Hola de nuevo, me voy al segundo capítulo y disculpen que hasta ahora me haya aparecido pero no tenía internet xD
Y gracias a todos y todas los(a)s que leyeron el primero cap, dejaron sus reviews, ya les respondí.
Aclaro algo, jeje, si bien este fic tiene algo de fútbol pero no lo abarcará todo, tampoco me pondré a escribir todo un partido xD serán ciertos detalles nada más.
So... los dejo con el segundo capítulo =)
Nota importante: En algunas partes contiene lenguaje fuerte.
… … * … …
Capítulo II
"Propuesta"
Mientras tanto y en otra parte de Osaka, Rukia regresaba de una entrevista de trabajo y el cual la había votado. Llegó al edificio donde vivía, en una zona de no muy buen ver, la celadora le recordó que ya le debía dos meses de renta, cuestionándola que para cuando iba a liquidar pero la morena le pidió más tiempo de prórroga.
Una vez que llegó a su departamento, le recibió su gato "Chappy", un lindo gatito blanco con negro que le maullaba de hambre. Rukia lo cargó cariñosa y se fue directo a la cocina a servirle sus croquetas y su leche.
Rato después y algo desesperanzada se dejó caer en el sofá, tomó el control remoto y prendió la televisión, pero para su desgracia no había cable, se lo habían cortado por retraso. Volvió a apagar el televisor y se quedó ahí, pensando que hacer.
En un momento dado sonó su celular, la morena se apresuró a contestar cuando vio en la pantalla que se trataba de Rangiku.
— ¿Y qué tal te fue en tu 'cita'? — Cuestionó traviesa la chica de curvas prominentes, queriendo saber todos los detalles.
—Vaya lugar tan más raro. Empezando por el drag queen que había de anfitrión, terrible. Y luego mis 'citas' espantoso— Le contó de solo recordar el mal rato vivido ahí.
— Creo que no te fue muy bien. Pero cuéntame que tal los chicos ¿conociste a alguien interesante? — Rangiku estaba segura que de los cinco que conoció, al menos uno debió agradarle, era de ley.
—Te resumo: el primero un hippie, el segundo un pervertido, el tercero un geek, el cuarto un ególatra Mr. Perfecto y el último un futbolista fracasado— Comentó sin más, sin darle mucha importancia, etiquetando bien a sus 'citas'. Nadie importante.
— Bueno y ¿ya diste tus votos en la página web? — Rangiku sabía la dinámica de esas sesiones de citas, ya había ido a varias por recomendación de la amiga de una amiga.
—Sí, ayer…— Se miró las uñas, con total desgano le comentó.
— ¿Y a quienes votaste que te interesaron? — Matsumoto estaba más animada que la morena respecto al tema.
—A nadie. A todos les di puntuación negativa—
— ¡Amiga, eso es cruel… que exigente eres! — Se quejó, mira que si seguía así nunca encontraría a alguien que ella creyera 'adecuado'.
—La verdad es que hay cosas más importante para mí en estos momentos que conseguirme un novio— Y lo decía por el trabajo, era lo primordial porque era el que le daba ingresos con los cuales poder cubrir todos sus gastos.
— Sí, ya me imagino. ¿Hoy no hubo suerte? —
— No — Dijo algo desganada, soltando un suspiro —Pero no me daré por vencida, ya encontraré trabajo—
Y con esa idea se mantuvo. Esperaba encontrar uno pronto para no tener que sufrir ni rogar a la portera más tiempo.
Al día siguiente Kurosaki se apareció en el consultorio de su psicólogo Kisuke Urahara, quien se sorprendió de verlo ahí, ya que no tenían planeada hacer sesión.
—Kurosaki-san no me esperaba que vinieras— Dijo al recibirlo, instándolo a entrar.
—El técnico Akira me pidió que viniera, si viste el partido ayer supongo que ya tienes idea— Explicó dejándose caer pesadamente en el cómodo diván.
—No, no lo vi pero conociéndote ya me imagino— A Urahara no le llamaba el fútbol, que trabajara tratando la salud mental de los jugadores del Gamba Osaka era algo diferente.
—Terminé expulsado…— Ya lo dijo resignado, no era una novedad.
— Bueno pues hay que aprovechar el tiempo… ¿Te parece si vemos tus resultados en el sitio de las citas? — Propuso, después de todo era algo que debían abordar.
—Sí… aunque nunca me explicaste por qué en ese lugar— Ichigo seguía con esa duda incrustada en su mente, había otros medios para relacionarse con la gente pero las citas le resultaba una exageración.
—Ah la verdad es que el pase para ese lugar de citas me lo habían regalado, ni de loco pensaba ir— Le explicó, no necesitaba de esas cosas y aunque así fuera, ese lugar sería el último en visitar.
— ¿Eso quiere decir que me usaste como conejillo de indias? — Porque ese acto le había parecido así, en pocas palabras lo mandó al 'matadero', para experimentar en carne ajena, o sea su carne.
—No claro que no. Fue una 'donación' además no te fue nada mal— Comentó el rubio cenizo mientras observaba en la pantalla de su lap-top los resultados que su paciente había tenido.
Ichigo alzó una ceja como muestra de extrañeza para después ser el rubio quien hablara.
—Cuatro de las cinco mujeres que conociste votaron por ti a favor. Dicen que fuiste el mejor de todos—
El ojimiel bufó, como si las opiniones de esas mujeres le fuesen a ayudar a que el Inter de Milán le fichara. Aunque tenía la duda por saber quién fue la que votó negativamente.
— ¿Y puedo saber quién fue la mujer que al parecer no le agradé? —
—Haber, déjame ver…— Dijo Urahara buscando el nickname —A 'Chappy' no le agradaste—
— ¡¿Qué? — Y el rostro indiferente del muchacho cambió al instante. 'Chappy' era la última mujer, de cabellera negra, la periodista, la que mejor le había caído de las cinco… No lo podía creer…
—Es normal. No a todo mundo le puedes caer bien y lo sabes— El rubio psicólogo ya veía venir una de las tantas histerias de su paciente y con esas palabras quería calmarlo un poco.
— ¡Pero cómo pudo! ¡¿Quién se cree que es? ¡Con que derecho esa periodista desempleada se atreve a calificarme en negativo! — Se puso a gritar, a exteriorizar como se sentía, le faltaba poco para empezar a aventar las cosas.
Urahara sólo era testigo del drama que estaba montando su paciente, de momentos trataba de calmarlo con palabras pero Ichigo parecía ignorarle, seguía furioso con esa tal 'Chappy', y él que pensaba que la persona que lo había votado en negativo había sido la anti futbolista. No lo concebía, que alguien le explicara, esa tal 'Chappy' le había agradado, caído bien… algo pasó… y quería saber porqué una persona como ella se atrevía a hacer tan ruin acto de descalificarlo.
— ¿Y se puede saber porqué te afecta tanto que esa mujer no te haya votado para bien? — Cuestionó Kisuke, muy interesado en saber las razones.
—Fue a la única de las cinco que vote a favor. La única— Le dijo con el dedo índice en lo alto — Además ¿porqué carajos me dijo que le había caído bien si al final me voto mal he? —
—No lo sé. Pero creo que su opinión no debes de tomarla muy en serio— El rubio le aconsejó, no se podía andar por el mundo preocupándose por lo que dicen los demás pero lo que le sorprendía es que alguien como Ichigo que todo el tiempo desde que le conoce nunca le había tomado importancia a eso, justo ahora y solo con esa mujer parecía afectarle.
—No voy a estar tranquilo en todo el puto día…— Se quejó, cruzado de brazos, ceñudo. El chico sentía que le habían jodido el día, era como de esas veces que te caga una paloma y estás cabreado por eso.
—Te apetece un té, te servirá para que te tranquilices—
—No gracias. Sabes qué, iré a buscar a esa mujer… Nos veremos— Kurosaki no se lo pensó más, así que decidió buscarla, que no tenía dato alguno de ella pero quizá ese lugar de citas le podría pasar sus datos.
Urahara sólo vio la puerta de su consultorio cerrarse con fuerza. Ese Kurosaki siempre tan impulsivo.
Agitado llegó hasta el lugar de las citas, cuando entró se topó cerca de la barra al anfitrión Charlotte.
—Lo siento has llegado tarde el cupo está lleno— Le dijo Charlotte al verle entrar apresurado.
—No he venido a eso…— Comentó tratando de recuperar el aire.
— ¿Y se puede saber? — Cuestionó el anfitrión con las manos en la cintura.
—Necesito la dirección y el teléfono de 'Chappy'— Se sintió estúpido al mencionar el nickname de la morena.
—Lo siento si ella no votó por ti no puedo dártelos. Es parte de las políticas— Al instante se negó, y es que si alguien le pillaba yendo contra del reglamento seguro que le despedían.
—Es urgente, por favor— Pidió, y eso que le costaba decir las dos últimas palabras.
—Quiero saber los verdaderos motivos— Se puso en plan malvado y se cruzó de brazos, si no se lo decía no le daría nada y haber quién le ayudaba.
—Verás… eh… la vez que vine aquí ella me dijo que le había caído bien pero ella me votó negativo y no entiendo porqué— Lo soltó, con cuidado, en voz baja para cuando terminó tenía a Charlotte conmovido.
—Esa 'Chappy' pero que mala mujer como pudo hacerte algo así… en ese caso…— Charlotte indignado le comentó, mira que decir una cosa y hacer lo contrario.
El ojimiel sólo vio como ese grandulón anfitrión apuntaba en una hojita de papel los datos de la 'Chappy'.
—Estos son— Se los entregó —Pero hay de ti que andes diciendo que te los pasé, porque así como me vez todo hermoso y delicado— Charlotte se señaló e Ichigo hizo una gran mueca —Te puedo dar una buena paliza—
—Sí, lo he entendido. Gracias— Y fueron sus últimas palabras para después salir del lugar.
Una vez más no había tenido suerte con la búsqueda de trabajo, había ido a dos entrevistas y en ambas la mandaron a volar. Y es que quería trabajar precisamente en lo que se había licenciado, pero por lo visto no había lugar para ella en esos momentos así que estaba pensando en buscar trabajo en otro giro.
—Ya no sé qué hacer, tengo una gran pila de periódicos y en clasificados ya no queda un espacio libre donde pueda pedir trabajo— Se quejó la morena mientras se encontraba en la cocina preparando el almuerzo.
—No te desesperes, ya encontrarás uno— Le aconsejaba Rangiku, quien se había pasado a su departamento para almorzar juntas y platicar.
—Llevo 2 meses sin trabajo, sin pagar la renta, ni el cable… y me pides que no me desespere— Dijo con ironía mientras seguía preparando sus sándwiches.
—Bueno perdón... mejor ya no te diré nada—
En ese momento alguien llamó a la puerta, y Rukia de un grito le pidió a su amiga que abriera y que si era un cobrador que le dijera que no estaba. Y sin más Rangiku tomó la perilla y al abrir tenía ante ella a un sujeto delgado, alto y de cabellera naranja que al instante se abalanzó a preguntar.
— ¿Está… 'Chappy'? — Preguntó con duda, con el ceño fruncido. Se sentía idiota preguntando por esa mujer con su sobrenombre.
La rubia lo meditó un poco y después de un rato habló.
— ¡Rukia alguien te habla a la puerta y no es un cobrador! —
La morena estaba extrañada, si no era un cobrador ¿qué podría ser?, así que dejó de lado la elaboración de su almuerzo para ir directo a la puerta.
Cuando fijó sus ojuelos en la entrada de su hogar, se quedó estupefacta, sus ojos se abrieron de par en par y su boca también, llena de sorpresa. Al instante se puso a hacer preguntas.
— ¡¿Qué haces aquí? — Le vociferó, con paso firme hasta donde él — ¡¿Cómo sabes donde vivo? —
—No hagas dramas… Tenemos que hablar así que sé amable e invítame a pasar— Le pidió lo más calmado posible.
—No— Se negó rotundamente y se cruzó de brazos —Si quieres afuera—
—Está bien—
Rukia con una sola mirada le dijo a Rangiku que 'enseguida volvía' para después salir del departamento y cerrar la puerta tras de sí.
— ¿Y bien? — Preguntó Rukia al instante.
— ¿Porqué carajos me votaste en negativo si habías dicho que te había caído bien he? —
Y de escuchar el motivo le hizo poner una mueca de incredulidad.
— No puede ser, ¿sólo a eso has venido? Según tú habías dicho que eso para ti no tenía ninguna importancia—
—Responde a lo que te pregunté— Dictaminó serio.
— Lo dije por cortesía ¿algún problema con eso? — Lo enfrentó, ese estúpido hasta le reclamaba pero lo que más le indignaba era que le había ido a buscar a su casa.
—Sí... Eres una mentirosa— La acusó sin tapujos, era la verdad.
—Ohh gracias— Ironizó —Pero lo que opines no me importa—
—Sabes, aquella vez me agradaste al grado que fuiste la única a la que voté a favor en esa ridícula página y créeme conseguir que alguien me agrade es muy pero muy difícil— Le contó, esperando que sintiera culpa o algo por el estilo.
— ¿Y? ¿Qué quieres que haga, que te aplauda? — Rukia no entendía porque le hablaba de eso, los votos que él emitió no le importaban.
—Al menos esperaba lo mismo a cambio—
—No fuiste el único ¿he? A todos los descalifiqué—
— Los otros cuatro eran unos imbéciles, se lo merecían pero ¿yo? — Se auto señaló, aún sin creerlo —No soy como ellos—
— No claro que no eres como ellos… ¡ERES PEOR! Por eso vas al psicólogo para tratar tus traumas, sobre todo el hecho de que ninguna mujer te quiera—
—Estas muy equivocada. He tenido el amor de mujeres, y no de mujeres simples como tú, si no de mujeres hermosas, de guapas modelos…—
— Pues felicidades y si ya no tienes nada que decir te agradecería ¡SI TE LARGAS DE UNA MALDITA VEZ! —
Ichigo rió con sorna, había logrado cabrearla. Al menos se había vengado por votarle en negativo. Sin más dio media vuelta y se encaminó a las escaleras, sin embargo antes de bajar, se despidió.
—Hasta nunca… DESEMPLEADA—
A Rukia le caló hondó, ese tipo no tenía porqué recordárselo, así que sólo soltó un fuerte insulto al aire antes de regresar al interior de su departamento.
Una hora después de haber ido a visitarla, llegó a su departamento ubicado en la mejor zona de todo Osaka. A penas entró a lo que era su hogar y ya le esperaba en la sala su representante y su respectivo asistente, quieres eran los encargados de negociar sus asuntos.
— ¡Milagro que llegas, te he estado marcando todo el día! ¡¿Dónde se supone que estabas? ¡¿He? — Dramático le recibía Keigo, su representante, quien hacía todo un escándalo.
— ¿Quieres dejar de comportante como novia celosa y posesiva? Ya ni Karolina — Ichigo le pidió que dejara de hacer tanto melodrama, era molesto, ya ni su novia se ponía en esos papeles.
— ¡Pero es que esto es algo muy importante, tiene que ver con la Directiva del Inter de Milán! — Añadió exaltándose más, haciendo exagerados ademanes algo muy común en él.
—Y que dijeron…— Preguntó, yendo a sentarse en el amplio sofá, en espera de una respuesta.
—Massimo Moratti, Leonardo Araujo y sus colaboradores van a estar presentes en la fiesta que Kikuo Kanamori va a dar por motivo de su cumpleaños y va a ser fundamental que tengamos una relación agradable con ellos— Intervino Mizuiro, asistente de Keigo, haciéndole saber a Kurosaki de la importancia de su presencia y de su buen comportamiento.
— ¡Así que más te vale que te comportes y que no vayas solo como la otra vez, porque déjame recordarte que eso nos costó caro! — Keigo, con el dedo inquisidor se quejó, y es que Ichigo por su actitud algo arisca y esa tendencia de no mostrar seriedad al ir solo, les había costado el firmar contrato con el Atlético de Madrid, los Directivos después de ver como el pelinaranja parecía verse 'irresponsable y problemático' decidieron fichar a alguien más.
— Sí, sí… por cierto… ¿no se ha comunicado Karolina con alguno de ustedes? — Cuestionó, y es que su novia que no parecía serlo ya que pasaban más tiempo separados que juntos, ella por su trabajo como modelo y él por futbolista.
—Llamó en la mañana, mientras estabas en tu sesión con Urahara. Dijo que le hablaras cuando pudieras— Mizuiro respondió a su duda.
Ichigo hizo lo que debía hacer, marcarle para hablar con ella porque era un asunto importante y esperaba que ésta vez ella si tomara en serio la situación.
— Oh Ichigo, hasta que doy contigo ¿Dónde estabas cuando te marqué en la mañana? No me respondiste y mejor hablé con Mizuiro — La modelo se puso a hablar, cuestionándolo sobre donde estaba porque siempre que quería hablar con él, no respondía el teléfono.
—En una sesión con el psicólogo…—
—Pensé que ya habías salido de eso— Profirió ella.
—No… Si hubieras visto como me puse en el partido de ayer… estoy suspendido— Le hizo saber la mala nueva que le había acontecido gracias a su ira.
— ¿Otra vez? Puff… No tienes remedio…—
—Oye… Necesito que tomes el primer vuelo a Japón, necesito que estés aquí antes del viernes… Es muy importante para mí y necesito de tu apoyo— Le pidió, necesitaba de una acompañante para esa dichosa fiesta del dueño y además para sus negociaciones con los Directivos del Inter.
—No, no… lo siento… Esta semana tengo un casting para el fashion show de una firma de moda… No puedo desperdiciar esta oportunidad— Al instante se negó, había esperado tanto tiempo por ese casting y no pensaba dejarle ir.
— ¡Ah y yo sí! ¡Estoy en negociaciones con un club muy importante y tienes que venir a colaborar como la buena novia que eres! — Alzó la voz, quería que entendiera su situación.
—Ichigo… También tengo sueños y una vida propia… No hables como si fueras el único que quiere superarse— Lo confrontó, y la verdad ella siempre iba a ver primero por sí misma y después si podía y si le daba la gana, por los demás.
—Lo siento… pero te deseo mucha suerte…—
El ojimiel rodó los ojos, evidentemente molesto, ya no quiso hablar más y al instante le colgó.
— ¿Y ahora que vas a hacer? No puedes llegar solo y fingir que todo te va bien ¿sabes? — Asano sabía que eso no era lo adecuado, también lo sabía Ichigo… Debía solucionarlo antes del jueves y le quedaba poco tiempo.
—Ya veré que hago. Ustedes solo ocúpense de lo que les confiere—
— ¡Con que el futbolista fracasado! ¡Wow, es muy atractivo! — Aceptó Rangiku después de que la morena le platicó de él.
—Pero es una terrible persona… ¡Me llamó simple!— Todavía no superaba eso, aunque era normal, ¿Quién se creía que era ese tipo para hablare así? A penas y la conocía.
—No le hagas caso… Dice eso porque no te conoce… Si tiene novia ha de ser una de esas esqueléticas modelos rubias sin chiste y secas del cerebro… Tú eres bonita e inteligente— Matsumoto le levantó el autoestima, ese tipo era de tantos hombres que juzgaban a la gente de solo ver su físico.
—Pobre de ella… Soportar a alguien así… Pero cambiando de tema… ¿Cómo habrá logrado conseguir mis datos? Se supone que eso era confidencial— Rukia no lo entendía.
—Hay amiga… A ese hombre le sobra dinero… De seguro que le dio unos cuantos fajos de billetes a Charlotte, es muy sobornable— Le explicó, después de todo el dinero movía el mundo y para alguien tan vanidoso como Charlotte, un tanto de dinero significaba arreglitos estéticos.
—Es lo único que le puedo envidiar a ese tipo… su dinero…— Y suspiró la pelinegra, si tuviera el dinero de ese pelinaranja ya habría pagado sus deudas, comprado una casa y demás. Pero ese no era el caso, por desgracia.
Habían pasado dos días y no había dado con alguien decente para que le ayudara y lo acompañara a la dichosa fiesta del dueño del Gamba Osaka. Hasta ahora tenía todas las de perder y debía conseguir a alguien lo suficientemente confiable y discreta. No supo porqué o como, pero recordó a alguien que quizá podía ser su salvación así que se fue a buscar el dichoso papelito donde le habían apuntado sus datos.
La morena se encontraba en casa, descansando, después de haber ido de entrevista en entrevista gran parte de la mañana y tarde. Ahora descansaba tirada en el sofá, aún con la esperanza de encontrar trabajo porque la suerte todavía no le sonreía… y todo estaba tan en paz y en silencio que el tono de su celular la sobresaltó.
Lo tomó, vio la pantalla pero el número lo desconocía y fue ahí cuando a su mente llegó la creencia de que podía ser algún jefe de recursos humanos interesado en contratarla así que no hizo esperar más y contestó.
—Rukia…— Escuchó que le habló por su nombre la otra persona, algo le decía que pronto tendría trabajo.
—Sí, soy yo... —
—Soy Kurosaki Ichigo… al que tu llamas 'futbolista fracasado' — Le dolió decir lo último pero así era como ella le conocía.
La sonrisa triunfante de la morena se borró por completo, al saber de quién se trataba se puso a la ofensiva.
— ¡¿Qué demonios quieres? Déjame en paz! — Le gritó, sin importarle si le dejaba sordo.
—Necesito hablar contigo… es importante— Le habló en buena manera, pero ella al parecer seguía molesta por lo de la otra vez.
—Lo siento pero no quiero hablar contigo— Y le colgó. Fastidiada. Jamás quería volver a hablar con él después de la forma en que la trató la última vez. No se lo merecía y más le valiera no seguirla molestando.
Alguien llamó a su puerta cuando estaba preparando café, al instante fue directo a abrir, ya que pensaba que debía ser Matsumoto, a quien había invitado a su departamento para platicar, algo que ya era costumbre.
Cuando abrió, estaba ante sus ojos aquel alto pelinaranja, ese maldito desgraciado, y de solo verlo le cambió el humor, al instante y sin decir nada se dispuso a cerrar la puerta pero ese tarado tenía un pié para impedírselo.
— ¡Te dije que me dejaras en paz! — Gritaba ella mientras trataba con todas sus fuerzas el evitar que ese sujeto entrara a su casa.
— ¡Tú y yo tenemos que hablar! — Mientras Kurosaki también hacía sus esfuerzos para poder colarse. Esa menuda mujer tenía una fuerza digna de admirarse.
— ¡No quiero, no me interesa! — Resistía con el cuerpo pegado a la puerta, empujando.
— ¡Es una propuesta! ¡Estoy dispuesto a pagarte! — Vociferó, a sabiendas que esas eran palabras mágicas para alguien que no tenía empleo ni dinero suficiente, alguien como ella.
Y con eso bastó para que la morena dejara de lado su resistencia, de solo escuchar la palabra 'pagarte' se quedó estupefacta porque eso significaba dinero y eso fue bien aprovechado por Kurosaki para vencerla, logrando entrar a su departamento.
Rukia no tuvo otra opción, así que optó por comportarse como lo hacía una dama, y le invitó al ojimiel un taza de café.
—Necesito que me ayudes…— Comentó él después de dar un sorbo a la taza.
— ¿Y por qué debería ayudarte? — Quería que le dijera un buen motivo, de otra forma ni de loca.
—Como te dije… pienso pagarte— Ichigo sabía que el dinero era el mejor motivo que había y no dudó en hacérselo saber.
—No puedo aceptar algo sin saber de qué se trata— Se cruzó de brazos. Era consciente de que era una propuesta tentadora pero su orgullo todavía no le permitía aceptar.
—Verás, mañana habrá un evento y requiero de una acompañante— Le explicó sencillo, sin nada de detalles.
— ¿Y por qué yo? No se supone que era tú el súper conquistador, que podías tener a las mujeres más hermosas… en vez de estar perdiendo el tiempo conmigo que soy 'simple' vete a darle lata a una de tus 'hermosas modelos'— Rukia le recordó todas esas palabras fanfarronas e insinuaciones, en especial por como la tildó, de 'simple'.
De solo escuchar todo su monólogo le comenzó a doler la cabeza y sentirse fastidiado.
— ¿Porqué eres tan dramática? — La miró, preguntándole algo que hasta el momento no lograba comprender en algunas mujeres que conocía. Todas eran unas locas, dramáticas, cualquier cosa dicha u ocasión era perfecta para ponerse más insufribles que nunca.
— ¿Y tú porque eres tan imbécil? — La ojiazul también le cuestionó, aunque más por molestarlo que por querer saber la verdad.
—No vine a pelear contigo… además sabes de sobra que necesitas el dinero… solo acompáñame a ese evento… Te pagaré… $69,000 yenes— Le habló calmado, tratando de contenerse a iniciar guerrilla de insultos. Sabía que hacerla cabrear justo ahora no era buena estrategia para convencerla.
— ¡¿Qué? — Gritó, sorprendida por la cantidad… $69,000 yenes era ¡Un mes completo de sueldo! ¿a caso ese tipo no se daba cuenta del gran valor del dinero como para pagar tanto por solo acompañarle una noche? O sería que ganaba tanto que tan solo 69,000 yenes era literalmente 'nada' para su economía.
Ichigo no entendía su reacción, ¿a caso le había parecido muy poco?
Rukia se calmó y guardó la compostura para después mirarle con cierta preocupación.
— ¿Seguro que quieres que sea yo quien te acompañe a ese evento? —
Kurosaki asintió. Ella era su última opción.
—Está bien…— Y resopló, que ni sabía que debía hacer pero igual no parecía muy difícil acompañar a alguien a un evento.
… … * … …
Glosario
Massimo Moratti: Dueño del Inter de Milán.
Leornardo Araujo: Actual Director Técnico del Inter.
Kikuo Kanamori: Dueño del Gamba Osaka.
Hasta quedó el segundo, lo estaré actualizando cada lunes ;)
Gracias de antemano por leer y comentar.
Nos vemos!
