Una Chica Moralmente Incorrecta
Últimamente no estoy muy seguro acerca de cómo manejar una conversación con mi Astrid, ya que cada que menciono alguna situación, opinión, o conversación que no sea igual a la suya o que entre hacia sus muy cerrados parámetros de diversión recibo una fuerte agresión hacia mis poco desarrollados y ya muy deformados brazos, no hay momento donde no cuide mis palabras para evitar recibir una muy grande cantidad energía, transfiriéndose, y cambiando de energía mecánica a energía dolorifica.
Chapter 2: Una buena educación es la clave del éxito... O al menos eso pensé.
P.O.V Hipo
De nuevo un hermoso día de Universidad, no puedo esperar a entrar y ser tratado como una basura por mis profesores de Arte, diciendo que tengo tanta apreciación de lo rustico como una toronja, y que el realizar manualidades dentro del taller Industrial es "Modernismo barato"... No entiendo el por qué tener una materia como arte cuando soy un ingeniero... bueno... quiero serlo.
Aun así, no me canso de llegar al aula de clases y compartir mis momentos de lucidez en temas académicos con mis amigos, bueno... mi único amigo, eso de dedicarse casi completamente al estudio por 4 años... es algo así como decidir entre ser amigo de libros en vez de humanos.
El nombre de ese ser conformado por un sinfín de lípidos y una lealtad más grande que la incertidumbre en la bolsa de valores, se llama Patapez, y es la única persona con la que puedo llegar a hablar de la escuela y algunos problemas.
Al llegar al aula cercano a la hora de empezar la clase, Salude a Patapez y tome asiento, sin duda esa duda que me mantenía en constante auto-represalia no era algo que pudiera hablar con alguien...¿cómo hacían los delincuentes para tener una buena conversación? ¿Acaso debían primero robar un banco y luego las cosas se daban de manera natural?
El gélido recuerdo de cada golpe, cada marca, cada parte de mi materia siendo sacudida por su puño me dejaba muy en claro que no había margen de error con ella... ¿de esto se trataba una relación amorosa?...Ahora que lo pienso, ¿Nosotros tenemos una relación amorosa?
-Oye Hipo, ¿Te encuentras bien?
La voz de mi amigo de saco de mis pensamientos, por alguna razón sentía que el hablarle del problema aligeraría mi pesar, aun si no podía aconsejarme.
-No amigo, Es que tengo una situación un poco problemática.-
-¿Calculo?, ya te dije que el que le hubieras dicho "Ser bípedo con una exponencial falta de materia gris" no influirá en tu calificación, no después de que yo me disculpara por ti en cuatro ocasiones-
-No es eso, y no debiste disculparte... se lo merecía-
-¿Entonces?-
-No entiendo a las mujeres-
-Eso no es nuevo... yo nunca las he entendido, ni siquiera entiendo a mi madre, y eso que hace unos años le pedí un manual para entenderla y me lo redacto con su puño y letra, ¿quieres que te lo preste?-
-Patapez, no creo que esta vez la situación se arregle con un libro, es algo más... lingüístico-
-¿Como un poema?-
-No... Es algo como... que mi novia me golpea cada que le hablo y temo por mi seguridad física y emocional-
-Sé que no soy la persona más indicada-
-Así es, no lo eres-
-Pero a mi parecer por todas las novelas que he leído, digo... que he escuchado de ellas, debes ser tú mismo-
Esas palabras sacadas de un cuento de hadas me hacían reflexionar... realmente esa era una opción bastante razonable, rápidamente tome mochila y Salí de la universidad, no necesitaba volver a ver a ese maestro inútil que no me dejaba adelantar los temas.
2:00 PM
Había llegado al departamento de Astrid, sabía que ella seguiría dormida dentro, lo único que sabía hacer era dormir, molestarme y tomar alcohol hasta caer desfallecida, tome la llave bajo el tapete y entre al departamento, como siempre estaba ordenado, a pesar de ser un desastre como persona era muy ordenada, algo tan contrastante que no podrías aceptar que fuera parte de su personalidad, la he visto limpiar mientras esta borracha solo porque ella no recordaba que algún objeto no estuviera en ese lugar.
Al llegar a la sala de estar, ella estaba dormida, cubierta por una manta y teniendo de compañera una caja vacía con un logotipo de cerveza y la leyenda "Pack 24 latas", no pude evitar sentarme a su lado y destapar su rostro para poder observar su delicado cabello tapar la comisura de sus sensuales labios, mientras más me acercaba sentía el ansia de probar sus labios, sin embargo, ella leyó mi mente muy a su manera, en un instante ella me mostro sus hermosos ojos azules y cerro la poca distancia que nos separaba, para después de eso, impactar mi abdomen con su rodilla y dejarme tirado en el piso.
-¿Cómo estás corazón?-
Apenas podía levantarme, el aliento había abandonado mi cuerpo, se había esfumado como el soplo de belleza que mis ojos habían visto en ella hace un momento.
-Mierda...Casi...Me...Matas-
-Casi, además no deberías usar la primera bocanada de aire que tienes para maldecir a tu cariñosa, amorosa y absolutamente inmejorable pareja-
-¿De dónde sale toda esa confianza sin fundamento?-
-Del mismo lugar de donde salen esas ideas tuyas acerca de estudiar-
-Estudiar es importante, podre tener un buen trabajo-
-Esas son cosas del pasado, mírame a mí, puedo hacer lo que sea y no necesito de un trabajo-
-Tienes suerte, tenias 200 dólares que te dio tu padre, se los diste a un corredor de bolsa y ahora te mantienes con tus ganancias-
-¿Y por qué no haces lo mismo?-
-Porque puedo perderlo todo si no tengo la misma suerte que tu-
-Eres un miedoso-
-y tú una terca-
Al momento de escuchar eso, mi compasiva novia me miro a los ojos, y como una damisela levanto de manera delicada su cuerpo del sillón, para utilizar la máxima potencia de su brazo, dirigido como misil hacia mi hombro, sin embargo algo milagroso sucedió, por primera vez en todo lo que llevamos juntos su golpe no atino a una extremidad mía y termino golpeando uno de los respaldos del sillón, sin embargo al tocar a madera de este, sintió un tremendo dolor en la mano.
-¿PORQUE TE QUITASTE MARICA?-
-YO NO ME QUITE, ES CULPA TUYA POR QUERER LASTIMARME CADA QUE HAY ALGO QUE TE MOLESTA-
Después de eso, ella simplemente encolerizada e abofeteo y se retiró a su cuarto, tome mi mochila y regrese a mi cuarto, pensé que ya no había nada ahí para mí.
3:00 AM
De nuevo sonaba mi teléfono, mi tono me arranca de los brazos de Morfeo y me regresaba al mundo terrenal, era costumbre de Astrid llamarme a las tres de la mañana siempre que ocurría algo bueno o malo.
-¿Bueno?, ¿Hipo?-
-No... Es el maldito repartidor de periódico que se levantó tres horas antes del trabajo-
-Sabes, ahora que lo pienso...-
-¿Si?
-Te perdono-
-¿QUE MIERDA?-
Después de tomarme unos segundos y recordar que era Astrid Hofferson la chica del otro lado de la línea, opte por escuchar todo lo que diría.
-Bien... ¿Por qué me perdonas?-
-Por ser un marica, idiota y aburrido que nunca se arriesga ni me ayuda con las cosas divertidas que planeo para los dos-
-¿Cómo lo de robar el auto?-
-Claro que no... Hablaba de algo mejor, como robar un bar-
-Eso es aún peor-
-Te dije, eres un aburrido... pero si lo que quieres es que deje de golpearte... -
-¿Debo ser yo mismo?-
-Claro que no, esa es la estupidez más grande que he escuchado en la última semana, hoy rompiste tu record-
-¿Entonces?-
-Se paciente... y muy atrevido-
-Bien, gracias por perdonarme-
-De nada, por cierto... Te amo-
Esas últimas palabras, fueron casi un susurro, no pude preguntar que había dicho, porque me colgó inmediatamente, sin embargo... incluso si solo era mi imaginación, dentro de mí esas palabras, sabía que era la única ve que me las diría, y estaba satisfecho con ello.
