Día uno
A la mañana siguiente, como era habitual, Misa desayunó junto con Linda y luego las dos se dirigieron hacia el salón de clase. La joven ocupó su pupitre de siempre y aguardó hasta que llegara el profesor. Al poco tiempo se hicieron presentes Matt y Mello quienes le pasaron por al lado con una sonrisa peculiar. Misa también sonrió.
—¿Qué les pasa a esos dos? —le preguntó Linda, quien se sentaba a su lado.
—¿Cómo voy a saberlo? —la rubia se encogió de hombros y su vista se posó sobre el muchacho de cabellos blancos.
"Hoy comienza todo, Near" -pensó.
Cuando finalizó la clase, Mello y Matt fueron los primeros en salir y se quedaron cerca esperando a que Misa o Near aparecieran. El primero en hacerlo fue el muchacho, pero se detuvo en la puerta para ordenar sus libros. La rubia tomó aire y avanzó.
"Bien, puedes hacerlo Misa." —Aquí voy —dijo en voz baja.
PAFF.
Los libros de Near así como los de Misa, cayeron al suelo.
—¡Lo siento mucho, no te vi! —se disculpó ella, mientras se arrodillaba para juntar los útiles.
—No hay cuidado —dijo Near calmadamente, al tiempo que también se arrodillaba.
Cerca de allí, Mello y Matt se cubrían la cara para no reír.
—Bueno, ya consiguió que le hable —dijo el pelirrojo mirando a su amigo.
—Tranquilo, esto recién comienza —comentó el rubio, confiado.
—¿Tu eres Near, verdad? —preguntó la rubia, terminando de juntar todo.
—Así es —se limitó a contestar el albino.
—Siempre te veo —mencionó Misa de pronto, sonriendo.
Near pareció algo sorprendido, pero no dijo nada.
—Te sientas adelante y siempre contestas correctamente las preguntas de los profesores. Bueno, como sabes en pocos días tendremos un examen de matemática y como eres muy inteligente, me preguntaba si… ¿podrías ayudarme a estudiar? —le preguntó Misa, dulcemente.
Near no reaccionó de inmediato, de por sí ya era bastante extraño que alguien le dirigiera la palabra y más aún que le solicitaran ayuda. Esto era algo totalmente inusual, demasiado.
—¿Sí? ¿Qué dices, me ayudarás? —volvió a interrogar Misa, manteniendo su sonrisa.
Near permaneció callado unos segundos, hasta que finalmente contestó.
—No veo por qué no.
—¿En serio? ¡Genial! —Misa dio un pequeño salto—. ¿Cuándo comenzamos?
Mello y Matt habían observado todo lo ocurrido, mas no habían podido escuchar. Se encontraban en el "lugar de siempre", esperando a que la rubia llegara con novedades. Matt estaba recostado contra el gran árbol, mirando hacia arriba, fumando. Mello devoraba chocolate con más velocidad que de costumbre. Finalmente, Misa hizo su aparición.
—¡Hola muchachos! —saludó, feliz.
—Sí sí, hola —el joven de ojos azules se acercó a ella—. Dinos que ocurrió.
—¿Qué pasa, Mello? ¿Estás nervioso? —Misa arqueó una ceja.
El rubio hizo una mueca. Luego retrocedió un poco y se acomodó contra el árbol, cerrando los ojos.
—Claro que no. Vimos que hablaron, pero no pudimos escucharlos —dijo, mordiendo su chocolate.
—Así que no oyeron nada —Misa rió—. Bueno, digamos que tengo una "cita de estudio".
Matt sonrió, las habilidades sociales de Misa superaron sus expectativas. Después de todo, era el primer día de la apuesta y ella no solo había conseguido que Near le hablara, sino que había logrado que la ayudara a "estudiar". Se preguntó qué diría Mello ahora, porque si Misa perdía los dos serían beneficiados, sin embargo, si ella conseguía que Near la besara el único perjudicado sería el rubio.
—Una cita de estudio, ¿eh? —Mello finalmente habló—. Muy bien, Misa. Debo reconocer que me sorprendes.
La rubia sonrió triunfante.
—Sin embargo —continuó él—, todavía te falta mucho para cantar victoria. Así que puedes ir borrando esa sonrisita.
Misa bufó y le sacó la lengua. Luego se acomodó junto a Matt, estirando su cuerpo y cerrando sus ojos. Suspiró sonriendo.
—¿Y cuándo es la cita, Misa-Misa? —le preguntó el pelirrojo.
—En unas horas, dijo que fuera a su habitación.
Mello abrió los ojos de golpe, sin que ninguno de sus amigos lo notara. Esto iba mal, sólo habían pasado unas horas del día uno y Near ya la había invitado a su habitación. Comenzó a sentirse nervioso, tenía que tener cuidado y asegurarse de que Misa, por ningún motivo, ganara.
—Oye, Misa —comenzó a decir—, supongo que entendiste que el beso tiene que dártelo él, no vale que tu se lo des, sino sería muy fácil.
La rubia sonrió y abrió los ojos para encontrarse con los del rubio.
—Ya lo sé, eso lo tengo bien claro, Mello.
Unas horas más tarde Misa se encontraba frente a la habitación de Near. Suspiró y miró el piso. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Ella jamás había tenido problemas para socializar con nadie, hombre o mujer. ¿Por qué con Near era diferente? Sacudió su cabeza, pensar en esas cosas solo la desconcentraban y eso no era conveniente. Sin dudarlo más, golpeó la puerta.
TOC TOC
—Adelante, Misa Amane —se escuchó la voz de Near desde adentro.
Misa se sorprendió y abrió la puerta.
—Sabes mi nombre… —dijo en voz alta, sin querer.
Near se encontraba sentado en su escritorio, que quedaba en el fondo de la habitación. Misa la observó en detalle, era del mismo tamaño que el dormitorio que ella compartía con Linda, pero había sólo una cama. También pudo notar que había una biblioteca enorme que ocupaba prácticamente toda una pared y tenía varios libros, cuadernos y ¿juguetes? Nuevamente su atención volvió hacia la cama, ¿acaso Near dormía solo?
—Claro que sé tu nombre, hace años que vives aquí —le respondió él, sin voltear a mirarla.
Ese comentario volvió a Misa a la realidad.
—Pero, ¿cómo sabías que era yo? —preguntó Misa con curiosidad.
—Porque habíamos acordado esta hora, además nadie viene a mi habitación y menos sin mi permiso.
Misa sintió lástima. Near de verdad era un joven muy solitario…
—¿Comenzamos? —sugirió el albino, nuevamente sin voltearse.
—Sí… —dijo Misa, acercándose y sentándose junto a él.
Near sacó unos libros de matemática y empezó a leerle cosas a Misa. Ella sólo lo miraba y tomaba algunos apuntes de sus explicaciones. Porque, más allá de la apuesta, ¡de verdad necesitaba ayuda con esa odiosa materia! Comenzó a pasar el tiempo y sin que se diera cuenta, la noche se hizo presente. La joven bostezó.
—Oh, ya es de noche —comentó, mirando por la ventana.
—¿Tienes que irte a algún lugar? —preguntó Near, sin despegar sus ojos de los libros.
¡Qué molestia! Desde que había llegado, él no le había dirigido la mirada ni siquiera una vez.
—Claro que no, pero me meteré en problemas por estar en la habitación de un muchacho a estas horas, además en un rato estará la cena —decía Misa, mientras se ponía de pie y se desperezaba.
—Está bien. Ven mañana, dado tus limitados conocimientos todavía nos falta mucho —dijo Near, con el mismo tono monótono de siempre.
Misa se molestó, ¿acaso Near la había llamado tonta?
—¿Conocimientos limitados? ¿Qué quieres decir con eso? No he de ser muy tonta, después de todo estoy en este orfanato y no en uno común y corriente —se defendió la muchacha.
—No estoy diciendo que seas tonta, pero se nota que esta materia no es lo tuyo, no te interesa.
Misa suspiró, él tenía razón, tenía que dar el examen porque matemática era una materia obligatoria pero a ella no le importaba en absoluto.
—Estás en lo cierto, no me interesa. Cuando salga de aquí no estudiaré una carrera como la mayoría de ustedes, mi sueño es ser una famosa modelo —dijo Misa, sonriendo.
Near no dijo nada y siguió enfocado en sus libros. Misa iba a decir algo más pero se calló, después de todo él le había dicho que volviera al día siguiente, lo cual era perfecto.
—En fin, nos vemos mañana, Near —diciendo esto, Misa se retiró de la habitación.
Cuando la puerta se cerró, él se volteó y se puso de pie. Sonrió levemente, ese día había sido interesante.
¡Hola! Bueno, comencemos respondiendo sus reviews:
Kurita: Gracias por tus comentarios y halagos (?) jaja, espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.
Mi Koushiro Yamato: No me has perdonado ni una, amiga T_T. Es verdad que la idea es algo trillada, pero espero poder darle una vuelta interesante. Y lo de repetir palabras es casi inevitable, igual creo que de a poco mejoraré. Después de todo hacía mucho tiempo que no escribía nada…
Ayiw-Kun-88: ¡Gracias por leer! Ojalá éste también te haya gustado. Eso de abandonar historias lo sé muy bien, me ha pasado de engancharme con muchos fanfics y nunca los continúan, ¡es horrible! Igual también lo he hecho, pero esta vez va a ser diferente, lo prometo.
Flo: ¡Muchas gracias por tus palabras, amiga! Fuiste la primera en leerla y eso ya significa mucho para mí. Me alegra un montón saber que te sentís identificada y ojalá cuando llegue el final sientas lo mismo.
¡Gracias! Nos vemos en el capítulo tres =)
