¡Hola otra vez!

Muchas gracias por los comentarios, se los agradezco mucho c:

Bueno… Aquí es donde comienza verdaderamente la historia. Mi fic esta mucho más apegado al libro pero es posible que también tenga Spoilers de la serie XD… Algo me había faltado aclarar: A algunos personajes les cambie o les invente el apellido, espero que no les moleste XD

Bueno sin más molestias aquí va el capítulo… Aún que va a ser un poco largo XD

¡Disfrútenlo!

Capítulo I

"Hands of Time"

(Manillas del Reloj)

—¡Al fin tu hermano nos vendrá a visitar!— dijo la madre de Temari Amane. Era viernes en la tarde y la Sra. Amane estaba sentada en la mesa de la cocina, haciendo sus cuentas con mucha tranquilidad.

Temari solo asintió. La verdad, tenía mucho interés en eso, aún que ni siquiera eras su hermano completamente. Era hijo del Sr. Amane y de su primera y difunta esposa. El muchacho era solo dos años mayor que ella, sin embargo el chico iba en su grado por faltar tanto a clases y hacer de las suyas, pero, anteriormente se encontraba en un internado.

Después de la muerte de su primera esposa, el Sr. Amane se caso un año después con su madre y un año más tarde la tuvieron a ella. No era hija única en ese matrimonio. Un año después de eso nació Kankuro y dos años después de aquello nació Gaara. Eran una familia de lo más tradicional.

A veces ella se sentía mal por su hermanastro –Shikamaru-, pues su padre siempre intentaba cambiar de tema cuando se trataba de su primer hijo. Parecía como si no sintiera cariño por él.

Temari solo recordaba unas cuantas veces en las que su padre lo había traído a su casa para que se conocieran y compartieran cuando ella tenía siete u ocho años. Recordaba a un muchacho que prácticamente, irradiaba pereza y que luego de varias suplicas, accedía a jugar con ella. Temari siempre le tuvo cierto aprecio al muchacho… Quizá hasta más del que debería a su temprana edad.

—Ahora que tienes licencia de conducir, podrías ir por él al aeropuerto. Tu padre, tus hermanos y yo prepararemos una pequeña cena familiar. ¿Qué te parece?…— sugirió la mujer mientras levantaba la vista.

—Vale… ¿A qué hora debería ir saliendo de aquí?— pregunto Temari luego de meditarlo un momento.

—En una hora quizá…

La muchacha solo asintió y subió a su habitación. Tenía muchos recuerdos de él, pero siempre había uno en particular que nunca la había dejado de poner nerviosa.

Temari...

¿Qué sucede Shikamaru?— respondió la niña de ocho años a su llamado.

Ya no nos veremos más…— hablo con pereza el muchacho de diez años que se encontraba recostado en el suelo de la habitación de Temari.

La pobre niña solo bajo su cabeza. Lo iba a extrañar… Es cierto que a veces el chico era insoportablemente flojo, pero ella le quería mucho, era la única persona que jugaba con ella en esa espaciosa casa.

Antes de irme, te daré un pequeño obsequio— dijo el muchacho parándose rápidamente del suelo.

¿Qué cosa?— pregunto ella curiosa levantándose de su cama en la que se encontraba sentada.

El chico que era casi una cabeza más grande que la niña, se inclino hacia el frente y… estampo sus labios con los de ella.

La estaba besando.

Temari siendo la inocente muchacha que era, solo se dejo llevar, cerrando los ojos como en las películas de cuentos de hadas que a ella tanto le gustaban. Shikamaru, mucho menos inocente, la empujo con cuidado y ambos cayeron a la pequeña cama de la niña, quedando recostados. Ella debajo de él.

Estuvieron varios minutos rozando sus labios hasta que la pequeña Temari sintió la entrometida lengua de su hermano en su propia boca. La niña solo logro empujarlo un poco y pudo distinguir una sonrisa en los labios de su hermano.

Fui tu primer beso, Temari… Ahora eres mía— hablo con sorna.

¿Y yo fui el tuyo, verdad?— pregunto Temari con una sonrisa traviesa.

Supongo que en ese caso yo también soy tuyo… Espérame y no me olvides… Es problemático, pero prométeme que lo harás…— pidió Shikamaru frunciendo un poco el ceño.

Te lo prometo…

De eso ya hacia mucho tiempo, y había cumplido su promesa…

Nunca pudo olvidar aquello.

-.-.-.-.

—Osaka no ha cambiado nada— habló el Sr. Akisuki.

Tenten sonrió con nostalgia. Claro que las cosas habían cambiado. Luego de lo que le paso a Ino y que sus amigas ya no se hablaran, ella se fue del país. Sus padres habían decidido tomarse algo así como una segunda luna de miel… Y la verdad, para ella estuvo bien. Ya no era la misma de antes.

Estuvo dos años en Europa –Francia-, y eso la transformo por completo. No era la misma niña rara que se teñía el cabello de todos los colores posibles para llamar la atención de algún chico. No. Ahora era una hermosa adolecente que siempre traía su largo cabello sedoso perfectamente ondulado.

Siempre se pregunto que había pasado esa noche en la casa de Hinata. Ino nunca volvió. Habían dado vuelta todo Osaka para encontrarla, pero, nunca encontraron nada… ni siquiera su cuerpo en el peor de los casos.

Aún que por muy cruel que sonara, quizá aquello había sido lo mejor. Ella sabía que a Ino le gustaba jugar con fuego… probablemente se había quemado. Sin querer, Tenten se llevo la mano a una de sus muñecas.

El brazalete que Ino les había regalado… Era lo único que quedaba de ella en ese momento.

—Mamá— llamó sin mucho ánimo la castaña.

—¿Qué sucede?

—Tengo hambre… iré a comer algo por ahí… más tarde desempacare mis cosas— hablo con pereza Tenten para luego tomar las llaves del auto de su padre.

—Vuelve pronto— dijeron sus padres al unísono.

La castaña salió de su casa sin apuro alguno. No quería marearse por estar pensando en aquello después de tanto tiempo. Su vista se poso despreocupadamente en la parte trasera de su auto y un horrible recuerdo se apodero de su mente.

¡Corre Tenten!— susurraba Ino mientras ambas chicas corrían por una vereda de las calles menos pobladas de Osaka.

¡Espérenme!— gritaba una pelirroja que venía muy atrás de ellas.

Las chicas a oídos sordos siguieron corriendo mientras intercambiaban risas cómplices. La que venía detrás de ellas era nada menos que Karin Yagami, una chica perdedora que siempre esta tratando de llamar la atención de Ino.

¡Ino, Tenten!— seguía gritando la pobre chica. Ella sabía que la estaban evitando a propósito y finalmente se rindió, solo para darse la vuelta e irse.

Siempre era lo mismo.

La viste… Siempre igual de torpe— se burlaba Ino para luego doblar en un callejón que no tenía salida.

Ambas muchachas se iban a devolver cunado se dieron cuenta que un auto se escondía tras unos frondosos matorrales. Muy curiosas las dos chicas se acercaron sigilosamente hacía el auto cuando Ino identifico a dos personas besándose en el asiento de adelante. Más que besándose, estaban devorándose las bocas.

Sexo en vivo— habló Ino con una sonrisa maliciosa cuando observo la cara de Tenten.

Estaba pálida y parecía haber visto un fantasma.

Antes de que Ino pudiera preguntarle que le pasaba, la castaña solo atino a decir

Ese es mi papá…

Si, su padre estaba engañando a su madre.

Los ojos de Tenten se llenaron de lágrimas. Siempre que recordaba eso se sentía como una perra. Ella le juro a su padre que no le diría a su madre lo que había visto esa tarde. Ino, por su parte, le decía que lo mejor que podía hacer era decirle a su madre que él la engañaba.

Su padre le había prometido que no volvería a ver a esa mujer.

Luego de eso se fueron a Francia.

Aguantando las lágrimas, Tenten se ánimo a encender el automóvil. Ella mantendría el secreto de su padre… No quería que su familia se destruyera.

-.-.-.-.

—¡Hinata!— ese grito descoloco toda casa Hyuga.

Hanabi echaba chispas por los ojos y fuego por la boca… figurativamente. Caminaba como soldado. Esta molesta y harta de su querida hermanita.

Las peleas en la casa Hyuga eran muy comunes y siempre era Hanabi quien las empezaba, o eso se suponía. Sus padres ya estaban acostumbrados a ese tipo de reacciones por parte de la mayor de los Hyuga. Su primogénita Hanabi de 22 años de edad siempre encontraba algún motivo para batirse en pelea con Hinata de tan solo 16 años.

Finalmente la muchacha llego a su destino. Golpeo la puerta de la habitación de Hinata un par de veces. Seguramente estaba con los audífonos puestos y no la escuchaba. Sin preguntar, Hanabi abrió la puerta y fulmino a Hinata con la mirada.

—¿Qué pasa?— pregunto simplemente la menor de los Hyuga que se encontraba tirada en su cama escuchando música mientras leía un libro.

—¡¿Qué pasa?... Yo te diré que pasa. Tomaste mi blusa de tirantes negra y la arrugaste, ¡sabias que la guardaba para una ocasión como esta!— gritaba la peliazul fuera de sus cabales.

—No hagas berrinche… Te la lave y te la planche luego de usarla— hablo cansada Hinata. Su hermana siempre buscando motivos para joderle la vida.

La primogénita de los Hyuga estaba histérica. Salió de la habitación refunfuñando por lo bajo. Hinata solo sonrió divertida.

Todos en la cas estaban histéricos menos ella. Aún que no era para menos. Su primo Neji acababa de salir de la universidad y vendría a cenar con su familia esta noche. Había ido a la universidad de Tokio y este año daría clase de literatura en Konoha Institute. Hinata estaba feliz por el. Todos estaban buscando que ponerse para la cena; ella había sido inteligente –como siempre- y había preparado su atuendo el día anterior.

Algo comenzó a vibrar en sus costillas. Sin muchas ganas, despego el libro de sus ojos y saco su celular.

—Diga

¡Hinata-chan!— una voz casi irritante se escuchaba de la línea. La chica se sonrojo al instante.

—Na-Naruto-kun… Ho-hola—saludo la chica con la cara hecha un tomate. Era cierto que había cambiado y todo, pero siempre con Naruto se comportaba como una verdadera boba.

Tengo dos entradas para el parque de diversiones… ¿Querrías acompañarme?, hoy en la noche— la voz de Naruto de repente sonó un poco nerviosa, algo realmente raro en él.

¡Una cita!

Los ojos de Hinata se iluminaron. Después de dos años al fin había logrado que Naruto la invitara a salir a alguna parte. Luego de la desaparición de Ino, la chica se había comenzado a fijar en lo lindo que era Naruto. No tenía muchos amigos, aparte de Sasuke Uchiha… Ambos eran unos busca-pleitos y siempre estaban metidos en peleas callejeras.

La mayoría de las chicas siempre se fijaban en Sasuke antes que en Naruto, pero ella sabía que el rubio tenía algo especial. La forma en la que sonreía la traía completamente loca. Le encantaba que con su chillona voz pronunciara su nombre…

Hinata-chan… ¿Aún estas ahí?...— preguntaba Naruto luego de un rato.

—Um…— Hinata estaba a punto de contestar cuando recordó algo.

La. Jodida. Cena. Familiar.

¿Y bien?

—Lo siento Naruto-kun, pero mi primo viene de visita y mis padres organizaron una cena familiar…— la voz de Hinata sonaba a resignación y tristeza.

Mm… No te preocupes…¿Qué te parece si vamos el próximo viernes?—la voz de Naruto sonaba peor que la de la peliazul.

—Claro…

Vale. Nos vemos el lunes en la escuela. ¡Adiós Hinata-chan!— la voz del rubio había vuelto a la vida. Él colgó y la peliazul sonrió, pero su sonrisa se convirtió poco a poco en culpa y tristeza.

¡Hinata-chan!— la llamaba un chiquillo rubio de trece años.

Hinata estaba sentada con el resto de sus amigas en los asientos de la cancha de basquetbol, cuando Naruto se acerco de repente a la peliazul.

¿Si?— pregunto volteando a verlo.

¿Verdad que me apoyaras en el partido?— pregunto Naruto sonrojado.

Hinata iba contestarle cuando Ino se puso a reír. Todas las demás la quedaron mirando como si le estuviera saliendo otra cabeza, cuando de repente dejo de reír y dijo con la voz más venenosa que pudo:

Hinata nunca apoyaría a un perdedor como tu, pobretón.

Desde entonces Naruto no le volvió a hablar. Le costo mucho conseguir su amistad después de eso… pero lo consiguió. Ino había sido mu cruel con él y es por eso que el jamás se volvió a acercar a ella. Después de que Ino desapareció todo se hizo más fácil.

Quizá había sido lo mejor.

-.-.-.-.

—¿No tienes nada mejor que hacer, Uchiha?— preguntó una pelirosa que caminaba hacia la salida de la cafetería seguida por un atractivo pelinegro.

—Sabes que odio que me llames así, Ha-ru-no…— el muchacho sonreía con malicia. Sabía que a ella también le molestaba que la llamara por su apellido.

La chica solo sonrío. Sasuke podía ser muy molesto a veces… y se suponía que ella era la molesta. El pelinegro traía tres vasos de café en un pequeño cartón y unas patatas fritas, mientras trataba de retener a la pelirosa en la pequeña cafetería. Lo peor de todo es que Sakura sabía lo que él estaba intentando hacer.

—Sasuke-kun… sabes de memoria que debo ayudar a mi mamá a organizar los archivos del banco— hablo la chica desganada.

—Hmp… ¿Prefieres pasar el viernes por la noche archivando un millón de putos papelitos con tu mami, a pasarlo con tu jodidamente sexy novio viendo una película de terror en su casa aprovechando que su hermano no llegará hoy?— pregunto el muchacho visiblemente molesto.

Después de la desaparición de Ino hacia ya tres años, Sakura había cambiado mucho. Ya nadie recordaba a la regordeta niña que siempre estaba con Ino. No. Ahora era la chica más popular y más solicitada de Konoha Institute… por supuesto que después de su transformación, claro está. Ya no era la Obesa Sakura, como solía llamarle Ino… Era Sakura. La Sakura que volvía loca a toda la población masculina del instituto.

Lo que nadie nunca logro entender fue el por que de salir con alguien como Sasuke. El típico chico despreocupado y con peor fama por ser un busca-pleitos. Sakura le veía una respuesta muy lógica, una que nadie más que ella podía ver… Sasuke no era como los demás chicos. Él había comenzado a salir con ella un poco antes de que Ino desapareciera, claramente en secreto… Nadie sabía de su relación y ella pensaba que así era mejor, considerando como había tratado Ino a Naruto unos meses antes…

Él se había enamorado de ella antes de ser popularmente reconocida como las más bonita, sexy, exótica o cualquier otra estupidez.

Sasuke Uchiha había visto a Sakura Haruno por quien era en realidad.

Y es por eso que ella lo amaba.

—Sabes que mamá no tiene a nadie que la ayude… Solo yo— la vos de la pelirosa sonaba nostálgica. Puede que hubieran pasado muchos años desde que su padre las abandono, pero era una herida que aún no se había cerrado.

Sasuke abrió los ojos un poco más de lo normal y le beso la mejilla.

—Lo siento.

—No pasa nada— dijo ella fuera de si misma. Siempre que recordaba a su padre le pasa aquello. No era la primera vez —… Llévame a casa, ¿sí?

—Vale— dijo sintiéndose como un bastardo. Él sabía que no debía siquiera dar a pensar ese tema.

Sakura abrazó el brazo de Sasuke y comenzó a caminar casi por inercia.

Sakura…— llamo la rubia a la chica que se encontraba sentada al lado de ella.

Mm— contesto a modo de respuesta. Estaba masticando una galleta de chocolate.

Deja de comer o ningún chico se fijará en ti nunca… Lo haces por tu padre, pero sabes que él ya tiene a alguien más. Olvídalo— las palabras de Ino se clavaron como puñal en su corazón.

La pelirosa sintió que su garganta se quemaba cuando termino de tragar. Sus ojos se veían vacíos. Casi sin vida. Sakura solo atino a pararse del sillón de su casa.

¿A dónde vas?— pregunto curiosa la rubia

Al baño…— contesto. Observo el espejo que tenía al frente y noto como en el perfecto rostro de Ino aparecía una hipócrita sonrisa.

Era cierto. Su padre ya tenía otra familia, con una fabulosa hija que no lo avergonzara.

Una que no lo avergonzara como lo había hecho ella.

Bueno así termina el primer capítulo.

Lo iba a hacer más largo pero creo que lo distribuiré en 2 capítulos porque creo que es mucha información para un solo capitulo.

Si no entendieron algo pueden preguntar ¿vale?

: Gracias por tu comentario y por poner este fic en tus historias favoritas XD prometo que el próximo capítulo te lo dedicare especialmente a ti c: Espero seguir recibiendo comentarios de tu parte ok? No me decepciones XD

Ruki-0408: Era cierto… También leí la otra historia de Pretty Little Liars con Naruto. Te juro que le iba a poner el mismo nombre a este fic, pero sentí un presentimiento raro y le puse "Ruthless Secrets" (Crueles Secretos). Soy vidente XD

Gracias por comentar.

Bye~ XOXO