Capítulo1:

Mi nombre es Yuuri, es el nombre que me dio mi madre y, por el cual, porto con orgullo. Mi madre decía que fui bendecido en épocas muy crueles; ella, en aquel entonces, estaba enferma, sin embargo, me tuvo con amor. Gracias a eso nací sano y sin ninguna complicación.

Muchas personas, a lo largo de mi vida, me miraban de forma diferente. Solo por ser Omega, murmuraban de lo infortunado que era; pero, en mi opinión, no era así. Mi madre, a pesar de su delicada salud, me cuidaba, y en las noches hacía un esfuerzo para narrarme cuentos increíbles.

A diario me relataba distintas historias, pero hay una que, hasta la fecha, es mi favorita:

«Había una vez, un hombre que vivía solo, nadie sabía de dónde provenía o a quién pertenecía, e incluso él mismo había olvidado su nombre. Para la luna, los ojos celestes de aquel hombre, eran tan profundos como el mar y su carisma tan frío como una noche de invierno. Aquel hombre, le había jurado su amor y su compañía a la luna, en el tiempo en que habitara la tierra. Cada noche esperaba pacientemente su salida, y la aceptaba en todas sus fases, no importaba cuáles fueran; pues, para él, era preciosa. Incluso en las noches en donde las nubes la cubrían, el hombre la buscaba sin cansancio. Así pasó sus días, hasta que dio su último suspiro. El hombre murió feliz, lleno de amor, pues amó y amará a la luna; un amor imposible de alcanzar ycon la belleza suficiente para hacer suspirar a cualquiera».

—Aquel hombre es un poco tonto —dije la primera vez, que me contó mi madre aquella historia. Recuerdo que, en ese entonces, tenía unos siete años de edad; me encontraba sentado en el suelo, al lado de la cama, donde mi madre yacía moribunda y con una sonrisa.

—¿Por qué piensas que es un tonto? —Sonrió, mientras me miraba con dulzura.

—Pues, porque él amó a alguien inalcanzable, sabía que nunca podría llegar a ella, pero aun así la amó.

—¿Entonces, no crees que es algo maravilloso? A pesar que sabía aquello, la amó como nadie ha amado a un humano antes. ¿No te gustaría ser amado de esa manera?

No respondí ante la pregunta de mi madre. En ese entonces era ignorante sobre el tema, ni siquiera sabía lo que era el amor, y creo que hasta la fecha sigo ignorándolo. En esos días de juventud y de verdadera felicidad, no me daba cuenta de lo afortunado que era.

Mi historia no comienza aquí, mi verdadera historia comienza tiempo después; por lo cual escribo, para saciar mi corazón. En algún punto de mi vida como Omega, yo fui la luna de alguien; pero, igual que en esa historia, era inalcanzable, tal vez, para muchos. Solo uno tuvo el placer de tenerme, como verdaderamente era, en cuerpo y en alma. Un Alfa de cabellos plateados, con unos ojos celestes como el mar. Sin embargo, su carisma era diferente a la historia, era diferente a cualquiera.

Para que puedan entender, les contaré desde el día en que cambió mi vida. Por ser un Omega, se suponía que tendría el más bajo de los oficios, que solo serviría para casarme con algún Alfa adinerado y tener hijos. Todos pensaban que ese era mi destino y, en algún punto de mi niñez, yo también lo creí. Al menos así fue hasta que mi madre murió. Después de eso mi vida cambió por completo, junto a los estereotipos de lo que, se supone, debía ser un Omega. Me convertí en algo conocido como Geisha.