Muy bien, aun a sabiendas que un fic clasificado Gabby en español es algo bastante inusual para ser leído, yo sigo colgando los capis, ya que está terminado. Ahora veréis que empieza un poco más el juego, jejeje, me encanta, sobretodo las ocurrencias del equipo.
Capitulo 2
Una hora después de aquello la joven forense pensaba en lo que había pasado, no podía creerse la influencia que su jefe tenía sobre ella, lo fácil que le resultaba convencerla de cualquier cosa, tan pronto la ponía de los nervios como con una sola mirada la dejaba relajada. Lo que había sucedido momentos antes era un claro ejemplo, sin duda el comentario de Gibbs le había dolido y molestado tanto que si hubiese sido cualquier otra persona la que se lo hubiera dicho seguramente estaría en pie de guerra, pero Jethro la miró a los ojos y de repente todo el enfado se desvaneció "Abby…eres tonta" se decía así misma sin poder evitar sonreír al recordarlo.
Seelus seguía por allí revoloteando por el laboratorio y hablando sin parar "sin duda el caff-pow le afecta mucho" pensaba Abby mirándolo sorprendida "Dios no para…ni calla, ains, es mono sí pero empieza a darme dolor de cabeza" reía ante sus pensamientos. Era cierto que adoraba el movimiento y la actividad pero en ese momento la forense sentía que necesitaba un poco de tranquilidad, así que se lo hizo saber alto y claro.
Seelus ¡FUERA! –vio como el chico sin decir nada le obedecía "me encanta" pensó riendo una vez más, aunque lo dijo directo su voz era amable y amistosa, y por supuesto el joven interino siempre le hacía caso- ¡y no vuelvas en un buen rato! –gritaba mientras el chico salía divertido.
Sí baby.
*** ^.^ ***
En la oficina los chico iban preparando el terreno y lo necesario para la actuación de esa noche, aun eran las 21.30 h. por lo que se notaba relativa tranquilidad.
McGee sigue investigando sobre las naves, su utilidad, el tiempo que llevan abandonadas, a quien pertenecían…todo –decía Gibbs dando las últimas ordenes- Ziva revisa las grabaciones que nos ha dado Abby, si alguien entra en esas naves además de nuestro sospechoso quiero saberlo todo de él – se giró a mirar a un Dinozzo tremendamente relajado y pensando…"ohh no Dinozzo, quítatela de la cabeza" pensaba Gibbs un tanto molesto sabiendo que aquella sonrisa de felicidad de su agente provenía de dios sabe qué tipo de fantasías con Abby –Dinozzo! –sonó más fuerte esta vez su voz para llamar su atención – prepara el equipo para esta noche, tu vendrás conmigo.
Sí jefe – se escuchó en tres ocasiones mientras cada uno se ponía a lo suyo.
Eran casi las 22.30 cuando el sonido de unas campanitas distrajo el trabajo de todos, aunque a esta altura de la semana todos estaban más que acostumbrado a ver al nuevo interno de Abby pasearse como un perrito por la oficina.
Hi –saludaba Seelus inocentemente ante la atenta mirada de todos.
Hola chuchi –se mofaba Tony como de costumbre- ¿te han sacado a dar un paseo? –todos sonreían.
Mi querida ángel de la oscuridad me pidió muy educadamente que la dejara sola –decía entre divertido e irónico ante las persistentes sonrisas del grupo.
"¿Ángel de la oscuridad?...te enseñaba yo a ti oscuridad" No sabía muy bien porque aquellos pensamientos le venían a la cabeza, Gibbs no tenía nada en contra de aquel chico, pero su complicidad con la forense le hacía sentirse incomodo en su presencia.
Bien chicos, más vale que vayáis a tomar algo antes de empezar –anunciaba el jefe a la vez que se levantaba de la mesa. –A las 23.30…¡AQUÍ!
*** ^.^ ***
Las puertas del ascensor se abrieron dejando paso a un Gibbs un poco incómodo, sabía que tenía que hablar con Abby pero las palabras en estos asuntos no era algo que se le diera bien. Al cruzar la puerta del laboratorio observo a la chica sentada en una silla, delante de la mesa del ordenador, con la cabeza apoyada en sus manos y mirando fijamente una foto en la pantalla.
Pensaba que habías borrado esa foto cuando regresé –sonreía Gibbs observando su propia foto en la pantalla.
¡Jamás! –exclamó Abby- ¡Sales guapísimo! –sonrió con picardía- y éste Gibbs siempre dice lo que quiero oír.
¿En serio?...¿Así que me cambias por mi propia foto?
Mmm…
¿Te lo estás pensando de verdad? –Gibbs empujó suavemente su hombro contra el de ella.
Gibbs! –ambos se miraron un instante sonriendo como bobos.
Gracias Abbs –supo que tarde o temprano tendría que hablar enserio.
¿Por cambiarte por una foto? –quiso quitar hierro al asunto- te hubieras merecido mi respuesta…aun estando delante de todos –se puso un poco más seria, pero no sonaba a recriminación.
Lo sé –agacho un poco la cabeza- dilo ahora –la miró.
¿Qué?
Adelante, quizás no sepa contestarte pero te debo al menos intentarlo –suspiró un poco incómodo- Quizás si… -la guió para continuar la frase que dejó a medias.
No… -sonrió- no necesito echarte nada en cara, puede que me hubiera sentado bien decirlo antes…bueno no puede, estoy segura porque en ese momento me dieron ganas de abofetearte. Entiéndeme no es que sea agresiva pero es como cuando una chica se siente ofendida en una película porque el chico se comporta como un capullo y.. –levantó un poco la vista y se dio cuenta de que empezaba a irse por las ramas y de que Gibbs la miraba embobado. Suspiro antes de seguir- Solo quiero saber por qué Gibbs.
¿Por qué me comporte como un capullo antes? –bromeo. Abby lo miro con cara de puchero como pidiendo una respuesta de verdad- No lo sé…no sé qué decirte.
Somos adultos Gibbs, puedo soportar que un hombre me de calabazas –sonrió intentando que su jefe se sintiera cómodo y hablara.
¿Bromeas?...Vamos Abbs, no conozco a nadie que no quisiera estar contigo –siguió casi en un susurro.
Yo sí –dijo la forense con una mirada ahora un poco triste hacía él.
No es cierto Abby –esto lo dijo fuerte pero lo que siguió era apenas audible- te aseguro que es todo lo contrario –miró a sus ojos para que ella viera que estaba siendo sincero.
No lo entiendo entonces…- pensó un segundo- …las reglas? –necesitaba saber por qué.
Sí…NO!…en cierto modo –se confirmaba que Gibbs no es de expresar sus sentimientos- Abby no quiero hacerte daño.
¿Por qué tendrías que hacerlo?
Vamos Abbs llevo 4 matrimonios y otras tantas relaciones y al final siempre… -no supo continuar.
¿Y? –Gibbs se quedó confuso ante esta contestación, ¿es que no lo entendía o es que no le importaba correr ese riesgo?
En ese momento estaban muy cerca el uno del otro, siempre manteniendo un poco de espacio personal, pero la tensión entre sus cuerpos era notable. Gibbs no sabía cómo explicarle que se moría por ella pero que se merecía algo mejor que él, que no merecía la pena perder el tiempo con un tipo como él, tan…complicado. Parece que sus ojos hablaban por él porque Abby parecía haberlo entendido todo sin pronunciar ni una sílaba.
No puedes culparte de nada Gibbs. Las parejas funcionan o no e independientemente del por qué la culpa es de ambos. –rosó un poco su barbilla para que levantara la mirada hacia ella- Deberías valorarte más como hombre Gibbs –lo miró fijo a los ojos- te darías cuenta de que eres aún mejor persona que marine…
Por un momento sus cuerpos parecían acercarse, y sus ojos casi se devoraban. Ambos notaban como la respiración del otro se aceleraba y sin embargo ambos se controlaban, su conversación no había aclarado demasiado, quizás que ambos se deseaban pero que Gibbs no estaba preparado, o no sabía cómo empezar una relación con alguien que de verdad le importaba. Tampoco el lugar era muy indicado, había cámaras por todo el laboratorio y aquello no pretendía ser un espectáculo. En ese momento el teléfono de Jethro sonó.
Dime Dinozzo…¿ya?...estoy ahí –colgó apresurado, se le había ido el santo al cielo y el equipo ya esperaba en la oficina- Tengo que irme
¿Vais a por el sospechoso?
Si, iremos a las naves – comenzó a separarse.
Cuidado, ¿ok? –le sonrió viendo cómo iba dándose la vuelta. – Gibbs! –esto hizo que su jefe la mirara de nuevo- solo dime que no quieres nada conmigo y te prometo que no volveré a incomodarte –miro con toda su sinceridad.
El marine se acercó de nuevo a la chica y muy despacio beso su mejilla, casi en la comisura de los labios. Luego se dio la vuelta rápidamente sin decir nada camino al ascensor.
Gibbs! –la chica quería una respuesta.
Paciencia Abbs –decía mientras la puerta metálica lo hacía desaparecer y la cara de la chica dibujaba una sonrisa traviesa "¿paciencia?...tú no tienes de eso Gibbs y yo…¡quiero romper las reglas!"
*** ^.^ ***
El reloj marcaba la 1.00 en la oficina del NCIS, una hora generalmente tranquila pero aquel día era diferente. El equipo del agente especial Leroy Jethro Gibbs estaba a punto de cerrar un caso que les había llevado más tiempo y trabajo de lo esperado, por lo que todos los miembros del equipo se encontraban allí.
En cualquier otra circunstancia los 4 agentes de campo estarían en acción, o quizás solo dos de ellos estuvieran en el caso mientras los dos restantes quedaban en la oficina. Pero esa noche, más que la espera de la resolución de un caso, parecía una pequeña reunión de amigos.
Solo Gibbs y Dinozzo estaban fuera, esperando sentados en su coche la aparición del sospechoso. Mientras en el edificio no solo quedaron Ziva y McGee, el interno Zuse, asignado para esa semana los acompañaba. También por norma general los agentes asignados a campos no necesario en el proceso suelen retirarse a casa, sin embargo esta noche todos habían decidido quedarse; Ducky, el médico forense junto a su ayudante Palmer y su interina Knox se habían acomodado en la oficina, así como nuestra gran analista forense Abigail Sciuto y su nuevo número 1, Seelus.
David, comunica cualquier indicio de movimiento en los alrededores –todos en la sala escuchaban a su jefe a través de los dispositivos de comunicación.
Ok jefe.
Tony muriéndose de la curiosidad no dejaba de escuchar vocesillas de fondo en su auricular, le encantaba su trabajo y había llegado a trabar una gran amistad con Jethro…pero claro, él quería estar allí con la gente.
¿Qué demonios hacéis ahí?...¿es que se está dando una fiesta y me lo estoy perdiendo?
Tranquilo guapo, prometemos esperarte tooodos aquí –bromeó Abby obteniendo como resultado el típico "arrr" de Dinozzo (salido…pero gracioso).
Hey Ziva –seguía el agente- vamos haz tu trabajo, cuéntame lo que ves – todos rieron al saber que Tony quería detalles de la reunión.
Si jefe –bromeó la israelí y comenzó a observar para entretenerse un poco- mmm…desde mi posición puedo observar a una joven interina escuchando ¿con atención? una de las 'maravillosas' historias de Ducky mientras…un molesto Palmer los observa con el "laillo" del ojo.
Rabillo, Ziva –corrigió atento- Continua –sonrió.
¡Yo no estoy molesto! –se oyó decir a Palmer procurando disimular ante las sonrisas de todos. -…solo…observo.
El interno de McGee cuchichea sobre algo con el interno de Abby, sin duda sobre ella…me atrevería a decir que el joven Seelus se siente el 'macho alfa' en el día de hoy por poder estar a todas horas pegado a las faldas de Abby –terminó la frase riendo. Mientras los jóvenes carraspeaban dando a entender que habían sido sutilmente descubiertos.
Aquello parecía un tanto surrealista para estar en mitad de una investigación, pero sin duda el equipo estaba disfrutando de aquel pequeño momento de relax. Es por eso que Gibbs les dejó seguir la corriente, después de tanto trabajo un poco de diversión les haría bien. Aunque este último comentario le martilleó la cabeza "Realmente no son cosas mías, ese Seelus ha conseguido acercarse a Abbs…todos se han dado cuenta" pensaba para sí.
A ver…oh si! McGee –sonrió maliciosa mirándolo- creo que se muere por entrar en la conversación con los dos internos…¿o quizás no?...tiene los ojos pegado al trasero de Abby y la boca entreabierta, decide tú Tony.
McBobo aparta tu mirada…si yo no puedo ver tu tampoco -decía un Dinozzo muy divertido.
"¿Será posible?...¿es que no hay nadie más que Abbs en la oficina?" Gibbs no sabía si sonreír o molestarse, pero optó por lo primero, ciertamente era obvio que hoy la analista se veía impresionante, no era de extrañar aquello.
Ey Ziva ya basta –bromeaba Abby sintiéndose el centro de atención. En ese momento recordó algo que había hecho tiempo atrás, en una de las fiestas en la que había estado con su amiga David, recordó cómo se hicieron pasar por amantes para quitarse de encima a un par de pegajosos, desde aquel día tienen un pequeño código para cuando quieren volver a jugar y pensó que aquello iba a resultar divertido. Miró a Ziva guiñándole un ojo y al verla asentir intento ponerse seria para seguir hablando – ¡Eh vamos!, ¿pero que os pasa?...¿acaso nunca habéis visto a una chica? – se puso en medio de la habitación recriminándolos a todos- ¿os es que pensáis que por ser yo podéis babearme sin que os diga nada?
Todos se quedaron sin palabra, cambiando sus sonrisas por perplejidad, incluido Dinozzo y Gibbs que escuchaba atento no estando seguro de aquel repentino enfado.
Pues siento decepcionaros chicos –dijo con voz más tranquila mientras caminaba provocativa hacia el escritorio de Ziva- pero ninguno de vosotros tocara este cuerpo –al escuchar como la voz se había vuelto sensual Tony desesperadamente habló.
Tim di algo por dios
Uhh…mmm…parece que esta…flirteando con Ziva… -dijo con un hilo de voz sin estar seguro de nada.
¿¡Que! –saltó Dinozzo en su asiento mientras Gibbs lo observa riendo y moviendo la cabeza, definitivamente Abby estaba jugando - ¡McGee habla!...NO…¡McGee graba!...mierda…NOVATO GRABA Y HABLA, ¡AHORA!
…porque esta noche ya esta ocupado…-siguió Abby mientras se colocaba delante de Ziva con las piernas entreabiertas y mirándola a los ojos con complicidad.
McGee balbuceaba algunas cosas a Tony mientras grababa con su móvil la escena. En ese momento Ziva se puso de pie pegándose al cuerpo de la forense completamente, pasando una mano por su cintura y mirando a cada uno de los chicos con su mirada más asesina.
Ella es mía, y si alguno tiene algún problema…siempre podemos pelear –puso cara de "¿alguien se atreve?" a lo que todos quedaron mudos como era de esperar- ok, estáis avisados –a continuación terminó de acercarse a Abby y la besó con pasión como si realmente fueran amantes.
Ninguno se creía lo que veía pero allí estaban, besándose las dos chicas del NCIS y quedando grabado en el móvil de McGee. Dinozzo se revolcaba en el coche al escuchar la descripción de su compañero y Gibbs respiraba hondo tratando de alejar aquella imagen de su mente antes de que fuera tarde. Sin embargo aquel momento duró poco, pues a los escasos segundos de comenzar el beso ambas, con los labios aún unidos comenzaron a reír a carcajada limpia, se miraban recordando las otras veces que lo habían hecho y lo bien que se lo pasaban viendo la cara de la gente. El equipo aún seguía un poco boquiabierto pero sus caras eran un poema después de la bromita, así que todos empezaron a reír nerviosos dándose cuenta de que le habían tomado el pelo.
En una milésima de segundo la cara de Ziva cambio completamente mirando la pantalla del ordenador, al que no le había quitado ojo a pesar del juego.
Jefe por la calle oeste, un coche aproximándose al objetivo.
Bien, McGee ¿ves la matricula?
Lo intento jefe…mmm…si, cotejando –tras unos segundos tecleando como loco dijo- el coche está a nombre de JF Bleer, ¡Es él jefe!
*** ^.^ ***
En el coche ambos agentes esperaban preparados a que el sospechoso dejara su vehículo.
Atento Dinozzo
Le cubro jefe
El individuo salió del vehículo en dirección a las naves, Gibbs y Tony también se bajaron del coche en ese momento retirándose las chaquetas para tener a mano sus armas.
¡BLEER!...¡NCIS!...¡ALTO! –gritó Gibbs, pero como de costumbre el hombre echó a correr dirigiéndose a los callejones traseros del edificio - ¡Vamos Tony!
¡MIERDA!...¿Por qué siempre tienen que correr?
Los dos corrían tras el sospechoso casi a la par, al girar la esquina por la que le habían visto irse vieron la silueta del hombre saltando un muro con bastante agilidad. Siguieron su camino hacia él, pero al llegar a la pared solo Gibbs hizo lo mismo que el asesino dejando a un frustrado Tony escalando como podía el obstáculo. Cuando casi consiguió llegar arriba escucho un golpe seco, sin duda un puñetazo y a continuación otros 3 o 4 aún más fuertes. Al llegar a la altura de su jefe, el marine estaba esposando al sospechoso.
Ya era hora Dinozzo –dijo sonriendo mientras se levantaba y le dejaba el resto del trabajo a él.
Demonios…jefe… -aun le faltaba la respiración- ¿Cómo diablos has saltado tan rápido? –Gibbs rió brevemente.
En la marina eran más altos
Ey jefe, ¿estás bien? –señaló un golpe en su ceja que le había provocado una pequeña brecha y estaba sangrando.
Oh Sí –toco la herida de la que ni se había percatado- bajé la guardia.
*** ^.^ ***
En el edificio del NCIS ya se encontraban todos reunidos, tras un poco de angustia a la espera de saber si realmente aquel tipo era su hombre, la calma había llegado. Finalmente detuvieron al culpable y el equipo seguía en la oficina.
Señoras y caballeros, quiero hacer un pequeño brindis –Ducky se ponía en medio de la reunión mostrando una vieja botella de whisky- al fin conseguimos cerrar este caso, satisfactoriamente por cierto, y han sido días duros y largos, extremadamente largos, para todos, así que me gustaría brindar con todos para celebrar este gran final.
Los chicos murmuraban ante gran idea de Dr. Mallard y asintieron gustosamente a la invitación, se acercaron a la mesa donde Palmer había dejado los vasos y fueron llenándose las copas. Abby tomó la suya y la de Gibbs, que estaba viendo la escena satisfecho desde su escritorio. La forense se acercó a él ofreciéndole un trago.
Para el jefe –sonrío.
Gracias – sus miradas volvieron a encontrarse dulcemente.
Gibbs…deja que te cure la herida por favor –insistió la chica por quinta vez desde que lo había visto llegar sangrando.
Estoy bien Abby. ¿Me das la copa? –levantó la mano para cogerla pero la chica la retiro retándolo.
Solo si me prometes que luego me dejaras curarte
Abbs… -protesto suavemente, pero la chica sabía que eso era algo así como un 'te lo prometo' de boca de Jethro, así que accedió y finalmente le dio su whisky.
Los chicos iban poniéndose en corro esperando a que todos estuvieran preparados, Abby le extendió la mano a su jefe para darle a entender que se uniera a ellos y así lo hizo. Poco después todos estaban con sus copas preparadas mirando a Ducky, quien parecía querer hablar.
Parece que estamos todos preparados. Como ya he dicho antes quisiera brindar por el cierre de este caso, pero no voy a repetirme…porque después me da la sensación de que os aburrís de lo que hablo –bromeó mientras todos iban a empezar a brindar- sin embargo… -dijo fuerte haciéndolos retroceder y escuchándose algunos 'ohhh…'- quisiera aprovechar este momento para haceros una invitación. –el equipo prestaba atención ahora- Dado que esta semana hemos tenido unos magníficos invitados en nuestras instalaciones, y que mañana finalizan su paso por el NCIS, había pensado que podríamos celebrar mañana una cena para despedirlos como se merecen… –miró a su interna agradecido por la ayuda prestada. Las miradas de acuerdo recorrían toda la sala, hacía mucho que los chicos no pasaban un rato así. Ducky continuó- …en mi casa por supuesto y con la piscina en pleno rendimiento –sentenció mientras levantaba la copa y se la llevaba a la boca.
Terminado el brindis todo empezaron a charlar por un rato, elogiando la idea del Dr. Mallard y agradeciéndole el gesto. Ducky se acercó a Gibbs convencido de que pondría cualquier excusa para no ir, el jefe daría la vida por cualquiera de su equipo pero ese tipo de eventos no le gustaba demasiado.
Bonito detalle Ducky.
Gracias Jethro –lo miro fijo esperando que su gran amigo le diera un sí por respuesta a esa pregunta invisible.
Los chicos disfrutaran.
Vamos Jethro…no me digas que le vas a negar una cena a un viejo amigo…
Ya sabes…tengo cosas que hacer pero lo agradezco igual.
¡Vamos Jefe!... ¡Venga hombre!...Será divertido –se escuchaban voces por toda la oficina, los chicos no querían que el marine se perdiera la reunión.
Gibbs… -Abby puso un puchero y ojitos tristes mirándolo a lo que Gibbs no pudo resistir sonreír.
Ok –asintió casi inaudiblemente.
*** ^.^ ***
Menos de una hora después de aquello los chicos empezaron a irse, mientras Abby casi arrastraba a su jefe a la sala de autopsias para poder curar una ceja que aún no dejaba de sangrar. La cara de Gibbs era una mezcla de fastidio y diversión; fastidio porque aquella brecha no era tanto como para necesitar atención, o al menos desde su punto de vista. Y diversión porque cuando él decía 'NO' todos le hacían caso sin rechistar, todos menos la forense que parecía no escuchar sus órdenes. Siempre terminaba haciendo lo que ella quería y aquello extrañamente le gustaba.
¿Autopsias?...Vamos Abby, no creo que sea tan grave –bromeó. Las tres copas que se había tomado ayudaban a tontear, aunque con aquella chica siempre le apetecía tener ese tipo de conversaciones, tontas y divertidas.
Nunca se sabe Gibbs, además si finalmente te desangraras no tendríamos que mover tu cuerpo –rió.
¿Si eh?
Deja de quejarte, solo será un momento y Ducky tiene todo lo necesario para hacer una buena cura.
Al llegar a la sala vacía Gibbs se sentó en una de las frías camillas de acero observando como la joven se movía de un lado a otro cogiendo todo lo que iba a necesitar. Llevo el material junto al marine y se puso de pie entre las piernas de éste con unas gasas húmedas en la mano.
¿Estás seguro que no te duele? –decía mostrando dolor con su propia cara mientras limpiaba los restos de sangre de la herida.- Es más profunda de lo que parecía.
Estoy bien –repitió poniendo una de sus medias sonrisas.
No Gibbs, no estás bien, necesitas que te cosan este corte.
Ok…¿y cuál es el problema? –miro sus ojos verdes- estoy seguro que Ducky tiene todo lo necesario. –Abby clavó su mirada en él un tanto incrédula- …pensaba que me ibas a curar.
¡Gibbs! Yo no soy médico, nunca he cosido una herida –sonreía pensando que él bromeaba.
Me jugaría lo que fuera a que más de una vez has ayudado al Dr. Mallard con sus víctimas.
¿Qué?...Bueno sí, pero no es lo mismo Gibbs, ¡ellos están muertos! –Jethro sonreía abiertamente viendo el nerviosismo de la chica.
Gibbs buscó aquellos ojos verdes que lo volvían loco y los miró intensamente La cercanía entre ellos no había pasado desapercibido para ninguno de los dos, el nerviosismo les recorría el cuerpo y los tragos que habían tomado hacía de esto una situación un tanto difícil, desencadenando reacciones algo tontas, como sonrisas bobas o miradas fugaces. Pero esta vez el jefe del NCIS la miraba sin apartar su vista.
Confió en ti Abbs –era su argumento para que la chica cosiera la herida, pero aquellas palabras encerraban mucho más. La conversación que mantuvieron esa tarde dejó un hilo de posibilidades entre ellos, y aunque Abby no pensaba presionarlo entendió el doble sentido de la frase.
¿Seguro? –su voz sonó dulce con una pizca de picardía.
Completamente –susurró.
Ambos estaban inmóviles, casi pegados y mirándose como si el tiempo se hubiera detenido en aquel momento. Gibbs notaba como su cabeza se movía involuntariamente cerrando el espacio que les separa, sabía que no estaba preparado para lanzarse, pero el haber descubierto en los últimos días que la forense sentía lo mismo que él le iba aclarando sus dudas poco a poco.
Abby estaba confusa, deseaba aquello tanto como él pero no quería volver a precipitarse, además sabía que Gibbs necesitaba tiempo. A ella no le importaba sufrir si con eso conseguía besar aquellos labios que tanto anhelaba, pero no pensaba en sí misma sino en él. Estaba segura que Gibbs había pasado un mal día por lo sucedido la noche anterior "porque te preocupas demasiado por mí…" pensaba, sin darse cuenta de que es exactamente lo mismo que ella hacía siempre, lo mismo que estaba haciendo ahora, retenerse para no hacerlo sufrir.
Los labios de Gibbs rozaron los de ellas, tan suavemente que apenas podría llamarse beso. Sus miradas seguían atrapadas y sus ojos solo se fueron cerrando al notar el tacto del otro sobre sí. Una miedosa mano se deslizo por la cintura de la chica con la simple intención de tocarla, mientras en sus bocas notaban más la respiración agitada que el tacto de sus labios. Durante un instante se mantuvieron así, sin profundizar el beso. Aquel roce era mucho más de lo que habían imaginado, solo un intercambio de suaves mordiscos en los labios del otro y la mano de Abby acariciando la barbilla del marine diferenciaban la escena anterior.
Unos segundos y sus labios se separaron igual de despacio, dejando ahora apoyarse entre sí sus frentes. Seguían inmóviles, con el corazón acelerado y mezclando el azul y el verde de sus ojos en una mirada dulce. Gibbs solo podía pensar en cómo demonios una chica como ella podría sentirse atraída por él, pensaba en como aquellos ojos podían hacerle perder todo el control que durante años había conseguido. Sus pensamientos luchaban entre sí, deseando continuar aquello pero miedoso a como sobrellevarlo después. Abby se sentía completamente conectada a ese hombre, acababa de sentir el beso más intenso y deseado de su vida, pero algo en ella le decía que aún no podía seguir adelante, así no. Casi notaba los pensamientos de Gibbs en su cabeza, aquel deseo y miedo combinado que lo hacían no sentirse del todo seguro…y ella no quería eso. Si alguna vez tiene que pasar, solo necesitaba que ambos tuvieran la certeza de lo que hacían.
La joven pasó tiernamente su mano por el rostro de su jefe y volvió a separarse un poco. Le mostró una sonrisa cómplice y dulce haciéndole ver que lo entendía. Ambos mantuvieron aquella mirada mientras tomaban un poco de aire tratado de recomponerse de sus propios nervios, aquel silencio empezó a hacerse demasiado largo ahora, hasta que Abby habló aliviando la tensión.
Bien. Entonces…yo misma te coseré la herida –dijo pausadamente y sonriendo- pero luego no te quejes si lo hago mal –recalcó haciendo que Gibbs soltara una pequeña sonrisa de conformidad, "Sin duda es la mujer por la que daría mi vida" pensó. Para un marine como él, con tantas malas experiencias personales, los gestos que a diario le brindaba la forense le parecían irreales…increíbles, y sin embargo allí seguían sus halagos y compresiones pasara lo que pasara.
Ok Abbs –le dijo con unos de sus dulces susurros mientras asentía.
*** ^.^ ***
Viernes. La mañana siguiente pasaba con relativa calma para todo el equipo, el papeleo y la realización de los informes pertinentes al caso los mantenía ocupado pero con una sensación de calma dentro de ellos. Al fin y al cabo, el peligro y la incertidumbre se habían marchado con el arresto del asesino, y este era un momento de calma para los chicos…al menos hasta el siguiente caso.
Aprovechaban los momentos de descanso para hablar y planificar la esperada cena de esa noche, y aunque el Dr. Mallard era un anfitrión excelente, los chicos intentaban ayudar en la preparación.
Así que, tú te pasaras por las bebidas a medio día, ¿cierto novato? –Tony volvió a enrolarse en su papel de jefe, aunque solo fuera por unos instantes. McGee lo miró asintiendo y dando por imposible el afán de mando de su compañero – Ok…¿crees que serás capaz de hacerlo solo? –sonrío malicioso, ante unos ojos aburridos de Tim- ehh…ok ok, no olvides el Burbon, recuerda que esta vez el jefe nos visita –dijo intentando donar misterioso y satisfecho.
Sí Tony sí, no olvidaré el Burbon porque me los has dicho como ocho veces en lo que llevamos de mañana, tampoco olvidare el resto de bebidas que tengo correctamente apuntado en el papel de mi bolsillo así como mi móvil y no te preocupes…–lo miró dando por zanjando el tema- …las llevaré a 'medio día' a la casa de Ducky y las meteré al frio para que cuando lleguemos estén ¡f-r-e-s-q-u-i-t-a-s! –la última palabra sonó a dúo junto a la voz de Ziva quién también comenzaba a desesperarse.
Menudo humor –fingió molestia Tony mientras se giraba hacia David- Entonces Ziva tu…
¡Basta Dinozzo!, me niego a escuchar de nuevo todas las instrucciones de la fiesta… -cuando empezaba a alterarse la voz de Gibbs los hizo volver a sus trabajos.
Nadie irá a esa fiesta a menos que todo el papeleo quede resuelto –dijo tranquilo- ¿Ok Tony?
Si jefe –todos volvieron a la tranquilidad del trabajo en ese instante.
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Jejejeje, bueno que tal esa escenita Abby/Ziva… O os ha gustado más ese beso dulce…¿Y una fiesta próxima?...mmm, no os defraudará.
¿Review please?
