Saludos!
Aquí estoy con el siguiente capítulo de este fic =) gracias por querer saber que ha sucedido con nuestros amigos
Vamos de lleno a la historia, al final platicamos, va?
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Chocolates y Flores II
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Mientras Gray esperaba a Lucy y veía la noche caer; en el interior del gremio, la chica buscaba desesperadamente su libro.
- Pero si lo dejé sobre la mesa... y no tardé mucho – murmuraba al tiempo que buscaba bajo la mesa hasta que escuchó que le llamaban.
- ¿Qué estás haciendo, Lucy? – era la voz de un chico
- Busco un libro… ah, Natsu ¿me puedes ayudar? – habló la chica esperanzada
- Sí ¿con qué? – preguntó mientras comía una botana
- Estoy buscando el libro que hoy me entregó Juvia, yo lo había dejado sobre esta mesa pero ya no lo encuentro – no evitó preocuparse la chica.
Al verla preocupada y sabiendo que la maga celestial era fanática de los libros, el mago de fuego decidió ayudarla.
- Cuenta conmigo ¿cómo es el libro? –
- No es muy grueso; la portada es de color verde seco, muy sencillo, sólo tiene el título escrito en letras blancas -.
Natsu guardó silencio e hizo memoria
- ¿Decía algo sobre amor y amistad? – preguntó
- ¡Sí! ¡Correcto! – respondió llena de felicidad la chica
- Si lo ví, de hecho, yo lo tengo – sonrió
- ¿Tú? ¿Por qué?… digo, no me molesta que esté contigo pero, no creí que leyeras ese tipo de libros – decía sorprendida la chica
- Lo que pasa es que Happy y yo nos cambiamos de mesa y como no regresabas no quise dejar tus cosas solas… decidí cuidarlas hasta que regresaras… Aquí tienes –
Natsu le entregó el libro a Lucy momentos después; ella lo recibió gustosa
- Que bien, Natsu, no sabes cuanto me alegro de no haberlo perdido –
- Me doy una idea. Te gustan mucho los libros – palabras sinceras y una amplia sonrisa fue lo que salió de los labios del chico.
Lucy no pudo evitar sentir que los colores se le subían al rostro y no pudo decir nada, sólo se tapó la cara con el libro, apenada, el mago de fuego lo notó.
- ¿Lucy? ¿Pasa algo? – él se preocupó
- N-no, no es nada, sólo… sólo, debo irme – dijo al tiempo que empezaba a correr, o a huir, mejor dicho, del gremio.
Pocos notaron su presurosa salida, entre ellos Lisanna.
- Natsu… ¿le pasó algo a Lucy? – preguntó pero no obtuvo respuesta hasta segundos después
- Ah, Lisanna, con Lucy pues no sé bien… salió corriendo –
- ¿Le hiciste algo? – preguntó preocupada
- No. Más bien le entregué algo que buscaba – dijo sincero
Lisanna se percató de que el mago de fuego continuaba viendo en dirección a la puerta, con un semblante serio y porte firme.
- Has crecido… - dijo al fin la chica
- ¿Eh? Claro que sí, ¿tú igual, no? – el chico no entendió el sentido del comentario de la joven de cortos cabellos plata, ella lo sabía bien.
- Sí, los dos… es una pena que no creciéramos juntos –
- ¿Qué dices? Crecimos juntos… durante un tiempo –
Natsu calló, sintió que estaba tocando temas que no debía, ni quería tocar; desvió su vista al piso pero volvió a ver a la chica cuando sintió que ella le tomaba una de sus manos.
- Natsu… ¿no podemos traer de vuelta aquellos tiempos? – preguntó con un poco de inseguridad
- ¿Aquellos tiempos? – repitió el chico
- Sí… cuando éramos Happy, tú y yo… cuando éramos una familia nosotros tres -.
El peli rosa no decía nada, sólo veía con sorpresa a la chica que aún sujetaba su mano con calidez; ella no había dejado de verlo con la tierna mirada que él siempre le recordaba haber tenido; las mejillas de la joven maga estaban un poco sonrosadas, pero se mantenía firme.
Mientras que é no podía decir nada; su mente estaba vuelta un lío; él mismo sabía que, si esto hubiese pasado años atrás habría respondido sin dudar nada pero ahora… algo le impedía hablar, quería hacerlo pero sentía un nudo en la garganta y no salía sonido alguno de su boca.
Lisanna entendió un poco, se tranquilizó y soltó la mano del chico.
- Sé que no esperabas esto, Natsu… admito que no es e mejor lugar para decirlo pero tenía que hacerlo -.
La joven se retiró dejando al mago en el mismo lugar confundido pero ninguno de los dos se percató de que habían sido observados por una chica de rubios cabellos desde la puerta de entrada… Lucy había regresado con la idea de agradecer a Natsu el haber cuidado su libro puesto que se había marchado sin decir nada pero nunca esperó ver la escena antes descrita.
No escuchó lo que hablaban pero al ver el comportamiento de ambos podía darse una idea de lo que pasaba… al menos en lo que a Lisanna se refería porque, adivinar la mente de Natsu era, o muy sencillo porque sólo pensaba en comida o, muy complicado porque fingía sólo pensar en comida; pero entre mujeres, es más fácil saber algunas cosas sin la necesidad de preguntar nada.
Así que, otra vez, salió del gremio.
Iba en dirección a su casa cuando escuchó que le llamaban, era la voz de un chico y le reconoció.
- Gray ¿qué pasa? –
- Te estoy esperando por lo del libro ¿recuerdas? –
- ¿El libro? - La chica recordó lo que había platicado con el mago de hielo – Cierto, discúlpame, lo había olvidado –
- Esta bien pero ¿lo traes? –preguntó sin tomar importancia al hecho de haber esperado mucho a la chica.
- Si, es éste – mostró el libro al mago – si quieres leerlo, adelante, te lo presto – sonrió; estaba haciendo lo posible por irse lo más pronto posible del lugar, quería estar lo más lejos posible de allí, no quería ver a ninguno de los otros dos magos, ya que, si los veía, no creía poder soportarlo.
- ¿Lucy, qué tienes? – el mago de hielo no evitó preocuparse
- Yo, nada, sólo… debo irme –
La chica tapaba su rostro con sus brazos, no quería ser vista porque…
- ¿Por qué lloras? –
…. Esa era la pregunta que quería evitar.
No quería decirle a nadie el porqué de su llanto, es más, ella misma hacía lo posible por no pensar en ello, porque ya llevaba varios meses evitando pensar en el tema y si bien no lo había conseguido del todo, había logrado sobrellevar la situación, seguir como siempre, como si nada hubiese cambiado pero ahora, de pronto, tal vez sin saber, tal vez sabiendo… alguien llegaba a remover recuerdos. Tal vez el pasado podría más que el presente.
Pensar en todo eso la hizo perder el control de su llanto y lloró a más no poder ¿por qué ella siempre tenía que llorar? Se preguntaba, siempre le pasaba algo que la hacía sufrir ¿acaso no había algo en su destino que le diera felicidad? Si… bien sabía misma Lucy que tenía muy buenos amigos, tuvo una buena familia, tiene una vida un tanto divertida y un nuevo hogar, una nueva familia pero, siempre le tocaba sufrir por algo ¿esta vez no sería diferente? No, tal vez sería igual que siempre…
Habiendo llegado a esta conclusión, la chica se separó del mago de hielo.
- Gracias, Gray… y discúlpame –
- Lucy… ¿qué tienes? – era lo único que podía preguntar el mago.
Fullbuster se desesperaba por no recibir respuesta, quería insistir pero no podía, sabía que era una chica a quien estaba tratando… Un momento, ¿por qué con Lucy podía contenerse y con Juvia no?
Cuando esta pregunta lo asaltó, él se quedó mudo y sorprendido por unos instantes… no podía ser posible que Lucy le gustara ¿o si?, de ser así ¿entonces? ¿Qué no acababa de rendirse ante Juvia?
Su cabeza se volvió un caos cuestionándose él mismo, pero hizo lo posible por ordenar sus pensamientos.
- Vamos Lucy, te llevo a tu casa –
- No, no es para tanto – ella ya dejado de llorar pero sus ojos estaban bastante rojos
- ¿Qué no es para tanto? No te has visto la cara, estás roja – fue directo, al oírlo, ella bajó su mirada algo avergonzada.
- …. Por favor – fue lo único que dijo pero Gray entendió –
- Vamos – tomó el libro y caminaron a un mismo paso, en dirección a casa de la joven rubia.
Sin que ellos se dieran cuenta, en una parte del camino, cruzaron con Lyon; bueno, por así decirlo, ya que, él iba llegando al gremio de las hadas por una de las laterales del camino y así fue como él vio a Gray y a Lucy.
Quiso llamar al chico pero no pudo hacerlo pues notó que la atmósfera que rodeaba a ese par era un tanto extraña… no sabía si tenso, comprensivo o serio era el ambiente que en ellos estaban.
Se quedó observándolos un rato y vio como el chico Fullbuster hablaba tranquilo con la rubia, quien intentaba sonreír; daban a entender que Gray quería animar a Lucy y en algún momento, el peli negro fingía darle un leve golpe en la cabeza a la rubia con el libro, comenzaban a jugar y así re retiraron del lugar.
Lyon estaba sorprendido. Sabía que Gray era un buen amigo pero ¿qué fuera atento con una chica? ¿Desde cuando? Además ¿por qué con la rubia y no con Juvia?
Cuando pensó en esto, se molestó, su semblante lo delataba y así, irritado, se dirigió al gremio de su rival… haría el encargo encomendado y después realizaría lo que ya estaba ideando en su cabeza, mientras que en su andar murmuraba.
- Maldito aprovechado. Bien sabes que Juvia-chan te quiere y tú ¿en lugar de corresponderle, vas tras tu amiga rubia? – Cada vez su enojo aumentaba – Sé que no puedo obligarte a que quieras a Juvia-chan pero, al menos, deberías ser hombre y decirle que no se haga ilusiones contigo. Ella rogando por tu amor y tú… Tú muy tranquilo ligando con otra mujer… infeliz, me la vas a pagar -.
Caminaba fúrico, sus dientes casi rechinaban y su mirada, fácil mataría a quien se cruzara en su camino si sus ojos se lo permitiesen.
Llegando al gremio, hizo todo lo posible por calmarse; el saber que Gray no estaba allí era de gran ayuda, puesto que no explotaría a la primera, ahora sólo rezaba para no ver a Juvia, ya que, si bien es cierto que él está interesado en ella, sabía que no era el mejor momento para verla, no cuando estaba tan alterado, con ganas de decir lo que había visto. Gray es su rival, pero también es su amigo y no quería jugar sucio… al menos no Lyon Bastia.
Una vez a la puerta del gremio, entró sin que casi nadie notara su presencia y se dirigió directo a la barra donde estaba Mirajeane, pues ella lo había visto desde el primer momento, así como Laxus, quien estaba sentado al final de la barra tomando alguna bebida.
- Lyon Bastia, bienvenido – saludó cortésmente la chica; mientras que el recién llegado tardó en responder.
- Si… gracias, ¿está el maestro Makarov? – preguntó al fin
- Salió por unos momentos ¿quieres esperarle? – respondió sonriente la mujer; Lyon estaba por responderle cuando Laxus intervino.
- ¿Para qué quieres ver al viejo? – el rubio se acercó retante, mientras que el chico de cabellos blancos lo volteó a ver tranquilamente.
- Traigo un mensaje para él por parte del consejo de los juegos… como ustedes no quisieron quedarse en la ciudad, me enviaron a darles el nuevo aviso –
- ¿Nuevo aviso? – Se preguntaban uno al otro Laxus y Mirajeane y después vieron al mago de hielo - ¿Qué aviso? –
- ¿Lo ven? Cuando menos uno de ustedes se hubiera quedado en la ciudad; así yo me evitaría estas molestias – dijo con desgano, pero el rubio le impidió seguir hablando.
- Eso no importa ahora. Dinos cual es ese maldito aviso –
Lyon calló y vio a Laxus con una mirada desafiante; dando a notar que él no se intimidaba ante el mago del rayo, pero no dijo nada, este mago de hielo era prudente… cuando no lo controlaban sus emociones. Y tras varios segundos de silencio optó por hablar.
- El anuncio indica que tenemos más días de descanso, nos dan una semana –
- ¿Una semana? ¿Por qué? – quiso saber la mujer.
- No dijeron la razón. Sólo que, contando hoy, tenemos 7 días libres… los rumores dicen que es probable que algo estén tramando en el consejo… o los jueces de los juegos –
- Una semana… ja! Hagan lo que quieran; no podrán evitar que Fairy Tail sea el ganador –
- Hablas muy confiadamente, Laxus – interrumpió con desdén Lyon.
- Porque sé que ganaremos… quien se atraviese en nuestro camino quedará hecho polvo -.
Y después de decir estas palabras, Laxus se retiró del lugar con una sonrisa triunfante en el rostro y volvió a sentarse donde estaba en un principio.
- No le hagas caso – hablo Mirajeane – sabemos la posición que tenemos en el marcador… pero es cierto que no nos rendiremos tan fácil; por lo mismo, necesito comprobar que tu aviso es cierto –dijo sin perder la sonrisa.
- Como quieras. Yo no gano nada con mentir; eso no es de hombres – y de inmediato se le vino a la mente la imagen de Gray y Lucy juntos, su semblante volvió a irritarse y la chica se percató de ello.
- ¿Lyon? –
- Oh, nada. Me retiro, ya cumplí con lo que me correspondía –
- ¿No quieres ver a Gray? – preguntó con naturalidad ella, pero le sorprendió escuchar ásperas palabras salir de la boca del chico de blancos cabellos.
- ¿A Gray? Yo no tengo nada de que hablar con ese mentiroso… O bueno, sí, por favor, dile que no me voy a quedar de brazos cruzados -.
Y habiendo dicho esto, Lyon Bastia caminó en dirección a la salida del lugar; Mirajeane lo veía sin entender el mensaje, volteó a ver a Laxus, quien no había perdido detalle de nada aún cuando ya no estaba tan cerca de ellos pero también en su mirada se notaba que no había entendido el sentido del comentario del mago de hielo. Creyeron que eran típicas palabras de rivalidad que se decían entre ellos, y con esa idea en mente, vieron a Lyon salir del lugar.
Fuera del gremio, Lyon se dirigió a su respectiva casa; caminó despreocupadamente pensando el lo visto con Gray ¿sería correcto preguntarle? ¿O golpearlo sin siquiera darle oportunidad de hablar? Sea lo que fuese que haga con él, tendría que hacerlo retirado de ambos gremios… sus equipos aún están vigentes en los juegos y no quería que los fueran a amonestar… o tal vez tendría que esperar a que en los juegos les tocara competir entre sí.
Cayendo la noche fue cuando llegó el maestro Makarov al gremio; ya adentró, Mirajeane le contó sobre la visita de Lyon Bastia y del mensaje que traía. También le dijo que gente del gremio había ido a verificar la información y ésta era cierta: 7 días de descanso.
Makarov meditó por algunos instantes y, con la ayuda de su mago telépata, se encargó de difundir la noticia a todos los integrantes del gremio antes de que se durmieran o antes de que salieran de sus casas a primera hora de la mañana con intención de dirigirse rumbo al estadio.
Varios magos ya estaban en sus casas, entre ellos algunos de nuestros amigos y si bien les sorprendía el aviso… lo aceptaron sin objeción alguna.
Una vez que Gray había dejado a Lucy en su casa y sin lograr que la chica le dijera el motivo de su llanto, el mago de hielo caminaba rumbo a su hogar.
La noche ya tenía rato de haberse presentado pero las calles seguían concurridas y las tiendas abiertas al público. El chico caminaba viendo los aparadores y cuando pasó por una tienda de repostería, se acordó de las galletas recibidas ese día. Confirmó que no traía consigo el paquete y la duda lo asaltó ¿Dónde lo había dejado?
Hizo memoria de todo lo ocurrido ese día y cayó en cuenta de que el paquete seguía en el mismo lugar donde había estado sentado al salir del gremio… o eso esperaba. Por intentar ayudar a Lucy había olvidado el paquete que le habían dado con tanto aprecio.
Y emprendió rápida marcha, con la esperanza de encontrar su regalo.
A toda velocidad llegó al lugar donde antes había estado y se dio cuenta de que la caja seguía allí; la recogió, abrió y vio que todo estaba en tal cual él lo había dejado.
Y dando un suspiro de alivio se encaminó a su casa. Ya había recibido el aviso del maestro por tanto, mañana podría dormir hasta tarde sin problemas.
A pocos metros antes de llegar a su casa, vio que Natsu estaba cerca de ésta, Gray no tenía planeado ver al mago peli rosa por lo que le extraño verlo allí pero se percató de que el dragon slayer platicaba con alguien.
Gray se ocultó tras un árbol cercano, no sabía porqué pero algo le decía que lo mejor era mantener distancia.
Y, al fijar su vista, se dio cuenta de que, quien platicaba con Natsu era Juvia. Verlos juntos le sorprendió en sobremanera pues era poco común que esos dos magos coincidieran en algo, o al menos eso pensaba Gray.
No los escuchaba, pero veía que ambos platicaban con tranquilidad, Natsu parecía contarle algo a la chica del agua y ella escuchaba atenta, como si quisiera entender algo.
- Natsu es un idiota; entiendo que se te complique entenderle – murmuró Gray, como si se compadeciera de la chica pero, de pronto, se asustó… pues vio que la chica sonreía y hablaba animadamente con el mago de fuego; todo parecía indicar que se habían entendido bien esos dos.
Lo peor para Gray fue cuando vio a ambos sonreír en completa sincronía; el mago de hielo estrujaba el árbol donde se había ocultado, parecía querer derribarlo. Una mirada furiosa era la que sus ojos mostraban y estaba tentado a crear unas lanzas de hielo y arrojárselas al peli rosa. En eso estaba cuando vio que Juvia se despedía del dragon slayer, por lo visto, la plática había terminado.
Fullbuster se había tranquilizado, pero poco le duró el gusto pues vio que Natsu acompañaba a Juvia en su caminar, dada la hora, Gray supuso que el chico acompañaría a la chica a su casa.
Cuando lo creyó conveniente, el mago de hielo salió de su escondite, un poco desanimado caminó a su casa y una vez adentro colocó el regalo sobre una mesa.
- ¿Juvia me ha cambiado? – Se preguntó – No, eso es imposible… al menos, no de un día para otro; hace no más de seis horas que me dio este regalo -.
Y con algo de desconsuelo se sentó en el comedor de su casa, en el más completo silencio.
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El capítulo dos termina aquí ¿qué les pareció?... no sé porque pero siento que estoy haciendo una telenovela… espero no caer en eso… bueno, el capítulo 3 ya lo he comenzado, en cuanto esté terminado lo subiré para que vean lo que tengo planeado hacerles a estos chicos.
En opinión personal… no sé en que momento se metió Lyon a la historia… se suponía que yo iba a hacer el final de este fic y ahora… las cosas me dieron un giro inesperado… bueno, admito que quiero poner algo de Lucy y Natsu… espero y salga bien.
Bueno, sin más que decir por el momento me retiro, creo que quedó un poco largo este capítulo, no sé, a ver que opinan ustedes puesto que son lo que tienen la última palabra =)
Si se animan, dejen un review, díganme los puntos buenos (tal vez pocos) y los puntos malos (tal vez muchos, no sé, je), se los agradeceré enormemente
Ahora sí, nos vemos luego, saludos y que estén bien!
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