·Artemis Justice: Ace Attorney·
By Underword
Summary: Artemis Justice es una abogada defensora novata, que luego de conocer al ex renombrado abogado defensor Phoenix Wright y su hija maga Trucy, comenzará su extraña aventura donde estará implicada en varios casos llenos de misterios, algunos extraños y otros difíciles de resolver. Pero nada la impedirá en hallar la verdad y hacer ¡Justicia! Fem Apollo
Género: Romance/Humor/ Crimen. Semi AU. Genderbender
Raiting: T
Advertencia: Leve spoiler de Ace Attorney The Spirit of Justice. Spoiler de Apollo Justice: Ace Attorney.
-hablar-
*expresión*
(pensamientos)
Estos son tales como en los diálogos del videojuego.
N/A: aquí Phoenix también es mujer y se llama Phoebe "Nix" Wright tal como el fic que publiqué Phoenix Wright ½.
He hecho varios proyectos antes de publicar las historias y me pareció más conveniente escribir la historia del video juego Ace Attorney Apollo Justice, pero en versión chica. Me he preguntado una vez, ¿qué hubiera pasado si hubiera sido mujer en lugar de hombre? Habría sido muy interesante todo, bueno, espero que lo disfruten. Esta es la primera vez que escribo sobre el video juego estilo novela, espero que les sea de su agrado; la verdad, no es tan fácil basarme una historia del juego y convertirla en novela.
Si kieren saber algo más de Artemis, pueden entrar en mi facebook Alexandra Berenice y en lo álbumes está el álbum que dice "Fem Apollo de Ace Attorney", ahí es donde subo dibujos de mi fem Apollo (está sus diferentes look's, sus sprite's y escenas con otros personajes). Les invito a verlos, los hice con toda mi dedicación como dibujante.
Nota: El padre de Apollo Justice se ha revelado en Ace Attorney The Spirit of Justice se llamaba Jove Justice y fue un músico, solo para que lo sepan. Así que aquí él está vivo a diferencia de la historia del videojuego.
Los personajes de Ace Attorney no me pertenecen son obras de Capcom.
·El caso del triunfo.
Parte I
El juicio
Muchos decían que los juegos de naipes eran solamente juegos.
Pero, para los jugadores de los mismos, es algo más que eso.
Los naipes son repartidos al azar deslizándose en la madera hasta llegar a sus manos, dos jugadores los reciben y analizan detenidamente el contenido.
Intercambian, desechan, guardan y se preparan.
En el final, llegó la hora de la verdad.
Había mucho silencio, el suspenso llenaba el aire y sus respiraciones se detuvieron cuando llegó el momento decisivo. Ambos lo sabían, uno caería y otro sería el ganador.
Los 5 naipes de cada uno revelaron sus caras, los segundos que aguardaron sus respiraciones se escaparon ante los resultados y lo que vendría en adelante.
-Haz perdido… -
Había mucha sombra, lo único que iluminaba era la luz de una lámpara colgada en el techo que resultaba tenue, hubo muchos gritos después y ruidos de forcejeo junto.
Y luego, vino lo peor…
Una mano tomó con firmeza una botella de vidrio que estaba junto a la mesa…la persona, la alzó con una sola idea en su mente…
¡Aaaaaahhhhhh!
Un grito desgarrador resonó, pero el impacto del objeto contundente convertido en arma, quitó el último respiro de la persona convertida en víctima…
Una gota oscura salpicó en una superficie clara…
Y los naipes han caído por doquier…
¡BIIIIPPP! ¡BIIIIIPPPP! ¡BIIIIPPP!
-…Creo que tengo un pequeño problema…Sí, muerto. Alguien le golpeó en la cabeza… ¿Yo? Por favor, la policía vendrá en cualquier momento…Estoy en tus manos, por si llegara pasar eso –
Una noche normal de juegos, se ha convertido en una noche de crimen y varios cabos sueltos por resolver…
21 años después…
20 de Abril, 07:10 am.
?
Se había levantado temprano, según la hora programada de la alarma de su móvil. Su cuerpo le pesaba, su mente seguía adormilada y sentía mucha pereza.
Pero se obligó a levantarse, este día no era uno corriente que tenía que ir al bufete donde trabajaba para evitar el amable regaño de su jefe, sino que era un día donde tenía que poner a prueba su habilidad de abogada.
Sí, este día era su debut.
Al despertarse, notó una tranquilidad reinando en el ambiente. Supo que su padre se había ido para su trabajo, tal como le había hablado ayer por la noche.
.
Había repasado este momento, tal como la vez que había confesado a su padre que quería ser abogada por una única razón y que por eso, había renunciado a su anterior trabajo. No sabía porque le había agarrado esa costumbre de hablar sola frente al espejo o a su gato Mikeko, simulando que estaba hablando con su progenitor.
Tal vez, sería que tenía miedo de cómo reaccionaría su padre por eso o porque ella siempre sufría crisis nerviosa.
La cena fue tranquila, su padre había vuelto de su trabajo en un bar y ella de la oficina de abogados Gavin. La comida de ahora era ramen que habían comprado de un restaurante japonés, tal como les gustaba cada vez que no cocinaban.
Estaba nerviosa, no podía evitar pensar que, tal vez, tenía que dejar todo atrás después de tantos años de estudios y sacrificios que tuvo hacer para llegar hasta aquí.
Artemis sujetó con fuerza sus palillos dejando a medias su plato preferido, Jove notó la inquietud de su hija así que paró de engullir sus fideos y la miró con preocupación.
Ella suspiró, su padre le conocía muy bien.
-¿Sucede algo, hija? –preguntó su progenitor con suavidad, conocía muy bien esa expresión, sabía que algo andaba mal con su pequeña.
La chica tomó un momento para respirar y soltar de una vez.
-Mañana será mi debut –
Pareció que pasaron unos minutos hasta que sintió la mano grande y cálida de su papá tomar la suya con suavidad. Ese pequeño gesto la tranquilizaba, le daba cierto valor y le agradaba el calor que envolvía como abrazo de protección; se preguntaba si esas cosas había sentido su madre alguna vez.
-Eso es una gran noticia, Artemis –la sonrisa de su padre, tan genuina y verdadera era como cálidos rayos del sol. Pero, al ver que su hija seguía tensa, su expresión de felicidad cambió a una notable preocupación con el ceño levemente fruncido- ¿Estás nerviosa por eso?
La pelicastaña no tardó en asentir con la cabeza, sin soltar la mano de su padre.
-Es un caso de asesinato –pronunció con la cabeza gacha- Mi cliente… -recordó a la persona que la había contratado, se trató de alguien de un inusual aspecto, pero eso era lo de menos- Fue acusada de un asesinato que ocurrió anoche… Es una amiga cercana de mi jefe, fuimos al centro de detención para hablar sobre el crimen y después me contrató diciendo que necesitaba de mis servicios.
Jove quien había escuchado atentamente a su hija, decidió indagar un poco más, para encontrar la verdadera razón de su preocupación.
-Y eso… ¿te molesta, Artemis? –
-Bueno… me sorprendí cuando hizo eso –
-¿Te sorprendió? –
-Es que… se supone que iba a elegir al Sr. Gavin para que la represente, en lugar de eso, eligió a mí –pausó- No lo entiendo, el Sr. Gavin es un abogado muy experimentado en esto mientras yo… soy solamente una abogada que ni siquiera sabe defender. Estudié sobre leyes al pie de la cabeza, he visto varios ensayos del Sr. Gavin y de otros abogados defensores, también…
-Artemis –cortó un momento su padre al ver que estaba indagando, típico cuando está tratando de ocultar su miedo, a veces no necesitaba la habilidad de su esposa desaparecida para darse cuenta- Todo esto se debe a que… tienes miedo de decepcionar a tu jefe –
La aludida paró su parloteo y abrió los ojos al ver que la pillaron.
-No sólo él, sino a mi cliente –aclaró un poco cabizbaja- ¿Qué pasa si no hago bien? ¿Qué pasa si los decepciono? ¿Qué pasa si hago el ridículo?
Al sentir las manos cálidas y grandes de su padre rodear sus hombros, hizo que casi saltara por el susto, estuvo indagando que ni se dio cuenta que se había levantado para acercarse.
-Artemis, quiero que me mires a los ojos y respondas a mis preguntas –la voz de Jove sonaba firme pero no severo, sino un tono que quería transmitirle seguridad- Tú crees que tu cliente es inocente ¿no es así? –
-Sí, creo que en su inocencia –tardó un poco en responde.
-¿Estás dispuesta en ayudar a ese cliente hasta el final? –siguió preguntando.
-Sí, quiero demostrar que es inocente –respondió con seguridad.
-¿Lucharás sin rendirte aún si sientes que perderás el caso? –
-Papá, eso no suena motivador para mí –pronunció Artemis sintiendo caer su ánimo al suelo.
-Lo siento, pero responde ¿Lucharás sin rendirte? –repitió su cuestión.
-Sí, lucharé hasta el final por mi cliente –
-Bien, ahora tienes que decir "Soy Artemis Justice y estoy bien" –
Sintiéndose más motivada a su padre decir su famoso eslogan, la chica sintió más seguridad.
-Soy Artemis Justice y estoy bien –pronunció con más confianza.
-Más fuerte –
-¡Soy Artemis Justice y estoy bien! –
-Mucho más fuerte –
-¡Soy Artemis Justice y estoy bien! –gritó esta vez la chica con más energía, fuerza y confianza.
-¡Muy bien, hija mía! –su padre gritó también contento y satisfecho de ver a su pequeña más animada.
-¡OIGAN CÁLLENSE! –un grito del vecino más un golpe en el techo hizo que ambos pararan su intercambio de gritos.
-¡Lo siento! –se disculpó Jove un poco avergonzado, aunque esto no era la primera vez que pasaba.
Miró a Artemis con una sonrisa.
-¿Ya te sientes mejor? –
-Sí –la chica no tardó en rodear el cuerpo de su progenitor con sus delgados brazos en un abrazo cálido podía oler su aroma, era suave pero intensa mezcla de perfume masculino con sudor y algo del caldo de ramen que se le había impregnado por su ropa. Era el aroma de su padre, le recordaba a "casa"- Muchas gracias papá, no sé lo que hubiera hecho sin ti.
Jove no tardó en corresponderle el abrazo.
-No hay de qué, Artemis –descansó su rostro en la coronilla de la cabeza de su hija abogada- No debes tener miedo de tus decisiones, eres una mujer fuerte, ecléctica y nunca te haz rendido cada vez que hubo desafío en tu camino. Estoy seguro que ganarás el caso de mañana.
-Ganar no es importante, papá –lo miró a los ojos, Jove sintió escalofríos viajar por su cuerpo aunque esta no era la primera vez, la intensidad en la mirada de su hija como si lo estudiara fijamente era tan parecida a su esposa. Su amada Thalassa- La verdad es lo que más importa. Lucharé hasta el final con la verdad, si mi cliente es inocente entonces haré todo lo posible en demostrarlo.
Jove la miró en silencio y sonrió cálidamente sintiéndose orgulloso de ver lo mucho que su querida hija ha crecido y madurado hasta convertirse en una hermosa mujer firme e independiente, a veces se sentía afortunado de tenerla entre sus brazos. Le recordaba mucho a su madre, la mujer que tanto amó a pesar que ya no estaba con ellos.
-Tengo fe que harás lo correcto, Artemis –con su pulgar acarició con delicadeza el rostro pequeño y suave de su hija.
-Confío en mi cliente y en el Sr. Gavin, papá –le sonrió la susodicha con la misma ternura y cariño hacia su progenitor.
Jove negó suavemente la cabeza.
-No sólo en ellos, hija. No soy bueno con esto de leyes como tú, pero puedo decirte que… lo más importante es confiar en ti misma y en tus propias decisiones, ser justo es lo que hace justicia –rió antes de decir lo siguiente- Así que se una Justice y haz Justicia mañana, Artemis.
La chica rió ante la ocurrencia de su padre ante el juego de palabras.
-Muy gracioso, papá. Muy gracioso –
Ambos rieron, Artemis se sentía mucho mejor. Todos los nervios que había sentido anteriormente, se había disipado tan sólo oír la pequeña broma de su padre. Siempre había tenido esa habilidad de calmar las inquietudes y aliviar sus preocupaciones en cada momento que habló con él, se preguntaba si ese efecto tuvo lo mismo con su madre. Tal vez, cuando llegue un momento adecuado se lo pregunte.
-¿Podrás verme mañana en la corte a las 10:00 a.m.? –
-Bueno…yo –Jove de inmediato se puso a rascar en la nuca, un rasgo del que ella lo había heredado cuando estaba nerviosa- Me gustaría verte lucir en la corte, de verdad. Sin embargo, no podré.
-¿Por qué no? –no pudo evitar sentir una punzada de decepción al oírlo.
Jove bajó la mirada con vergüenza y culpa.
-Me acaban de llamar que debo dar un acto mañana a la misma hora para cubrir a alguien que se había enfermado –si hubiera sabido que su hija iba a debutar mañana, habría rechazado la oferta- Lo siento mucho, Arty. Si quieres cancelaré con el progra…-
-No lo hagas, papá –cortó de inmediato la pelicastaña- Está bien, es tu trabajo y sé muy bien que para el dueño del bar no le será fácil conseguirse otro que te reemplace, así que no tengo problema que no vayas –era cierto, desde que había renunciado a su anterior trabajo tuvieron que buscar más opciones si querían pagar sus estudios además de vivir en un solo lugar y pagar las facturas para evitar llenarse de deudas. Su padre hacía todo lo posible incluso con lo que no estaba a su alcance para ganarse la vida, Artemis tenía edad para vivir su propia vida pero había elegido en permanecer al lado de su padre y ayudarlo. No quería dejarlo solo, no cuando él siempre estuvo con ella a pesar que su madre desapareció desde… aquel incidente.
-En serio, no quiero hacerte esto, Artemis. No me quiero perder tu primer juicio –
-Está bien, papá. Estaré bien –le aseguró con una alegre sonrisa- Los juicios no son como las actuaciones que haces, créeme que sólo habrá intercambios de objeciones, presentaciones de pruebas, interrogatorios. Creo que te aburrirás si los vieras…
-Jeje, tu crees –rió nervioso el músico- De todas formas suena muy interesante, si lo graban, haz una copia para que lo vea. Me imagino que te verás como una estrella del escenario –
-Ay, papá. Tú no cambias ni por una estrella –
-Es por eso que soy tu padre, Arty –le besó dulcemente en la frente de su hija- Es hora de ir a la cama, debes guardar energía para tus Acordes de Acero.
-Ya no soy una niña, papá –le reprochó inflando sus mejillas- Además, son Cuerdas de Acero.
-Jeje, deberías pensar en otro nombre. Suena muy poco atractivo para una dama como tú –pronunció sonriendo con diversión- aunque eso me ayudaría mucho, con esto espantarás a tus futuros admiradores y evitarás que tu pobre padre sufra de preocupaciones.
-Eso no fue gracioso, papá. Además quien se fijaría en una abogada sin talento como yo –
-Ya verás que no eres solamente una abogada sin talento, cariño –le guiñó el ojo con complicidad.
-Buenas noches, papá –le dio un beso en la mejilla- Suerte con tu acto del mañana.
-Buenas noches, cariño –le devolvió el saludo- Suerte con tu debut, no olvides lo que te dije. Haz Justicia mañana –
-Sí, Artemis Justice no se irá hasta hacer ¡Justicia! –
Y se dirigió a su recámara, para quitarse su ropa de trabajo y recostarse pesadamente a su cama. Antes de cerrar los ojos, dirigió su mirada perdida hacia el techo.
Aferró la reliquia que tenía en la mano justo a la altura de su corazón, el tacto con el metal liso se había calentado al entrar en contacto con su ropa lo cual le daba alivio, el calor le recordaba mucho a su padre. Él era fuerte, brillante y cálido como el mismísimo sol.
Miró su joya que deslumbraba bajo la luz de la luna que se colaba por la ventana, el brillo hacía que esa luz mística y pálida bailara por la oscuridad que reinaba en su pequeña recámara.
Sonrió con nostalgia ante la imagen que sus ojos estaban viendo ahora mismo.
-Estarás orgullosa también, mamá. Espero poder encontrarte algún día –abrazó el relicario a su pecho con fuerza para aferrarse a esa sensación de esperanza y seguridad. Esperaba que todo estuviera bien mañana, ella estará bien y nadie podía cambiar ese hecho.
Ella era Artemis Justice. Y va estar bien mañana a la mañana.
.
Había realizado su rutina, se duchó, se cepilló los dientes y desayunó.
Se alistó decidiendo que peinado usar para hoy día y buscó traje adecuado para su ensayo, repasaba el archivo del crimen y las pocas pruebas que había conseguido en su investigación.
Después de descartar varias opciones, finalmente se optó por usar su traje habitual que consistía una blusa blanca, con un juego de chaleco y falda color rojo fuego, zapatos de cuero marrón y por último, su fular verde marino atando su cuello. De peinado, preferible que sea natural y suelto.
Se miró en el espejo, se veía como siempre cada vez que se alistaba para su trabajo. Su cabello, no se había dado cuenta que a lo largo de estos años, se había vuelto largo y elegante tanto que la hacía parecer a su mamá; su castaño era oscuro al igual que sus ojos y tenía flequillos cubriendo su frente tal como su padre.
Se prendió por último el distintivo de letrado en la solapa de su chaleco, su pendiente con forma de diamante de oro en la oreja izquierda situado cerca de su corto flequillo enrulado y su brazalete dorado rodeando su muñeca izquierda.
Al principio, se había sentido extraña de usar un traje en lugar de su extravagante indumentaria que había usado en su anterior empleo, pero pronto se había acostumbrado de esta nueva imagen. Una madura y verdadera Artemis Justice, se sentía más segura siendo abogada defensora, no estaba arrepentida de sus decisiones, tenía una razón de ello y no estaría dispuesta a dar marcha atrás.
Se miró por última vez, era el momento, ¡Aquí viene Justice!
Antes de irse, tomó con cuidado su preciada reliquia. Estaba pensando en guardarlo en el bolsillo de su chaleco, pero desechó de inmediato su idea, se lo colgó en su cuello y lo ocultó debajo de su fular. Satisfecha con la imagen que le devolvía el espejo de su habitación, tomó su bicicleta y sus llaves para abrir la puerta y cerrar tras de sí al salir.
Esperaba que todo fuera bien, tanto para ella, su jefe y su cliente.
.
Había pensado que todo esto era un caso sencillo, era imposible que su cliente cayera en acto tan vil. Después de todo, estaba hablando de Phoebe Wright, la renombrada abogada defensora famosa por hacer que todo caso se convirtiera en absurdo y estudiante de Mia Fey, otra renombrada abogada defensora conocida por "dar vuelta" a sus casos.
Aún no encontraba explicación de porqué Phoebe fue acusada muchas veces por asesinato, tal vez sea por mala suerte o que es víctima de miles de desgracias que de sólo oírlas parecía poco creíble.
Haber, según el alegato de la fiscalía, el crimen ocurrió en la noche en un restaurante ruso llamado Borch Bowl donde la acusada, también conocida como "la pianista" Phoebe Wright cogió a la víctima, un viajero llamado Shadi Smith y lo golpeó con la botella. En la sala llamada "la Guarida", el lugar donde ocurrió el asesinato, hubo tres personas: Phoebe Wright, la acusada; Shadi Smith, la víctima y por último, Olga Orly, la testigo.
Si Phoebe Wright era inocente, la única persona que pudo haber matado al Sr. Smith era la camarera rusa Olga Orly.
Después de encontrar incoherencias en su declaración, especialmente en la parte donde la acusada nunca fue derrotada dado por el valor verdadero de las fichas, con eso, había demostrado que no ha tenido un motivo de asesinar a la víctima.
También había encontrado una contradicción, aquella "trampa" que tanto había estado insistiendo nunca hubo en los naipes de su cliente. Lo único que encontró sospechoso era la mano de la víctima, había cambiado en la declaración de Olga así que decidió examinarla con cuidado.
Con guantes que le dieron, la abogada siguiendo las instrucciones de su jefe dio la vuelta a la mano y notó algo muy revelador, uno de los naipes de la víctima tenía el reverso decorado en azul.
-Su Señoría, quiero que vean esto –presentó los naipes adquiridos- Si lo miran atentamente, notamos que el reverso de uno de los naipes de la víctima es ¡de otro color! –
-¿Eh? ¿¡Ehhhh!? –exclamó Winston con incredulidad.
-¡I-imposible! –exclamó Orly en las mismas circunstancias- Si yo poner en la mano de Wright…¡ah! –
-¿Qué es lo que acaba de decir? –un segundo, debe ser esa razón por la no ha dicho sobre "trampa" al principio.
-¿Qué ha dicho recientemente? –le preguntó Kristoph al haber escuchado lo último.
-¡N-nada! ¡N-niet! ¡Yo no saberlo! –se corrigió Olga, sin embargo, era demasiado tarde ante los agudos oídos de la defensa.
-Una simple pregunta, ¿Cuál es la forma más fácil y sencilla de poner trampa en el póquer? –preguntó Kristoph después de haberle tomado unos segundos. El Juez junto con el resto del tribunal parpadearon en respuesta- Déjame decirlo, uno necesita un amigo. Un camarada, por así decirlo –insinuó señalando a la rusa con la mirada- ¡El crupier!
-¡Espere! –su alumna lo captó de inmediato- Está diciendo que la Srta. Orly, la testigo…
-Sí –asintió con una sonrisa- Ella es la tramposa, una tramposa profesional, al parecer –concluyó.
-¡Nieeeerragh! –ante su reacción, parecía haber sido descubierta.
-Recuerden con la declaración que acaba de decir la testigo –hicieron memoria cuando ella pronunció que puso el quinto as en la mano de Wright- La Srta. Orly ha sido la cómplice, pero no de mi cliente, sino con la víctima el Sr. Smith –
-¡Ooooh! –
-No solamente ha hecho trampas, sino que las hizo mal. No sería difícil imaginar un altercado entre ella y la víctima –insinuó la abogada, esa afirmación iba en un ángulo posible y correcto.
-¿¡Queeeeé!? –esta vez fue Winston quien exclamó con una mueca amplia de desconcierto.
-Esperen –detuvo el Juez- La defensa no querrá decir que está acusando a la Srta. Orly ¿verdad?
Era el momento de la verdad, se dijo la abogada, momento para darle vuelta al caso. Si en la sala estuvieron tres personas y el Sr. Wright no es el asesino, entonces esa sería la respuesta.
-Naturalmente –asintió firmemente- La defensa acusa a la Srta. Olga Orly de asesinato –apuntó causando que la testigo exclamara y se desmayara por la conmoción mientras su plato caía sobre el estrado sin derramar el contenido.
Después de la acusación de la defensa, la testigo Olga Orly perdió la conciencia y de inmediato la trasladaron a una sala de descanso para recomponerse.
El Juez, luego de lo acontecido, meditó para luego hablar.
-La defensa acaba de presentar una nueva posibilidad ante el tribunal, una que sugiere la conexión entre la testigo y la víctima –pronunció- ¡Este tribunal no puede emitir su veredicto sobre la acusada en este momento! –concluyó el Juez firmemente cambiando su compostura a una seriada y llena de sabiduría.
-¡Nng…! ¿¡Cómo!? –espetó el fiscal Payne desconcertado por el resultado.
Artemis no podía estar más que feliz, su primer juicio y ha podido aguantarlo. Con esto tendrían que alargar el juicio para profundizar la investigación, tal vez debería echar un vistazo a ese restaurant y encontrar prueba irrefutable para demostrar la inocencia de su cliente.
-No veo ningún motivo para continuar con el juicio durante el día de hoy. La acusación tendrá que realizar nuevas pesquisas –parecía el fin cuánto vio el Juez a punto de golpear su martillo.
Sin embargo…
-¡Protesto! –se escuchó de una manera repentina e inesperada, un protesto. Pero no vino de parte de la fiscalía, ni de la defensa, sino de una mujer ahora parada en el estrado con una sonrisa enigmática que ocultaba intenciones que muchos lo desconocían.
-¿S-Sra. Wright? –la abogada estaba shockeada, lo había escuchado perfectamente aquella protesta salir de sus propios labios- ¿Q-Qu qué es lo que está haciendo?
-No se puede finalizar el juicio ahora, Su Señoría –aquello fue una afirmación, no una cuestión.
-¿P-pero qué disparates está haciendo la acusada? –Artemis no podía estar más que de acuerdo, por ahora, con Winston- ¡Protestando en el momento final del juicio! ¿Q-qué es lo que tratas de hacer, Wright? –esto, no era el comportamiento normal de un acusado, ni para el bien ni para el mal.
-Sr. Payne, cabe recordar que el Sra. Wright tiene un talento especial…en lo absurdo –le recordó el Juez en sus años de carrera en que había sido testigo de los casos que Wright los ha tomado. Golpeó el martillo autorizando escuchar lo que el acusado quería declarar.
La Sra. Wright había dicho que un naipe de otro color se coló en la mano de la víctima y les había preguntado a todos lo que podía significar. Habían usado dos barajas y los intercambiaron, como lo aclaró antes, los colores eran dos: el azul y el rojo. Con eso evitabas las trampas, aun así se han mezclado. La última partida habían usado naipes cuyos reversos estaban decorados en rojo.
-Umm… ya veo –asintió el Juez- Pero, esto me parece extraño. Tenía la impresión que han usado naipes azules.
La abogada también había pensado lo mismo, alguien había mencionado antes y les hizo creer aquella información errónea.
-Sí, pero el naipe de otro color se coló en la baraja. Eso es obvio que hubo trampa –comentó con impaciencia el fiscal.
-Sí, un naipe fue introducido en la baraja poniendo en manifiesto que alguien hizo trampa… sin embargo, ante esto se planteó dos cuestiones serias –argumentó Phoebe- ¿Artemis?
-Eh… ¿s-sí? –era la primera vez que alguien más, que no es su padre o Clay, se refería por su nombre.
-Planteemos la primera cuestión –comenzó la ex abogada sin dejar de sonreír- ¿Cuándo se cambió el naipe?
-Eh… ¿cambiar el naipe? –repitió.
-Fue… ¿antes del crimen? ¿durante el crimen? O ¿después del crimen? –dijo las posibles tres opciones.
-Ja, es obvio que el naipe fue cambiado –comentó el fiscal Payne confiado.
-Ah, sí? Le parecería sencillo como usted lo cree, Payne. Aunque estoy esperando que la defensa me diga la respuesta –ante esto, el fiscal tragó duramente sus propias palabras.
Artemis no sabía a donde quería llegar con esto, pero decidió a ponerse a pensar. Si fue antes, podrían haberlo captado fácilmente; si fue durante el crimen sería lo mismo; entonces, si fue después del crimen con esto nadie ni siquiera la acusada habría notado aquello. Aunque, si la fiscalía ha guardado estos naipes ¿por qué nunca se han fijado antes el reverso?
-Fue… ¿después del crimen? –respondió con poca convicción.
-¡Protesto! –se escuchó el estridente grito del fiscal Payne- ¡Pero que ridiculeces estás diciendo! Es obvio que el naipe fue cambiado durante la partida.
-¡Protesto! –contra protestó la abogada- Si eso ha ocurrido, según usted, ¡yo lo hubiera cazado de inmediato!
-Sí, el naipe ha sido cambiado y fue tal como ha dicho, Artemis. ¡Después de que se cometiera el crimen! –concluyó Wright.
-¡Protesto! –nuevamente exclamó Payne- ¡Vamos! Ahora esto está convirtiendo lo absurdo a locura. Que alguien haya cambiado una vez que la mano ha sido mostrada ¿Quién haría una cosa así? –
-Sí, ¿quién lo habría hecho? Uno de los misterios que nos plantean –ante la sonrisa de su cliente, parecía ocultar algo. Como si supiera la respuesta que todo el mundo se está planteando ahora.
-¿Es que hay otro? –preguntó el Juez pasmado.
-Hagamos una pregunta simple pero decisiva: ¿quién habría cambiado el naipe rojo por uno azul? –cuestionó nuevamente la ex abogada.
El asesinato ha ocurrido en la sala y había tres personas. Una de ellas está muerta, o sea, la víctima y dos están vivos, ahora en los tribunales. La acusada, Phoebe Wright y la testigo Olga Orly.
Era otro momento para pensar, si su cliente no ha cambiado, pero Olga Orly tampoco. Porque haber hecho aquello fue un error de lo más tonto, sólo existe una sola posibilidad.
-Los naipes fueron cambiados, quizás, por otra persona –afirmó la abogada.
-¿Q-Qué trata de insinuar? –pidió el Juez, ahora, muy confundido.
-Había dos personas en la sala, lo más lógico sería pensar que fue la Srta. Orly –pronunció el abogado Gavin lógicamente.
-Bueno, eso lo sospeché al principio… pero algo me parece bastante extraño con esto de los naipes –se planteó su alumna- Pero… ¿no fue ella quien repartió los naipes? ¿Por qué habría cometido un error tan tonto? –
-Sí –el Juez estuvo de acuerdo- Si los naipes hubieran sido repartidos durante la partida, la trampa iba ser demasiado obvia… -
-Jejeje –rió Phoebe con una gracia que sonaba misteriosa para quienes la han escuchado. Su risa sonaba animada y elegante que contrastaba mucho con su estilo de atuendo común y corriente.
-Hay algo que la acusada quiere compartir con todos de la sala –cuestionó el Juez extrañado por su comportamiento.
-Oh, mis disculpas, Su Señoría. La verdad, estuve pensando lo divertido que me está pareciendo esto –comentó sonriendo ampliamente, su abogada la miró vacilante, sin siquiera entender lo que estaba pretendiendo su cliente.
-¡Protesto! –exclamó el fiscal muy molesto- ¿¡Divertido!? Mejor dicho, ¡Confuso! No sé lo que está planeando ahora la defensa.
-¡No es mi culpa! Yo tampoco sé lo que está pensando la Sra. Wright –comentó Artemis para sus adentros.
-Sí dicen que la acusada no cambió los naipes, ni tampoco la Srta. Orly… entonces, ¿¡quién fue!? –exigió el fiscal impacientemente.
-Bueno… -no sabía la respuesta para esa pregunta- Esa sería la cuestión ¿no? –pronunció avergonzada mientras llevaba su mano a su cabello para rascarse.
-Exactamente –continuó Wright, Artemis lo miró atentamente. No sabía lo que se traía en las manos, tampoco entendía a donde quería llegar, tan sólo tenía que confiar en ella y a su instinto- Creo que estamos a punto de ser testigos de cómo este caso… tomará una nueva dirección. El Juez junto con el público lo miraron mucho más confundidos que antes- Veamos, alguien había cambiado los naipes de la mano de la víctima, después del asesinato. Esa persona había hecho dos errores críticos –comenzó a argumentar Wright.
-Seguramente esa persona había colado el color equivocado del naipe –continuó el abogado Gavin.
-Porque la persona que la cambió, desconocía que se estaban usando dos tipos de naipes. Y el otro error: es el valor de la carta –pronunció el ex abogado con suma tranquilidad bajo su mirada y deducción aguda.
Sí, ahora que podía ver en la imagen. Esa persona ha sustituido el quinto as por un rey. Sólo sabía de antemano que había un full.
-¡Protesto! –espetó el fiscal- ¡Ya! Pero… hay un problema… según en nuestros registros, ¡esa persona no existe! –
-Sí, es cierto, por ahora. Puede caber una posibilidad de una cuarta persona –reveló la acusada- Aunque sea eso solamente, una posibilidad. Que alguien más estuvo ahí en la noche del crimen.
-¿Q-Queeeeé? –exclamó Payne descreído ante esa aclaración, la sala se llenó nuevamente de un mar de murmullos confusos entremezclados.
¿Podía ser verdad? Esa sería la única posibilidad. Si no fue la víctima, ni su cliente ni tampoco la testigo. Entonces, sí. Debía estar de acuerdo con esa posibilidad y confiar en el instinto de la que alguna vez, fue llamada "Ace Attorney".
El Juez golpeó con su martillo para anunciar una nueva conclusión.
-El tribunal ha partida de una suposición central: que había tres personas en la sala –de acuerdo con Wright ante la nueva prueba invalida aquella suposición- El problema fue que usted ha decidido ocultar esta información, en lugar de haberlo declarado antes –le recriminó el Juez con una mirada que siempre había hecho cada vez que no respaldaba bien sus argumentos en sus días pasados cuando fue abogada defensora.
-Sí, ha sido un problema. Me disculpo por aquello –por su sonrisa pasmada en el rostro, no parecía totalmente arrepentida de sus actos independientes.
El Juez decidió que se levanta la sesión, autorizando un receso de 20 minutos. El público del tribunal se quedaron en sus respectivos lugares para esperar a que inicie nuevamente el juicio que se ha tornado interesante; otros han ido para conseguir, tal vez, refrigerio o ir al baño; el fiscal Payne también decidió tomar un breve descanso para intentar calmar sus nervios, Kristoph se ha dirigido al despacho del Juez para hablar del asunto mientras Artemis se dirigió a la Sala de Acusados junto con su cliente.
Miró su reloj, eran las 11:52 a.m.
-Haz estado muy bien, Artemis –le comentó luego de que su jefe se haya ido a la oficina del Juez.
-B-bueno, gracias –le respondió a penas- ¿Puedo hacerle una pregunta? –algo le dio curiosidad desde el juicio y era aquel medallón que tanto estuvieron hablando, desde la declaración de la testigo hasta las divagaciones del Juez-¿Es cierto? –comenzó intrigada- ¿Qué ese medallón que tiene puesto? –señaló el objeto dorado con una cadena colgado del delgado cuello bronceado de la mujer- ¿Es suyo?
-Te refieres al "medallón perdido de la víctima", pues sí. Adentro tiene la foto de mi hija, te lo enseñaré –al abrir la joya, reveló que adentro había una imagen de una niña pequeña. Una niña de cabellos castaños claros, de grandes ojos azules y brillantes y una linda e inocente sonrisa dibujando su pequeño rostro; la indumentaria se veía llamativa dado a un sombrero rosa junto con una prenda del mismo color que la cubría. Artemis al mirar la foto, pudo notar un leve parecido que tenía con ella cuando niña- Ella es mi hija.
-Debe ser una coincidencia –era la hija de la Sra. Wright, no es que porque tengan una similitud exista alguna conexión- Sigo sorprendida de enterarme que usted tenga una hija…
-Ah, todo el mundo les sorprende oírlo. Puede que la conozcas un día de estos –
-Una pregunta más –ante el gesto leve de la ex abogada le indicaba que la escuchaba- La persona que ha hecho trampas… ¿Fue usted? –puede que sonara de muy poco tacto, pero tenía que asegurarse que su cliente no ha cometido algo así.
-¿Tú que crees? –habló después de varios minutos de silencio- Recuerda lo que he hecho hace 7 años, normalmente, tú también pensarías que he hecho trampas… -
Sí, había oído noticias de aquello. La noticia que anunciaba aquel fatídico momento en que Phoebe Wright, no sólo ha perdido un caso sino también su dignidad como defensora de la justicia. Aun así, puede que sean noticias y que varios rumores hayan corrido como cucarachas afectándole su reputación, pero ella, estaba confiada que nunca haría cosas así. No como aquel fiscal Mafred von Karma, Phoebe era mejor abogada y mejor persona comparado con ese vil mentiroso.
-No, yo no… -trató de responderle torpemente con la intención de animarlo, que ella no pensaba como los demás. Aunque seguía pareciéndole extraño que sea imbatido por siete largos años.
-Sabes, existe un juego donde puedes recibir malos naipes y ganar. El póquer –mencionó.
-¿El… póquer? –pero, ¿qué tenía que ver un juego de apuestas con el asunto.
-El póquer, lo importante es leer a tu adversario. Es como un juicio por así decirlo –
No podía creer lo que estaba escuchando. Un póquer, ¿un juicio? Sonaba mucho menos coherente si lo decía así.
-Averigua lo que hará tu adversario y ganarás –
-Sí, pero. Suena más difícil de lo que parece –no sabía comparar un juego con el juicio, después de todo, ella jamás jugó al póquer.
-Yo creo que no –Artemis parpadeó ante sus palabras- Una persona que oculta algo por dentro, tarde o temprano, lo revela. El lenguaje corporal puede ser una fuente de información muy valiosa –Ahora no lo entendía bien, ¿¡le estaba tomando el pelo!? A pesar de la expresión confundida de su abogada, Phoebe continuó- Por ejemplo, esa Olga Orly, la testigo… -se refería a la extraña camarera rusa- Te haz fijado que se ha tocado el cuello durante una cierta parte de su declaración… ¿lo haz notado?-Artemis hizo memoria, se fijó ese pequeño detalle del comportamiento de Orly, pero le restó poca importancia- Palabras, costumbres, tic's nerviosos… son señales que nos muestra información, ese es el secreto de ganar, Artemis. Una persona me lo ha enseñado y ahora lo transmito a ti.
-¿A mí? Pero, espere que tal si no puedo ver esas "señales" –ella era abogada no una… no encontraba una descripción adecuada para aquello ¿Adivina? ¿Jugadora de póquer?
-Sí eres capaz de verlo, sólo que eso no lo sabes aún –
No sabía de qué estaba hablando su cliente, era muy misteriosa y más aun cuando no ha contado aquella información de la "cuarta persona" ante el tribunal y peor aún, ni a ella ni a su jefe lo ha revelado antes.
-Ah, una cosa más. Sobre el caso, debes saber que no he dicho aún la verdad –
-¿Q-Queeeé? –debió haberlo sospechado.
-Claro que, tengo mis motivos y todo se sabrá en su momento en el juicio –argumentó sin importar la mala mirada que estaba recibiendo de su abogada- Artemis, necesito que estés ahí defendiéndome. Necesito de tu poder también –
-¿Mi… poder? –repitió, comenzaba a sospechar que no se estaba refiriendo a sus Cuerdas de Acero. Quería preguntarle a qué se refería, pero su cliente le interrumpió.
-Es la hora –anunció que el descanso estaba a punto de finalizar- El auténtico juicio estará a punto de comenzar.
La abogada suspiró por enésima vez, no estaba bastante segura lo que iba a suceder en la Sala, pero debía confiar en sus instintos y en las palabras de su cliente. Algo le decía, que la verdad… muy pronto sería revelada.
Continuará…
