··::··La Dulce Serenata··::··

By Underword

Summary: Lamiroir había recuperado su memoria, al llegar otra vez a Los Ángeles ha tomado una muy difícil pero importante decisión que, tal vez cambiaría su vida: encontrarse con sus hijos.

Género: Family/ Romance/ Drama/ Angustia. Punto de vista de Thalassa. Post Ace Attorney The Spirit of Justice.

Raiting: K+

Pairing: Thalassa Gramarye/ Yuumi Arumajiki/ Lamiroir x Sousuke Odoroki/ Jove "Jangly" Justice. Leve Thalassa Gramarye x Zak Gramarye/ Shadi Enigmar. KlaviPollo.

Advertencia: Tiene un poco de Spoiler del nuevo juego de Ace Attorney The Spirit of Justice/ Gyakuten Saiban 6. No estoy tan familiarizada con el videojuego, tan sólo oí esto en el wikia de Ace Attorney.

-hablar-

*expresión*

(pensamientos)

Estos son tales como en los diálogos del videojuego.

Este fic transcurre luego de Ace Attorney The Spirit of Justice.

N/A: la segunda parte, la verdad he estado disfrutando mucho en escribirlo me encanta mucho la pareja de Thalassa x Jove, tienen que saber que al principio de la historia son todos los recuerdos de Thalassa a lo largo de su vida, sería muy largo escribirlo pero lo estoy disfrutando. Me encanta mucho esta personaje y me he imaginado como fue a lo largo de su vida incluso cuando murió y renació como Lamiroir, así que sigan disfrutando de esta historia.

Los personajes de Ace Attorney no me pertenecen son obras de Capcom.


··La Dulce Serenata··

Capítulo II

Jove Justice

No fue muy fácil convencerle a su padre que le dejara salir, normalmente siempre entrenaba incluyendo en los fines de semana. En cuanto le dijo que necesitaba un poco de descanso, él accedió a duras penas luego de dar suspiro.

Le parecía un poco irreal recorrer la ciudad de Los Ángeles, no recordaba la última vez que había salido pero para hacer unos recados. Afortunadamente sabía donde se ubicaba ciertos lugares.

Wonder bar no quedaba muy lejos de la compañía así que no había sido un problema en llegar ahí a la hora acordada.

Al entrar en el lugar, vio que había pocas personas dado que era de día aún. Normalmente en esos lugares suelen estar llenos en las noches, escudriñó con su mirada preguntándose si estaba vestido como ayer o si podía reconocerlo con otro traje puesto.

-Viniste –se le acercó Jove con una sonrisa, la maga casi no le reconoce al verlo sin el sombrero puesto ni su traje rojo. Tan sólo usaba pantalones negros con camisa roja y una chaqueta marrón, podía apreciar muy bien su cabello castaño oscuro y unos flequillos cubriendo su frente.

Se veía…muy guapo con ese look semi formal.

-Te ves muy bien –comentó el castaño al ver a Thalassa sin su indumentaria formal de maga, ella solamente usaba un vestido blanco que a pesar de la sencillez del diseño realzaba su belleza natural- Me gustan tus brazaletes –ahora que no usaba guantes blancos, pudo notar que la joven tenía puesto brazaletes dorados de extraños diseños en ambas muñecas.

-Gr-gracias, son de mi familia –pronunció la chica con cierta torpeza- Tú también te vez muy bien hoy, casi no te he reconocido –

Jove se encogió de hombros.

-Hoy no tengo que dar un recital, así que estoy disfrutando de un tiempo libre –

-Ya veo, yo tampoco tengo espectáculos que dar –

Los dos se sumaron en un silencio que le resultaba incómodo, al menos para Thalassa, dado que nunca había entrado aquí así tampoco haber conversado con alguien como Jove. No es que le incomodara su presencia, se sentía agradable de verlo sólo que nunca había salido antes.

-Una pregunta –se le ocurrió la maga después de recibir agua por parte del camarero.

-¿Hm? –

-¿Por qué de todos los lugares escogiste este? –no era que se sentía disgustada por la apariencia del bar, se veía sencillo y muy agradable a simple vista.

-Este lugar me parecía ideal para pasar el tiempo y charlar contigo –el músico no tardó en responderle luego de mirar el entorno del bar- Pensé que querías un lugar un poco de tranquilidad, además este lugar me da cierta nostalgia.

La muchacha no sintió ningún apretón de sus brazaletes, se sintió nuevamente avergonzada, a veces le gustaría no tener puesto estos accesorios para tener un momento sin preocupaciones. Jove era un hombre honesto y eso no cambiaría nada.

El castaño notó algo extraño al notar como miraba sus brazaletes, pero decidió dejarlo pasar por ahora.

Ambos disfrutaron de sus comidas mientras disfrutaban del ambiente del bar.

-Este lugar, fue donde he tocado por primera vez –comentó el músico después que hayan retirado los platos vacíos.

-¿En serio? –pronunció Thalassa con sorpresa.

Jove asintió.

-Fue después de haber tocado en las calles, entre el público que me escuchó estaba el dueño del bar que me dio una oferta a que tocara en Wonder Bar a cambio que me pagaría por cada espectáculo, así que lo acepté y decidí llamarme Jangly Justice –pausó- Era mejor que nada, ganaba más que cuando tocaba en las calles –

Thalassa había escuchado con suma atención aquel evento. No se podía imaginar a alguien viviendo bajo sus propios medios, sin ninguna ayuda de nadie.

-Y tus padres –preguntó la maga.

El músico dio una sonrisa triste luego de negar con la cabeza.

-Mis padres no estaban de acuerdo en cuanto les dije que quería ser músico, dijeron que era una pérdida de tiempo, pero no estaba arrepentido de mi decisión –pausó- Ellos me cuidaron hasta que cumplí 18 años y después de eso, tenía que arreglármelas solo.

Nunca creyó que la vida fue muy dura para él, al contrario que ella, vivía una vida segura aunque no muy feliz debido que su padre quería que fuera maga como él además que tenía que casarse con uno de sus aprendices para heredar la Compañía y todos sus derechos. Pero, eso no era lo que en verdad quería por mucho que su padre le exigiera.

-Debió ser muy duro –comentó sintiendo empatía por el músico, quien sonrió pero esta vez menos melancólica y más alegre.

-Al contrario, me pagan cada vez que doy conciertos en los clubes y bares de diferentes lugares. No importa si no llego a ser popular como los otros famosos, al menos, estoy contento con mi vida tocando mi guitarra y tener techo y comida mientras recorro el mundo -

La maga lo miró con admiración ante la modestia y sencillez de Jove, la primera vez que lo había visto, creyó que vivía como los famosos bajo comodidades y lujos. Pero, ahora, podía ver que no todos los artistas llegaban a ser reconocidos mundialmente, algunos como Jove luchaban para ganarse la vida para cumplir sus sueños.

Después de comer, ambos decidieron pasear por el parque People aprovechando que aún estaba el sol y la temperatura seguía siendo agradable además que había poca gente allí.

Thalassa estaba disfrutando de la compañía de Jove, a pesar que lo conoció hace tan sólo unos días atrás, de alguna forma su presencia la tranquilizaba y le hacía olvidar de sus preocupaciones.

-y tú, Thalassa –el músico habló una vez que se sentaron en una banca situada cerca del lago- Me gustaría saber un poco sobre ti.

La susodicha no pudo evitar bajar la mirada. Jove lo notó y la miró con preocupación.

-¿Qué ocurre? ¿He dicho algo malo? –

Ella de inmediato negó con la cabeza.

-No, no es nada. Estoy bien –sabía que mentía, pero la razón del apretón de sus brazaletes era ella misma- Mejor sigamos caminando –hizo ademán de levantarse pero sintió una mano grande y cálida sujetando con suavidad la suya. Al girarse, sus ojos se encontraron con los de Jove que le devolvía una mirada seria pero preocupada.

-Thalassa –la llamó con suavidad para luego acariciar con su pulgar sus dedos que estaban suaves al tacto- Puedes contarme lo que te sucede, quiero encontrar alguna forma para ayudarte.

La cálida mirada que le regalaba Jove fue lo suficiente para tranquilizarla, una vez que volvió a sentarse en la banca y a tomar aire profundo, habló.

-Hay algo que no te lo he dicho antes –pausó- Y-yo…en verdad, no quiero ser maga –

El castaño parpadeó con sorpresa, pero esperó a que continuara con el relato.

-Al principio, cuando era pequeña me gustaba ver a mi padre actuar y aprendía sus trucos y adoraba cuando todos se asombraban. Sin embargo cuando crecí todo cambió, comenzó a exigirme que tengo que ser una mejor maga y para heredar la compañía tenía que realizar trucos mucho más peligrosos también a presionarme que, escoja a uno de mis compañeros para casarme con tal de continuar la línea Gramarye –

-Eso…suena terrible, Thalassa –pronunció Jove después de oír lo que escondía detrás del telón de la famosa compañía de magos, debido que Thalassa era la hija del fundador y jefe Gramarye tenía muchas obligaciones que cumplir. No podía imaginar la carga que tenía que llevar una jovencita a causa de estar bajo la sombra de su familia.

La chica asintió.

-Por ser su única hija, no tengo ninguna opción más que seguir con los caprichos de mi padre. Él jamás me escucha cuando quiero negarlo –llevó las manos a su rostro en señal de frustración- Sé que este asunto es de mi familia, pero hay veces que no sé como lidiarlo. Quiero dejarlo todo, pero es mi familia…-la joven sin poder evitarlo lloró, quería reprimirlo, pero era imposible. Más y más lágrimas comenzaron a bañar en su rostro. Se sentía tonta y patética, podía apostar que había arruinado su día con Jove y que él la dejaría.

Sus pensamientos callaron en cuanto sintió algo fuerte y cálido rodear su cuerpo más una tenue aroma de un perfume masculino a su nariz, abrió ampliamente los ojos.

Jove la estaba abrazando.

Esto…después de tantos años, era la primera vez que alguien la abrazaba de esta manera. La última vez había sido con su padre, en sus días de infancia además de su madre y con Zak y Valant era abrazos rápidos.

-Lamento mucho por eso, no necesitas reprimirte…puedes llorar, prometo que esto no lo sabrá nadie más que nosotros dos –pronunció Jove con calidez.

Thalassa se abrazó con fuerza al músico y sin poder aguantar más, lloró. Dejando escapar cada frustración, cada dolor, cada tristeza y cada lágrima que tanto reprimió. Había perdido a su madre cuando era muy pequeña y su padre había cambiado, la compañía ya no iba a ser la misma.

Tanto tiempo quería ser ella misma, pero siempre oculta tras una identidad ya impuesta como Thalassa Gramarye, maga de la Compañía Gramarye y la hija del genio Magnifi.

Jove por alguna razón, admiraba la manera en que Thalassa manejaba su situación. A pesar de lo dura que fue su vida tratando de mostrar al mundo sólo por la reputación de su padre, ocultando sus frustraciones mediante sonrisas despreocupadas.

Quería ayudarla, sin importar si no llegaba a su alcance. Quería hacer lo imposible para ayudarla.

Una vez que Thalassa se tranquilizó, se separaron a una pequeña distancia. Pudo ver la manera en que Jove la miraba, esos ojos estaban llenos de sentimientos tan cálidos y puros que no hacía falta ninguna palabra para expresarse.

Jove llevó su mano con suavidad al rostro de Thalassa y con su pulgar limpió los últimos rastros de lágrimas con mucha delicadeza como si tuviera miedo de romperla más de lo que ya estaba, ese gesto tan pequeño, de alguna forma le confortaba.

-Estás bien –preguntó Jove con suavidad, tan suave como caricia de una seda.

-S-Sí –respondió a duras penas, dando hipos de tanto llorar. Apostaba que, ahora mismo, se veía desastrosa- Muchas gracias, Jove.

-No tienes que agradecerme, tan sólo te he abrazado –le respondió regalándole una sonrisa sin dejar de limpiar sus lágrimas, aunque por dentro se sentía mal al no poder hacer algo más para aliviar el dolor de la muchacha.

-Pero, fue suficiente para hacerme sentir bien. Así que gracias –insistió Thalassa disfrutando del tacto, a veces, le gustaría que el tiempo se detuviera para estar así. Un momento donde era solamente para ella y para Jove, sin ninguna preocupación, remordimiento o frustración.

Se había preguntado, qué hubiera sido su vida si no hubiera nacido como una Gramarye. Las cosas habrían sido más fáciles para ella, sin ninguna atadura, sin ninguna obligación de convertirse algo que no era ella así tampoco tener que involucrarse con alguien que no amaba.

Jove, al igual que ella, se sentía muy bien al estar a su lado. Nunca antes se había sentido así en sus momentos de soledad y lucha por la pobreza, la música había sido su única compañía desde que sus progenitores lo abandonaron a su suerte. Cada viaje que realizaba siempre llevaba consigo la música.

Pero, ahora era distinto. Durante sus largos viajes por las ciudades, países o capitales buscando como ganarse la vida y respuestas para el vacío existencial, al haber conocido a Thalassa supo que finalmente había dado fin a su búsqueda.

Ambos jóvenes que sintieron vacíos en sus vidas cubiertas de telones oscuros de frustración y años tras años luchando por traspasarlo, finalmente, parecieron haber encontrado la luz al final del camino.

Desde ahí, Thalassa y Jove comenzaron a salir. No lo mencionaron a nadie; Thalassa ni siquiera lo hizo con sus compañeros ni con su padre, se sentía culpable en tener que ocultarlos a sus "hermanos" pero tras recordar el comportamiento extraño de su padre dudaba que aceptaría su relación con Jove si llegara a enterarse.

Cada vez que no tenía entrenamiento, la maga se aprovechaba para salir a reunirse con Jove mientras él cuando no tenía algún recital que dar hacía lo mismo. Disfrutaban mucho de la compañía del otro, cada cita que tenían hacía que el cariño y afecto fuese profundizando hasta convertirse en algo más que una simple amistad.

Thalassa sentía que podía abrirse completamente con Jove, empezaba a ver que podía ser ella misma sin tener que fingir ser como todos le conocen "Thalassa Gramarye". No Thalassa la hija del renombrado mago Magnifi ni la asistente de magos Zak y Valant tampoco la maga heredera de los secretos Gramarye, era solamente Thalassa. Una adolescente que le había tocado vivir bajo la sombra de su familia, sin ninguna posibilidad de extender sus alas para llegar lo alto.

Adoraba la música más que la propia magia que había aprendido desde pequeña, no hacía falta alguna maniobra o artilugios para sorprender al mundo sino interpretar todo con la voz y si quería, alguna clase de instrumento.

-Te gustaría tocarla –

Saltó ante la pregunta de Jove, había estado perdida escuchando la dulce melodía que escapaba de los acordes de su guitarra que no se dio cuenta que se había detenido para hablarle.

-N-no, yo… no sé tocarla –negó sintiendo las mejillas calentarse por la vergüenza- Nunca he tocado una guitarra.

El músico la miró con suavidad, en silencio se le acercó para colocar su instrumento de cuerdas en el regazo de la maga. Acto seguido, se puso tras de ella y sujetó con mucha delicadeza ambas manos guiándola para sujetar correctamente la guitarra.

Thalassa no tardó en ponerse nerviosa por su reciente acción, sentía sus mejillas muy calientes por su cercanía, podía oler el aroma suave e intensa de Jove.

-P-pero, Jove… -

-No te preocupes –le susurró en su oreja, provocando que un escalofrío le recorriera en su espina dorsal- Yo te guiaré, sólo tienes que ver como muevo los dedos y dejar que la música fluya en tu interior.

La voz de Jove sonaba…tan cálido, que parecía que miles de rayos solares la envolvían en un abrazo confortante. No pudo evitar sonrojarse ante la sensación tan dulce y cercana que nunca antes lo había experimentado.

-D-de acuerdo, pero no te quejes si suena horrible –

Jove se rió, provocando que se estremeciera por el ligero temblor de su cuerpo, no era algo desagradable sino lo contrario.

-Cualquier sonido que hagas me fascinará, Thalassa –

Sintió el pecho calentarse ante sus dulces palabras.

Mientras ambos tocaban, mejor dicho Thalassa aprendía cada acorde disfrutaba los ratos que compartía con el músico.

Como le gustaría alargar este momento y que durara para siempre.

.

Los días habían pasado y Thalassa contaba cada segundo hasta que llegara la fecha en que podía ver al músico de nuevo, la ansiedad le consumía pero trataba de enfocarse en sus entrenamientos para evitar delatar su distracción.

-Thalassa –sintió que la llamaban obligándola a detener su entrenamiento, al girarse vio que se trataba de Magnifi que la miraba con seriedad- ¿Puedo hablar contigo a solas en mi oficina? –

La chica miró a sus compañeros, quienes le miraron preocupados. No era la primera vez que su padre la citaba a la oficina, la mayor parte era con sus aprendices, aún así siempre se trataba de asuntos relacionados con la Compañía dado que era la ayudante y heredera de la misma.

Aún así, no pudo evitar tragarse saliva mientras seguía a su padre hasta entrar en la oficina. Esperaba que el asunto sea breve.

Se sentó en la silla que estaba al frente del gran escritorio de su padre, quien estaba sentado en la silla principal como todos los jefes de las industrias.

-¿De qué querías hablar conmigo, padre? –trató de ser casual para ocultar su inquietud, esperaba que su padre no haya notado su tensión.

-Quería hablarte de un asunto importante contigo, hija mía –no podía evitar sentirse un poco cohibida ante la mirada que su padre le estaba dirigiendo, parecía que podía ver a través de ella aunque esto no era de extrañar. Decidió mantenerse firme para evitar desmoronarse en cualquier momento- Haz visto que la Compañía Gramarye ha llegado a un punto máximo de la fama, la magia en nuestros actos ha sido de los más milagrosos que la gente de esta generación ha visto…

-Sí, mucha gente no deja de asombrarse hasta nos han visto por televisión –le habló la adolescente con toda honestidad posible.

-Sin embargo, estaba pensando que deberíamos ser más creativos con nuestros actos si queremos crecer hasta llegar a un nivel insuperable para nuestras competencias –

Oh, no. Era un tema que Thalassa lo había temido desde que lo escuchó a escondidas.

-Y eso es…-

-Tenemos que realizar trucos que sean mucho más asombrosos que lo que estamos haciendo…trucos que desafíen a los límites de la humanidad, trucos que sea arriesgar nuestras vidas –le habló con esa voz que había escuchado hace unos meses atrás, una voz que estaba teñida de una ambición muy oscura.

-P-Pero eso ¡es peligroso! –espetó Thalassa asustada.

-Lo sé, pero si eso es ser creativo es la única opción que tenemos si queremos seguir estando en la cima del mundo del espectáculo –su padre no parecía estar afectado del asunto, parecía que ese plan sería mucho más opcional y provechoso que cumplía con sus caprichos.

-Uno de nosotros puede salir lastimado –

-¡Ya lo sé! –el grito de su padre la hizo retroceder- Eso es lo mismo que dije a tus compañeros.

La chica cerró los ojos con fuerza para luego negarlo con la cabeza. No quería correr ese riesgo, hacer eso sería poner en juego la vida de sus compañeros y no quería que eso pasara.

-Thalassa, tienes que ver que esto es lo mejor no sólo para la Compañía y tus compañeros sino también para ti –miró seriamente a su hija- muy pronto esta Compañía será tuya y llegará el momento en que tienes que escoger a uno de tus compañeros para manejar nuestro legado.

La chica abrió los ojos, este tema era lo que más temía y trataba de evitar a toda costa. Debió sospechar que esto pasaría tarde o temprano, se había equivocado al confiarse que sería olvidado el asunto.

Aún así, no quería esto.

-No –fue la única respuesta que atravesó en su mente.

-¿No? –Magnifi frunció el ceño como si había escuchado mal.

-No quiero esto, padre –respondió firme, no iba a dar marcha atrás así que seguiría para delante su decisión- …No tengo deseos de heredar el legado tampoco estoy interesada en casarme con Zak o Valant –

El mago estaba desconcertado por su respuesta.

-¿Y tienes alguna razón que justifique tu decisión? –

Thalassa vaciló un momento para dar su respuesta.

-No quiero que ellos compitan por mi mano, haciendo eso no será bueno para el futuro de nuestra magia –respondió después de pensar unos minutos.

-Es eso ¿o por qué estás interesada en otra cosa? Como por ejemplo, ¿estás viéndote con alguien en secreto? –ante esa sugerencia, Thalassa no pudo evitar sentirse horrorizada. Su padre lo descubrió, al ver su rostro imperturbable demostraba que ya lo supo desde el principio- Sea quien sea, olvídate de ese hombre. No tiene nada que ofrecerte y tan sólo complicaría tu vida. Quien sabe, puede que ese tipo solo está interesado por la fama de los Gramarye o tal vez…

Eso fue el colmo para Thalassa, una cosa era que su padre le exigía su entrenamiento y su vida amorosa pero juzgar de esa manera a Jove, fue la gota que rebalso el vaso.

Después de unos pocos meses que estuvo conviviendo con Jove, pudo conocerlo muy bien y no era esa clase de hombre que su padre le estaba diciendo. Jove era un hombre honesto, ecléctico, alegre y cariñoso. Jamás de los jamases le mintió, lo sabe muy bien por las reliquias que tenía puesto en ambas muñecas.

-¡Basta, papá! –espetó la joven maga alzando la voz, por primera vez, a su padre- ¿Qué sabes de él? ¿Qué sabes de mi vida? ¿¡Qué sabes de mí!? -

El mago se sorprendió ante el repentino cambio de actitud de su hija, jamás durante su crianza la vio tan decidida y firme. Aun así no quiso quedarse atrás.

-Lo suficiente, eres mi hija. Te digo esto porque quiero lo mejor para ti –suspiró- Thalassa, ya tienes un futuro aquí con tu familia y esta Compañía. Eres toda una Gramarye con gran talento, créeme que quedarte aquí con nosotros será lo mejor para tu vida.

La chica negó con la cabeza para alejar esas ideas.

-¿Lo mejor para mí? –cuestionó arqueando la ceja- Me haz enseñado la importancia que es la magia para ti, yo…he hecho todo con tal que estés orgulloso de mí y pueda verte feliz de lo que hago. P-pero ahora, ya no te conozco, es como si todo lo que hago no es suficiente para ti y me estás obligando a algo que no quiero hacer –

-Thalassa, no lo entiendes –

-No. Tú no lo entiendes, padre. Te haz parado a preguntar lo que realmente quiero o que es lo que he querido hacer con mi vida –sentía los ojos picar por las lágrimas que amenazaban en salir, pero resistió, no quería llorar. No enfrente de su padre- Parece que lo único que te importa a ti es esta Compañía más que a tu propia hija –no quiso escuchar más palabras de su padre, lo siguiente que hizo fue corriendo directamente a su habitación ignorando los gritos de sus compañeros.

-¡Thalassa! –gritó Zak.

Valant hizo ademanes para seguirla.

-¡Déjenla! –ordenó Magnifi.

-¡P-pero, señor! –protestó el mago de capa amarilla.

-Thalassa quiere estar sola ahora mismo. Les ruego que no la molesten, espérenla y verán que más tarde, se recuperará, ella debe tomar tiempo para poder entenderlo –

A pesar que sus discípulos se mostraron renuentes con la idea, asintieron.

-Ahora, vuelvan a practicar –

Ambos magos suspiraron para volver a realizar sus trucos, esperaban que Thalassa estuviera bien.

Estuvo llorando desconsoladamente sobre su cama, estuvo largos ratos así pero le restó muy poca importancia de aquello. Tan sólo quería estar sola, ahogándose en sus penas.

Miró por la ventana, no se había dado cuenta que se hizo de noche de repente. Se sentó a duras penas en la cómoda cama sin dejar de sujetar su almohada, le dolía mucho los ojos de tanto llorar y la nariz moquear.

Dio una risa amarga, estaba segura que tenía un pésimo aspecto.

Suspiró mientras se limpiaba los ojos con mucha dificultad.

Le hubiera gustado que su madre estuviera aquí, siempre fue muy buena dándole cálidos abrazos y le confortaba con dulces palabras cada vez que se sentía mal.

Dejó escapar un suspiro de cansancio.

¿Cómo es que las cosas han llegado a esto?

No quiso decirlo así, pero ya no quería guardarlo más.

Era cierto que su padre estaba cambiando, debió verlo cuando escuchó que despidió al Sr. Reus luego de haberse lastimado por realizar ese truco riesgoso que casi le costó la vida.

Nunca se había imaginado que la Compañía traspasaría en un principio de oscuridad.

¿Qué podría hacer ahora?

No soportaba la idea de estar bajo la tutela con ese hombre que no parecía ser su padre. No soportaba la idea de realizar trucos tan peligrosos que jugaría el pellejo de sus compañeros.

De sólo imaginarlo le daba mucho pánico y miedo. La idea le enfermaba.

No quería eso. No quería hacerlo. No quería nada de eso.

Tampoco quería tener un matrimonio sin amor con uno de sus compañeros. Haciendo eso lo único que haría sería vivir una vida infeliz y sea Zak o Valant también vivirían infelices por su culpa.

Thalassa cerró los ojos y suspiró. Se repetía así misma que todo estaría bien y que ella estaba bien.

A pesar que no lo era.

¿Qué podía hacer ahora?

Luego que haya dejado pasar varias horas, Thalassa no encontraba más opciones tampoco encontraba respuestas para solucionar su problema.

Abrió los ojos ampliamente cuando encontró una única salida. No sabía si eso era lo correcto, pero no tenía otra alternativa.

Es una muy difícil decisión, pero tenía que tomarla ya.

.

No sabía si huir de la Compañía fue su decisión correcta. Aun así, no tenía otra opción.

Había optado por dejar su traje que la hacía Thalassa Gramarye en su habitación con una nota de despedida, se puso un sencillo vestido azul con un tapado negro junto con una maleta con lo necesario adentro. Decidió conservar sus brazaletes, como únicos recuerdos que la aferraba a la memoria de su familia además que la hacía sentirse protegida sabiendo que eran la reliquia que estuvo presente durante todas las generaciones.

Thalassa estuvo deambulando sin rumbo fijo, había llevado ración de frutas y algunas comidas que pudo conseguir en la Compañía sin que nadie la haya pillado. Pero, no le alentaba mucho aquello.

No tenía donde ir, tampoco sabía como vivir siendo todavía una adolescente que solo tenía conocimientos sobre la magia nada más. Si llegara a usarla como medio de trabajo, la reconocerían y su padre de inmediato la buscaría para regresarla a la Compañía.

Negó con la cabeza apartando aquella terrible idea, tendría que pensar en otros medios si quería seguir viviendo.

Después de tanto caminar, la joven decidió descansar un poco en el parque cercano. Se sentó pesadamente sobre la banca con su maleta al lado.

La tranquilidad del parque con el lago y unas pocas personas en el entorno, le calmaba un poco. Pese a los acontecimientos que ocurrieron hace un día, no podía bajar la guardia ahora. Su padre no tardaría en ir a buscarla cuando haya notado su ausencia y la nota que dejó.

Esperaba que no la encontraran pronto, no quería volver a "casa".

¿Qué podía hacer ahora?

Miró perdidamente el agua del río que corría por el parque, su superficie cristalina brillaba gracias a las luces plateadas de la luna.

-Jove… -murmuró Thalassa. El músico era el aire que había anhelado respirar, era alguien que le hacía olvidar sus preocupaciones cada vez que lo veía sonreír y su música…la calmaba, una melodía que la envuelve y le hacía volar por los aires.

Había olvidado que hoy tenía concierto en un restaurante ruso.

Quería escucharlo otra vez. Quería verlo nuevamente.

Quería ver a Jove "Jangly" Justice una vez más.

Continuará…