Título: Our Revolution
Pareja: Se irá viendo conforme avance el fanfic.
Disclaimer: Mai Hime/ Mai Otome no me pertenece, todos sus derechos son de su autor, lo único que es mío es esta pequeña historia~
Sinopsis: Parecía que la guerra había acabado por fin tras la batalla de las Otomes. Todo parecía estar tranquilo hasta que el rey Nagi escapó de su prisión. Algo estaba pasando, la estrella de las Otomes volvía a enrojecerse dando pie a otra leyenda a la que recurrirá el rey de Artai. Natsuki desaparecida y Garderobe sin directora, ¿Qué está pasando?
Capítulo 2: Estrella de la revolución.
La luna estaba preciosa aquella noche, parecía estar tranquila, brillando por otra noche más en la que no pasaría nada, sin embargo… Que equivocada estaba…
- Brilla todo lo que puedas esta noche porque… Puede que mañana brille mucho más esa estrella que desapareció de tu lado – Nagi sonreía desde el jardín de la academia. Estaba encima del tejado mirando aquel paisaje tan ameno y reconfortante. Alzó las manos como queriendo atrapar con ellas aquel astro y poder destruirlo. Se tumbó en el tejado canturreando, estaba demasiado contento y esperaba ganarle esta vez el juego a cierta princesa.
- Sabía que podría encontrarte aquí… - Suspiró la pelimorada conforme era empujada por Fumi, la cual seguía teniendo aquella sonrisa tan dulce y tímida.
- Pero si no es nada más y nada menos que mi preciosa Mashiro-chan – La miró de refilón como si no le importase su apariencia aunque fuera todo lo contrario. Quería hacerla sufrir un poco, no quería que su "juego" acabara de una forma tan patética. Esta vez no estaba dispuesto a que pasara eso. - "Tú mi querida Hime. Aquella que conseguiste ser una con tu child… Aquella que fuiste capaz de luchar a pesar de perder al amor de tu vida… ¿Puedes escucharme? Tu misión desapareció cuando fuiste la ganadora del festival… " – La princesa le miraba frunciendo el ceño, sabía muy bien lo que estaba recitando, eran las primeras líneas de la revolución. Se mordió el labio, levantándose de aquella silla de ruedas, haciendo que la pelirrosa se preocupara un poco de verla enfrentar a aquel chico. – Contéstame Nagi, ¿Por qué quieres utilizar la leyenda de la revolución? ¿Qué quieres conseguir esta vez?
- ¿Oh? ¿Acaso conoces la leyenda, Mashiro-chan? – Sonrió dando un salto desde el tejado, quedando justamente delante de ella. Acarició suavemente uno de sus mechones, la retaba con la mirada, esperando que hiciera algo, pero sin duda "aquella" Mashiro no era como la reina de la que le había hablado "su otro yo" – "Fuiste ocultada por el nombre de las Otomes… - Continuaba relatando, caminando alrededor de ella, no esperaba contestarle tan fácilmente, quería verla perder la firmeza y aquella coraza que tenía. – "Abandonaste a tu child para no ser reconocida y caíste en las manos de la tecnología… Mi pequeña hime de la revolución, puedes aparecer de nuevo…"
- Nagi basta – Ordenó la directora. Conocía demasiado bien esa leyenda, después de todo ella misma la había escrito por si después del festival pudiera pasar algo y jamás pudiera aparecer aquella hime que pudiera materializarse y ser una con su child. Aquella que con su poder incluso podría destruir el mundo entero. Su piel se erizó y retrocedió un poco, pero el chico no le permitió dar ningún paso. Sonreía pasando un brazo alrededor de su cintura, pegándola a su cuerpo – S-Sólo tienes que romper la conexión que hace que esa leyenda no vuelva a aparecer… ¿No es así?
- Eres muy lista – La halagó el peliblanco. Con un poco de fuerza cogió su brazo, bailando torpemente por aquel jardín de flores que sabía que tanto le encantaba – Sabes que puede desencadenar tanto problemas… El amor se puede volver odio, la amistad en enemistad… Es un poder tan inmenso que esta vez he optado por dejar a Mai-chan fuera de esto.
Mashiro alzó la cabeza mirándole algo incrédula. Siempre había tenido muchas expectativas en la pelinaranja, si pudiera poner la mano en el fuego diría que por aquella hime se habría arrodillado. – No hagas que vuelvan a tener que sufrir…
- Ya es demasiado tarde – Susurró parando aquel baile. La luz de la luna dejaba ver sus apariencias originales, era el momento que estaba deseando – Princesa, bajo la luz de la luna y con el poder que tengo, sólo debo hacerte impura, ¿No es así? –La chica forcejeó algo asustada. Su cuerpo tenía una capa de brillo, su aroma, su cara… Todo debía ser intocable para cualquier hombre. Le dolía demasiado aquel agarre y antes de que pudiera decir nada, el peliblanco había atrapado sus labios – Que comience la revolución… - Pensó divertido.
La peliazul se despertó de repente algo agitada, se hecho el pelo hacia atrás mirando a su alrededor. Estaba en la habitación de siempre con sus otras dos compañeras de habitación, giró un poco la cabeza para verlas dormir abrazadas y se levantó saliendo al balcón. Para ser una noche de agosto hacía bastante frío. Se restregó un poco los brazos para darse calor y miró al cielo abriendo los ojos atónita. – Oe Mai… ¡Mai! – Gritó sin moverse de su posición.
- ¿Mmm? ¿Qué pasa? – Se incorporó restregándose los ojos con la morena abrazaba a su cintura.
- La estrella de las Himes… Vuelve a estar ahí – Dijo sin más, haciendo que se levantara con rápidez y fuera al lado de la ex hime de hielo para mirar el cielo.
- ¿Qu-Qué significa esto ahora? – No se podía creer lo que estaba viendo en el cielo. No podía estar pasando de nuevo… ¿Acaso no había pasado ya todo y podían seguir con sus vidas como estudiantes normales?
- No lo sé pero… Tengo un mal presentimiento… -Suspiró profundamente haciendo un gesto de dolor, encogiéndose un poco - ¡¿Natsuki!? – Gritó preocupada pero cuando fue a acercarse a ella, se encogió agarrándose el pecho. Quemaba como si le estuvieran poniendo algo que ardía, su marca de Hime estaba apareciendo de nuevo.
- Esto… Tiene que ser una broma… Tsk… Una maldita broma…. – La peliazul dio un golpe a la pared, levantándose algo adolorida – Tengo que averiguar qué está pasando.
- ¿Adónde piensas ir a estar horas? No sabemos nada, ni siquiera tenemos una pista de lo que está pasando – La hime del fuego estaba bastante asustada, siempre había estado acostumbrada al fuego de su propio poder. Jamás había sentido el dolor de él, pero esta vez era muy diferente.
- Mai… - Susurró Mikoto acercándose a ellas – La marca es algo diferente – Dijo como si nada, como si fuera lo más normal del mundo. Las otras dos se miraron la suya y tenía razón, no era tan redonda, incluso era un poco más picuda que antes.
- ¿Sabes algo de esto? – Se acercó a la chica acariciando su cabeza, dejando que se abrazara a su cintura conforme negaba con la cabeza. Normalmente solía actuar sonriente cuando estaba cerca de la pelinaranja, pero estaba bastante seria, parecía que algo le preocupaba.
- Oe – Llamó la atención de las dos chicas – Encargaros de contactar con Midori y las demás, yo iré a investigar por mi cuenta – Entró dentro de la habitación cogiendo el mono de la moto y se fue al baño sin hablar más del tema. Se sentía agobiada y aprisionada como si alguien la estuviera privando de sus movimientos y eso no le gustaba…
A pesar de lo grave que pudiera ser la situación, en Garderobe parecían estar las cosas bastante tranquilas. Su viaje hasta allí le había hecho molestarse un poco. Con su traje de Otome había volado por el cielo escuchando las palabras de la gente: "Oh la Otome de tragedia ha vuelto", "¿Irá a comernos?", "Hola señorita tragedia" Todos esos comentarios hacía que apareciera en su ceja el típico "tic" que solía tener la peliazul.
- ¡Moo, que no soy la Otome de la tragedia! – Había gritado por el camino. Descendió su vuelo poco a poco cuando divisó la puerta de la academia, hizo desaparecer su traje y agarró la maleta que llevaba con ambas manos. Las alumnas pasaban por su lado hablando de sus cosas, o tan sólo la miraban. Caminó dentro mirando todo lo que había a su alrededor, le traía tantos recuerdos…
Recordaba como intentaba destacar para molestar a su compañera de habitación, como la enfrentaba a duelos o tan sólo se perseguían por el patio para después ser regañadas por Miss María – No lo pasé tan mal al fin y al cabo – Subió las escaleras, en ellas le esperaba la persona que le había escrito la carta junto a la peliocre. – Hacia bastante que no las veía, Miss María, Shizuru-san.
- Parece que la tragedia no te afectó demasiado, Mai-san – Rió Shizuru tapándose la boca. La pelinaranja bufaba las mejillas indignada, dándo un pequeño pisotón – Moo… ¿¡Tú también?!
- Será mejor que me sigas, tienes mucho trabajo – Dijo la otra entrando dentro sin entrar en aquel pequeño "juego" de las dos. Los pasillos estaban como siempre, no parecía haber cambiado nada en todos esos años. Las chicas de la clase coral estaban atentas e ilusionadas por ser Otomes, se podía escuchar la voz de Yukariko animándolas y dándoles un poco más de autoestima. – Esto no ha cambiado nada.
- ¿Acaso lo dudabas? Que te fueras sin decir nada, no significa que la escuela se acabara – Dijo la rubia, mirándola de reojo. La meister se sintió un poco incómoda y rió nerviosa – Y-Y ¿Se sabe algo de Natsuki?
- No pueden localizar su perla, así que aún no sabemos nada de ella – Comentó esta vez la dueña de la perla amatista algo seria. Caminaba al lado de la pelinaranja, y sabiendo cómo era aquella mujer, no estaba bien.
Suspiró cuando llegó al despacho de la directora, no lo recordaba tan grande… Dejó sus cosas en uno de los sofás y se acercó al escritorio viendo un montón de papeles apilados - ¿T-todo eso es para mí?
- Así es, la pondremos un poco al día de la situación antes de dejarla con sus tareas, así que tome asiento, meister – Miss María no parecía perder la compostura como siempre, pero ella no dijo nada, se sentó en su silla temporal como directora y la miró – Infórmeme de lo sucedido.
- El rey de Artai ha desaparecido de su celda – Comenzó a decir de forma directa pero a la vez pausada, sabía que la meister que estaba detrás tomando té no le gustaba demasiado hablar del tema y se volvía un tanto agresiva – Tras saber de su desaparición, al parecer la directora descubrió algo sobre su paradero y como es tan idiota se fue sola sin avisar a los demás pilares – Frunció el ceño recordando aquel detalle.
- Shizuru-san ¿Por qué no has ido a buscarla? Quiero decir… Te veo demasiado tranquila – La meister pelinaranja miró a la chica algo nerviosa por sus palabras pero sentía cierta curiosidad. Dejó su taza de té en la mesa donde se encontraban los dos. sofás y la miró – Ara~ Miss Maria fue tan amable que se encargó de que no pudiera utilizar mi materialize.
- Sabíamos de sobra que irías a buscarla sin contar con nuestros planes, había que pararte de alguna manera – Dio un golpe a la mesa mirando a la peliocre que parecía no asustarse de los golpes de aquella mujer, después de todo la había aguantado durante mucho tiempo.
- B-Bueno entonces debo encargarme del papeleo y de las decisiones ¿No es así? – Mai intentó cambiar de tema de forma rápida antes de que aquellas dos mujeres pudieran cometer algunas locuras.
- Así es meister Mai, a pesar de que sabemos que usted no será secuestrada, hemos decidido ponerle un escolta para que no tenga ningún tipo de problema.
No le gustaron nada las palabras de aquella mujer, en absoluto y más cuando había dicho "un escolta". Se limitó a negar con la cabeza y suspirar – No creo que necesite ningún tipo de escolta soy lo bastante fuerte como para poder protegerme.
- Aún así, aquí sigue normas a pesar de que sea la nueva directora. – Miss María sin decir nada más salió del despacho, no parecía querer escuchar ningunas palabras por parte de nadie. Dejó caer la cabeza en la mesa – Pero sí parece tener más poder que yo…. Maldita vieja…
- Mai-san, antes de unirme a ti para hablar de Miss María hay algo que quiero enseñarte – Sonrió la amatista acercándose a la gran mesa de la peliazul, sacó una pequeña grabadora de su bolsillo y la puso en la mesa – Escucha con atención.
- O-Oe Shizuru… Sé que no debería haber tomado ningún tipo de decisión sin haberte dicho nada, pero creo que el rey tiene algo planeado. Cuando escuches esto es posible que me haya pasado algo, estaré bien. Intentaré informarte como pueda, y… avisa a esa trágica…
- Con que trágica… - Frunció el ceño algo molesta por las palabras de la otra meister, sabía que le molestaba que la llamaran así, a pesar de que cuando ella le preguntó le había dicho que "Era una historia muy romántica" Suspiró y miró a Shizuru – Me encargaré de que te devuelvan tus poderes y haremos una pequeña investigación buscando los informes de Natsuki.
- Cuento contigo… Señora directora. – Chocó su frente con la de ella cerrando los ojos por unos momentos intentando tranquilizarse un poco… La encontrarían, sólo quería concienciarse de ello.
Continuará:
¡Hellous! Y con esto finaliza el capítulo dos de "Our revolution" '3 Muchísimas gracias por los reviews, realmente no los esperaba. Si todo va bien iré escribiendo un capítulo al día, sé bastante bien como llevar "las riendas de estar historia" Y bueno como habéis visto Natsuki Kuga ya se está moviendo para saber que está pasando y bueno Meister Mai ha empezado con sus obligaciones en Garderobe… En el próximo capítulo habrá dos encuentros bastante impresionantes 3
Espero que os haya gustado y estéis esperando el siguiente.
Rukia Kurosaki-chan
