Otro cap, espero que les guste y disfruten de la lectura.


Angela miraba a su padre con el ceño fruncido, Black le devolvía la mirada, no perdería esa pequeña guerra y Dark solo miraba a su hermana y a su padre, entretenido con la situación. La disputa por la que padre e hija estaban en esa situación era muy simple, la pequeña quería comer dulces para la cena y el peliazul, haciendo alarde de ser un padre responsable, se había negado.

Al ya cumplirse los diez minutos en la misma posición, Star se levantó, se cruzó de brazos y fue a la cocina. Él ganaría, no se dejaría manipular por esos niños. Intrigados, ambos hermanos siguieron al mayor, la castaña tenía una sonrisa triunfal en el rostro que se desvaneció al momento de ver a su padre cortar verduras.

—¿Y los dulces?— Fue la inocente pregunta de Dark, ya que Angela le había prometido golosinas para la cena.

—No habrá, deben alimentarse bien para que sean fuertes como su padre.— "Además de que Tsubaki me matará si les doy dulces a estas horas" Completo en su mente, aunque no era necesario que sus hijos supieran eso.

La cena pasó sin inconvenientes, exceptuando las miradas de Angela hacia el mayor, si las miradas matasen, esa niña ya cargaría con la muerte de su padre en su registro. Black le restó importancia, el mal genio de la castaña era heredado de él, algo que no parecía posible en un comienzo, pero con los años se demostró que si se podía.

Aprovechando que era Viernes, les dejo ver televisión un poco más tarde, con la promesa de que al día siguiente harían las tareas.

Su mirada se desvió de sus hijos a los papeles en su escritorio, debía revisar muchas cosas y una de ellas era un montón de tarjetas que su amiga le había dado. Le hubiera gustado que Maka llevará el caso, no quería que un extraño con traje se inmiscuyera en su vida y decidiera qué hacer con los niños. Sin embargo, no podía poner su bien sobre el de la peliceniza, ella tenía un embarazo y él sabía lo complicado que podía llegar a ser si no se cuidaba.

Suspiró con pesadez mientras se desordenaba el cabello, caminó hacia la sala para encontrar a los infantes a punto de dormir.

—Muy bien, a dormir monstruos de energía.— Con los niños usaba el mismo apodo que Nygus usaba con él de pequeño. Sus hijos se resistieron, la mayor argumento que no tenía sueño cuando se le cerraban los ojos solos y el menor ni siquiera opusó resistencia cuando lo tomó en brazos. —Mañana les daré un buen desayuno para que repongan energía, pero deben dormir.— Sin mucho esfuerzo, llevó a los dos a la antigua habitación de Tsubaki, ahí había dos futones para los pequeños. Acostó a ambos antes de apagar la luz y retirarse.

Una vez que estuvo solo, volvió al escritorio. Debía revisar algunos exámenes físicos de sus alumnos. Black Star, al igual que Sid, había decidido ser maestro de educación física, le tomó un poco de tiempo darse cuenta para que era bueno y hasta ahora hacía que sus alumnos se cansarán antes que él.

No pudo evitar que su vista viajará a las tarjetas, si no llamaba a un abogado rápido, no tendría quien lo representará en el próximo juicio. Negó con la cabeza, del cajón de su escritorio sacó una foto del tamaño de su palma, en ella se veía a un Dark bebé junto a una Angela de cuatro años, abrazandolos a ellos se encontraban Tsubaki unos años más joven y él mismo. Recordaba que Liz insistió mucho en sacar esa foto "Ya me lo agradecerán" Fue todo lo que dijo antes de apretar el flash. El peliazul ya se lo agradecía, era uno de los pocos recuerdos que se había podido quedar, el resto se encontraban en la casa de Tsubaki.

Apretando un poco la fotografía, decidió que haría lo que fuera por ganar ese juicio y lograr tener a Tsubaki de vuelta. Ya estaba cansado de que las cosas estuvieran raras entre ellos. Tomó su celular para realizar unas llamadas, necesitaba a un par de idiotas que lo ayudarán.

—¿Black?— La voz somnolienta de su amigo albino le respondió al tercer pitido.

—Viejo, necesito que nos juntemos, puedes venir mañana.—

—Idiota, son las una de la mañana ¿No tenías a nadie más para molestar?— Los susurros del albino hicieron pensar al de ojos verdes que seguramente Maka estaba dormida.

—Tienes razón, debo llamar a Kid también. Cuento contigo mañana a las cuatro.— Cortó la comunicación antes de oír la respuesta de su amigo, seguramente había soltado una maldición.

Volvió a llamar, a los ocho pitidos una voz contestó:

—¿Black Star? Son las una de la mañana.—

—¿Por qué todos se empeñan en decirme la hora?— Primero Soul y ahora Death the Kid ¿Era una nueva costumbre de la que no se había enterado? Como sea. —Te necesito en mi casa a las cuatro mañana, no a las ocho, a las cuatro.—

—No, no iré. También tengo cosas que hacer ¿Sabes?—

—Si no vienes comenzaré a gritar y despertaré a Liz.—

—Ok, estaré ahí, solo no grites.— El pelinegro colgó antes de que Star pudiera responder. Bien, ya tenía a sus cómplices, solo faltaba armar el plan.

Se desperezó, ya era hora de que él durmiera también. Guardó la fotografía para ir a su habitación, paso a cerciorarse de que sus monstruos no estuvieran despiertos y al rato se durmió.

Tsubaki se removió en la amplia cama matrimonial de su habitación, no podía dormir y estaban a punto de ser las dos de la mañana. Pensó en llamar a Maka, pero estaba segura de que la Albarn estaba profundamente dormida a esas horas. Ni pensar en llamar a Liz o a Patty, a ellas no había que despertarlas hasta que su reloj biológico lo hiciera.

Llevó su brazo a su cabeza, cubriéndose los ojos. Ya se iban a cumplir tres meses sin poder dormir bien, intentaba no mostrar su insomnio a sus amigos ni hijos, pero cada vez que cerraba los ojos estos se llenaban de lágrimas y a su mente acudían hermosos recuerdos que extrañaba demasiado.

Sabía de alguien que posiblemente estuviera despierto a esa hora, pero era exactamente la causa de su insomnio. Sabía que debía mantenerse firme, pero extrañaba la risa de Black resonar por cada parte de la casa seguida de la de Angela y Dark. Sin darse cuenta comenzó a llorar sin consuelo, dando sollozos fuertes e hipidos cuando intentaba controlarse. Si él fuera más maduro nada estaría pasando, o tal vez ella era la que no quería ver que las cosas cambian y no a todos le agrada el resultado final.

Abrazó la almohada fuertemente, extrañaba a sus niños y a Black, pero ya había hecho gastar mucho tiempo a Maka para organizar el juicio de divorcio y no veía que el peliazul quisiera cambiar la situación. No tendría su milagro, no podría ser feliz con la persona a la que quería y todo era por no ser capaz de expresarse. Tal vez Black Star ya tuviera a una novia por ahí ¿Se la habría presentado a los chicos? Estaba segura de que Angela se lo hubiera dicho si llegaba a pasar, aún así, tenía miedo.