CAPÍTULO 2: FALSA MORAL

La más bella historia
que se pueda contar
lleva escrito el dolor
que produce un amor
que nadie entenderá.

Siempre todo a escondidas
siempre mirando atrás,
sólo la oscuridad
puede ser nuestro hogar
donde crecerá este amor

Y no... No quiero más clases de falsa moral
que nadie es culpable por amar,
en mi pecho no late la razón
sólo el más sincero y puro amor.

No hay mar en el mundo
ni fuerza capaz
que pueda este fuego apagar
sólo el tiempo puede ser nuestro juez,
te quise, quiero y querré.

Que difícil lo nuestro
que bonito a la vez,
es tan duro tener
que buscar los porqués
a esta situación.

Nuestro amor es la isla
el tesoro eres tú... oh dios,
con mi vida daré
sólo el brazo a torcer
bien lo sabes, mi amor

No... No quiero más clases de falsa moral
que nadie es culpable por amar,
en mi pecho no late la razón
sólo el más sincero y puro amor.

No hay mar en el mundo
ni fuerza capaz
que pueda este fuego apagar,
sólo el tiempo puede ser nuestro juez
te quise, quiero y querré.

No... No… No

No, no quiero más clases de falsa moral
que nadie es culpable por amar,
en mi pecho no late la razón
sólo el más sincero y puro amor
No hay mar en el mundo
ni fuerza capaz
que pueda este fuego apagar
sólo el tiempo puede ser nuestro juez
te quise, quiero y querré

- Pero papa… aquí me aburro mucho… La abuela es…

- Henry Junior – Interrumpió aquel hombre trajeado– Es tu abuela y pasarás con ella todo el día… Tu madre y yo debemos ir al entierro del padre de un compañero del trabajo, y no podemos estar contigo. Además la abuela necesita compañía y seguro que tiene muchas historias que contarte…

- Ajam – Henry Junior tiró su mochila al lado de la escalera de la entrada – Seguro que será súper divertido que me cuente como hacer visillo- Su voz denotaba sarcasmo y su padre solo pudo sonreír. Sabía perfectamente que su hijo odiaba estar solo con su madre. Pero esta vez no podía ceder, su hijo debía quedarse – Genial, y encima la consola sin carga y yo sin cargador… Genial… - Terminó diciendo aquel chico de trece años cogiendo la PSP de la mochila e intentándola encender varias veces sin resultado.

- Hijo… Intentaremos volver pronto… ¿De acuerdo? – Henry padre se acercó a su hijo y le dejó un beso en la frente – ¡Mama luego te llamo! – Culminó diciendo antes de salir de aquella majestuosa mansión blanca.

Henry Junior suspiró, y blasfemó internamente. Minutos después aún se encontraba en la puerta, y no sabía muy bien que hacer. Podía subir al cuarto de su padre o quedarse abajo con su abuela. Quizás un poco de televisión haría que aquella pesadilla terminase pronto.

Al entrar al salón vio que todo estaba igual que la última vez que vino a visitar a su abuela con sus padres. Sin embargo, no le pasó desapercibido aquella decoración hortera de navidad que adornaba hasta el último rincón. Siguió inspeccionando todo antes de tomar asiento en el sofá. La tele estaba apagada y de primeras no vio el mando, lo cual maldijo un poco. No le quedó otra que seguir observando. Y entonces la vio, su abuela estaba sentada al lado de la ventana contemplando como los primeros copos de nieve hacían su aparición. Parecía ausente.

- Buenas abuela – La voz del joven era apagada, y el saludo se notó forzado.

- Fue en un día como este – Henry pudo oír la suave voz que casi golpeaba contra la ventana.

- Abuela ¿Estás bien? – El joven muchacho se acercó un poco más dejando su consola apagada en la mesa principal.

- Fue en un día como este – Su abuela volvió a repetir.

A medida que Henry se acercaba para escuchar mejor a su abuela, pudo observar como los ojos claros de la anciana casi parecían cristales. Había algo diferente en ella. Se veía más mayor.

- Abuela… Soy Henry – La curiosidad, heredada de su padre, le hizo aproximarse un poco más y preguntar por aquello que estaba murmurando la anciana - ¿Qué pasó en un día como este?

Emma giró su cabeza para observar a su nieto. Allí, de pie junto a ella, podía ver la viva imagen de su padre cuando apenas era un adolescente. Habían pasado muchos años. Muchos. Suspiro acabando en una tierna sonrisa.

- Fue el día de nuestro primer beso – La anciana pronunció para luego volver a mirar por la ventana guardando para ella otro tipo de sonrisa. Afuera la nieve que caía se iba haciendo más espesa. – Ella era hermosa.

- ¿Ella? – Si le hubieran dado un dólar por cada vez que Henry pensó que su abuela estaba perdiendo la cabeza hubiera sido rico en menos de una hora. – Abuela ¿A quién te refieres?

Emma volvió a girar lentamente la cabeza. En su rostro se podía vislumbrar los conocimientos de toda una existencia. Cada arruga. Cada mancha en su piel. Cada rasgo anunciaba que aquella mujer, de casi 90 años, había cumplido con la vida con creces.

- Henry, por favor, ve a la cocina… Hice galletas... Prepara dos chocolates calientes, ven y siéntate a mi lado… Hoy quiero narrarte la más bella historia que se pueda contar.

Aquellas palabras trastornaron un poco al joven Henry. Su abuela parecía diferente. Y su voz, su voz sonaba nostálgica. Pero seguía estando intrigado, así que obedeció. Se acercó a la cocina y preparó dos chocolates calientes, luego cogió las galletas y las colocó en una bandeja junto a las dos tazas humeantes. A los pocos minutos ya estaba en el salón junto a su abuela. Había depositado la bandeja en una pequeña mesa redonda que tenía la mujer mayor cerca de su mecedora. Él también cogió una mecedora y se situó frente a ella. En estas acciones no olvidó coger una manta, aunque la habitación disponía de una gran chimenea encendida, ver como nevaba le hacía sentir frío.

- Muchas gracias Henry – Emma había observado cada movimiento. En un día así agradecía la compañía. - ¿Por dónde me había quedado?

- ¿Por el principio?... ¿Algo así como un beso y que ella era hermosa? – El joven dio un mordisco a la primera galleta. Dios, sabía a Navidad. Debía admitir que su abuela era una mala cocinera, pero sus galletas eran de otro mundo.

- Ojala ese fuera el principio – Su voz se volvió más viva a medida que miraba a su nieto y hablaba – El principio se remonta a 1944.

- Genial – Ironizó Henry, mientras que se hundía en su asiento. Algo en su interior murió con aquella fecha. Esta historia no se trataba de un misterio como él pensó en un principio, se trataba de otra aburrida batallita de su abuela.

- Eres como tu padre… Aunque dudo que él quisiera oír esta historia – Una mueca apareció en aquellos labios de la anciana – Paciencia Henry…. Paciencia…

La mujer mayor tomó un sorbo de aquel chocolate caliente sintiendo como recorría su garganta aclarándola un poco más. No solía hablar con mucha gente, y a veces la boca se le secaba y su voz se volvía un poco más ronca. Miró a aquel muchacho y comenzó la historia dejando la taza de nuevo en la mesa.

- Corría el año 1944... Yo tenía 17 años y estaba a punto de acabar el último curso… Había pasado un verano muy divertido con tu tía abuela Ruby y con unos cuantos muchachos… Yo era muy guapa en aquel entonces – Su sonrisa improvisada hizo que sus ojos ya cansados se entornasen aún más – Así que, a escondidas de tu bisabuela Mary Margaret, había estado tonteando con dos chicos… Creo que se llamaban Neal y Killian…No quería nada serio, nada... ¿Sabes? Yo no era partidaria de ser una mujer florero… Yo quería estudiar y salir de StoryBrooke… La mayoría de nuestras amigas querían casarse y servir a sus maridos… Nosotras no… Nosotras queríamos vivir… Y disfrutar de los chicos- Emma hizo un descanso. Cada día iba notando como le costaba más recordar y respirar. Al contrario que mucha gente, consideraba lo primero esencial, y lo segundo un regalo de Dios – ¿Por dónde iba?... Ah si, en el otoño de aquel año entraron a la escuela nuevos profesores… En los primeros días toda la escuela estaba revuelta, por mucha mano que el profesor tuviese los alumnos estaban revolucionados tras el verano… Sin embargo, uno de esos profesores destacó por encima de todos… Tanto era así que en la escuela la empezaron a llamar Evil Queen… Si, se trataba de una mujer, y los rumores sobre ella no paraban de circular… Su dureza recorría los pasillos… Nosotras nos reíamos de todo esto. Todavía no la conocíamos en persona,pero creo que éramos las únicas que aquello nos daba igual… En pocos meses huiríamos hacia la gran ciudad… Sin embargo, recuerdo perfectamente el día que la conocí…

- ¿A quién? – Henry a medida que la historia avanzaba iba tomando otra actitud. Jamás había escuchado esta historia, y jamás había escuchado que su abuela tuviera ese carácter. Por el contrario, siempre la había imaginado como alguien tranquila. Que había estado toda su vida en aquel pueblo, y que había vivido sin ninguna aventura.

- A la profesora Evil Queen – Emma sonrió arañando ese momento que intentaba recordar cada día para que no se escapase al rincón del olvido. – Yo estaba justo detrás hablando con Ruby sobre qué haríamos en la tarde… Y entonces ella entró… No se parecía a ninguna de las otras profesoras… Llevaba una falda de tubo y una camisa blanca con varios botones abiertos... Su aspecto era juvenil, y sus tacones eran de infarto… Aún recuerdo cómo la luz de aquella mañana de otoño iluminó aquellos penetrantes ojos negros… Jamás había visto una mujer así… - Emma hizo un descanso y cerró los ojos. No quería olvidar aquel día. No quería. Abrió los ojos y continuó con la historia observando como su nieto empezaba a escucharla, lo cual hacía hinchar su viejo corazón – Era hermosa… Me quitó el aliento y las palabras… Ruby, al principio, se extrañó por esto, aunque pronto empezó a bromear pasando por encima este hecho… En aquella época, cariño, las mujeres no solían mirar a otras mujeres como yo lo hice…

- Un momento… ¿A qué te refieres?... Es decir… ¿Te refieres a qué te sentiste atraída? – Henry casi saltó de su mecedora para interrumpir a su abuela que le contestó con una sonora carcajada.

- Sí Henry, yo había mirado a aquella profesora con otros ojos… Mi corazón empezó a latir con cada paso que ella daba… Y cuando apuntó en la pizarra su nombre y lo dijo con su voz supe que lo que yo sentía por aquella mujer no debía sentirlo… Regina Mills… - El silencio se hizo en el salón dando paso al sonido de la leña quemándose – Regina Mills… Así se llamaba… Nos dio clase de Química… Y valga decir que no falté a ninguna de sus clases… Pasé de estar en última fila a estar en primera fila… Mi amiga no entendió el motivo, y yo nunca se lo conté… Aquello no hubiera estado bien visto, y yo no quise que Ruby se acabase apartando de mí…Ella no lo hubiera entendido, ni ella, ni nadie… Incluso a mí me tomó mi tiempo… No niego que fue doloroso… Sentir todo aquello y no poder contarlo – La anciana respiró hondo. Aún con el paso de los años podía apreciar en su corazón aquellos meses. Su amor por otra mujer, y aquellas ganas de que este sentimiento no desapareciera. Sabía que en aquel entonces se advertía como algo malo. Pero también sabía que era algo especial, y no quiso dejarlo ir – Con el paso de los meses me acostumbre a disfrutar yo sola de mi pequeño secreto… Me encantaba verla, y escucharla… A veces me miraba… Y mi mundo era suyo… Era una mujer fuerte, luchadora, y dura… Tan dura que nunca sonreía… No se le conocía nada de ella ni de su vida que no fuera la escuela… Pero aquello no me importaba… Mi cometido era estar puntual sentada en mi silla los días que ella daba clase, y observarla… Simplemente observarla…

Emma hizo otra parada para volver a tomar un poco de chocolate ya no tan caliente.

- Henry, cariño, mete otro tronco, por favor.

Henry volvió a obedecer. Aquello le parecía increíble. A su abuela le había gustado una mujer. Había estado enamorada de una mujer. Estaba cautivado por saber qué rumbo tomaba la historia. Rápidamente metió otro tronco en la chimenea, y movió un poco el resto para ahuecarlos y así permitir que las brasas y llamas alcanzasen la nueva madera introducida. En pocos minutos ya estaba sentado y arropado. Ni siquiera quería comer. Solo quería escuchar la dulce voz de su abuela contando su historia.

- ¿Cómo continua?

- Los primeros meses no tuvieron mucho interés… Sin embargo a medida que el invierno llegaba, aquella mujer se hizo menos inalcanzable… Tanto es así que recuerdo una tarde muy especial con ella… Ya empezaba a hacer frío y tu bisabuelo David no puedo recogerme porque tuvo que ocuparse de la carretera… Yo me había quedado en el aula esperando a que vinieran a por mí… No había nadie, pero yo no hice tampoco mucho ruido por si acaso. Simplemente me quedé allí observando por la ventana. Y entonces ella entró… Podía reconocer sus pasos perfectamente… Y me preguntó si me pasaba algo, entonces yo le dije lo que me había pasado, y ella decidió hacerme compañía… - Emma respiró profundamente aclarándose acto seguido la garganta dando un nuevo trago a su chocolate antes de continuar - Al principio hablamos de sus clases, pero luego empezó a contar anécdotas… Y yo también… Una hora después escuché el mejor sonido que yo había escuchado jamás… Su risa… Era tan hermosa como ella… Y yo parecía boba observándola… Menos mal que no se percató… Aquel mes coincidí muchas tardes con ella… Como sabes mi padre era el sheriff, y las carreteras no eran muy buenas en aquellos años… La mayoría era de tierra y el frío las helaba haciendo que los coches quedasen atrapados… Para mí fue el mejor regalo… Estar con ella fue el mejor regalo… Cada día yo sentía más por ella, y cada día ella se mostraba con más confianza… Hablamos y reíamos… Ella dejó de estar más tensa y empezó a contarme cosas de su vida… Estaba en aquel pueblo porque estaba huyendo de la dictadura de su madre, creo que se llamaba Cora… Tenía 26 años… Y no tenía pareja… Con cada historia que me contaba notaba su carácter, su coraje - Los ojos de la anciana se iluminaron recordando cada una de las tardes que pasó con su profesora. Todas fueron, en mayor o menor medida, especiales.

Suspiró, y miró de nuevo por la ventana. La luz que entraba mostraba a una anciana con pelo cano, y manos arrugadas. Aún conservaba la belleza de sus ojos, y esa sonrisa de la juventud, pero todo estaba envuelto por el paso de tiempo.

- Fue en un día como este… La nieve había caído con tanta fuerza que casi todas las carreteras quedaron cortadas, así que mi padre había tardado más en recogerme… Nadie se encontraba ya en la escuela, tan solo la Señorita Mills y yo… No me acuerdo de qué estamos hablando… Lamentablemente mi memoria no es tan buena… - Una discreta carcajada tropezó con el vidrio- Pero de repente empezamos a hablar de la relaciones… Creo que yo le pregunté por qué no estaba casada… Y ella volvió a reír… Me encantaba su risa… Era muy hermosa… Podía iluminar toda aquella aula…

Un silencio. Un recuerdo que se escapaba para volar por aquella habitación.

- ¿Y?

Emma miró al joven. Parecía mentira como había crecido. Seguramente sería alto y guapo, como su padre, pensó.

- ¿Por dónde me había quedado?

- Ella no estaba casada – Replicó Henry.

- Ah sí… Ella entonces me dijo que sentía diferente a las demás mujeres… Que lo suyo no eran los hombres…

- ¿Era lesbiana? – El adolescente interrumpió a su abuela.

- Sí… Y yo me quedé igual que tú, con tu mismo gesto – Dijo Emma señalando al joven, y guiñándole un ojo – Y la señorita Mills debió advertirlo porque enseguida se disculpó y yo me disculpé porque no me había ofendido… No sé qué bebí ese día pero me encontraba más decidida que nunca, y le pregunté qué cómo se sabía que te gustaban las mujeres… No olvidaré nunca su mirada en ese momento… Se volvió más intensa, y su sonrisa se transformó… Era una sonrisa muy sensual… Aunque estábamos alejadas, yo estaba sentada en su mesa y ella de pie, yo no podía parar de observar esa sonrisa… Y mi mirada sin quererlo también buscó sus labios… Fue entonces cuando la señorita Mills se fue acercando… Recuerdo perfectamente cada latido de mi corazón al hacerlo, y eso que se triplicaron… No entendí lo que me estaba pasando… Solo vi como se aproximó decidida hacia donde yo estaba… Decidida a poner su mano en mi mejilla… Ya habíamos tenido contacto, pero nada que ver con este… Lo sentí extraño y maravilloso, mi cuerpo y mi piel buscaban su acercamiento… Pasó en segundos… O así lo recuerdo… Noté sus labios en los míos…

- ¿Os besasteis? – La voz de Henry resonó por todo el salón - ¿Te besaste con una mujer? ¿Con tu profesora?... Joder

- Henry Junior, esa lengua… Sí nos besamos – Inconscientemente Emma se llevó las yemas de sus dedos a sus labios. Aún tenía impregnado aquel beso en lo profundo de su memoria. Podía recordar perfectamente aquellos labios carnosos hundiéndose en los suyos, podía recordar la delicadeza de la lengua de Regina pidiendo paso, y como el beso se hizo más profundo, más necesitado. Podía recordar el calor que emanaban. Las emociones sobrevolando a su alrededor. El cariño con cada caricia. Podía recordar todo lo que sintió en aquel momento. Cada roce, cada aroma. Su cuerpo temblando.

- ¿Fue tu primer beso?... ¿Te gustó?... ¿Te gustaban las mujeres?

- No, no fue el primero, como te dije al principio, yo tenía algún que otro pretendiente… Pero si fue el primer beso que sentí como verdadero, y me gustó… No sé si me gustaban las mujeres, sé que me gustaba Regina Mills… Y ella se debió dar cuanta porque después del beso, me preguntó si ahora tenía más clara la pregunta que le hice.

- Wow…. Wow… ¿Y qué pasó después?... ¿Os pillaron?... ¿Cómo continua la historia?... – El pequeño joven había cambiado su voz y su postura desde que había comenzado la narración. Deseaba saber cómo seguía. Su abuela no era tan aburrida como el imaginaba.

- Aquel día solo fue aquel beso… Y luego… - Emma volvió a divisar como estaba cambiando el tiempo fuera. Los cristales empezaron empañarse y el frío se podía notar a escasos centímetros de ellos – Luego comenzamos una relación.

- Wow...¿Qué dijo tu padre y tu madre? ¿Qué dijeron en el colegio?... Wow ¿Era legal?

- No Henry… Nuestra relación fue a escondidas… Nadie sabía de ella… Ni siquiera tu tía abuela Ruby… No nos podíamos arriesgar a ser descubiertas… - Emma subió un tono su voz y de nuevo giró su cabeza hacia su nieto – No solo porque la echarían y podían acusarla de abuso a una menor, sino porque también en aquellos tiempos no estaban bien vistas las relaciones entre mujeres… Estábamos en los años 40… Así que cada vez que nos veíamos tomábamos mil precauciones para no ser vistas… Nos veíamos en la escuela cuando no había nadie, pero siempre mirando atrás… Haciéndonos gestos que solo nosotras entendíamos… También nos veíamos en la oscuridad de la noche cuando venía a verme a casa y yo tenía que escaparme por la ventana… Todo tenía que ser secreto – De nuevo la voz de la anciana bajó un tono.

- ¿Y cómo fue vivir una relación así abuela?

- Fue duro… Muy duro - Emma miró fijamente a su nieto. Sus ojos brillaban y tenían un temblor casi imperceptible – Pero nosotras éramos felices el tiempo que estábamos juntas, y eso es lo que nos importaba… No nos sentíamos culpables por amarnos, para nada… Nuestros sentimientos eran puros. Sin embargo estábamos seguras que el mundo no estaba preparado para nosotras con esa falsa moral que se procesaba por aquel entonces… Bueno,y ahora, a veces somos ilusos, porque ahora también sigue pasando… No han…

- ¿Os amabais? – Henry miró tiernamente a Emma. Podía notar mil emociones en sus palabras. No le importaba el ahora. Él, independientemente de su edad, también era consciente que se estaban haciendo muchos cambios en este sentido, y aún quedaban más.

- Con todo el corazón… Nos amábamos por encima de todo y todos…

- ¿Y qué pasó?

- Tuvimos unos meses maravillosos… Sin embargo el curso llegó a su fin, y ella debía irse a otro pueblo a dar clase porque no estaba fija en nuestra escuela… Hablamos de que me fuera con ella, pero era una locura… Una auténtica locura… Yo no tenía estudios superiores, ni un trabajo futuro, y con lo que ella ganaba no nos podía mantener a las dos… Tampoco podía pedir dinero en casa porque me hubieran matado… Así que lo único que se nos ocurrió fue que ella se fuera, y con el paso de los años, cuando yo tuviera un futuro más cierto, volver a estar juntas…

- Pero no fue así lo que pasó ¿Verdad?

- No chico, no fue así – Una sola lágrima navegó por cada arruga que portaba Emma, desde su nacimiento hasta su desembocadura. Su mirada se perdió y su puño se cerró con fuerza – Ella se fue dejándome una pequeña carta… Y no la volví a ver más….

- ¿Por qué?

- Cariño, la abuela está un poco cansada. Necesita cerrar un poco los ojos… Porque no vas a la habitación de tu padre y descansas también… O ve un poco la tele, si lo prefieres… Allí esta el mando -Dijo sonriendo mientras señalaba una estantería perdida del salón -Yo estaré contigo en unos minutos….

- ¿Quieres que te traiga algo?

- No Henry, así estoy bien.

El joven muchacho sonrió a su abuela, cogió el mando, y se dirigió al sofá tirándose como si fuera un animal en él. En casa de sus padres no podía, así que aprovechó para hacerlo aquí. Luego encendió la tele y empezó a pasar canales. Pero no había ningún programa de su agrado. De vez en cuando miraba a su abuela. Con el paso de los minutos su cuerpo y sus gestos se fueron relajando. Henry pudo intuir que el sueño por fin se apoderó de ella. Así que le dejó reposar tranquila. Seguramente aquellos recuerdos fueron bonitos igual que difíciles. Se merecía un descanso.

Al cabo de una hora, el joven muchacho ya no sabía qué hacer o qué ver, fue en ese preciso momento cuando recibió un mensaje de su padre indicándole que ya estaban de camino. Miró a su abuela. Sería mejor despertarla para que estuviese despejada antes de que sus padres llegasen.

Se levantó y se dirigió a la mecedora. A pocos pasos observó la mesa redonda. Las tazas tenían la mitad de los chocolates, y estaban casi todas las galletas. Luego miró por la ventana. La nieve ya había cesado, y quedaba un bonito cuadro de Navidad. Un día perfecto pensó el joven muchacho.

- Abuela despierta – Dijo Henry a medida que acariciaba suavemente a la anciana. Sin embargo no hubo respuesta de esta – ¿Emma?… Abuela – Las caricias se convirtieron en agitaciones un pocos más fuertes pero sin llegar a ser bruscas. Pero la mujer mayor no abrió los ojos, ni realizó ningún movimiento. Sin embargo un pequeño papel caía de su mano ahora relajada.

Henry lo miró por unos segundos para luego agacharse para cogerlo. Se veía un papel viejo, y usado con un tono amarillento. Por impulso lo abrió. Estaba manuscrito por una de las caras con una letra era clara y bonita donde el joven pudo leer lo siguiente:

No hay mar en el mundo
ni fuerza capaz
que pueda este fuego apagar,
sólo el tiempo puede ser nuestro juez
te quise, quiero y querré.
Besos,

Regina Mills

Henry volvió a mirar a su abuela recordando cada palabra que le había contado de aquella secreta historia. Poco a poco en su pecho empezó a notar el calor que le transmitía la condena por la que había pasado aquella mujer que ahora estaba empezando a conocer. De nuevo se acercó a ella y comenzó a llamarla:

- Abuela, despierta, por favor… Emma!

Riiiiing….. Riiiiing

- Emma!Emma! Despierta Vamos…– Le dijo sonriendo su amiga – Otra vez te quedaste soñando en la clase de la Señorita Mills..

- FIN -


Qué os ha parecido? Espero que esta primera historia os haya gustado. Así que espero con ansias por vuestros comentarios por si voy bien o mal. Y si tenéis ideas también quiero saberlas.

Además espero las canciones para el "tercer capítulo". Podéis volver a escribir las mismas o nuevas después de leer este capítulo.

Por cierto…. WOW!... Cada canción fue magnifica, y tuve muchos problemas para elegir una… Me he vuelto loca ;)

La verdad es que este fic tendrá más trabajo del que pensé… Y las actualizaciones no serán semanales (Tengo postdata que también me quita el tiempo). Pero seguiré con este proyecto, no os preocupéis. Yo creo que tendrá unos 20 capítulos.

Por si queréis, aquí tenéis la lista de canciones de este capítulo:

1. Flashlight (Jessie J)

2. Jar of hearts (Christina Perri)

3. Song for Someone (U2).

4. I still stand by you (The Pretenders)

5. Give Me Love (Ed Sheeran)

6. Thinking Out Loud (Ed Sheeran)

7. Losing Your Memory (Ryan Star)

8. Hablame de ti (Daniela Calvario)

9. De repente (Ricardo Montaner )

10. I' ll be waiting (Lenny kravitz)

11. Pologize (one repúblic)

12. My inmortal (Evanescense)

13. Say something (Great Big World & Christina Aguilera)

14. Regresa a mi (Il Divo)

15. One day (Gary Moore)

16. El sitio de mi recreo (Antonio Vega)

17. Los años que me quedan por vivir (Los Lunes)

18. Dancing Queen (Abba)

19. Crazy (Aerosmith)

20. Física o química (Despistaos & Georgina)

21. Olvídame tú (Miguel Bosé).

22. Chasing cars (Snow Patrol)

23. The story (Brandi Carlile)

24. El amor es un arte (Melendi)

25. Por amor al arte (Iván Guevara)

26. Casi te rozo (Vanesa Martin)

27. Falsa Moral (OBK)

28. Some die Young (Laleh)

29. Mujer contra mujer (Mecano)

30. Apolo y Dafne (Sharif)

31. You raise me up (Josh Groban).

32. You belong with me (Taylor Swift).

33. Kiss me (Ed Sheeran).

34. Someone like yoy (Adele)

35. Lay me down (Sam Smith)

36. Every Little Thing She Does Is Magic (The Police)

37. Bad things (Jace Everett)

38. Dama, dama (Cecilia),

39. Que pena (Ana Belen)

40. El tren (Luz Casal)

41. Así fue nuestro amor (Mocedades)

42. Miedo (Mónica Naranjo)

43. One and only (Adele)

44. Natural woman (Aretha Franklin)

45. Labios de fresa (Danza invisible)

46. La promesa (Melendi)

47. Colgado de la vecina (Melendi)

48. Christmas -Baby Please Come Home (Michael Bublé)

49. Ser o parecer (RBD)

50. Notas de amor (Carlos vives)

51. losing my religión (REM)

52. She will be love (Maroon 5)

53. Nuestro amor (rbd)

54. Pecado imborrable (salome anjari)

55. Ahora ahora (Mónica Naranjo)

56. Comiendote a besos ( Rozalén)

57. blanco y negro (Malú)

58. Recuerdame (Pablo alboran)

59. Medicine (Daugther)

60. Dicen por ahí (Malú)

61. Love me like you do (Ellie Goulding)

62. Coming back down (Hollywood Undead)

63. Be together (Major Lazer)

64. Lena Katina (Melody)

65. Within Temptation (Angels)

66. Morena mía (Miguel bose)

67. Feel (Robin willians)

68. Amante bandido (Miguel Bosé)

69. Angel (The Weeknd)

70. Living for Love (Madonna)

71. Américan (Lana del rey)

72. Let Her Go (Passenger)

(Las tres últimas no las he tenido en cuenta porque ya estaba la historia pensada. Pero serán tomadas para el próximo capítulo)