TRECE AÑOS

Se deslizo por el suave pelaje de su compañero de aventuras, detrás de él tres personajes mas bajaron, todos con la misma dignidad, todos mostrando su orgullo de forma elocuente, parecía algo practicado con anticipación , pero curiosamente era solo muestra del reflejo, lo hacían sin pensar. Permanecieron juntos del bisonte solo hasta que toda la gente los vio y los niños junto al estanque les saludaron. Aquella gloriosa presentación se vio un poco frustrada cuando uno de la fila mostro su ansia por ir con los jóvenes príncipes de la nación del Fuego, la cabeza de la comitiva sonrió y los tres jóvenes salieron con la misma velocidad al encuentro de sus amigos.

- dime que eso es algo que ellos sacaron algún lado, no imagino al Avatar Aang haciendo que sus chicos le tengan que pedir permiso - dijo su entrañable compañera recibiéndolo

- no les digas, soy la figura paterna y tienen que verme como tal - dijo Aang haciendo pantomima de ser alguien serio y estricto. Ambos rieron del comentario

Los dos se abrazaron, desde el día en que la guerra terminara habían pasado trece años, Aang contaba entonces con veinticinco años, y no era mas, el pequeño travieso de doce, sus vestimentas habían sido cambiadas por las clásicas vestimentas de un monje aire consumado, ahora un maestro, su complexión juvenil también había desaparecido, aunque seguía teniendo rasgos finos por la genética, y tampoco era el rostro de un chico; mantenía con enorme respeto la tradición de la cabeza totalmente afeitada, pero no dejaba crecer nada en su cabeza, mas que sus finas cejas y largas pestañas, cosa que hacia mas engañosa su verdadera edad. Nadie creería que aquel joven tuviera esa edad mucho menos que tuviera una familia como la que tenia, aunque las circunstancias eran muy diferentes de la de cualquiera de sus amigos, la paternidad de Aang era algo muy aparte.

Katara por otro lado contaba ya los veintisiete su belleza solo acentuada por sus formas de mujer y madre que poseía, sus caderas se habían ensanchado pero solo para darle un aire mas exótico, sus senos firmes, acentuaba su porte de dignataria, había crecido varios centímetros mas, y su cabello seguía siendo envidia de mas de una chica del palacio. Sus ojos azules, conjugados con su piel morena y vestido de las clásicas ropas de la tribu agua del sur, solo cambiadas a algo más primaveral por donde se encontraba. Hacían de Katara un personaje singular en la cuidad fortaleza del palacio del Fuego.

- ha sido bueno que hayas llegado - dijo conduciéndolo por los pasillos del palacio - Zuko necesita tu ayuda, mas que nunca

- ¿Cómo esta? - pregunto el - he oído los rumores pero, no me los creo

- pues créelo Aang, quizá la realidad supere los rumores - dijo Katara con una mueca - yo intente hacer algo, pero como veras, no había nada que hacer

Continuaron su caminata por los pasillos del palacio de la nación del Fuego, Aquel era el sorprendente palacio que fuera desde siglos pasados, solo había cambiado el hecho de no ser solo custodiado por maestros fuego, aunque por el uniforme de la nación del fuego, no podían distinguirse a los de otras naciones. Había desaparecido cualquier indicio de guerra, aunque las fotografías de los tres señores del fuego, que gobernaron durante la guerra no se quitaron, por ordenes del señor del Fuego actual, las mantenía para no olvidar el pasado, para que lo juzgaran de donde vino y por lo que hubo antes que el, era lo que decía, si había partidarios aun de sus antepasados, podrían decir lo que quisieran, mas nunca que ocultaba la verdad. Había venido de ellos, y de ellos se separo.

- Aang, - dijo deteniéndolo - es enserio cuando te lo digo, Zuko te necesita, a ti, no al Avatar - Aang asintió al oírle,

El señor del fuego llegaba a su encuentro. El príncipe Zuko había desaparecido, desde la coronación del señor del fuego; pero el hombre Zuko tardo algunos años en parecer, este que estaba ahora caminando hacia sus amigos entrañables, era un Zuko mucho mas gallardo y apuesto que el que había sido de chico, sus cabellos los llevaba hacia atrás agarrado en coleta, símbolo del orgullo de la nación del fuego, y frente a ella la flama que simbolizaba el poder sobre la nación del fuego, la mas hermosa nación del fuego desde hace 100 años. Pero Zuko venia con una cara demacrada y triste, además de resentida, y todo se vio confirmado al darle la "bienvenida a sus amigos"

- Avatar, que bueno que ha llegado - saludo con un apretón de manos, dado más por la cortesía que por el gusto - Espero su viaje haya sido cómodo

- bueno Zuko, tu sabes como se vuela en un bisonte volador. Lo hiciste más de una vez, es emocionante, es divertido, pero no siempre es cómodo - dijo estirando su cuerpo lo mas que podía después del cansado viaje y haciendo una mueca de dolor al terminar con su ejercicio

- tienes razón - volteo por fin a verlo con una sonrisa - y mas con la comitiva que traes contigo, una cosa eres tu, pero tres iguales a ti debe ser agotador, hasta para ti - la sonrisa de Zuko se acentuó, le tomo de nuevo la mano a Aang pero esta vez lo jalo hacia si y le dio un cordial abrazo.

Aang casi dio un suspiro al ver a Zuko mas tranquilo agradeció el gesto, sabia como se encontraba su antiguo enemigo, pero no esperaba poder tener una relación de colega-colega en ese momento, Zuko necesitaba al amigo y el que el mismo bajara la guardia era una excelente señal, la sonrisa se desvaneció y Zuko empezó a conducir hacia los aposentos de la princesa Azula y la aspereza de su gesto regreso, se veía el dolor y el odio en su semblante, pero parecía contener las palabras, las lagrimas, la furia

- Zuko - dijo Aang cuando casi llegaran al cuarto

- fui ingenuo Aang, debí haberlo esperado, ella solo esperaba ver el modo de vengarse de mi de la peor manera - lo vio a la cara - tu sabes cuanto he luchado por encontrarla, la frustración que sentí cuando mi padre se negó a confesarme donde se encontraba, aun en su lecho de muerte me mintió, - las lagrimas no se contuvieron mas - tu me acompañaste a buscarla, por cielo, por mar y por tierra, tu supiste lo difícil que fue encontrar esa prisión secreta donde la encontramos, la viste Aang, como se encontraba, era poco mas que un cadáver, Y AHORA…

El señor del fuego no pudo continuar hablando, solo volteo su cabeza hacia la dirección donde estaba la habitación de la princesa Azula, en un acto reflejo el avatar volteo hacia la habitación. La imagen lo dejo desconcertado.

Dándole la bienvenida el negro en toda la habitación, Aang pudo ver como había quedado reducida a cenizas y carbón, los muebles estaban casi por completo destruidos, solo a veces, y en muy pocas partes, podía aquello ser llamado la habitación de la princesa Azula, los tapices permanecían colgado pero solo por las pocas tiras que no se dejaban de aferrar a lo lugares de donde eran colgados, los muebles ya no parecían tal cosa y el piso, el piso era la peor evidencia de lo que había pasado ahí, justo enfrente de donde Aang estaba parado, podía ver una el nacimiento de una mancha, provocada por el intenso fuego, una mancha con forma humana, ahí había estado en algún momento el cuerpo de una persona, ahora solo quedaba su silueta mas negra que la mancha de donde había sido quemada.

Aang se inclino hacia la mancha y había tocado su superficie, el majestuoso grafito del que estaba hecho el piso de la habitación de la princesa, el fuego control había dejado indeleble en la superficie la evidencia del último lugar donde la princesa Ursa había estado, aun cuando la habitación había sido limpiada, o mejor dicho sus pocos restos habían sido recogidos para la sepultura, ahí siempre quedaría el ultimo sitio donde la madre de Zuko había estado. Aang no podía entender lo que paso, recorrió la habitación con la mirada y solo había entendido una cosa, había explotado, Azula había explotado y asombrosamente no se había hecho ningún daño a ella misma.

Si aun vivía Azula, continuaba con vida en el centro exacto de su habitación, ella había sido el origen de la explosión y estaba parada en el mismo lugar. Aun entonces casi cinco días después Azula no se había movido, y mas sorprendente, seguía en combustión, o mejor dicho seguía encendida en fuego, sus ropas habían desaparecido con la primera envestida del fuego, así como también su largos cabellos e incluso cualquier bello de su cuerpo. Ahí estaba la orgullosa princesa de la Nación del fuego era una imagen de ultratumba su expresión estaba vacía viendo al horizonte; los cinco días sin alimentos habían convertido a Azula en un esqueleto con piel y el fuego que aun la rodeaba, mas aun su piel seguía siendo de un blanquecino casi fantasmal, y estando totalmente desnuda y sin un solo cabello en todo su cuerpo la hacia parecer un demonio. La escena sobrecogió a Aang, la mujer le daba pena pero sobre todo la situación le creaba duda

- Veo el daño, y veo a tu hermana Zuko - dijo el Avatar - pero no entiendo ¿que esperas de mí? ¿No podrían unos cuantos maestros fuego llevar a Azula a una celda?

- si pueden - dijo el señor del fuego - pero esta mujer debe sufrir la más grande de las sentencias - dijo Zuko con la mirada de odio que tenia desde que un guardia del palacio había dicho que la habitación de la princesa había explotado y que momentos antes se había oído los gritos de la princesa. Zuko no pudo evitar pensar mal al respecto, con mucho y que su hermana llevara años sin usar el fuego control o incluso tratar algo contra el, algún vestigio de rencor en su cabeza le había dado una fugaz idea de que había ocurrido en aquella habitación. Solo el llegar al lugar y ver que su madre había desaparecido, había incrementado su enojo - quiero que uses energía control quiero que la hagas regresar y quiero que le quites su preciado fuego control, y después le enviare a la prisión de la torre - aquello había sido una sentencia como tal.

Había supuesto para Aang un mayor problema, la posguerra que haber derrotado al señor del fuego, y por todo eso a veces había tenido que quitarle a más de una persona el maravilloso poder del control de algún elemento. Junto con ello Aang había desarrollado cierto tipo de habilidad para no solo quitarle el control a la gente, había descubierto desde el señor del Fuego Ozai, que la energía control también incluía una corta visita a los anhelos internos de la gente, y Aang descubrió mas de una vez que la forma de actuar de esas personas era mas por costumbre y una forma natural de satisfacer a la gente, en especial a los padres, era la forma mas común de buscar la aceptación del grupo, lo que había convertido a toda esa gente en personas dispuestas a matar a otros era el reconocimiento de los demás.

Asi que junto con la energía control, Aang había adquirido la habilidad de entrar en la psiquis de la gente, teóricamente era mas que habilidad era un punto clave para poder conocer a la gente y equiparar el valor de Aang, puesto que si esa persona podía ganarle en su poder y pureza, él quedaría destruido. El joven Avatar volteo a ver a su amigo, pero no vio comprensión en el, ellos habían decidido discutir cada una de las sentencias con energía control que se hicieran en la post-guerra, Aang nunca se negaba, nadie había supuesto problema en el, su forma de ser era irreprochable incluso con los años, era un maestro aire en toda forma y conocimientos, el mismo gurú Patik lo confirmo mas de una vez, que de haber Giatsu estado de algún modo vivo en esta época el lo elogiaría como un gran monje. Pero Azula era algo diferente, después de ser derrotada, se había vuelto mas irascible que nunca, no dejo que golpear gritar y hacer fuego hasta caer rendida por el hambre y la sed. Pero siempre se reponía, y todos sabían que su equilibrio se había visto quebrado, y que debido a eso se considero que no fuera sentenciada, puesto que eso la llevaría a su propia destrucción. Pero Zuko lo tenia decidido llevaría esa mujer a su muerte, una lenta y dolorosa donde se arrepentiría por el resto de su vida, haberle quitado algo tan importante.

Aang se dirigió hacia la sentenciada de esa vez, se posiciono frente de ella y puso sus manos en la frente y pecho como lo hiciera con el padre de la misma chica trece años atrás…

- Avatar? - Aang volteo a una Azula de 14 años de cabellos alborotados y peinado arruinado - ¿que haces aquí?

- Azula - dijo Aang acercándose, en respuesta instintiva la princesa Azula hizo fuego control, aunque, siendo esa su mente podría crear casi cualquier cosa - tenemos que hablar

- jamás me quitaras mi trono!!!!! - dijo mientras se abalanzaba contra el

Aang vio en ese momento como con gran velocidad, Aquel lugar en la mente de Azula se convertía en un palacio, el mismo palacio donde el señor del Fuego Zuko había sido coronado, y las ropas de Azula, eran las ropas de gala de los soldados de la nación del fuego, la misma ropa que usara Zuko, el cielo era de un rojo penetrante, Aang solo vio el cielo de ese modo una vez en su vida. El joven avatar comprendió de inmediato que Azula se creía en el día en que Aang había derrotado al señor del Fuego, para ella no había transcurrido el tiempo, o por lo menos no por ahora.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!!!

El cuerpo del joven avatar salió despedido por la ventana del cuarto de la princesa Azula. Inexorablemente hacia el vacio, los chicos de la parte de abajo gritaron y los muchachos vieron a su padre caer al precipicio. Solo uno de los chicos reacciono, deteniéndolo antes de que cayera al suelo. Sus amigos corrieron a su encuentro, y la maestra agua que antes fuera su novia de inmediato se puso a curarle.

CONTINUARA...

No se, que dicen ustedes pero esto empieza o no a ser patrón? faltaba mas al capitulo, pero creo que estaba poniéndose largo, el anterior si así estaba planeado, pero este en si dije ya hasta aquí o se va a hacer muy largo

Bueno espero comentarios

Ja matta