Premio para Miu y Despair!

Disclaimer: los personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, si fueran míos, sería un todos con todos.

Disfruten.


Luego de esa inusual presentación, su relación cambia. Es evidente para ambos que son almas gemelas. ¿Qué sigue ahora?, se preguntan ellos. Ninguno tiene idea, además del hecho que son maestro y alumna lo hace todo más extraño.

Alain es suave con sus movimientos, en ningún momento corre. Ahora no tiene ningún deseo de estar por siempre con Mairin, pero él sabe cómo funciona esto; sabe que en cualquier momento caerá, y lo hará duro por ella. Entonces es suave, quiere conocerla solamente, quiere que sean amigos antes que cualquier otra cosa.

Lo primero que descubre es lo agradable que es ella. Lo segundo es que tiene una hermosa sonrisa. Lo tercero es lo hermoso que es el amanecer luego de seis años sin verlo en el esplendor de todos sus colores.

No está seguro de qué está sucediendo ni cómo terminará todo, pero sabe que le está gustando. Le gusta ella y cómo trajo colores de vuelta.

Un día, algo pasa. Están en vacaciones de invierno, mediados de año. Desde hacía algunos meses que salían juntos, como si fueran "citas", pero sin serlo. Solo se veían fuera de la escuela y charlaban mientras comían juntos, o veían una película.

Pero esta vez, en esta salida, en este día, en estas vacaciones, algo pasa. Alain… es besado.

Pasa muy rápido, algo tan fugaz que ni tiempo de moverse le da.

Es el final de la "cita", él la lleva en su auto hasta su casa –usualmente se despedirían una manzana antes, para que sus padres no la vean, pero ellos están de viaje en esta ocasión– y para en la puerta. Ninguno se mueve; Alain cree que ella sigue allí por la calefacción del auto, sin embargo…

Mairin gira hacia él, mirándolo a los ojos.

―Buenas noches ―sonríe.

―Buenas noches ―contesta él, no obstante, ella no se baja. Sigue ahí. Y Alain sigue sin entender.

Pero Mairin se encarga de explicarle y lo hace perfectamente.

Rápidamente, se acerca a él, en una posición extraña e incómoda para ella, pero lo logra. Con su mano izquierda se aferra con fuerza al hombro derecho de él y con la derecha se sostiene en el volante. En esa posición, casi imposible de imaginar, lo está besando. Él no se da cuenta de cerrar los ojos, porque el beso termina dos segundos después. Está paralizado y para cuando despierta, Mairin se ha ido.

La siguiente vez que se encuentran es en la escuela, en el primer día de clases después de receso de invierno. Es un poco difícil hacer contacto visual cuando recuerdan ese beso, aunque hacen su esfuerzo. Su peor momento es en la clase de inglés –la cual impartía Alain–, en donde Mairin solo huye al baño de chicas.

No intercambian palabras por el resto del día y de la semana, hasta el sábado, cuando él le pregunta si quiere ver una película en su casa. Ella acepta y esa noche se encuentran por primera vez, fuera de la escuela, luego del beso.

Ella ha estado otras veces allí, así que se siente cómoda.

Mairin se ha dado cuenta en los últimos meses, que Alain no se destaca por ser exactamente romántico, pero a ella le encanta la forma en que él lo intenta.

―Pedí una pizza para cenar ―le comenta y ella asiente ―. ¿Qué tienes ganas de ver?

Juntos eligen la película, una de comedia, y comienzan a verla mientras esperan la cena.

Hay ciertos hábitos, que después de algunas salidas juntos, han adquirido; uno de esos es que Alain pase su brazo por los hombros de ella. No tiene intenciones escondidas, es solo una posición más cómoda. Pero quien sí tiene intenciones escondidas es Mairin, cuando se apoya en él y reclina su cabeza en su hombro. Alain no lo nota de inmediato, pero al sentir las constantes miradas de soslayo de ella, percibe que algo planea.

― ¿Te molestó que te besara la otra noche?

Tose un poco incómodo en puño, es un poco directa la pregunta… ― ¿Por qué preguntas?

―Has actuado extraño toda la semana ―contesta y luego desvía un poco la mirada ―, tal vez me pasé un poco…

― ¡No, para nada! ―Interrumpe él, muy rápido para su gusto. ―Me tomaste por sorpresa la otra noche.

Mairin nunca había sido una chica que diera muchas vueltas a las situaciones, y Alain no había tardado mucho en darse cuenta.

Y claro, luego de enterarse que a él no le había molestado, muchas razones para no repetirlo no le quedaban.

Por eso le besaba otra vez, porque era invierno y él era cálido, porque se sentía genial hacerlo, porque él traía colores a su vida, y para ella… Eso era maravilloso.


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