Capítulo 2 - Rastros Encontrados y Rastros perdidos
La Dark Egg legion había montado un importante campamento entre medio de dos cerros en una zona semi montañosa aprovechando la cobertura que ambos colosos le proveían. Era un asentamiento muy amplio en el que se podían avistar por lo menos unos doscientos equidnas ataviados y encapuchados con capas negras caminando por doquier. Había una gran cantidad de cables que recorrían el piso suministrando electricidad a cada tienda y maquinaria que pudiera avistarse. En la zona sur del campamento yacían múltiples vehículos pertenecientes a los legionarios perfectamente ordenados en hileras mientras que en el lado opuesto estaban las tiendas de cuadra. Lien-da había arribado hacía pocos minutos y se dirigía presurosa hacia la zona sur acompañada por un equidna encapuchado que la escoltaba. Se podía ver a la chica repartir órdenes mientras caminaba con el ceño fruncido pero sin aflojar el paso. Al llegar a una carpa de gran tamaño custodiada por dos legionarios se detuvo unos momentos y se quedó observando el umbral.
— ¿Dicen que no opuso ningún tipo de resistencia? — preguntó Lien-da por enésima vez.
— Nada, ni si quiera tuvimos que ordenarle que nos acompañe, simplemente lo hizo — respondió el legionario que la había venido acompañando.
— Bien, es un comportamiento muy curioso… — razonó la chica unos momentos, luego volteo para ver a los guardias — Pueden retirarse, me gustaría hablar en privado con este tipo.
Los dos legionarios la saludaron marcialmente llevándose la mano a la frente y se retiraron mezclándose con el resto de los equidnas —. Tú también Kraiton, no necesito ayuda — ordenó volteándose ligeramente para ver a su acompañante con el rabillo del ojo.
— ¿Está segura de que no es peligroso? — Dudó Kraiton dándole un vistazo a la tienda que se encontraba frente a ellos.
— ¿Estas sugiriendo que no puedo cuidarme por mi misma? — preguntó amenazadoramente Lien-da.
— ¡No, No! — Se corrigió rápidamente el equidna algo nervioso — jamás pensaría eso. Estaré revisando los vehículos mientras usted lo interroga entonces — acto seguido dio media vuelta y se internó en el campamento desapareciéndo de la vista.
— Muy bien… vamos a ver quién es este tal Krajil y porque Robotnik está interesado en él — se dijo en voz baja antes de atravesar la puerta de lona que la separaba del interior. Dentro de la tienda la temperatura estaba ligeramente más agradable. Los sonidos del exterior sin embargo eran apenas opacados por las finas y sintéticas paredes que componían la habitación. Lien-da dio un rápido vistazo alrededor hasta que sus ojos se posaron en lo que buscaba: un joven jirafa de cabellos largos ataviado con una armadura de apariencia futurista. El tipo estaba sentado de espaldas en un silla tarareando una melodía completamente desconocida para la equidna mientras se mecía con las piernas en lo alto de una mesa. Lo hacía con mucha emoción y de tanto en tanto soltaba una frase con una voz bastante desafinada. Aparentemente no había notado la presencia de la chica por lo que Lien-da se aclaró ruidosamente la garganta para llamar su atención. Krajil se sobresaltó al escuchar el sonido, perdiendo el equilibrio y desplomándose con silla y todo en el polvoriento suelo de la carpa.
— Tu debes ser Krajil me imagino — le dijo al chico mirándolo desde arriba con un ligero gesto de decepción.
— ¡Y vos debes ser Batman! — le respondió este devolviéndole la mirada desde el suelo con una sonrisa que se le hizo muy estúpida e irritante a la chica —. Digo, con esos dotes deductivos podrías personificarlo fácilmente — terminó con sarcasmo mientras se ponía de pie ágilmente y se sacudía la tierra de encima.
Una marcada mueca de fastidio se le dibujo antes de responder — Dime una cosa, Krajil — lo inquirió ignorando el comentario que este había hecho —. ¿Cómo es que pudiste predecir el fracaso de Robotnik?
— Ah, no lo hice — respondió desinteresadamente Krajil — Solo me limite a hacer lo que el guión decía que hiciera. Así de fácil — Lien-da se mostró algo confundida por esta respuesta.
— ¿Guión? ¿De qué guión estás hablando? — Preguntó la chica desconcertada — ¿acaso todo fue una trampa?
— ¿Eh? — El chico la miró unos momentos con la cabeza ligeramente ladeada —. ¡Ah! No, nada de eso. Quiero decir que solo me apegue a cómo iba la historia. Aunque solo mostraron esa parte como un recuerdo así que no era muy relevante que digamos. De todos modos, no hace falta leer el libreto para saber que el Ivo iba a perder, digo, es algo muy común ¿No?
— Tristemente estas dando en el clavo — afirmó Lien-da mientras lo miraba con curiosidad. Empezaba a pensar que de hecho el tipo no estaba en sus cabales —. ¿Por qué le ofreciste tu ayuda?
— Porque se me cantaron las pel-¡Nah, mentira! Porque necesito que el gordo me haga un favor —. Aseguró mientras escrutaba con la vista a la equidna.
— ¿Qué clase de favor? — inquirió esta algo incomoda por la actitud de su interlocutor.
— Eso no te lo voy a decir a vos — le negó con una ligera risa mientras volvía a posar la vista en el rostro de la chica —. Si don Ivo acepta mí propuesta entonces, ¡Joya! ¡Les cuento a todos! Pero hasta entonces prefiero guardármelo. De paso de esa forma también le genero más expectativas a los lectores — concluyó señalando con el dedo gordo de su mano izquierda en esa misma dirección.
«Claramente este tipo no está bien de la cabeza» pensó la Lien-da al ver la extraña actitud de Krajil «Pero órdenes son órdenes». Exhalo una pequeña cantidad de aire con abatimiento antes de volver a hablar — Bien, mañana temprano partiremos hasta la actual base de Robotnik. Hasta entonces tienes prohibido salir de los límites del campamento. Tampoco quiero verte rondando los vehículos ni nada en la zona norte del mismo. Voy a dejar dos guardias apostados en la entrada de tu tienda para mayor seguridad ¿Estoy siendo clara?
— ¿Clara? ¿Qué acaso no te llamabas Lien-da vos? — le replicó mirándola con una falsa expresión de confusión.
La equidna cerró el puño con enojo, pero solo se limitó a dar media vuelta y salir de la tienda sin decir ni una palabra más.
— ¡Date prisa Rotor! — Apuró una eriza rosa a su compañero mientras volaban por los cielos. La chica estaba agarrada de la espalda de Rotor mientras este surcaba los cielos con su nano traje —. ¡Recibimos el pedido de auxilio de Tails hace más de dos horas! — Amy se veía realmente preocupada.
— ¡Voy a máxima potencia Amy, estoy tan preocupado como tú! — Respondió Rotor con el ceño fruncido y el cuerpo lo más extendido que podía para reducir la fricción del viento al mínimo —. ¡Ya no estamos muy lejos! ¡Deben estar en algún lugar de estos bosques!
Sobrevolaron por encima de la copa de los arboles unos momentos hasta que una parcela les llamó la atención. Desde arriba pudieron atisbar la copa torcida de varios árboles.
— ¡Allí! — Exclamó Amy mientras apuntaba con el dedo hacia la zona.
— ¡Lo veo! — La morsa se desvió en esa dirección y aterrizó rápidamente en el suelo.
— ¡Sonic! ¡Tails! — gritó Amy asustada mientras salía corriendo. Rotor volteo para ver mejor y clavó la vista en el par de héroes que yacían inconscientes en el suelo.
— ¿Qué fue lo que ocurrió? — se preguntó Rotor mientras repasaba la zona con la vista para entender los detalles. Habían múltiples arboles casi caídos, a otros les faltaban importantes partes del tronco. El suelo estaba todo revuelto, había tierra e islotes de pastos arrancados por todas partes y múltiples huellas, algunas bastante profundas, lo que sugería una caída muy pesada por parte del cuerpo que las generó. Rotor las examinó más de cerca y ahogo un grito —. ¡Amy, se cruzaron con uno de los convoyes de la Dark Egg Legion!
— Eso es ridículo ¡Sonic y Tails son capaces de aplastar a esos tipos sin ni si quiera sudar! — replicó la eriza mientras levantaba la cabeza del erizo azul apoyándola sobre sus piernas y tratando de que reaccione.
— El problema no fueron los legionarios Amy… — la corrigió la morsa con preocupación — También hay huellas de quemaduras eléctricas y de un robot de la serie Metal…
— ¿Metal Knuckles? — preguntó con preocupación entendiendo repentinamente Amy.
— Y Lien-da. Parece que dieron con el grupo líder — terminó Rotor mientras pegaba un vistazo alrededor más en profundidad. Luego se acercó a donde estaba el par inconsciente—. Debemos llevarlos de nuevo a Nueva Mobotropolis para que se recuperen.
— Espero que no les haya pasado nada muy grave… — gimió la chica afligida. Dejó con cuidado la cabeza de Sonic nuevamente en el césped y se levantó para dar un rápido vistazo alrededor. Un detalle particular en la tierra llamó su atención y se acercó a investigar más de cerca. Rotor pudo ver como la chica se agachaba y miraba unos momentos el suelo donde podía verse una huella de tanque y luego la seguía con la cabeza hasta el horizonte. Amy se puso de pie nuevamente y volteó a ver a la morsa — Rotor, llévalos tu hasta el hospital. Yo voy a seguir esta huella para ver a donde me lleva.
— ¿Estás loca Amy? — La frenó Rotor preocupado — ¿Si Sonic y Tails no pudieron con ellos que te hace pensar que tu si podrás?
— No te preocupes, no pienso enfrentarlos — se explicó Amy con calma — necesitamos saber a dónde están montando campamento. Ya escuchaste el mensaje para los legionarios que capturamos, van a hacer noche en algún punto y mañana se reunirán con Eggman.
Rotor la miró unos momentos con el ceño fruncido. Amy le devolvió la mirada con total seguridad de sí misma —. Está bien — aceptó al final — Pero mantente fuera de la vista de esos tipos. Mantenme informado de tus avances y no dudes en pedir ayuda si lo necesitas.
— Eso no hace falta ni que lo pidas — respondió la eriza sonriendo satisfecha.
La morsa levantó al duo en sus brazos con la ayuda de Amy y luego levantó vuelo dejando a la chica sola en aquella parcela y con la noche acercándosele lentamente.
Amy clavó la mirada unos momentos en su compañero mientras se alejaba surcando los cielos con sus dos amigos. Estaba sumamente agobiada por el destino de ellos, sobretodo el de Sonic por quien sentía una profunda atracción no correspondida. La chica agitó levemente la cabeza para aclarar su mente y luego se volteó para observar las huellas de tanque que habían dejado detrás de si los legionarios. Hizo aparecer en su Piko Piko Hammer y se lo cargó al hombro mientras comenzaba a caminar siguiendo el camino descripto por el vehículo.
El sendero serpenteaba por el bosque esquivando grandes pedregones y árboles cuyos troncos tenían un diámetro importante. A los lados del mismo podían verse restos de vegetación más ligera que había sido arrancada para abrir el paso y acelerar la marcha del escuadrón. Era una marcha aburrida y a medida que avanzaba presurosamente el cielo se iba tiñendo de naranja para luego pasar a un amarillo azulado. Cuando el cielo ya se había tornado azul profundo Amy empezó a notar que la vegetación se iba haciendo más rala y menos abundante. En poco tiempo se encontró caminando a través de un suelo pedregoso. Pero ese no era su mayor problema: gracias a la oscuridad y las piedras ya casi no podía distinguir las huellas. Se detuvo unos momentos para intentar orientarse. Mientras estaba agachada tratando de definir la dirección correcta un pitido proveniente del reloj comunicador que llevaba llamó su atención. Amy se incorporó nuevamente y oprimió el control para abrir los canales de comunicación.
— Amy aquí, ¿qué ocurre? — preguntó al aparato.
— Amy, ¿cómo marcha tu búsqueda? ¿Estás bien? — la voz de Sally la inquirió a través del aparato. Estaba claramente preocupada.
— Seguí la huella hasta los alrededores de la zona montañosa cercana a los bosques — informó la eriza — estoy tratando de distinguir que camino tomaron pero creo que no deben de estar muy lejos ¿Cómo están Sonic y Tails?
— Ellos están bien. El doctor dice que son duros de roer, no es que sea noticia para nosotros claro. Están bastante magullados, pero nada grave. Recuperaron la conciencia hace tan solo unos minutos.
—Qué alivio… —dejó escapar más tranquila.
— Voy a enviar a Bunny y a Rotor para que te acompañen — agregó la princesa.
— Dile a Rotor que me rastree a través del comunicador entonces. Yo voy a seguir camino.
— Entendido — aceptó Sally — y Amy… cuídate ¿está bien?
—No te preocupes princesa, siempre lo hago — terminó la chica mientras cortaba la comunicación.
Amy dio un rápido vistazo en derredor y luego observó en profundidad los grandes colosos de roca que se perfilaban contra el cielo. Mientras sus ojos repasaban el contorno de los mismos en la oscuridad la chica notó que había un extraño resplandor emanando del valle entre dos de los cerros más cercanos. « !Los tengo! » pensó con emoción mientras se encaminaba en aquella dirección.
Tardó una media hora en alcanzar los alrededores del valle. La luna ya se alzaba por encima del horizonte mientras Amy se ocultaba en la oscuridad colindante detrás de las rocas para ver en detalle lo que había hallado: Un importante campamento Equidna en el fondo del valle. Pudo contar cerca de cien vehículos entre tanques y Hoverings y por lo menos cinco veces más Legionarios. Aparentemente el asentamiento estaba distribuido en una zona norte y una zona sur. En la zona norte, que era la que tenía más cercana, se hallaban los vehículos y equipamientos, mientras que en la zona sur se hallaba la sección que usaban para dormir y distraerse. Después de estudiar el lugar con detenimiento llegó a la conclusión de que sería mejor esperar a sus compañeros antes de decidir la acción a tomar. Justo cuando estaba preparándose para volverse un pequeño desmoronamiento y una maldición cerca de donde estaba llamaron su atención. Rápidamente se ocultó detrás de una roca antes de ser vista mientras un legionario que estaba haciendo una ronda de guardia se acercaba hasta el punto donde la chica estaba apostada. El equidna lanzaba continuos insultos contra la zona, el frio, el viento, básicamente todo el lugar lo fastidiaba. Estaba tan concentrado en sus quejidos que no notó a Amy al pasar al su lado y siguió camino a los tropezones entre las rocas. Sin poder creer su suerte la eriza se escabulló en silencio hacia el otro lado del cerro y comenzó a descender para esperar a sus compañeros en la oscuridad.
Lien-da estaba en su tienda revisando cuidadosamente el registro de Legionarios a su cargo para verificar por milésima vez el número y los nombres de los soldados capturados. No estaba preocupada por lo que estos pudieran decir ya que sabía que los Freedom fighters no usaban los métodos necesarios para quebrar a sus hombres. Pero lo que le quitaba el sueño era el hecho de perder gente a su cargo. Se supone que un líder debe proteger y liderar a sus hombres a la victoria. Si bien también sabía que las perdidas eran una cosa inevitable, el mantenerlas al mínimo también era parte de su trabajo. Mientras cambiaba la página del registro un legionario se acercó hasta la entrada de la carpa y saludo a la terrateniente de manera militar.
— Pido disculpas por la interrupción pero tenemos un inconveniente — informó firme y con voz potente el equidna.
— Si es nuevamente ese tipo pidiendo estupideces voy a… — comenzó a gruñir amenazadoramente.
— No es eso señora — la interrumpió el legionario —. El invitado informa que tenemos un intruso en el perímetro y…
—…Y qué mejor te apures a buscarlo porque casi seguro que atrás de él vienen más — culminó Krajil entrando detrás del soldado.
Lien-da le lanzó una mirada furibunda a su subordinado — ¡Creí haber dicho claramente que no quería a este tipo dando vueltas por el lugar! — le rugió mientras el equidna se quedaba clavado tieso en su lugar notablemente nervioso.
— No te enojes con el boludo este — la detuvo Krajil —. Estos tipos no podrían evitar que yo vaya a donde se me cante las bolas aunque lo intentaran — terminó mientras se encogía ligeramente de hombros.
La chica lo miró unos momentos en silencio. Luego le indicó con una seña de la mano a su subordinado que se calmara.
— ¿Entonces decís que hay un intruso en el perímetro? — Lo inquirió Lien-da — ¿cómo es que sabes eso?
— Sip. Ósea, no está precisamente en el perímetro; Está del otro lado del cerro norte —. Respondió el joven simulando mirarse las uñas a través del guantelete de acero de su traje — y lo sé porque lo detecté con mis sensores… o mejor dicho "la" detecté —. Krajil cambio el foco de atención en la chica inclinando ligeramente la cabeza en una mueca algo sobradora —. Y yo que vos muevo el culo como a la de ayer si querés que agarrarla represente una ventaja para vos, viteh.
Lien-da dudo unos momentos, pero luego se dirigió directamente al legionario que aguardaba aun de pie frente a la entrada —. Reuní a 20 hombres lo más rápido que puedas. Vamos a ir a investigar lo que dice este tipo.
El equidna la saludo marcialmente y girando sobre sus talones salió al trote ligero por el umbral.
— Espero que no estés jugando con nosotros, porque ya estoy hartándome de tus estupideces…
— Ya me lo vas a agradecer después — respondió con una media sonrisa algo burlona en su rostro — ¿vamos entonces? — terminó mientras hacia un gesto con la mano para dejarla ir primero.
Lien-da salió de la tienda seguida de cerca por Krajil y se fueron a reunir con las veinte unidades que la aguardaban afuera. Todos estaban listos y con fusil en mano. Con un gesto de la cabeza les indicó que la siguieran y juntos emprendieron la marcha. Salieron de los límites del campamento por el norte y treparon por la ladera sur del cerro mientras lo rodeaban simultáneamente. En poco tiempo estaban bajando por el otro lado. Apenas comenzaron el descenso los veintidós integrantes del grupo cambiaron el paso apresurado por uno sigiloso y avanzaron con las armas listas. En la base norte del cerro avistaron un extraño bulto. Lien-da lo analizó con la vista y logró discernir lo que parecía una cabeza. Aparentemente estaba de espaldas a ellos y observaba el firmamento mientras se balanceaba ligeramente en lo que le parecía un intento por aplacar sus nervios. Les hizo una seña a los legionarios y se dividieron en dos grupos que avanzaban cada uno por un flanco rodeando a la intrusa. Krajil sin embargo seguía avanzando de frente, pero ligeramente más atrás y con una mano apenas rozando su muslo derecho. En el momento que todos estuvieron en posición Lien-da se dispuso a hablar.
— ¡Hey! — Gritó altivamente — ¡Estas rodeada! ¡Colócate boca abajo contra el suelo o abriremos fuego!
La figura se quedó de piedra al escuchar el grito, y no se movió.
— ¿Es que acaso estas sorda? — Agregó con voz amenazadora — ¡te dije que te voltearas contra el piso!
Lien-da pudo ver como la chica levantaba lentamente algo que parecía un martillo en su mano derecha. No pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción al ver que iba a oponer resistencia y levantó la mano indicándoles a sus hombres que estuvieran listos para abrir fuego cuando les indicara. La intrusa levantó rápidamente el último tramo el martillo y se volteó en un parpadeo. Lien-da no tuvo tiempo de reaccionar cuando todo ocurrió: mientras la chica se giraba para enfrentar a los legionarios un puñetazo propinado por un guantelete de acero la derribó lanzando su arma lejos.
— ¡Alto el fuego! — ordenó rápidamente al ver a Krajil parado al lado de la intrusa quien yacía aturdida en el suelo. Una sombra de decepción recorrió momentáneamente su rostro. Dispararle a alguien habría sido una buena forma de liberar su estrés.
— Me pareció más barato mi método que malgastar munición en una eriza rosa con un martillo bizarro — dijo Krajil desde donde estaba parado mientras se miraba los nudillos simulando egocentrismo de forma muy exagerada.
— ¿Eriza rosa? — Preguntó algo alarmada la equidna — ¡es una de los Freedom Fighters! — Exclamó al ver a Amy sentada en el suelo agarrándose la cabeza.
Los soldados rápidamente rodearon a la eriza apuntándole con sus fusiles mientras Lien-da la levantaba bruscamente del brazo y la ponía frente a ella.
— ¿Cómo diste con nuestro campamento? — La inquirió agresivamente mientras la sacudía por los hombros con brusquedad.
— Ugh… solo seguí las huellas que ustedes dejaron estúpidamente detrás… — respondió Amy aún algo aturdida pero tratando de sonar altiva —. ¡Y pronto el resto de mis compañeros van a llegar y les van a patear el trasero! — terminó sonriéndole a su captora.
— ¡Mierda! — gruñó la equidna mientras la soltaba empujándola contra el piso de nuevo.
Amy dio un rápido vistazo a su alrededor estudiando a todos los mobianos que la rodeaban. Su vista de detuvo bruscamente en Krajil quien la saludo con la mano derecha en alto a la altura de la cabeza mientras mantenía la izquierda a sus espaldas y le sonreía con un extraño gesto chueco.
— ¡Debemos levantar campamento y movernos! — Ordenó repentinamente la terrateniente — la llevaremos como rehén en caso de que las cosas se descontrolen…
— Eso no les va a servir de nada — rebatió la eriza — ellos están siguiendo mi localización. Si yo voy con ustedes sabrán precisamente donde están.
— ¿cómo…? — comenzó a preguntar Lien-da, pero la interrumpió un pitido electrónico que provenía de la muñeca de la chica. Amy trató de ocultar su brazo pero la equidna lo agarró con violencia y lo levantó hasta la altura de su vista mientras Amy soltaba un gemido de dolor —. Un comunicador… — susurró por lo bajo para sí misma. Luego presionó el botón del costado.
— ¿Amy? — Inquirió una voz desde el pequeño aparato — ¿Amy me copias? Estamos a solo una hora de tu ubicación ¿Amy, me recibes?
Lien-da miró unos segundos el comunicador y luego se lo arrancó con violencia. Amy se agarró el brazo izquierdo a la altura de la muñeca mientras soltaba un grito de dolor.
— No les responderemos — informó la equidna — Con esta cosa deben estar consiguiendo su ubicación —. Pensó en destrozar el aparato y comenzó a apretarlo con fuerza en la palma de su mano, pero casi instantáneamente cambió de idea. Si la señal desaparecía repentinamente era seguro que los demás investigaran su última locación. La chica se volteó para ver a sus soldados —. Necesito un voluntario para deshacerse de esta cosa. Debo advertirles, el que se ofrezca será capturado por el enemigo, pero nos dará la oportunidad de escapar con una rehén muy importante.
— Yo iré — se ofreció rápidamente uno de los legionarios — ¿Qué es lo que debo hacer?
— Toma este comunicador y comienza a caminar hacia el suroeste — le ordenó Lien-da — no te detengas ante nada hasta que el enemigo te haya alcanzado. Tampoco respondas ninguna de sus llamadas —. Le entregó el comunicador y el equidna se lo colocó en la muñeca — tu nombre es Nirke ¿Verdad? — El legionario asintió — Que tengas suerte Nirke…
Nirke ejecutó un saludo militar y sin perder ni un segundo extra salió al trote en dirección suroeste.
— No importa lo que intenten — exclamó Amy detrás de la chica — ¡Sonic vendrá a salvarme y les pateará el trasero al final!
— Cuento con ello niña — le respondió Lien-da con disgusto — Pero ahora que ganamos tiempo puedo tener listo a metal Knuckles… Además, no planeo tenerte como prisionera mucho tiempo.
— ¿Y a él? — preguntó la eriza refiriéndose a Krajil
— ¡Oh no! — Saltó Krajil — ¿Es que yo también soy un prisionero? ¡Creí que esto era la división ocultista de las niñas exploradoras!
Amy lo miró algo extrañada — Espera un momento, ¡Tú eres el que me derribó!
— Mierda, te debo haber pegado terrible trompada para que recién te estés dando cuenta — rió el chico
— ¿Entonces estas con ellos por tu voluntad? — la voz de Amy demostraba una mezcla de asombro y decepción
—Por el momento sí. Que querés que te diga… — explicó vagamente Krajil — Pero es una alianza temporal. No tengo intenciones de trabajar de manera permanente con alguien cuya nariz rivaliza con la de los judíos.
— ¡Basta de charlas! — Los interrumpió Lien-da — llévense a la chica y métanla dentro de una capsula para evitar que escape. En cuanto a ti — se volteó para quedar frente a Krajil — tenías razón, había una intrusa, sin embargo aún no quiero verte rondar por el campamento. Te vas a quedar en tu tienda mientras levantamos todo para trasladarnos hasta que se te informe ¿Entendido?
Krajil se llevó una mano a la frente bien extendida mientras ponía una expresión militar casi caricaturesca — ¡Si Señor Coronel Capitán Primero Don Almirante!
La chica solo dibujó una mueca de fastidió y dándose media vuelta se puso en camino de retorno a el campamento mientras los demás la empezaban a seguir.
Muchos kilómetros más lejos dos figuras surcan los negros cielos mobianos agiles y presurosos. Rotor y Bunny viajan a la máxima velocidad que sus equipos se lo permitían. Habían decidido viajar ellos dos dado que ambos podían volar y habían preferido que Sonic y Tails se recuperen de la batalla que habían sostenido contra Metal Knuckles. Rotor le hablaba con preocupación al comunicador que llevaba en la muñeca del brazo izquierdo sin recibir respuesta alguna.
— ¡Amy!, ¿me copias? — le repetía infructuosamente al aparato — ¡Amy!
— Es inútil Rotor —lo detuvo Bunny — ¿Crees que le haya ocurrido algo?
— Eso me temo… — Confesó la morsa afligido —Hace un rato comenzó a moverse nuevamente en dirección al suroeste sin detenerse. Quizás fue capturada…
— Deberíamos informarle a la princesa — propuso Bunny
Rotor negó con la cabeza — No aún. Esperemos a saber más antes de preocupar a Sally. Ya tiene suficientes cosas en su cabeza.
— Espero que sepas lo que haces cariño…
El dúo voló durante cerca de dos horas siguiendo el rastro de Amy. Fue un viaje sin escalas mientras los nervios y la preocupación los carcomía de a poco. Casi no intercambiaban palabras salvo para preguntarse la distancia que aun los separaba de su destino o que tan adentrados en la noche estaban.
A lo lejos una figura encapuchada avanzaba impasible en la noche. Nirke caminaba casi al trote con la respiración fuertemente agitada pero sin dejar que el cansancio le ganase. Sabía que debía ganar la mayor distancia posible antes de ser capturado y no iba a detenerse hasta que no lo obligaran. Un extraño zumbido a sus espaldas llamó su atención. No volteó a ver de qué se trataba, podía intuirlo: los compañeros de la eriza debían de estar acercándose. Tomo con firmeza su fusil de plasma y le quitó el seguro con la mano temblorosa sin dejar de caminar velozmente. El zumbido se iba acrecentando poco a poco. Nirke comenzó a sudar, los nervios se le mezclaban con el miedo haciendo que sintiese la fuerte necesidad de correr, alejarse de sus enemigos. Pero no lo hizo. De repente un grito lo sobresaltó. Giró sobre sí mismo de manera instintiva parándose frente a sus oponentes abriendo fuego a discreción. Frente a él dos estelas se dividieron en caminos opuestos dejándolo confundido por unos momentos. Mientras trataba de entender que era lo que ocurría sintió un golpe muy fuerte en su cabeza y lo siguiente que vio fue un vasto paisaje negro adornado con luces centellantes que bailaban frente a sus ojos. No sabía como pero había terminado boca abajo en el suelo y el fusil que era su única defensa había desaparecido de sus manos: había perdido en tan solo unos segundos.
Luego de propinarle una patada en la cabeza al legionario Bunny aterrizó a su lado mientras este se trataba de levantar algo mareado. Rotor se posó detrás de la coneja y entre ambos rodearon al equidna. La morsa observó el desierto a su alrededor, pero no había nadie más que ellos tres. Luego volvió a chequear su radar para verificar la señal de Amy y allí estaba, justo frente a ellos, sin embargo no era la eriza, si no el legionario.
—Amy no está aquí… — apuntó Rotor dirigiéndose a Bunny.
— Es una distracción… — razonó Bunny —. ¡solo querían ganar tiempo!
— ¡Debemos volver ahora mismo! — apresuró la morsa.
— Espera, ¿Qué hacemos con él? — preguntó la coneja mientras señalaba a Nirke que se estaba recuperando del golpe rápidamente.
— deberíamos revisarlo, debe tener el comunicador de Amy en algún sitio — propuso rotor.
El dúo se abalanzó sobre el legionario que comenzó a forcejear inútilmente contra sus captores hasta que Bunny logró arrancarle el pequeño aparato de la muñeca.
— ¡Aquí esta! — exclamó con jubiló una vez que lo tuvo en sus manos —. ¡Es el reloj comunicador de Amy! ¿Qué le hicieron a nuestra amiga? — Le inquirió a Nirke repentinamente — ¿dónde está Amy?
— La eriza rosa es nuestra prisionera ahora — respondió cortantemente el legionario —. ¡Hasta que nuestra matriarca decida cuál será su destino, ustedes no sabrán nada de ella!
—Es inútil — señaló Rotor — deberíamos volver al sitio donde estuvo esperando antes y empezar la búsqueda desde allí.
— ¿Vamos a dejar a este tipo aquí entonces? — dudó la coneja mientras miraba al legionario de soslayo.
— No podemos llevarlo con nosotros, sería peligroso — explicó la morsa —. Además, ya tenemos a algunos de sus compañeros como prisioneros, podemos ser indulgentes con uno.
Bunny miró con desconfianza a Nirke unos momentos mientras pensaba. Terminó soltando un resoplido de abatimiento.
— Bien, no veo otra forma de hacerlo sin perder demasiado tiempo — admitió de mala gana.
— Vámonos — finalizó Rotor mientras levantaba vuelo.
La coneja miró con desagrado una última vez al equidna y luego siguió a su compañero.
Nirke no podía creer su suerte. Si bien lo habían interceptado él había logrado cumplir su misión y había evitado ser capturado. El único problema con el que se tendría que enfrentar ahora era el de hallar el camino de regreso con la Dark Egg Legion. Supuso que lo más lógico sería volver hasta la cercanía de base de Robotnik y esperar a que el resto de sus compañeros apareciera. Busco forzando la vista en la oscuridad su fusil hasta que lo encontró varios metros delante de donde había caído. Levantó su arma y comenzó a caminar rumbo a su nuevo destino.
Un enorme desfile de equidnas, tanques y Hoverings adornaba un agitado río que serpenteaba a través de los bosques montañeses. Todos iban completamente callados, manteniendo un paso doble mientras forcejeaban contra las agua empapados hasta la cintura. Los tanques avanzaban despejando las corrientes al frente mientras los Hoverings guardaban la retaguardia flotando ligeramente al ras del cuerpo acuoso. En el techo del tanque que iba a la cabeza se podía ver a Lien-da dirigiendo en silencio a sus equidnas mientras que en la primera nave que encabezaba el grupo de Hoverings se podía avistar una enorme capsula prisión. La chica había enviado a Krajil con los soldados que cubrían la retaguardia para evitar tener que soportar sus continuas estupideces, ya había tenido suficiente estrés con todo lo que había ocurrido durante los últimos dos días. Con intenciones de despistar a cualquier Freedom Fighter que se dispusiera a seguir sus huellas había guiado a sus legionarios lo más sigilosamente posible por los bosques hasta que se toparon con el lecho del rio. En lugar de cruzarlo decidió liderar a sus tropas dos kilómetros rio arriba por en medio del cauce y así cubrir su rastro.
— Creo que esto ya debería ser suficiente — Informó la terrateniente al conductor del tanque —. Vamos a salir del rio con dirección al norte. Recuerden no destrozar la vegetación, no queremos llamar la atención —. Le hizo señas con la mano derecha a los tanques que venían detrás y el enorme convoy comenzó a desfilar fuera de las aguas hacia el norte adentrándose nuevamente en la espesura de los árboles.
— Continuaremos un par de kilómetros más y luego montaremos otro campamento. Allí veremos cómo recuperar a nuestros compañeros con la ayuda de nuestra invitada de honor — culminó mientras un media sonrisa se dibujaba en su rostro —. Quizás no necesitemos disparar ni una sola arma.
— ¿Pero que ocurrirá cuando Robotnik se entere de que capturamos a Amy? — preguntó el legionario que conducía el vehículo.
— No se enterará, de otro modo perderemos nuestra única oportunidad de negociación — culminó mientras su sonrisa desaparecía. Miró de reojo la capsula que servía de prisión para la eriza rosa —. Son mi responsabilidad después de todo, no voy a dejarlos en manos de esos imbéciles.
El ejército de legionarios continuó su marcha silenciosa adentrándose cada vez más en la oscuridad del bosque.
