dijeron era para entregar a sus familiares en caso de cualquier accidente. Para Bella los pilotos eran los más apuestos en uniforme. Bella pensó en lo feo que sería perder a un ser amado en la guerra. Suspiró y siguió con su lluvia de ideas. Esta edición sería excelente para la familia de los soldados.
Comenzaron a nombrarlos y todos se veían orgullosos de sí mismos y las caras de sus familiares eran iguales. Hubo uno que llamó su atención, era alto, musculoso y de un cabello color cobrizo. Era excepcionalmente guapo. Sus ojos eran de un verde intenso y su sonrisa deslumbrante. Pero fue algo rápido.
Cuando la fiesta comenzó Bella se tomó su primera copa de champagne, procuraba tomar lo suficiente para poder relajarse, pero sin dejarse llevar. Tomó la fotografía del presidente con su esposa, tomó a algunas familias, después se dispuso a tomarle a los 30 soldados nuevos. Comenzó por la lista y el tiempo se pasó rápido. Llegó a la C y le indicaron que el soldado con de nombre Cullen, Edward, era aquel que le había llamado la atención. Lo vio a lo lejos con su familia, se acercó tímidamente y tocó su hombro. Él se giró y la miró con una sonrisa.
-Buenas noches, mi nombre es Isabella Swan. Vengo por parte de la revista BusinessWeekly y quería saber si me permitiría tomarle una fotografía, -ella sintió que había balbuceado, pero él pareció entender. Su sonrisa se ensanchó.
-Claro, sería un honor. ¿Saldrá en la edición de mañana?
-No, saldrá dentro de dos días, -dijo suspirando.
-¿Oíste mamá? –dijo girándose hacia una mujer muy bella de cabello color caramelo y sonrisa tierna.
-Claro hijo, compraré veinte copias y las enviaré a los familiares.
-¿Saldré en la portada? –le dijo a Bella. Ella abrió la boca para hablar pero él comenzó a reír. –Es broma Isabella, no soy tan importante…aun.
-Bella, -dijo sonrojándose por su sonrisa. –Puede llamarme Bella.
-Y tú puedes hablarme de tú, -dijo tomando su mano y besando sus nudillos –Bella.
Después de tomar la fotografía una chica rubia se acercó a él y lo abrazó, Bella bajó la mirada y se fue en silencio. Sintió su pecho contraerse. Tonta, tonta, se repetía. Alguien tan apuesto y encantador no sería soltero.
Siguió con su trabajo y terminó. Tenía suficientes fotografías y podría marcharse. Pero quiso ver una vez más a ese apuesto soldado. Lo buscó de forma rápida pero no lo vio. Se dio media vuelta para marcharse y cuál fue su sorpresa cuando estaba detrás de ella.
-Hola de nuevo. Me preguntaba si te gustaría bailar, -dijo él extendiendo su mano. Bella abrió los ojos por la sorpresa y casi quería llorar. Solo asintió y tomó su mano. Edward la arrastró a la pista y de pronto se congeló.
-No sé bailar, -susurró.
-Yo te guiaré, -dijo él tomándola por la cintura y pegándola a su cuerpo. La miró a los ojos y ella se perdió en ellos. De pronto volvió a la realidad, se sonrojó. Miró alrededor del salón y captó un par de ojos que la miraban con rencor.
-Creo que a tu novia no le hace gracia, -dijo con tono mordaz. Edward siguió su mirada.
-¿Quién? ¿Tanya? No, creo que te equivocas, ella no es mi novia. De hecho no tengo novia. No niego que supongo que ella quiere algo conmigo, pero para eso yo tendría que querer algo y no es así. –La presionó más contra su pecho para que volviera la mirada hacia él. –Yo quiero a alguien más, -se acercó lentamente y Bella se asustó un poco. Edward posó sus labios sobre los suyos y la besó dulcemente.
-No me conoces, -dijo ella cuando se separaron.
-Tendré el resto de mi vida para eso, pero la vida pasa en un instante y no quiero desaprovechar nada, -contestó antes de besarla de nuevo.
Presente
-Edward, -murmuró Alice cuando lo vio entrar a la habitación del oficial. Se puso de pie y lo abrazó, comenzando a llorar. –Lo siento tanto, debí ayudarla pero me empujó y me dijo que corriera. Ella…ella es tan valiente. M-me s-salvó, Edward. Tienes que e-encontrarla.
A Edward se le formó un nudo en la garganta. –Claro que la encontraré Alice, y pagarán por lo que sea que le hagan. Cada pequeño cardenal, golpe o rasguño lo pagarán. Los mataré si tengo la oportunidad.
Miró la habitación y ahí estaban todos, su madre, Charlie Swan, Jasper y Emmett y Carlisle que había llegado con él. Charlie se veía consternado. Ayudó a Alice a sentarse al lado de Jasper y fue con él.
Lo saludó tomando su mano y dándole un abrazo.
-No se preocupe Charlie, ella volverá sana y salva o moriré en el intento. Gracias por movilizar a la policía.
-Las ventajas de ser jefe, -dijo con una sonrisa triste. –Los junté a todos para que estuvieran informados, si gustan pasar todos a la sala de juntas.
Todos se movieron. Esme le dio un abrazo y un beso a Edward y luego pasó con Emmett y Carlisle. Éste último la abrazó y susurró palabras de aliento en el oído. Se sentaron y Charlie comenzó a hablar.
-Muy bien, lo que sabemos es muy poco. No sabemos si saben quién eres o no, creemos que en cualquier momento te llamarán para pedirte rescate, pero dudo que sepan que eres militar o que su papá es jefe de policía. Creo que solo pensaron que tenía dinero y lo hicieron. La tomaron, la amordazaron, -guardó silencio y esperó a que Edward se calmara. –No creo que haya violación por su parte, ellos quieren dinero, es todo. Edward mantén tu teléfono prendido las 24 horas del día. Conectaremos un satélite, podremos rastrear dónde se encuentran si duras más de dos minutos en la línea. También es una forma de saber si son primerizos, si cuelgan al minuto pase lo que pase, son listos y precavidos, lo han hecho antes.
-Mientras, ¿Qué haremos? –dijo Alice.
-Nada, solo cabe esperar.
Todos se miraron entre sí muy tristes. Asintieron y Edward tomó el celular en su mano. Organizaron la conexión y en cuanto hubiera una llamada podrían rastrearla.
A las tres de la tarde su teléfono sonó con un número privado.
-¿Hola?
-Tenemos a su esposa, si quiere volver a verla deposite un millón de dólares a la cuenta 21413490 del banco de América, si no lo hace en dos días la mataremos.
-Déjeme hablar con ella, pagaré el dinero, solo déjeme saber que está bien.
No se oyó una afirmativa, pero tampoco una negativa. Edward esperó.
-¿Hola? –dijo la voz de Bella, temblorosa.
-Bella, mi amor, mi vida. ¿Cómo estás? Dime que no te hicieron daño.
-Oh Edward, -la escuchó sollozar. –Estoy bien mi vida, pero tengo mucho miedo, está tan oscuro y hace frío, Edward tengo miedo.
-No lo tengas amor, yo estoy contigo. Imagíname a tu lado, abrazándote para quitar tu frío, -Edward luchaba por no maldecir contra los secuestradores o llorar por Bella.
-Te extraño, -dijo llorando.
-Yo también mi vida, te amo, todo va a salir bien.
-¿Vas a venir por mí?
-Claro que sí Bella, iré por ti y mataré a los idiotas que te hicieron esto. Te lo prometo, ellos pagarán, -Charlie se veía desesperado por tomar el teléfono. –Bella, amor, voy a pasarte a tu padre. Te amo.
-También te amo.
Charlie habló con ella y le dijo que no hiciera ninguna tontería como intentar escapar, que si podía ver que se grabara cada detalle. Le prometió sacarla de ahí y le dijo que la quería. Todos quedaron aun más estresados, necesitaban mucho dinero y en el menor tiempo posible porque Edward se volvería loco si no la sacaba de ahí YA!
Muchas gracias por sus reviews, son muy amables.
El fic será en tercera persona y solo tendrá 4 capítulos. Para aquellos que preguntaron.
Siento no haber actualizado ayer, tuve tare de películas de terror con mi papá jaja, fue extraño. Cuídense.
