Hola chi s, ya se que no tengo perdón de Dios. Por no actualizar rápido, les traigo otro capitulo de mi locura. Todos los personajes le pertenecen a su creadora Naoko Takeuchi, yo solo los tomo por diversión y sin fines de lucro. Los dejo leer en paz.

El Llamado de la Luna Llena

Capitulo 2

Seiya corría endemoniadamente por el bosque para poder salvar al humano, mientras aúlla para pedir ayuda de Yaten y Taiki. Serena esta aterrada por lo que sus ojos veían, ella siempre creyó que lo que le contaba su abuela Ikuko era solo historia falsas, pero no, ya las empezaba a creer. Pensando que este sería su fin miro a la luna le pidió a la diosa Selene que tuviera piedad de su alma, terminó esa pequeña oración mental cuando escucho un aullido que se acercaba. Alan al mirar a Serena asustada volvió a su forma humana, con la intención de divertirse con la menuda joven, la cual se asombro al ver a joven alto de cabello castaño acercarse a ella, el cual la miraba de una manera que la hacía sentir extraña.

- Por lo que veo hoy será una noche muy divertida. – Dijo con vos grave mirándola cual hombre depravado.

La joven sintió su cuerpo estremecer ante tales palabras. Seiya al llegar al lugar maldijo para sí mismo al ver a Alan en forma corpórea, temiendo lo peor para la joven que veía en el suelo, pero al verla moverse como queriendo levantarse agradeció a Dios que llegó a tiempo. Dando un salto entre los árboles quedo en medio de los ambos para poder proteger a la muchacha, sin esperar respuesta le rugió a Alan.

- ¡No puede ser! – Dijo el castaño. - ¿Porque te empeñas en quitarme la diversión Seiya?

- Ya sabes. – Respondió el pelinegro. – No se nos está permitido estar con humanos.

- Pero eso es solo en tu manada, no en la mía.

- También en la tuya pero tú no lo respetas. – Responde con desprecio.

- No sé porque se preocupan en defender a esos humanos, si ellos cada que pueden nos eliminan. Además mi tiempo de calor esta cerca y que mejor que con una humana que tiene ese olor a inocencia y virtud. ¿No lo siente Seiya? – Dijo Alan mientras pasaba su lengua por los labios. – O que a poco no me digas que el hijo del orgulloso Artemis, es macho como le es su padre para poder tomar una hembra, o ya sé, mejor aún estás harto de que yo me folle primero a las hembras que tu quieres. Para emparejar te…

- ¡Cállate! – Responde con asco en la vos.

- Pero para que veas que soy un buen hermano te deje a esa hembra para que te la folles tu primero, si la quieres con un poco de experiencia… regresa en un rato

Al decir esto último Seiya ya no aguanto más su irá y se abalanzó hacia Alan. En el aire se transformo en lobo cosa que Alan esperaba. Ambos comenzaron a pelear frenéticamente, ambos eran buenos, pero el lobo pelinegro era más ágil y rápidamente sometió a Alan lanzándolo contra un árbol. Intento levantarse, pero tenía una pata lastimada, aun así, mostro los dientes con odio sabiendo que estaba en desventaja ahora. Seiya recupero su forma humana con una de sus manos en un bolsillo. Se limpia la comisura del labio con la otra mano y mira con lastima al animal herido.

- Mejor te vas y de mas esta decir que te quiero fuera de los limites de mi territorio. Esto va para ti y para tu gente.

El lobo lastimado gruñe mostrando los dientes y sale lo más rápido que su pata lastimada le permitía. Seiya se da la vuelta para mirar a Serena y la ve asustada en el piso, aun con el miedo que mostraba no pudo dejar de ver esos ojos que lo cautivaron inmediatamente.

- ¿Te encuentras bien? – Pregunta ofreciendo su mano para ayudarla a incorporarse.

La rubia contesto un poco aturdida con un no con la cabeza.

- ¿Qué haces aquí? Se supone que los de tu clase no tienen permitido adentrarse al bosque. ¿Cómo es que llegaste hasta este punto?

- Escape de… - Comienza asustada y apenada. – Escape de mi aldea al enterarme que mi padre me quiere casar con alguien que no amo.

- Ok. – Murmura por lo bajo. - No me interesa cuales fueron los motivos que te hicieron llegar hasta aquí, lo que si te puedo asegurar es que nos tenemos que ir para que tú puedas regresar a tu aldea.

- Gracias. Pero como sabremos porque camino regresar. – Pregunto Serena un poco asustada, al imaginarse la respuesta.

- ¡No te acuerdas lo que soy! – Dice con arrogancia. – Soy un lobo. – Enfatiza la última palabra. - Conozco este bosque más de lo que te imaginas.

- De acuerdo… pero no era mi intención hacerte enojar.

- Vamos… - Le dijo el joven. – Tengo que salir de aquí, me imagino que Alan ya fue por refuerzos y no estoy en condiciones como para otra pelea en la cual podría perder.

- Esta bien, mejor apurémonos, de seguro caminaremos un buen rato.

- ¿Y quien dijo que iríamos caminando? – La rubia lo miro sin saber a qué se refería. – Te llevaré sobre mi lomo en mi forma de lobo será más fácil y además tu aroma se mezclara con el mío y no podrán seguirnos.

Mientras tanto en la mansión Artemis y Luna discutían por la actitud que tuvo con heredero.

- Artemis de verdad nunca imagine que le pegadas a nuestro hijo. – Cuestiona con los brazos cruzados.

- ¡Un hijo que no me quiere obedecer con respecto a casarse con Kakkyu! – Recuerda Artemis.

- ¡Recuerda que eso de los matrimonio arreglados ya casi no se hace! Deja que Seiya decida con quien se casará.

- ¿Pero que tal que se enamore de una humana como mi hermano Zafiro? No quiero que le pase nada a él, no lo soportaría… - Dice abrazando a Luna mientras una lágrima traicionera rodo por su mejilla.

En tanto en el bosque Serena se resistía a subir al lomo de Seiya. Pues aun no estaba totalmente segura de si podía confiar en él.

- ¿Que pasa bombón? - Dijo el pelinegro. – ¿Por qué no subes?

- Lo que pasa… es que a nosotras, las mujeres en nuestra aldea se nos tiene prohibido montar a horcajadas a los caballos.

- Pero yo no soy un caballo, soy un lobo. – Responde en un tono áspero. – Además ¿Porque no las dejan montar así? Si se puedes saber.

- Por miedo a que nosotras podamos perder la virginidad, y si eso pasa no nos podremos casar.

- ¿Dime a quien le va a importar eso? – Cuestiona entre sorprendido y molesto.

- Pues a los hombres de mi aldea si les importa.

- Pues eso a hombres como tú le llamas son unos machos estúpidos, a quien le va importar eso si tiene a una mujer tan bonita como tú.

Cuando oyó eso la rubia se sonrojo y una sonrisa de lado adorno su rostro.

- Sabes te vez más linda cuando te sonrojas y sonríes.

- Pues si me queda de otra subiré a tu lomo. Solo prométeme que iras despacio para evitar cualquier accidente. – Pidió la joven con la mirada baja.

- Está bien, pero a todo esto cómo te llamas. – Pregunto el joven.

- Me llamó Serena. ¿Y tú? – Respondió la joven.

- Soy Seiya. Mucho gusto Serena.

Él le extiende la mano y ambos sintieron la calidez del otro en ese simple saludo. Se separaron y de esta manera Seiya se volvió lobo para así poder llevarla a su aldea. La sola idea de montar a semejante animal la estremecía demasiado.

- Vamos Serena. – Apura el imponente animal. – Mi olfato y oído me dicen que Alan ya se acerca con su hermano Diamante.

Escuchando esto se armo de valor para subir a él, pues no quería otra confrontación. Seiya apresurada el paso de sus galope para llegar lo más rápido al límite de la aldea. A medio camino a la aldea aparecieron dos lobos más, por lo cual Serena se asusto pensando que eran de la otra manada, pero al ver que Seiya se detenía frente a los lobos su corazón de calmo. Uno era de un color gris casi plateado y el más grande era castaño. Al parece delante de ellos Seiya se inclino para hacer que Serena bajara. Cuando la rubia bajo de el tomo su forma humana otra vez al igual que los otros dos el de color gris tenía los ojos verdes y el castaño más alto que Seiya tenía los ojos de color amatista ambos tenían el pelo igual que el pelinegro, atados en un coleta.

- ¿Donde estaban? – Pregunto Seiya de manera grosera. – Necesitaba su ayuda con Alan hace rato cuando trato de atacar a esta joven. – Agrega esto haciéndose a un lado para dejar a Serena a la vista de ambos hombres.

- ¿Y ella quien? – Cuestiono Taiki con un tono un poco serio. – ¿Ella es la persona a la que quería atacar Ala?

- ¿Pero que hace aquí? - Secundo Yaten. - Ella no debería estar aquí.

- Lo sé chicos por eso pido su ayuda en dado caso que regrese Alan con Diamante para distraerlos mientras la regreso a su aldea.

- Está bien. – Dijo el más alto y el otro asistió molesto. - Solo que rápido porque ya se acerca el alba y hay que regresar.

- Lo haré lo más rápido posible.

Entre tanto en la aldea de Serena el alcalde organizo a los hombres para buscar a la joven. Todos los hombres ya habían regresado porque ya estaba por amanecer pero nadie la encontró. El alcalde Andrew preguntó a los hombres si buscaron bien, a lo que ellos respondieron que aunque nadie había ingresado al bosque prohibido. A lo cual un hombre de avanzado de edad contesto.

- Señor, no creo que se haya ido ahí, ella sabe que está prohibido… pero en estos momentos todo es posible.

- Alcalde ningún hombre quiere ir al bosque por lo que paso hace tiempo. – Interrumpe otro aldeano.

- Yo voy padre. – Dijo Darién con decisión.

- Pero hijo estas consciente de que es muy peligroso.

-Lo sé padre, pero se supone que es mi prometida y la tengo que cuidar por eso sus padres la comprometieron conmigo. Ellos vieron que la puedo proteger y como quedaría yo si algo le pasa y yo no hice nada para traerla a salvo a la casa.

- Esta bien… ve hijo, cuídate mucho por favor y regresen a salvo ambos.

- Así lo haré. – Contesto el pelinegro con seguridad

Partió hacia el bosque para encontrar a su prometida junto con los mejores hombres disponibles para el trabajo.

Seiya llegó con Serena a los límites de la aldea.

- Listo Serena ya estas cerca de casa, puedes seguir tu solo desde aquí.

- Gracias Seiya – Respondió Serena. - ¿Qué puedo hacer por ti para agradecerte que me hayas salvado?

- Solo una cosa bombón, ya no regreses ni al bosque ni a la orilla del lago. Alan ya conoce tu olor y si te ve sola te puede atacar.

- Esta bien Seiya te lo prometo.

Dicho esto se acerco a él y le dio un abrazo en si forma lobuna, el cual es recibió con muchos gusto, y para contestar que le agrado le lamio el rostro de la joven cuan cachorro de feria. Serena se sonrojo un poco, separándose de él le miro a los ojos para guardarlo siempre en su mente.

Estando listo Darién para adentrarse al bosque en busca de su prometida. Vio una sombra que se e asomaba donde él estaba. Todos se pusieron en guardia, mientras algunos apuntaban sus arcos hacia el ruido. Poco a poco mientras la sombra se asomaba más pudo ver que se trababa de Serena. Sin pensarlo él fue hacia ella para abrazarla y sin saber porque la beso.

Este beso no solo fue visto por los aldeanos, si no otro más veía desde las sombras. En la oscuridad del bosque Seiya miraba la escena. Se sintió engañado, ya que Serena le había dicho que no amaba a su prometido. Al ver que la beso y que ella no opuso resistencia se dio la vuelta con esa escena grabada en su mente. Corrió como si de un espectro se tratara hacia su hogar.

Lamentablemente no se quedó para ver cuál fue la reacción de la rubia hacia Darién la cual fue darle una fuerte bofetada que hizo que le doliera la mano.

- Nunca vuelva a hacer eso señor, nosotros nunca nos vamos a casar. - Dijo la rubia frotándose la mano. – Prefiero quedar me sola a casarme con alguien a quien no amo.

Dicho esto, sus recuerdos volvieron al joven de coleta. Y sintió que su corazón anhelaba volverlos a ver aunque no ella no se explica el porqué de ese sentimiento.

Estando Seiya en medio del bosque aúlla, pero en ese aullido se sentía el dolor de la traición y engaño. Antes de que pudiera darse cuenta Taiki y Yaten apresuraron el paso para llegar a él. Ya que sabían que cuando Seiya se sentía engañado podía ser muy peligroso. Cuando ambos jóvenes llegaron, se sorprendieron al encontrarlo en su forma humana, con una lágrima en el rostro la cual resaltaba por la iluminación que la luna le proporcionaba.

- ¿Que paso? – Dijeron al unisonó los chicos.

-¿Por qué ese aullido? – Cuestiono Yaten.

- Ella me mintió. – Contesto a secas.

- ¿Quien te mintió? – Pregunto el platinado.

- La joven a la que salve.

- Y en que te mintió. – Pregunto Taiki.

- Me dijo que estaba comprometida. – Contesto Seiya.

- No te mintió, te hablo con la verdad.

- Pero no solo eso, me dijo que no lo ama, y que fue contra su voluntad comprometida, y ahora la veo besándose con él.

- Porque te pones así, ella no es como nosotros, o es que, acaso, hay no – Dijo Yaten – ¿Te enamoraste de esa humana?

- Eso no es posible Seiya muy bien sabes que las relaciones entre humanos y lobos están prohibidas. - Secundo Taiki.

- ¡Claro que no, eso no es cierto!

- Pues esa es la única razón por la cual veo ese tú te pongas así al verla besándose con otro. – Dice Yaten acomodando su cabello.

- Ni me hagan caso, vamos para la mansión y hagamos el reporte correspondiente, antes de que mi padre se entere por otra persona – Dijo el pelinegro tratando de no mostrarse solido.

- Por cierto, ¿Por qué no saliste junto con nosotros a la guardia? – Pregunta Taiki.

- Lo que pasa es que discutí otra vez con mi padre.

- Sobre el mismo tema. – Adivino Taiki

- Si. – Dijo soltando un suspiro.

- Y es que tiene razón. Tú eres el que sigue al mando, y toda la raza espera que tu también les asegures a su próximo líder.

- Ya se Yaten, pero no me quiero casar con la hija de sabio y tener como parientes a esos dos Alan y Diamante. – Finaliza diciendo sus nombres con desprecio.

- Ellos son sus primos no serían tu familia directa. – Acoto el castaño.

- Lo pensaré.

- Además. – Dijo el platinado. – Tiene que ser rápido, a tu padre no le falta mucho para dejarte el liderazgo, y para cuando eso suceda ya tienes que estar en espera de tu primogénito.

- Hay Yaten mejor ya no moleste molestamos a Seiya con ese tema suficiente con la peleas que tiene con Artemis, y más ahora cuando le den el informe del incidente.

El platinado asistió encogiéndose de hombros y sin decir más emprendieron el viaje a la mansión.

En la aldea de Serena, era entregada a sus padres y abuela que la recibían llorando de la emoción al ver a su niña regresar a casa sana y salva. Sin decir mucho fue trasladada a su habitación, donde se quedó a solas con su abuela. La cual le empezó a hacer preguntas sobre cómo había sobrevivido estando en el bosque. Serena le contó que un lobo la rescato cuando la intentaba atacar un hombre, al oír eso Ikuko se puso tensa de solo pensar que a su nieta le pudiera pasar algo igual a lo de Serenity.

- ¿Alguno de esos lobos alguno te hizo algo?

- No abuela, el lobo Seiya me defendió. – Respondió con un leve sonrojo en su rostro al recordarlo cambiando de forma. Ikuko se percató de esto.

- Hija espero que no te estés enamorando de ese joven, recuerda que no está permito eso en la aldea.

- Ya lo sé abuela no tienes porqué recordármelo. Igual con ellos están prohibidas las relaciones con humanos.

- ¿Como supiste eso?

- Porque uno llamado Alan que me quiso atacar y le dijo a Seiya si Artemis no se había recuperado de la pérdida de su hermano por tener relación con una humana. Y Seiya le contesto que su padre ya lo superó. Alan le dijo que si el también pensaba en divertirse conmigo para acabar como su tío. Él le dijo que eso nunca pasaría, porque está prohibido en ambas manadas, pero parece que ese Alan no respeta las normas.

- Entonces solo eso hablaron y se confrontaron ambos.

- Si abuela solo eso

- Pero hija alguno comentó algo sobre ti.

- ¿Como que abuela?

- Como si sintieron un olor de pureza en ti.

- Mmm creo que si Alan dijo al referente a que olía a virtud e inocencia... – Dicho esto Serena miro como el rostro de su abuela quedó sombrío. – Pero abuela que pasa si hacen esos comentarios...

Ikuko no contesto solo se limitó a abrazarla. – Iré a decirle que a Andrew para que se hagan guardias... Y que ya no tienes permiso para salir, si lo hacía será acompañada por alguien que la pueda protegerte.

- Pero abuela no entiendo. Porque me haces eso. No me paso nada estoy bien...

- No entiendes Serena. – Dijo Ikuko exaltada. – Si ese hombre comentó eso, es porque se quiere aparear contigo para traer a su hijo... Eso no va a pasar. – Dijo con determinación.

- ¿Tu como lo haces sabes esas cosas?

Llega Seiya a la mansión para rendir su informe a su padre de lo ocurrido con Alan y Serena. Toca la puerta del despacho, para poder entrar. Pasa dijo Artemis con una voz seria y un semblante frío.

- Ya viste que ocasionaste con tu irresponsabilidad de no salir a tiempo.

- Pero padre nunca había ocurrido algo así desde lo de tu sabes...

- Ya lo sé hijo, pero ya vez todo puede pasar a hora solo falta ver... Si Alan se va a quedar tranquilo ahora que no pudo lograr tomar a la joven...

- Porque no la tomo Seiya verdad eso lo pudiste impedir.

- Si padre contesto el pelinegro.

- Seiya, Alan hizo algún comentario sobre la joven...

- Mmm si padre.

- Entonces hay que hacer rondas en los limite porque si él la considerada la adecuada para tener a su hijo es capaz de ir a buscarla y eso hay que evitarlo.

- Padre yo me encargaré de esas guardias junto con los chicos.

- Esta bien hijo pero vigila bien ya que Alan puede hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

- Lo haré padre y no te decepcionare

Después de la plática que tu Serena con su abuela, Ikuko fue a reunirse con Andrew para hablar sobre hacer guardias por seguridad y contarle lo que le dijo su nieta.

- Andrew necesito que me hagas un favor recuerda que me lo debes por estos años que he guardado tu secreto.

- Esta bien Ikuko que necesitas que haga – Dijo el rubio

- Necesito que formes un grupo de hombres para vigilar los límites de la aldea.

- ¿Pero porque Ikuko? ¿Qué te dijo tu nieta? – Preguntó el alcalde.

- Me contó sobre unos lobos uno la quiso atacar y otro la defendió, el que la quiso atacar me dijo que se llama Alan y el que la ayudo Seiya.

- Alan la quería para divertirse con ella, pero este Seiya la defendió y entra las cosas que se dijeron salió que ya era tiempo de reproducirse y ella era perfecta. Y de un tal Zafiro que es tío de Seiya que murió por defender a la mujer que amaba que era una humana. - Y tu y yo sabemos quién es él y quien era ella. Y no debemos dejar que la historia se repita. – Finalizó Ikuko.

- Tienes razón hay que evitarlo. - Determinó Andrew.

Aunque por sus adentro el está pidiéndole a la diosa Selene que evitará que los lobos entrarán a la aldea para que su vida y su secreto no saliera a la luz.

- Esta bien Ikuko, los organizare. - Dijo con la voz lo más calmada que pudo.

Bueno bombones, hasta aqui el capitulo. Espero les guste

Y recuerden dejar su rewie, Gracias a los que toman un tiempo para leerme. Especialmente a:

Anai kou

Gracias, espero te guste este

GregorioAbel

Cierto, no habia pensando en la contro versia, que pueda causar Luna y Artemis. Y de el tio Zafiro mas adelante sabremos.

Maria Jor

Gracias, como veras en este capitulo, si llega nuestro adorado Seiya a salvarla. Espero te guste

PD. pasen por las páginas

Constelación Estelar

Originales Ladies kou

Donde ahí amamos a los hermanos Kou

BESITOS ESTRELLITAS