Me alegra que os haya gustado, soy tan feliz! Bueno, pues aquí tengo el segundo capítulo de '' el despertar ''. Bueno, como ya dije en el primer capítulo en esta historia habrá yaoi y parejas heterosexuales.
Advertencias: Yaoi ( boy love ) e insultos
Disclaimer: Saint seiya NO me pertenece a mi.
Saga se sentía feliz al saber que Aioros estaba vivo y que tendría una oportunidad para hablar con él cuando despertara y solucionarlo todo, pero eso mismo también le causaba miedo y es que ¿Aioros lo perdonaría? Saga esperaba que así fuera. Deseaba con todas sus fuerzas poder ser perdonado por todos, ya que había causado mucho dolor y sufrimiento en el pasado. Él mismo no se perdonaba, sabía que no era su culpa, no del todo al menos.
Shun estuvo con él todo el día, le ayudó a curar las heridas y habló un buen tiempo sobre lo que había pasado después de su muerte y antes de la guerra santa contra el dios Hades. Se sorprendió sal saber que tan solo cinco muchachos pudieron contra los guerreros sagrados de Odín y contra las Marinas de Poseidón. Shun también le explicó que ninguno de ellos le odiaba y que comprendían como se debió sentir, que le admiraban por su poder y grandeza; A saga – que por cierto aun estaba un poco aturdido – le ayudó mucho saberlo.
Al día siguiente quiso ayudar a Ikki, quien era al que le tocaba estar esta vez, a curar a los santos dorados. Ikki le dijo que era mejor que descansase para que se recuperase con mayor facilidad, pero Saga había soportado heridas mayores y no estaba dispuesto a quedarse solo tumbado. Ikki no pudo negarse más y le dijo que revisase a Kanon para ver como iban las quemaduras y que sobretodo, no lo tocase; corría el riesgo de que se infectase y eso no era nada bueno, Saga sabía bien que a Kanon no le haría ningún bien.
Se preguntó si le había mandado revisar a Kanon a posta o solamente por mandarle a alguien para que se callase; sinceramente, quería saberlo pero eso no era lo más importante. Kanon se veía muy inocente así de quieto y dormido, ajeno a todo a su alrededor. Su respiración lenta pero constante y sus ligeros quejidos que de vez en cuando soltaba a causa del dolor, del cual parecía también ajeno, que le causaba. Inmediatamente, Saga recordó el día en que llegaron al santuario cuando no tenían más de cinco años y eran dos renacuajos maltratados por sus padres y muy traviesos. Le causaba cierta gracia saber cuanto había cambiado y lo serio que se había vuelto, mientras Kanon no había cambiado mucho.
El día que pisaron el santuario por primera vez, el patriarca les dijo porque estaban aquí y cual sería su misión y sentido de vivir: Athena. Todo se resumía en una sola palabra. Luego les dijo que solo uno sería santo de Géminis y que el otro sería su sombra, nadie podría saber de su existencia y que nada se podía hacer para cambiarlo. A Saga no le gusto nada que su hermano fuese el que tendría que ser escondido de todo y todos. Para empeorar las cosas, Kanon debía llevar una máscara de metal que solo dejaba ver sus ojos, era una medida por si alguien le veía que no pensaran que era Saga o descubriesen que era el gemelo menor de este. Misteriosamente, la máscara desapareció semanas después y no la volvieron a ver hasta meses después tirada al lado del templo de géminis rota.
Saga sonrió al recordar aquello, nadie supo averiguar que había sido el mismo quien le quitó la máscara a Kanon y la rompió. Por el amor de dios, no iba a dejar que su hermano fuese humillado y tratado de esa manera.
-De veras, aun no sé porque decidiste ir en contra de Athena – Susurró después de acomodar las vendas de su hermano y comprobar que efectivamente, su piel se estaba regenerando -Si tan solo te hubieras mantenido a mi lado, quizás nada de esto hubiera pasado.
Ikki miraba de reojo al gemelo mayor, no es que desconfiase de él o algo así, simplemente quería asegurarse de que no hacía nada raro o simplemente quería ver ese lado de Saga que nunca imaginó, esa ternura con la que trataba a su hermano a pesar del daño que le había echo... Que ambos se habían echo.
-¿No estás resentido con tu hermano? -Pregunto el santo del Fenix mientras acomodaba a Shaka.
-No, en parte fue todo culpa mía.
-Pero fue el quien te metió ideas extrañas en la cabeza.
-Lo sé, pero no puedo odiarle. Me ha hecho mucho daño, pero yo también se lo he hecho a él. Somos tal para cual, no tendría sentido odiarle. - Le dijo mientras se levantaba para irse de allí.
-¿A dónde piensas que vas? No estás curado del todo.
-Tengo que ver a Athena, es importante que vaya.
Saga salió del lugar y caminó hasta la parte privada del templo patriarcal. Se arrodilló y se quedó durante unos minutos en silencio hasta que decidió decir quien era. Athena se sorprendió y salió corriendo abrazando con todas sus fuerzas a Saga, quien se quejó de dolor. Athena le pidió perdón y le dejó pasar.
Estuvieron un rato hablando sobre diferentes temas; el estado de los demás, como se encontraba Kanon, como estaba él, que pensaba hacer ahora con su nueva vida... A todas las preguntas que Athena le hacía, Saga respondía con total sinceridad.
-Athena, no sé como enfrentarme ante los chicos. He sido quien encargó matar a Aioros, quien le arrebató lo más importante a Aioria, he manipulado a Shura, encerré a mi hermano al Cabo Sunion buscando su muerte, asesiné al antiguo patriarca Shion... - Susurró mirando hacia el suelo con tristeza – Lo mejor será que yo desaparezca...
-¡No digas eso! - Le interrumpió Athena enfadada – Saga, deja de atormentarte por cosas del pasado, quizás ahora algunos te tendrás rencor pero si no te perdonas a ti mismo... ¡Cómo lo harán ellos!
-Athena...
-Nada de Athena, tienes que enfrentarte a tus miedos. Eres un santo dorado, has vivido muchas cosas y has sufrido, es ahora cuando tienes que dejar todo eso atrás y vivir feliz. Saga, date cuenta de una vez, si te perdonas tú los demás lo harán. Se valiente, yo confío en ti.
-De acuerdo Athena, así será.
Decir que Athena le había ayudado era decir poco, Saga sabía que tenía razón. Iba a tener que enfrentarse a sus miedos si quería disfrutar de su nueva vida. Entró donde estaban sus compañeros heridos y vio a un joven rubio sentado con la mano en su cabeza mientras respiraba con dolor e Ikki ayudándolo a levantarse. Saga se quedó parado viendo hasta que decidió ayudar. Una vez estaba de pie, el muchacho agradeció a ambos. Se fijo que Saga estaba con él e inmediatamente se apartó.
-¡Saga! ¡Qué haces aquí! ¡Qué está pasando!
-Aioria, cálmate. Hemos sido revividos por nuestra diosa.
-Ya veo... y tu también estás vivo. - Dijo con cierto sarcasmo en su voz -Alguien como tu... ¡No deberías estar aquí!
-Aioria cálmate, acabas de despertar y se te van a abrir las heridas – Le dijo Ikki – Además, Saga merece como tu y todos esta nueva vida.
-¡No! Alguien como él no merece esta vida.
-Aioria, si tanto me odias golpeame. Merezco todo tu odio, he hecho cosas que jamás debí hacer, pero estoy aquí para corregir todos mis errores. Aioria, por favor, dame una oportunidad.
Aioria miraba a Saga muy sorprendido, no se explicaba como toda la ira que sentía se había esfumado como si nada. Saga le estaba pidiendo una oportunidad. La cuestión era si de verdad valía la pena. Miró hacia otro lado dándose cuenta de que su hermano estaba también aquí, vivo. Un extraño brillo iluminaba sus ojos. Sonrió, Aioros estaba por fin con él.
-Saga, no me será tan fácil. Mi hermano esta aquí con nosotros. Si cuando este despierte y te vea, te perdona, solo entonces, yo también lo haré. -Dijo Aioria mientras cerraba los ojos y suspiraba – La verdadera víctima es él. - Y sonrió.
-Aioria...
-Nada, quiero recuperarme en paz. Saga, tengo que tomarme mi tiempo para pensar sobre todo esto, se que estabas poseído por el dios Ares y que tu hermano es quizás el verdadero culpable de todo esto por meterte ideas en la cabeza que no son, pero no puedo olvidar el echo de que fuiste tu quien mandaste matar a mi hermano. - dijo mientras caminaba hacia su hermano con su camilla, la cual puso a su lado y se sentó en ella. Quería estar al lado de su hermano - ¿Cuándo despertaste? -Preguntó mientras miraba a su hermano con una enorme sonrisa
-Ayer por la tarde, más o menos. -
-Mira, mi hermano está aquí... ¡Esta aquí! No puedo creerlo...
-Me alegro, me alegro mucho.
Aioria miró a Saga y le sonrió. El echo de que su hermano estaba vivo había echo que Aioria reconsiderase el perdonar o darle por lo menos una ligera oportunidad a Saga. Si el estuviese muerto, entonces le habría golpeado seguro e intentaría mandarlo de nuevo al mundo de los muertos. De eso estaba seguro, muy seguro.
Ikki miraba todo con atención. Parecía ser que los caballeros dorados tendrían muchas cosas que hacer cuando despertasen, y una de ellas era reconciliarse y que se llevasen todos bien. Notó un cosmos y miró hacia el lado contrario a Saga y Aioria. Un joven de cabellos lilas había abierto los ojos y miraba todo confundido desde la camilla tumbado. No se molestó en levantarse porque le dolían mucho las costillas y sus dos piernas. Ikki sonrió y después de irse hasta él, le dijo a su hermano vía cosmos que trajese a Kiki hasta aquí.
Pues esto es todo, iba a hacer a Aioria más efusivo y esas cosas, pues por lo que vi en la saga de hades es bastante impulsivo, pero pensé que si veía que su hermano estaba vivo se calmaría un poco, porque al fin y al cabo, su hermano es muy importante para él.
Espero que os haya gustado, alguien me dijo de meter la pareja Shion x Saga, verdaderamente la veo una buena pareja y bueno ¿Porque no? Ya veré como y cuando meterla.
Espero que os haya gustado a todos.
